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“El orgasmo de María”
- Autor y director : Andrés Caro Berta – Con actuación de Mariana Pagani - En el Teatro de Agadu.
La explotación sexual de las empleadas domésticas no es meramente un tema literario. Es un penoso dato de la realidad, de ayer, de hoy y de siempre.
Andrés Caro Berta lo trata en un inteligente texto que recoge la confesión de una de las víctimas: una joven llegada del Interior para trabajar con una familia de clase alta de Carrasco. Allí es obligada por su patrón a “colaborar” en el debut sexual de su hijo adolescente. La experiencia resulta traumática y constituye el comienzo de una serie de desventuras y de experiencias de todo tipo con el otro sexo. Su gran dilema es qué hacer con el hijo que nació de una relación con el hombre del que se enamoró y que presuntamente era un proxeneta que quería llevarla a Italia. El hombre desapareció ni bien se enteró que ella estaba embarazada pero ella no renuncia a sus ilusiones. Su hijo quedó a cargo de su madre en el Interior, ya que ella debe trabajar para subsistir y no puede criarlo.
María ventila todas sus frustraciones con una confidente muda : una estatuilla de la Virgen en su mesita de luz. Asimismo a falta de una relación permanente y satisfactoria con un hombre se procura placeres solitarios. En otros momentos aplaca su soledad bailando sola e imaginando un próximo baile. No es mucho más lo que sucede en la pieza pero al final Caro Berta introduce un elemento simbólico sobrenatural que de alguna manera desvirtúa su carácter. El salto del universo de la realidad al de la fantasía no surge naturalmente del contexto de la obra y parece demasiado arbitrario. Es una lástima porque el retrato psicológico del personaje está muy bien logrado y sus alegrías, tristezas y rebeldías poseen una genuina autenticidad. Por otra parte, la excelente actuación de la joven y más que promisoria Mariana Pagani imprime a la pieza un aire de frescura, espontaneidad y gracia que le hacen que no haya el menor bache en su desarrollo dramático (exceptuando su polémico final).
Hay por lo tanto una doble razón para ver la pieza ; el excelente desarrollo de un tema recurrente y nada menor y la presentación de una joven actriz, casi desconocida, que constituye toda una revelación. |