"Extraño juguete" de Susana Torres Molina

Jóvenes valores (2)
Por Egon Friedler

"Extraño juguete" de Susana Torres Molina – Con Carolina Piñeyro, Florencia Paullier y Mauricio Chiessa – Dirección : Juan Pablo Moreno – En el Teatro del Club Biguá de Villa Biarritz, noviembre 12

 

Esta impactante obra de la prestigiosa dramaturga argentina Susana Torres Molina constituye un ingenioso y preciso mecanismo de relojería teatral, en el que todos los tornillos están debidamente aceitados. 

El comienzo es aparentemente vulgar y corriente. Un vendedor ambulante irrumpe en la residencia de dos ricas, solitarias y aburridas solteronas, para ofrecer su mercadería. Pero de allí en adelante todo se enrarece. Las hermanas se pelean. Una humilla al visitante, la otra trata de atraerlo sensualmente. El visitante se convierte en víctima de las pugnas entre ambas hasta que finalmente los papeles se trastocan. Una sorpresa sigue a la otra, hasta culminar en un inesperado y sugestivo final. 

El joven director Juan Pablo Moreno ratifica sus excelentes condiciones de director ya demostradas en su original puesta de “La cantante calva” el año pasado ( que ahora se repone con otro elenco en “El Tinglado). La prolijidad, el inteligente marcado de la acción escénica, la cuidada dirección de los actores, el esmero por detalles de escenografía ( Arq. Lorena Lungo) vestuario (Patricia Saralegui) y luces ( J.P.Russo) permiten el pleno lucimiento de la curiosa y original pieza de la autora argentina. 

A todo esto cabe agregar naturalmente los méritos de la actuación. Ya desde el prólogo, con sus torvas miradas, sus coqueteos entre sensuales y maliciosos entre sí y el público, Florencia Paullier y Carolina Piñeyro, logran transmitir a los espectadores el carácter refinadamente perverso de la trama así como su singular carácter lúdico. Pero es más tarde, con su cruel enfrentamiento y sus repentinos cambios de conducta, que ambas demuestan una extraordinaria ductilidad y revelan sus excelentes condiciones actorales. No menos se luce el joven Mauricio Chiessa que en el rol del insólito vendedor de ropas femeninas, oscila convincentemente entre la desesperación del humillado y la jactancia del triunfador.

En suma, una obra curiosa y atrayente, que una vez más nos trae una prueba contundente de la abundancia de jóvenes y nuevos talentos teatrales en nuestro medio.

Egon Friedler

Semanario Hebreo, 16 de noviembre de 2006

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