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“Dúo para uno”
– de Tom Kempinski – Con la actuación de Leticia Scottini y Pepe Vázquez – Dirección: Jorge Denevi – En el Telón Rojo, Soriano 1274. “Dúo para uno” es una pieza estrenada en 1980 en Londres con gran éxito. que luego fue traducida y representada en distintos idiomas y países. Su autor, el británico Tom Kempinski, basó su historia en el matrimonio real del director de orquesta y pianista Daniel Barenboim y la cellista Jacqueline Du Pré, quien aquejada de esclerosis múltiple, debió dejar su exitosa carrera de concertista a los 28 años, falleciendo luego de grandes sufrimientos 14 años después.
La pieza, que fue llevada al cine por Andrei Konchalovski con Julie Andrews y Max von Sydow en 1986 , en una versión que amplia la trama y el número de personajes, fue planteada para el teatro como un diálogo entre la artista y su sicoanalista. En su traducción y adaptación, el director local, Jorge Denevi recupera el carácter de cámara, intimista de la obra. La obra transcurre sin interrupción en un mismo escenario, el estudio del sicoanalista al que acude la paciente, al que el autor da la identidad de la violinista Stephanie. Su sicoanalista en la pieza, el Dr.Feldman, es un freudiano ortodoxo que enfoca la terapia con cierta rigidez metodológica lo que no se aviene para nada con su temperamental y desinhibida paciente. La pieza se centra en un choque de caracteres con momentos muy explosivos. Si el personaje de la artista condenada por su enfermedad resulta creíble, no sucede lo mismo con este sicoanalista, que contrariamente a las normas de su profesión, interrumpe a sus pacientes y les cambia bruscamente de tema además de tener sus propios estallidos temperamentales. Pero por más que los momentos más dramáticos de la pieza parezcan poco convincentes como verdadera terapia, teatralmente funcionan muy bien. El largo diálogo, con sus bien pensadas pausas e interrupciones momentáneas, mantiene en vilo al público.
Pepe Vázquez da a su personaje la gravedad y el carácter circunspecto del profesional dedicado, pero el peso de la pieza recae sobre la joven Leticia Scottini, quien realiza una verdadera hazaña histriónica. Alternativamente locuaz y patética, voluble y desesperada, amable y duramente sarcástica, frívola y reflexiva, imprime una singular convicción a su personaje de la gran artista, que en medio de una vida exitosa y feliz, es condenada a muerte por una enfermedad implacable.
Cabe agregar que la mano maestra de ese gran director de actores que es Jorge Denevi tiene mucho que ver con el ritmo y la admirable química que surge en este espléndido dúo de actores formado por el muy experimentado y veterano Pepe Vázquez y la poco conocida y relativamente nueva Leticia Scottini.
En una temporada en la que hay mucho para elegir, desde lo muy bueno a lo francamente mediocre, este espectáculo está entre los primeros en la primera de ambas categorías. Se representa en un espacio teatral muy reducido por lo que es recomendable que quien quiera evitarse la frustración de no conseguir entradas las adquiera con la debida antelación. |