|
“Inventarios”
- de Philippe Minyana – Traducción: Alicia Migdal – Adaptación y Dirección general: María Varela – Con la actuación de Xavier Laxarte, Margarita Musto, Alma Claudio y Dense Darragnès – Bailes a cargo de Fiorella Costabile, Victoria Basignani y Sabrina Rizzi – con la voz en off de Oliver Luzardo – En el Teatro Circular.
Tres mujeres veteranas son convocadas a un estudio de televisión para contar sus experiencias relacionándolas con algún objeto que haya tenido gravitación en sus vidas. Jacqueline viene con la palangana que siempre usó, dándole variados usos ; Angela viste el vestido de 1954 con el que vivió su mayor felicidad y Bárbara trae consigo la lámpara que la acompañó en los mejores y en los peores momentos. Las tres tienen una imperiosa necesidad de contar sus historias y hablan torrencialmente. Ninguna de las tres tiene inhibiciones. Por el contrario, ellas creen que salir en la televisión, en cualquier circunstancia y para hacer cualquier cosa, es una forma de hacerse valer en la sociedad del espectáculo. No perciben que su actuación en un penoso “reality show” es patética y degradante.
El autor francés Philippe Minyana, contrasta la frivolidad del marco en que se realiza el programa, con las tristes y vulgares historias de las tres mujeres (Hay un presentador locuaz, que pretende imprimir al programa un tono de falsa alegría y tres bailarinas, cuyos movimientos convencionales se encargan de recordar al público que todo no es más que un “show” más o menos rutinario). Pero para las tres mujeres, la oportunidad de ventilar sus odios, sus frustraciones, sus recuerdos más entrañables y sus sueños, es algo único. En cambio, para el presentador, que no vacila en interrumpir a las mujeres en momentos particularmente dramáticos de sus confesiones para hacer pausas comerciales, se trata tan solo de un programa televisivo más, una diversión para ser consumida por millones que olvidan lo que vieron para pasar a ver un programa nuevo.
La crítica de Minyana a la insensibilidad moral y al mal gusto de la televisión no carece de ingenio y de agudeza, aunque suele ser reiterativa y hubiera ganado en intensidad con algún corte.
De todos modos, es un excelente vehículo para el lucimiento de tres actrices y la directora María Varela las supo elegir muy bien. Margarita Musto sabe infundir una singular gracia a su personaje de mujer tonta, sensual, de insólita fecundidad e inconsciencia, que pasa por una vida miserable luciendo siempre su eterna sonrisa. Alma Claudio es la mujer torpe, atropellada y complicada, de relaciones complicadas y visión complicada de la vida, mientras Denise Daragnès realiza un admirable “tour de force” con su personaje de renga, amargada, frustrada y llena de recriminaciones a sí misma y hacia quienes de un modo u otro moldearon su pobre vida. Menos acertada estuvo María Varela al elegir a Xavier Laxarte como presentador. Se hubiera requerido un actor más joven capaz de dar una imagen mayor de inconsciencia, atolondramiento e insensibilidad profesional.
No es una gran obra. Pero tiene indudable interés como denuncia de los aspectos más sórdidos de un negocio que lucra con el patético exhibicionismo de pobre gente, ansiosa de ser “alguien” en el mundo, aunque sea de la manera más fugaz. Y es un buen espectáculo, con tres excelentes actrices que dan una lección de gran histrionismo con sus torturados personajes. |