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"El alma de Papá"
de Carlos Gorostiza - Por Eduardo Blanco, Mabel Manzotti, Juan Manuel Tenuta y Javier Lombardo - Dirección : Daniel Marcove - En el Teatro Stella, 3 de setiembre
Esta comedia amable parte de la premisa de la presunta credibilidad de una fantasía según la cual existen dos muertes, una provisoria y otra definitiva. Entre ambas solo existiría un lapso muy breve que llegaría a su fin con el abandono del alma del cuerpo del difunto.
Gorostiza juega con el truco de que los únicos que conocen esta forma original de la muerte son quien la protagoniza en esta ocasión y su hijo, lo cual produce en los demás miembros de la familia efectos más bien desconcertantes. El chiste no está nada mal y le sirve al autor para darle a la pieza unas buenas y eficaces pinceladas de humor. Pero estas pinceladas son demasiado pocas para hacer todo un cuadro, sobre todo porque está pintado con un lenguaje realista. Como Gorostiza apuesta a la "normalización" de una situación anormal y pretende instalar lo insólito en un mundo corriente y cotidiano, no intenta trascender la anécdota mediante el humor absurdo y surrealista. Por ello, la pieza parece estancada alrededor de una situación única, a la que pequeñas variaciones no logran mover de su sitio. La conclusión es : una pieza demasiado estirada para una trama demasiado escasa.
Con ello, hay que admitir que la pieza ofrece no pocos momentos de genuina diversión, lo que se debe en buena medida a la regocijante actuación de Juan Manuel Tenuta en el rol del muerto que aprovecha su último cuarto de hora en este mundo para dialogar con su hijo y hacer una especie de balance de su poca gloriosa pero no demasiado triste trayectoria en la tierra. Tenuta es un prodigio de locuacidad, de extroversión, de picardía, de gracia. Sus ojazos abiertos con asombro ante la inminencia de un viaje a lo desconocido son un espectáculo en sí mismo. En cambio está muchísimo menos convincente Eduardo Blanco como hijo. No sabemos si por su propio estilo de actuación o por decreto del director, está demasiado neurótico cuando hubiera sido mucho más eficaz como "chiflado alegre" que disfruta el placer exclusivo de compartir un último mano a mano con un padre muerto pero vivo.
Complementan con espléndida solvencia el elenco, Mabel Manzotti como madre sensata y prudente enfrentada a una situación insólita e imprevista y Javier Lombardo, como cuñado asombrado de la súbita transformación de su familiar en un loco desbocado.
En síntesis, no es el mejor Gorostiza pero en sus mejores momentos tiene el sello de un autor que sabe reírse sanamente de las incongruencias de la condición humana. |