| "El método Grönholm" de Jordi Galcerán |
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Ingeniosa denuncia |
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"El método Grönholm" de Jordi Galcerán - Con actuación de César Troncoso, Margarita Musto, Rogelio Gracia y Gabriel Hermano - Dirección : Mario Ferreira - En el Teatro del Movie-Center, enero 19 de 2006. Cuatro
aspirantes a un alto cargo en una importante compañía multinacional,
tres hombres y una mujer, han sido reunidos en una de las últimas fases
de selección. Los sicólogos encargados de la evaluación de sus méritos
decidieron utilizar un extraño método. No aparece ningún encargado de
entrevistas.La comunicación con los candidatos se establece por un método
mecánico y anónimo : un archivador se abre de tanto en tanto y en él
aparecen sobres con indicaciones diversas. El primer sobre revela que uno
de los cuatro no es un auténtico aspirante sino un representante de la
empresa. Allí se abre la caja de Pandora de las sospechas y naturalmente
el primer tema de discordia es cuál es la identidad del “traidor” del
grupo.
De
allí en adelante, la confrontación de los candidatos permite desnudar
sus debilidades, sus fracasos, sus miserias. Ocasionalmente éstos son
puestos en evidencia por los fatídicos sobres que aparecen de tanto en
tanto en el archivador. Pero a nadie se le escapa que los tres candidatos
reales compiten ferozmente entre sí y que el éxito de cualquiera de
ellos significa el fracaso de los otros dos.
Hábilmente,
el autor Jordi Galcerán, combina hábilmente
esta dramática confrontación con chispeantes toques de humor. La pugna
entre los candidatos es a la vez ridícula y patética, terriblemente
cruel y totalmente lógica. El talento del escritor catalán radica sobre
todo en la inteligencia, agudeza y agilidad de los diálogos. Su debilidad
está en que abusa de la exageración como recurso de efecto dramático,
por lo que la última parte de la obra, en la cual se resuelven de manera
muy discutible algunas interrogantes,
resulta la más débil.
La
obra sin duda habría ganado con un corte de veinte minutos a media hora.
Pero al margen de todas las objeciones, es indudable que logra mantener en
vilo al espectador, que denuncia eficazmente los males de un sistema
exageradamente competitivo y que lo hace sin deshumanizar a sus personajes
convirtiéndolos en una especie de ratones de laboratorio.
Esta
ingeniosa denuncia de un sistema de avaluación profesional basado en el
desprecio a la dignidad humana , es dirigida por Mario Ferreira con
su habitual solvencia. La dirección de Ferreira es detallista y minuciosa
y obtiene un admirable rendimiento de su cuarteto de actores. Sabe sacar
partido a la austera escenografía de Alberto Negrin (prestada al Teatro
Movie-Center por el complejo La Plaza de Buenos Aires en un loable acuerdo
de colaboración) y marca con notable puntería tanto las pausas en la
acción como el desarrollo del movimiento escénico.
César
Troncoso imprime una gran calidez y convicción a su rol de vendedor
torpe, aparentemente ingenuo e inseguro tanto en su vida laboral como
afectiva. Rogelio Gracia está magnífico como el aspirante más
inescrupuloso, más despiadado, más proclive a actuar de la manera más
inmoral con tal de ganar. Gabriel Hermano logra dar un perfil creíble a
su personaje, el menos convincente del cuarteto, lo que constituye una
indudable hazaña histriónica, mientras Margarita Musto, sabe combinar en
su personaje cierta simpática vulnerabilidad femenina con una desenfrenda
ambición que la hace actuar con total frialdad afectiva en momentos
decisivos de la puja por el cargo.
En
síntesis, esta obra amena, ágil e inteligente que divierte pero que
también hace pensar, constituye un buen comienzo de temporada.
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Egon
Friedler
Semanario Hebreo
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