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“Edmond”
– de David Mamet – Con dirección de Gabriel Calderón - Con la actuación de
César Troncoso, Dense Daragnès, Alejandro Gayvoronsky, Victoria Novick,
Aline Rava, Martín Abdul, Marisa Barboza, Cecilia Lema, Walnir de los
Santos, Valentina Seijo, Gustavo Bianchi, Valeria Fontán, Xavier Lasarte,
Oliver Luzardo, Bruno Pereyra y Natalia Acosta Pittalugar – Vestuario:
Florencia Rivas –Iluminación: Pablo Caballero – Asistencia de dirección:
Marina Geisinger – En el Teatro Circular, setiembre 3
En un reportaje con el periodista Don
Shewey, David Mamet definió a su pieza “Edmond”, estrenada en 1982, como
“un cuento de hadas, un mito sobre la vida moderna” y explicó que “trata
de una personalidad no integrada. A lo largo de la pieza los personajes
están divididos por sexo, por preferencia sexual, por su posición
económica, por raza. Como Edmond se permite expresar su odio a negros y
homosexuales, dice Mr.Mamet “él piensa que es libre, que encontró su
verdad. Solo al final de la pieza, cuando su personalidad ha sido
destruida, comprende cuán destructiva y odiosa es esa actitud. De hecho,
termina estableciendo una alianza homosexual con un negro. Debido a esta
alianza, resuelve estas dicotomías básicas. Yo pienso que es una pieza
muy esperanzada”.
Antes de llegar a este final, el personaje de Mamet rompe su matrimonio
rutinario, se lanza al escabroso mundo del sexo comercial en una gran
ciudad, se convierte en víctima de estafadores y de proxenetas, mata en
un arranque de ira inexplicable a la camarera que estuvo dispuesta a
darle sexo y amor, y termina siendo violado en la cárcel por un recluso
negro, de quien finalmente se convierte en amante.
El mensaje de Mamet es más que dudoso y su planteo sobre de la
superación del racismo mediante la adopción del homosexualismo, no es en
absoluto convincente, pero la pieza es interesante como estudio de una
personalidad sicopática enfrentada al peor de los infiernos urbanos y
está escrita por un dramaturgo profesional que domina como pocos los
secretos del diálogo teatral.
Es también un estupendo vehículo para el lucimiento de un actor de talla
y un importante desafío para la imaginación creadora de un director.
Felizmente la versión del Teatro Circular es satisfactoria en ambos
rubros. César Troncoso realiza una importante creación en el rol
protagónico. Su Edmond encarna con admirable naturalidad la inestable
personalidad de este pequeño burgués que al decidirse a romper con la
prudencia, la resignación a la rutina y la respetabilidad, libera a
todos sus demonios interiores. Oscilando entre una agresiva seguridad y
un torpe desconcierto, logra imprimir una convincente autenticidad a su
rol, en su búsqueda, su frustración, su ansiedad, su apasionamiento, su
pérdida del equilibrio emocional. Sin duda, constituye una gran hazaña
histriónica y constituye desde ya, una de las mejores actuaciones de
este año teatral.
Del mismo modo, realizó un excelente trabajo el director Gabriel
Calderón. En lugar de recurrir a recursos visuales y tecnológicos,
confió en la eficacia de una coreografía escénica cuidadosamente
diseñada. Todo el elenco, con máscaras de aves de rapiña, está siempre
presente y representa el mundo hostil e implacable que acecha en todo
momento al anti-héroe de la pieza. Con el desdoblamiento del elenco en
personajes individuales y en un colectivo mudo y acusador, la acción
escénica cobra una notable intensidad. En el numeroso elenco que, sin
excepciones, se desempeña con impecable eficacia, cabe destacar a Denise
Daragnès, como la agria esposa de Edmond, a Valeria Fontán como la
amable camarera que termina siendo víctima , a Xavier Lasarte, como
predicador untuoso y falso y a Bruno Pereyra, como improbable
violador-redentor.
En síntesis, pese a los reparos que pueda merecer la pieza, su excelente
realización la convierte en uno de los espectáculos imperdibles de la
temporada para los amantes del teatro.
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