Amigos protectores de Letras-Uruguay

“El hábito del arte” - por Alan  Bennett

Brindis por el arte
Por Egon Friedler

 

“El hábito del arte”  por Alan Bennett – Traducción y adaptación de Jorge Denevi – Con elenco integrado por Roberto Fontana, Juan Graña, Xavier Lasarte, Moré, Laura de los Santos, Sebastián Mendy, Wainir de los Santos, Sebastián Serantes, Alma Claudio y Paola Venditto – Dirección, Jorge Denevi – En el Teatro Circular

 

Esta pieza de Alan Bennett, uno de los dramaturgos, guionistas y escritores más exitosos y reconocidos de Inglaterra, está centrada en la compleja relación entre dos famosos artistas británicos, el poeta W. H. Auden (1907-1973) y el compositor Benjamín Britten (1913-1976). Pero la obra es muchas cosas más : es un ejercicio de teatro dentro del teatro, una confrontación de dos maneras distintas de vivir la homosexualidad, un curioso planteo acerca del lugar de los personajes secundarios en la vida de los famosos, una visión irónica de la relación entre dramaturgos jóvenes y actores veteranos, pero sobre todo es una reflexión sobre el arte y una celebración de su aporte a la vida de la humanidad. El mensaje central de la pieza, escrita con sólido oficio, es que para el artista su forma de vivir es fuente de constantes angustias, dilemas interminables y un sufrimiento espiritual constante. Pero al mismo es una gloriosa costumbre, una forma de vida que no podría cambiar por ninguna otra.

Jorge Denevi, quien también tuvo a su cargo la traducción y adaptación de la pieza, la dirige con la solvencia y la seguridad que le son habituales. Inventa una sugestiva movilidad para una pieza que en una versión menos imaginativa podría resultar estática y discursiva y orquesta con mano maestra una acción escénica compleja y siempre interesante. Su defecto más evidente fue marcar (o permitir) a algunos actores, principalmente al protagonista Roberto Fontana un tono tan bajo que resultaba inaudible para la mayoría de los espectadores, pese a la cercanía entre actores y público en el Teatro Circular.

Al margen de este aspecto corregible, el elenco funcionó como un equipo impecable. Roberto Fontana, con su vitalidad, su arrolladora simpatía, su jovial presencia escénica, encarnó admirablemente al poeta W. H. Auden, con su desinhibición, su inteligencia incisiva, su visión desenfada de la condición humana. Juan Graña caracterizó con ejemplar sobriedad a un Britten introvertido, que enfrenta al temor de que su fidelidad a su arte lo obligue a poner en evidencia ante el mundo su intimidad más secreta. En el resto del elenco, cabe destacar la tortuosa presencia de Moré como taxi-boy, el notorio profesionalismo de Xavier Lasarte como periodista, el apasionamiento de Sebastián Serantes como autor, el estilo competente y profesional de Alma Claudio como ayudante de dirección y la naturalidad de Paola Venditto como ayudante del director y apuntadora. 

Sin duda, quienes más disfrutarán la obra serán los conocedores de la obra de ambos artistas. Sin embargo, la obra tiene suficiente interés humano como para apasionar aún a aquellos espectadores que nunca hayan leído un poema de Auden ni hayan oído ninguna composición de Britten. 

Egon Friedler

Semanario Hebreo
25 de mayo de 2011

Ir a índice de Teatro

Ir a índice de Friedler,  Egon

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio