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“Gatomaquia”
- de Lope de Vega – Adaptación para teatro de Héctor Manuel Vidal – Con los actores Jimena Pérez, Leandro Núñez, Diego Arbelo y Cecilia Sánchez – Composición y dirección musical : Fernando Ulivi – Escenografía e iluminación : Claudia Sánchez – Vestuario : Paula Villalba – En el Teatro Victoria
Héctor Manuel Vidal, en su primera dirección desde que dejó su cargo de director de la Comedia Nacional realizó un trabajo teatral de admirable inventiva, imaginación y creatividad : la difícil recreación de un texto clásico.
A diferencia de la mayor parte de su obra, este texto de Lope de Vega (1562-1635) no fue escrito para la escena. Es una sátira en verso en la cual los gatos Micifuz y Marramaquiz se disputan el amor de la minina Zapaquilda. El autor de “Fuenteovejuna” no se limita a parodiar las vanidades, los caprichos, las ilusiones y las tonterías con que habitualmente están sazonados estos tradicionales y reiterados pleitos, de naturaleza más humana que gatuna. También aprovecha la ocasión para reírse de la vanidad de los pedantes, la fanfarronería que suele conducir a trágicos enfrentamientos bélicos, el terrible escozor de los celos y la gloriosa estupidez de los convencionalismos en la relación entre ambos sexos.
Pero toda la historia, que estuvo planteada por Lope de Vega como una broma sin pretensiones que firmó con su seudónimo humorístico Lic. Tomé de Burguillos, se transforma, gracias al ingenio de Héctor Manuel Vidal y a la espléndida actuación de sus jóvenes actores en un espectáculo vital, divertido y ocurrente. En algún momento, el mundo conceptual de los siglos XVI y XVII y los aspectos arcaicos de su vocabulario amenazan con dejar afuera al espectador impidiéndole una comprensión cabal de la obra, pero la ágil e imaginativa puesta en escena se encarga de minimizar esa posibilidad. Lo asombroso es cuánto logra Héctor Manuel Vidal con sus actores recurriendo a los recursos más sencillos. Ellos no necesitan ningún pianista, los actores se convierten en músicos y se encargan de hacer ilustraciones musicales al piano. Tampoco necesitan utileros. Ellos mismos manipulan los paneles que forman una pantalla en la que se reflejan los actores y detrás de la cual se ocultan o aparecen entre sus partes abiertas. Y por supuesto, también se encargan de las luces, lo que carece de toda complicación. Además de decir con pasmosa naturalidad el verso de Lope los actores saltan, cantan, danzan, hacen una que otra acrobacia, emprenden un duelo feroz e imitan al mundo gatuno al que presuntamente quieren encarnar.
El cuarteto formado por Jimena Pérez, Leandro Núñez, Diego Arbelo y Cecilia Sánchez se luce en pie de igualdad. Todos ellos se encuentran entre los representantes más brillantes de la joven generación del teatro nacional y son protagonistas de un espectáculo perfectamente exportable que podría constituir toda una lección acerca de cómo es posible dar vida actual a los clásicos al mundo de habla hispana.
Es un espectáculo ineludible para espíritus jóvenes, sin importar si tienen una edad biológica de 15 o de 80 años. |