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“El día de los cuchillos largos”
- de Víctor Manuel Leites - Dirección de Dardo Delgado – Con la actuación de Walter Rey, Arturo Fleitas, Enrique Martínez Pazos, Graciela Escuder, Líber Rodríguez, Claudia Trecu, Rodolfo Da Costa, Gustavo Alonso, Claudio Lachowicz, Pablo Dive y Daniel Cardozo – Escenografía y vestuario : Carlos Pirelli – Iluminación : Fernando Tabaylain – Ambientación sonora : Fernando Condon – En la sala Atahualpa de “El Galpón”
Víctor
Manuel Leites asume en esta pieza el difícil compromiso de reconstruir una época muy turbulenta de la historia uruguaya : la década del sesenta del siglo XIX. En ese período de violencia e inestabilidad, los caudillos chocaban con los “doctores”, los partidos políticos eran centros de intrigas y a menudo los políticos temían más que temer de sus propios correligionarios que de sus adversarios, el país se debatía entre apoyarse en Brasil y cimentar su soberanía o inclinarse hacia Argentina y Paraguay y bregar por el federalismo. Si bien ya había un Parlamento e instituciones democráticas incipientes, la norma corriente era la violencia y el enfrentamiento entre los dos grandes partidos históricos, blanco y colorado.
Víctor Manuel Leites sitúa en el centro de la trama el asesinato casi simultáneo del gobernador provisorio General Venancio Flores y el ex presidente Bernardo Berro en el año 1867. Para narrar escénicamente la historia recurre a varios recursos : utiliza un narrador, el cónsul francés Martín Maillefer, que estuvo muy cerca del poder y dejó un valioso testimonio sobre la época ; plantea un contrapunto escénico entre la cárcel donde se encuentran varios personajes populares y las peripecias por las que pasan los protagonistas históricos ; hace dialogar a los dos antagonistas asesinados después de muertos, a pesar de que el estilo general de la obra es realista.
La obra no carece de aciertos. El diálogo póstumo entre el Gral.Flores (Arturo Fleitas) y Bernardo Berro (Enrique Martínez Pazos) tiene muy disfrutables chispazos de ingenio y de humor ; la confrontación de la temperamental viuda de Flores (Graciela Escuder) y el untuoso cónsul francés (Walter Rey) posee genuina convicción escénica ; en algunos de los parlamentos de Flores hay una inteligente ironía y una visión atractivamente irreverente de la historia, en la que no solo hay blancos y negros.
Sin embargo “El día de los cuchillos largos” es demasiado retórica y declamada. Le interesa más señalar lo que dicen los personajes para la posteridad, que establecer quiénes son, que piensan, que quieren, qué es lo que los mueve. Por otra parte, por más que Walter Rey realiza una impecable labor como enlace entre las diferentes instancias de la trama, la obra parece estar dividida en escenas separadas de manera demasiado rígida. Si bien el autor sabe muy bien lo qué hacer con los personajes principales, parece estar más despistado con los secundarios. Las escenas de la cárcel son demasiadas y muchas de ellas parecen gratuitas.
La dirección de Dardo Delgado no logra imprimir fluidez a la trama. En su versión el texto de Leites nos ofrece una interesante y polémica lección de historia pero no logra presentar una estructura dramática convincente.
El elenco es de homogénea competencia desde el imprescindible Walter Rey hasta la muy prescindible Claudia Trecu y la escenografía y el vestuario tiene el sello de eficacia y profesionalismo característicos de Carlos Pirelli.
Quizás sea un título más atractivo para los amantes de la historia que para los amantes del teatro. |