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“Estoy sola porque quiero” - Texto y dirección general : Omar Varela
“Hasta que tu muerte nos separe”  - de Gustavo Cormillón

Humor a dos niveles
Por Egon Friedler

 

“Estoy sola porque quiero”  - Con Clara Berenbau, Catalina Ferrand y Virginia Rodríguez – Vestuario : Nelson Mancebo – Luces: Carlos Torres – Texto y dirección general: Omar Varela – Entrenamiento teatral : Laura Sánchez – En la Sala 1 del Teatro del Anglo – 21.1.2011

“Hasta que tu muerte nos separe”  - de Gustavo Cormillón – Con Cecilia Lema y Martín Castro – Dirección: Ana Pouso – En la Sala 2 del Teatro Anglo – 23.1.2011

 

Ambas piezas son de humor y se presentan en el mismo teatro (uno en la sala grande, el otro en la sala chica). Pero ambas son muy diferentes y difieren mucho en la calidad. 

“Estoy sola porque quiero” tiene un toque de profesionalismo y de cuidado en la presentación que el modesto segundo título, claramente amateur, no tiene.

“Estoy sola porque quiero” plantea los casos de seis mujeres que obviamente están solas a pesar suyo, pero pretenden estar conformes con su situación. Cada una de las tres actrices interpreta dos roles. Clara Berenbau, que al igual que Catalina Ferrand debuta aquí en el teatro, hace de pituca de Carrasco y de obsesiva del celular. Catalina Ferrand interpreta a la divorciada “chic” y a la solterona rígida y antipática mientras Vicki despliega su chispeante histrionismo como cuida coches y como mujer ilusa, complicada y enredada en las trampas que se tiende a sí misma. Con la generosa orientación que les fue brindada por Laura Sánchez, las dos novatas, Berenbau y Ferrand hacen un trabajo digno y despliegan una simpática ductilidad. Pero obviamente quien se luce más, es esa formidable actriz cómica que es Vicky Rodríguez. La mezcla de vulgaridad, extravagancia y sentido común de su cuida-cohes es regocijante. No menos divertido es su retrato de la seudo-intelectual desubicada que se niega a comprender el significado de las tres palabras “No te quiero”.

Los parlamentos de Omar Varela, a los que se agregan una introducción y un final apropiadamente livianos, son ingeniosos y crean personajes ridículos pero creíbles en su falsa fortaleza y presunta seguridad. Por otra parte, el atrayente vestuario de Nelson Mancebo y los detalles de la presentación en escena desde las luces de Carlos Torres al maquillaje de Cristiana y Virginia Fabiani, todo tiene un toque de sobrio profesionalismo.

El único aspecto objetable en la dirección de Omar Varela es que como recurso cómico marcó a las actrices una dicción demasiado rápida que hace perder partes del texto al público que no está en las primeras filas. Pero obviamente es un detalle que puede corregirse para funciones posteriores.

En síntesis, es una agradable y bien presentada, diversión veraniega.

 

 

En “Hasta que tu muerte nos separe”, su autor, Gustavo Cormillón, de quien no tenemos referencias, trata de hacer una sátira sobre las inseguridades de la adolescencia. Lamentablemente cae en excesos que llevan a que el humor naufrague y desemboque en un grotesco que convierte a sus personajes en marionetas movidas caprichosamente por un titiritero inexperto. Por lo demás, la dirección de Ana Pouso no disimula sino que acentúa los evidentes defectos de la pieza, que comienza con un toque de surrealismo y termina insólitamente como comedia policial. 

Quizás la pareja de actores formada por Cecilia Lema y Martín Castro tenga condiciones potenciales interesantes (particularmente este último que hace gala de una mímica y un manejo del cuerpo interesantes) pero aquí su desempeño está marcado por la desmesura, la falta de equilibrio y de ingenio de toda la empresa. 

Egon Friedler

Semanario Hebreo - 27 de enero 2011

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