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“El
tobogán”
– de Jacobo Langsner – Por elenco de la Comedia Nacional bajo dirección de
Juan Vorobiov – Con actuación de Andrea Davidovics, Miguel Pinto, Jorge
Bolani, Leando I. Núñez, Pablo Varrailhon, Florencia Zabaleta, Oscar
Serra y Cristina Machado – Escenografía: Cristina T. Cruzado –
Iluminación: Sebastián Marrero – Vestuario: Felipe Maqueira – En la Sala
Zavala Muñiz del Teatro Solís.
Si bien “El tobogán” es un retrato de la
clase media uruguaya enfrentada a una crisis económica en la década del
sesenta del siglo pasado es igualmente una obra intemporal que toca
temas eternos: las desavenencias en el seno de una familia, el temor a
la muerte, los conflictos generacionales, el choque de diferentes
concepciones de la vida, las angustias producidas por la estrechez
económica, las abrumadoras cargas que impone una enfermedad terminal a
los familiares cercanos del enfermo, la complejidad de los vínculos
humanos, la escasa distancia que puede haber entre el amor y el odio, la
fuerza destructora de la rutina. Los conflictos están planteados con la
formidable naturalidad de la vida y el perfil psicológico de los
personajes nunca es simplista ni unidimensional, quizás con la excepción
del yerno rico, lindante con la caricatura.
La dirección de Juan Vorobiov se atuvo con sensatez y buen criterio al
carácter de la obra: es una obra realista y por lo tanto debe ser
presentada en ese contexto. En su puesta no hay experimentos que
distraigan de la rica trama de la obra. Lo que importa es la interacción
de los personajes y su lugar fluctuante en el entramado de las
relaciones familiares, lo que se complementa con una cuidada
escenografía de época de Cristina T. Cruzado, un vestuario cuidadosamente
elegido de Felipe Maqueira y una eficaz y nunca exagerada iluminación a
cargo de Sebastián Marrero.
El elenco funciona con el alto nivel profesional al que felizmente nos
tiene acostumbrados la Comedia Nacional.
Andrea Davidovics transmite al espectador las angustias de su sufrida y
agobiada dueña de casa, mientras Miguel Pinto encarna con impecable
naturalidad a su esposo, campechano y sencillo, pero que en el momento
de la verdad revela su integridad y nobleza. Leandro Núñez, una vez más,
se sobra en el rol de adolescente turbulento mientras Florencia Zabaleta
imprime un natural encanto a su rol de jovencita sensual y enamoradiza.
Pablo Varrailhon es un creíble individualista recalcitrante y tranquilo
disidente de la sociedad de consumo y Cristina Machado actúa
persuasivamente como esposa resignada de un ricachón mezquino y grosero.
En el rol de su marido, Oscar Serra, está algo exagerado, pero es
difícil establecer si ello se debe al texto de Langsner, a la dirección
o al propio actor. De todos modos, su trabajo nunca desentona en
relación al del resto del elenco. Dejamos para el final el brillante
trabajo de Jorge Bolani. Está gigante de la escena nacional, que sin
duda, ocuparía un buen lugar en un “ranking” internacional de los
mejores actores del mundo, hace una creación antológica en el rol del
viejo cargoso, avaro y maniático. Bolani se identifica con su personaje
a tal grado que hace desaparecer en su presencia escénica toda traza de
técnica teatral. Vive el personaje en cada gesto, en cada actitud, en
cada mirada, en cada réplica.
Solo por la actuación de Bolani vale la pena ver la pieza. Pero hay
otras razones poderosas más. La más importante, es que “El Tobogán” es
un gran clásico uruguayo que, sin duda, vale la pena ver más de una vez. |