"Gloriosus" - de Plauto

Antepasado romano de Falstaff
Por Egon Friedler

"Gloriosus" - de Plauto – Con elenco integrado por Nicolás Albornoz, Cynthia Patiño, Gerardo Rojas, Rafael Soliwoda y Milena Delgado – Dirección general : Fernando Hernández - En el Club de Comedia, Old Mazz, 21 de setiembre 3090

 

Tito Maccio Plauto ( 254 a 184 a.C) fue el más popular autor de teatro cómico de la antigua Roma. No era exactamente sutil ni tenía pretensiones literarias. Pero tenía un agudo sentido de la comicidad y sabía hacer reír a su público con su burla gruesa pero siempre eficaz a las debilidades humanas. 

El héroe de Gloriosus (o Miles Gloriosus, como es conocida la obra originalmente) es un soldado fanfarrón, convencido de su belleza y su valentía e insaciable en el reclamo del elogio a sus falsas hazañas. Como cabe suponer , los burladores del vanidoso, no tienen que encontrar tretas demasiado sofisticadas para darle una lección. Finalmente es robado y apaleado, pero el guerrero, que solo es invencible en sus pretensiones, no aprende la lección. Sigue tan ensimismado en su amor a sí mismo como antes de que le sucedieran todas las desgracias que pueden haber sacudido sus huesos y vaciado sus bolsillos, pero no pudieron destruir su ego colosal. 

¿Cómo poner hoy en escena una historia de humor tan burdo ? El director Fernando Hernández encontró la mejor de las fórmulas : como una farsa loca, loca, de ritmo vertiginoso, que es al mismo tiempo es una sátira de sí misma. Uno de los mejores aciertos cómicos de la versión es que en momentos clave de la obra, los actores se despojan de sus roles y se pelean por sus vanidades actorales con invocaciones a seminarios de actuación y monstruos sagrados del teatro universal. Pero aún cuando los actores interpretan a Plauto, lo hacen con una chispeante ambivalencia que siempre lanza una guiñada al público. El gran tonto, protagonista de la pieza, que responde al pomposo nombre de Pirgopolinices es interpretado con un apropiado alarde de ostentosa ridiculez por Nicolás Albornoz. Todos los demás personajes son esclavos o personajes de menor alcurnia que tienen como preocupación principal engañar al jactancioso militar y los actores se esmeran por convencernos de que deben actuar mal porque su víctima no merece nada mejor (y lo logran). Cynthia Patiño está muy divertida como intrigante más bien torpe y no le va a la zaga Milena Delgado como la bella dama cuyos encantos perturban al presuntamente imperturbable Gloriosus. Rafael Soliwoda compone un personaje ferozmente ridículo agitado por sus turbulentos instintos, mientras Gerardo Rojas se luce con sus múltiples habilidades de actor, payaso y acróbata en el mejor rol de la pieza ; el del esclavo ingenioso y embrollón que a veces tiembla de miedo pero siempre se sale con la suya.

La broma ya empieza con el programa de mano, no menos ingenioso que la ocurrente versión del clásico romano, que logra ofrecernos un imbatible argumento acerca de la eternidad de la estupidez humana.

Egon Friedler

Semanario Hebreo, 26 de abril de 2007

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