“La cantante calva” - de Eugene Ionesco

Ausente, inaudible y triunfal
Por Egon Friedler

“La cantante calva” - de Eugene Ionesco – Dirección : Daniel Spinno Lara – Traducción: Eduardo Schinca - Con los actores Estela Medina, Jorge Bolani, Andrea Davidovics, Levón, Claudia Rossi y Lucio Hernández – Escenografía: Claudio Goekler – Vestuario: Cristina Cruzado – Iluminación: Juan Ferragut – En el Teatro del Notariado 

 

¿En qué radica el atractivo de esta “Cantante calva” eternamente ausente e inaudible que desde su estreno en París en 1950 no ha bajado de las carteleras del mundo y sigue siendo un favorito en todas partes, incluyendo el Uruguay? 

Sin duda, se debe a que es una de las más ingeniosas obras de crítica de costumbres en la historia del teatro. Mientras otras piezas del llamado “teatro del absurdo” han quedado relegadas al olvido, el formidable humor de esta obra que se burla de la estupidez humana y de los torpes lugares comunes que pasan por ser una conversación civilizada, sigue divirtiendo a los públicos de todas las latitudes.

Como cabía esperar de la Comedia Nacional, su versión respondió plenamente a las expectativas. Hace tiempo que nuestro principal elenco teatral no nos regala un espectáculo de una comicidad tan lograda, de una gracia tan espontánea, de una puntería satírica tan perfecta.

El director Daniel Spinno Lara supo comprender muy bien que Ionesco encontró un formidable filón de humor en el gran vacío que se produce cuando los interlocutores no saben qué decir y buscan fórmulas salvadoras para librarse de silencios embarazosos. Los silencios de este tipo, cargados de desconcierto y de miradas estúpidas fueron un recurso reiterado y tremendamente eficaz (especialmente por parte de un formidable Levon) para poner en evidencia la vacuidad de la vida de las dos parejas de clase media que se encuentran-desencuentran en la pieza. Spinno Lara tuvo otro gran acierto en contrastar hábilmente la agresiva obtusidad de la sirvienta con la seudo-civilizada apatía de ambas parejas. Pero si el director supo entender los mecanismos cómicos de la pieza, sus espléndidos actores los explotaron a fondo con su indiscutible solvencia de comediantes consumados. Estela Medina estuvo espléndida como la sentenciosa y pedante Sra. Smith mientras Jorge Bolani encarnó con fruición al flemático y desganado Mr. Smith. Levón interpretó con genuina maestría a su ansioso y comedido Mr. Martin siendo complementado con deliciosa convicción por una desconcertada y eternamente sonriente Mrs. Martin. Claudia Rossi realizó como tempestuosa e iracunda sirvienta una creación notable, bastante alejada de los roles que hace habitualmente, complementando correctamente el elenco en el rol de menor lucimiento de la obra, Lucio Hernández.

Naturalmente ha habido muchísimas interpretaciones de “La cantante calva” y sin duda habrá quien sostenga con toda legitimidad que nuestra definición de la pieza como “ingeniosa crítica de costumbres” se queda corta para explicar todo su rico contenido. 

Un argumento a favor de esta objeción podría ser por ejemplo, que en el programa de mano preparado por la Comedia Nacional hay un breve e interesante ensayo sobre la obra (que es anónimo y debió estar firmado). Pero con todo el respeto por los ensayos periodísticos o académicos sobre el teatro, la eficacia de un espectáculo se mide por la reacción del público. Por las risas y los aplausos en la función a la que asistimos, el doble éxito de Ionesco y de la Comedia Nacional, fue indiscutible.

Egon Friedler

Semanario Hebreo, 4 de octubre de 2007

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