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“El viento en un violín”
– de Claudio Tolcachir – Por el grupo Teatro Timbre-4 de Buenos Aires –
Con los actores Araceli Dvoskin, Paula Ransenberg, Inda Lavalle, Miriam
Odorico, Lautaro Perotti y Gonzalo Ruiz - Luces y dirección: Claudio
Tolcachir – Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez.
Dos jóvenes unidas por una relación
lesbiana deciden que deben tener un hijo. Consiguen la “ayuda técnica”
masculina necesaria para cumplir este deseo del modo más insólito :
sometiendo a punta de cuchillo a un muchacho en principio bien dispuesto
a atender a este reclamo más bien inusual.
Este es el hilo principal de la madeja del argumento que por supuesto
tiene muchas derivaciones. El muchacho convertido a la fuerza en padre,
es el hijo consentido y desorientado de una madre posesiva e histérica.
La madre de la mamá lesbiana es precisamente la empleada de la casa de
esa misma señora, la mamita del donante de semen a pesar suyo. En fin,
no faltan las complicaciones en esta comedia amablemente extravagante
que termina lógicamente……es decir, de manera muy complicada.
El diálogo, ingenioso y chispeante, es un permanente juego de paradojas.
Por otra parte, el espléndido elenco defiende con genuino entusiasmo la
obra. Integrado por las ingenuas y emprendedoras amantes lesbianas (
Paula Ranseberg e Inda Lavalle) la irritable y nerviosa mamá del joven
complicado en su inesperada función paterna ( Miriam Odorico) el héroe
de la historia a pesar suyo ( Lautaro Perotti) y el psicólogo con más
problemas que sus propios pacientes (Gonzalo Ruiz) convierte la enredada
historia en una diversión sostenida del principio al fin.
No es un milagro que haya tenido éxito en todos los países que visitó en
varias giras por América y Europa. En la función a la que asistimos al
final de la función dialogó con el público el autor-director Claudio
Tolcachir. Con sencillez y modestia narró la historia de la pieza y
respondió con inteligencia e ingenio a numerosas preguntas.
Particularmente destacó que en su obra quiso poner en evidencia que la
vida no cesa de dar sorpresas y que la felicidad puede asumir las formas
más inesperadas. |