"El hombre, la bestia y la virtud" de Luigi Pirandello – Versión y dirección de Fernando Alonso

Ambición desmedida
Por Egon Friedler

"El hombre, la bestia y la virtud" de Luigi Pirandello – Versión y dirección de Fernando Alonso: con Myriam Campos, Diego González, Marcelo Ricci, Laura Barboza, Vanesa Castro, Marta Laino, Fabiana Charlo y Sebastián Cardozo – En el Teatro “La Candela”

 

A Fernando Alonso, director y adaptador de esta versión no le bastó con el texto de Luigi Pirandello. Presuntamente se propuso “enriquecerlo” agregándole situaciones “divertidas”. Sin duda, el gran autor italiano, ganador del Premio Nobel en 1934, no necesitaba de estos “buenos oficios”. 

Alonso dividió al elenco entre los tres actores principales (mujer, amante, marido) y los secundarios designados como la “compañía” dando a los segundos un rol co-protagónico en clave farsesca. La innovación no convence. En lugar de resaltar la formidable mezcla de humor y patetismo pirandellianos, los diluye e introduce elementos grotescos que parecen forzadamente introducidos para hacer reír al público a cualquier precio.

A esto se agrega una muy mala elección para el rol principal : Diego González como amante. Su nerviosismo mecánico y exasperado carece de matices y de sutilezas. No logra transmitir ni la comicidad ni el retorcido sentido de la honradez de su personaje. Myriam Campos y Marcelo Ricci , que tienen a su cargo los otros dos roles principales, están bastante mejor y quizás con un director con un sentido dramático más certero podrían haber logrado dar intensidad y convicción a sus respectivos roles. Pero en la concepción de Fernando Alonso toda la acción escénica parece desmesurada, desprolija, carente de lógica teatral. Un detalle típico, es el personaje del capitán Perella interpretado por Marcelo Ricci, sentado como presencia muda a un costado del escenario leyendo un libro, mientras presuntamente se encuentra navegando en camino a casa. El problema no es la ausencia-presencia del personaje, sino que la lectura de un libro no es precisamente algo que pueda asociarse demasiado con un personaje grosero y brutal como Perella, que para Pirandello es la “bestia” del triángulo de sus personajes. 

Asimismo constituye un desacierto la marcación sobreactuada de los demás personajes que en lugar de afirmar la trama la desdibujan de una manera tosca que la empobrece. Incluso buenas actrices como Laura Barboza y Fabiana Charlo parecen lamentablemente desperdiciadas. 

Por muy buenas razones, recordamos con nostalgia la hermosa versión de la Comedia Nacional realizada hace muchos años, en la que Estela Castro realizó una notable interpretación protagónica.

Egon Friedler

Semanario Hebreo, 24 de mayo de 2007

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