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“El último fuego"
- de Dea Loher – Traducción: M. Soledad Lagos - Dirección: Fernando Alonso – Con la actuación de Gabriela Iribarren, Sergio Mautone, Elena Zuasti, Sara de los Santos, Sofía Etcheverry, Sergio Muñoz, Bernardo Trías y Alejandro Campos – Iluminación y escenografía: Pablo Caballero – En el Espacio Palermo
En esta pieza algo extensa de más (2 horas y cuarto de duración, sin pausa) Dea Loher presenta una serie de destinos entrelazados, de personas que comparten una casa de apartamentos de clase media baja.
En el centro de la trama está un matrimonio que pierde a su hijo en un accidente. Fue atropellado por una mujer policía que perseguía a un joven ladrón de autos, sospechado erróneamente de terrorista. La pareja de padres enlutados tiene a su cargo la madre del marido, que sufre del mal de Alzheimer. La relación entre ambos se deteriora y finalmente se rompe.
Pero esta es solo una de las varias historias que desarrolla la pieza. También nos cuenta de la amante del marido que tuvo cáncer de mama, de la mujer policía que pisó al chico y tiene remordimientos, del joven criminal que no quiere salir de su pieza y se siente como un animal enjaulado, de su compañero, un desocupado que no sabe qué hacer de su vida, de la anciana bondadosa que por su enfermedad de Alzheimer es una carga para su hijo y su nuera y del extranjero refugiado de guerra que fue el único testigo del accidente.
En el balance total, Dea Loher, ofrece un retrato minucioso y detallista de una sociedad triste, desencantada, sin horizontes ni esperanzas, encerrada en una cotidianeidad gris, agitada de tanto en tanto por la violencia. No es un retrato demasiado atrayente de la presunta sociedad opulenta del Primer Mundo.
La cuidadosa dirección de Fernando Alonso y la escenografía funcional de Pablo Caballero con sus paneles transparentes crean una atmósfera que imprime un aire de naturalidad a la pieza. La alternancia entre la narrativa, la acción y los extremos de tensión dramática, está inteligentemente pautada. También el elenco es competente, con algunos matices. Descolla Gabriela Iribarren, como madre desconsolada, en pugna con su familia y consigo misma. También resulta muy sugestivo el trabajo detallista de Elena Zuasti como anciana perdida en su mundo irreal. Asimismo convence por su naturalidad la labor de Sofía Etcheverry así como la presencia escénica y desenvoltura de Sara de los Santos. En el difícil rol de padre y marido abrumado, Sergio Mautone, si bien no logra sugerir de manera suficiente el mundo interior de su personaje, logra una composición sobria y atractiva. En cambio, parecen excesivamente exasperadas las actuaciones de Sergio Muñoz, Bernardo Trías y Alejandro Campos.
En algún momento la dirección impone algún discutible exceso de realismo y en otros no avalúa adecuadamente la pobre acústica del Espacio Palermo. Pero en el balance general, es una versión digna de una obra interesante que incluso tiene momentos de sugestiva poesía en el diálogo. Eso sí, cabe advertir que ni por su extensión ni por su carácter, es para todos los públicos.
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