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“Fifty,fifty, divorcio a la francesa”
- de Marc Camoletti (Traducción de Eduardo Marzoratti) Con Jorge “Coco” Echagüe, Augusto Mazzarelli, Susana Groisman, Virginia Ramos y Leonardo Franco – Dirección: Daniel Romano – En el Teatro “Alianza”
El título no alude a la trama de la obra, sino a la reflexión que puede hacer el espectador después de verla. Resulta triste comprobar cómo Marc Camoletti, un autor que alguna vez supo ser ingenioso es capaz de caer en un humor tan burdo, cómo actores de trayectoria prestigiosa se embarcaron en esta penosa aventura teatral y cómo el espíritu chabacano del peor teatro comercial argentino se introdujo de contrabando en el teatro montevideano.
La pieza trata del muy anunciado divorcio de un matrimonio formado por un abogado y una dentista que comparten un departamento que también es el lugar de trabajo de ambos. En el arreglo que establecen para repartirse los bienes, deciden que el departamento se dividirá exactamente a la mitad, separando a ambas mitades con una especie de línea divisoria. Asimismo acuerdan compartir su mucamo-cocinero-asesor al que ambos alternativamente destratan furiosamente o miman como consejero imprescindible. Tanto el especialista en leyes como la especialista en dentaduras tienen sus amoríos más o menos ilegales: él, con una tontita, que a la menor provocación pretende arrastrar a los hombres jóvenes que se le cruzan en el camino a la cama y ella, con un actor cuya inmensa egolatría está en proporción inversa a su escaso talento. Naturalmente, suceden mil enredos hasta llegar a un final muy predecible. Pero lo malo es que los enredos son antojadizos y están pésimamente hilvanados, y los diálogos carecen de todo rastro de ingenio.
Por lo demás, la puesta es estridente, gritada y pretende suplir con agitación la ausencia de gracia. Sin duda, habrá algunos espectadores que se reirán a pesar de todo. Otros, lamentarán filosóficamente el tiempo perdido. |