“Esperando la carroza”  -  de Jacobo Langsner

Brillante caricatura
Por Egon Friedler

“Esperando la carroza”  - de Jacobo Langsner – Dirección general: Omar Varela – Con la actuación Marta Laino, Virginia Rodríguez, Juan Antonio Saraví, Daniel Bérgolo, Graciela Rodríguez, Florencia Sacco, Jenny Galván, Hugo Giachino, Norma Salvo, Martin Arellano, Mauro Bonasorte, María Laura Castro, Rosita Freiría, Carla Yelpo y Elena Brancatti – Vestuario: Nelson Mancebo.

 

“Esperando la carroza” fue escrita en 1962 y estrenada en 1965 por la Comedia Nacional. Pero solo cuando la dio el Teatro Circular en la década del setenta se convirtió en uno de los grandes éxitos en la historia del teatro uruguayo permaneciendo durante varios años en cartel. Luego en 1985 vino la película argentina dirigida por Alejandro Doria que tuvo una vasta difusión internacional. La decisión de la compañía teatral “Italia Fausta” de celebrar su vigésimo aniversario con ésta, la más conocida y celebrada de las obras de Langsner, constituyó toda una prueba sobre su vigencia. 

No solo que la nueva versión salvó plenamente la prueba, sino que demostró de manera contundente que “Esperando la carroza” es un clásico no solo del humor rioplatense, sino del teatro universal.

Langsner toma un tema viejo y muy transitado en el teatro y la literatura: la disputa de varios hermanos y sus respectivas cónyuges para no cargar con su madre anciana y lo plantea en una brillante clave humorística. El talentoso autor uruguayo realiza una incisiva crítica a la mezquindad, el egoísmo y la falsedad en las relaciones familiares, con singular puntería en el trazado psicológico de los personajes y en el desarrollo de la trama. 

Hay varias opciones para poner en escena esta comedia. Por ejemplo, Omar Varela podía haberse decidido por una versión “fría” como si se tratara de una pieza de Bernard Shaw, en la que el eje de la pieza está en el ingenio verbal del autor y el espectador disfruta del contraste entre las malas intenciones de los protagonistas y su conducta formal y civilizada. Pero Omar Varela optó por el grotesco feroz, la locura desbordada, la exasperación constante, el ridículo agresivo y la caricatura implacable.

Este enfoque funciona admirablemente gracias al excelente elenco que logró reunir. Virginia Rodríguez no solo encarna a la sufrida joven madre que no se las arregla para tener simultáneamente en su casa a su bebé que berrea las 24 horas del día y su suegra que hace las cosas inoportunas en los momentos más inoportunos : es también una histérica que domina al pusilánime de su marido (un magnífico Juan Antonio Saraví) y es capaz de hacer explotar la paz familiar disparando verdades a diestra y siniestra. Graciela Rodríguez adereza su personaje de charlatana pretenciosa con una magistral hipocresía que podrían envidiar todos los tartufos de este mundo. Jenny Galván interpreta con singular gracia y convicción su rol de snob de presunta clase alta, falsa mosquita muerta, y eterna conciliadora. No pueden competir con el espléndido desempeño de las mujeres, los dos hermanos que eluden la carga de vivir con su madre pero no renuncian al honor póstumo de parecer hijos ejemplares : Daniel Bérgolo y Hugo Giachino. Al primero le falta presencia, elegancia y cierto aire cínico. Al segundo, le falta apostura y convicción. 

Marta Laino, que hace de Mamá Cora, la inocente causa de toda esta agitada historia de desavenencias familiares, tiene toda la ingenuidad e inconsciencia que el papel exige. En los roles menores, generalmente cubiertos con buen nivel, se destaca la divertidísima viñeta de Rosita Freiría como la vecina chismosa de aire doctoral.

A los aciertos del elenco cabe sumar el impecable trabajo de Nelson Mancebo (vestuario) Claudio Goekler (escenografía) Diego Cáceres y Martín Rodríguez (iluminación). Pero sin duda, más allá de todos estos aportes es indudable que está la mano orientadora y el instinto cómico infalible de Omar Varela, que una vez más demuestra ser uno de los mejores directores de comedia de nuestro medio teatral.

Es difícil predecir las actitudes de los públicos y nadie podría atreverse a augurar que los nuevos públicos que no vieron la obra anteriormente van a responder con el mismo entusiasmo con que la obra fue recibida cuando la dio el Teatro Circular. Pero no cabe la menor duda de que tiene todos los ingredientes para volver a ser un gran éxito.

Egon Friedler

Semanario Hebreo - 6 junio 2008

Ir a índice de ensayo

Ir a índice de Friedler,  Egon

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio