“El señor Puntila y su criado Matti”  -  de Bertolt Brecht

Alcohol redentor
Por Egon Friedler

“El señor Puntila y su criado Matti"  - de Bertolt Brecht - Dirección general de Stella Rovella – Con la actuación de Diego Artucio, Hugo Falero, Santiago Bado, Carlos Morán, Diana Bresque, Marcelo Camino, Mercedes Pallares, Alejandro Nilson, Luciana de Salterain, Libeth Parra, Lorena Bolinches, Roberto Guida y Eduardo de León – Música: Fernando Ulivi – Escenografía: Álvaro Domínguez – En el Teatro “El Tinglado”.

 

El gran chiste sobre el cual gira esta obra de Brecht consiste en que el poderoso e inescrupuloso terrateniente Puntila suele ser bueno y generoso cuando está borracho (que suele ser lo habitual) pero es terriblemente despótico y despiadado cuando está sobrio. 

No es fácil hacer que la fórmula funcione escénicamente de manera realmente convincente. Su simplismo, a esta altura de la historia, parece demasiado obvio. Para hacer potable ese simplismo se requiere un formidable esfuerzo de imaginación. A favor de la directora hay que admitir que lo entendió, aunque los resultados de su trabajo hayan sido modestos.

Stella Rovella optó por poner máscaras a todos los personajes y convertirlos en una especie de marionetas, a excepción de los dos protagonistas de la historia: Puntila y su criado Matti, que encarna la sensatez que falta a su empleador. Pero la mezcla de sátira y trama dramática no termina por ensamblarse del todo. Ni el humor cáustico y empecinadamente didáctico de Brecht ni su mensaje social declamado funcionan escénicamente.

Con ello, es necesario reconocerle algunos méritos a la puesta : la acción está cuidadosamente pautada y tiene buenos momentos cuando los personajes se aglomeran en la escena; en general, los trajes (Valentina Pérez y Jimena Vidal) son vistosos y están muy bien diseñados; hay algunos elementos escenográficos logrados como el autito de utilería en el que Puntila se desplaza con su chofer. 

Pero en general, el ingrediente esencial de la puesta, el elenco, resulta apenas discreto, con la clara excepción del protagonista, a cargo de Diego Artucio, quien hace un Puntila vital, exuberante y convincentemente impetuoso.

En total el espectáculo no termina por ser satisfactorio. Pero, al menos desde mi punto de vista, no hay achacar sus limitaciones tan solo a las limitaciones de la puesta o al poco dinero invertido en ella. El problema podría estar en que los méritos reales de la pieza no son tantos como se suele creer y que su archi-famoso autor, para muchos el indiscutido gran genio del teatro moderno, podría haber envejecido inexorablemente.

Egon Friedler

Semanario Hebreo - 23 octubre 2008

Ir a índice de Teatro

Ir a índice de Friedler,  Egon

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio