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“Don Gil de las calzas verdes”  - de Tirso de Molina – Versión y dirección de Eduardo Vasco

El encanto de un clásico
Por Egon Friedler

“Don Gil de las calzas verdes”  - de Tirso de Molina – Versión y dirección de Eduardo Vasco - Con elenco de la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España – En el Teatro Solís, 13 de abril.

 

El mundo evocado en esta comedia clásica de 1615 está muy distante en el tiempo. Los valores, las costumbres y las convenciones de esa época han perimido hace mucho. Sin embargo, a pesar de que la trama de Tirso de Molina con sus complicados e insólitos enredos nos parece hoy sumamente ingenua y lo que para él fue un final feliz hoy resulta muy discutible, la pieza sigue teniendo un indudable atractivo. ¿ En qué radica? ¿ Porqué las concepciones del honor, el amor o el matrimonio de la sociedad del siglo XVII dominada por prejuicios religiosos, nos resultan no menos positivos en nuestros días de lo que fueron para el propio Tirso de Molina? ¿ Porqué disfrutamos con esta nada creíble historia que gira en torno al más obvio de los disfraces ? 

Sin duda, por la humanidad de los personajes, la gracia de las situaciones, la agudeza de los diálogos, la fluidez de la narración escénica. A estas virtudes de la pieza se suman las de la versión y la puesta en escena. Es a la vez sencilla y elegante, sobria y exuberante en su colorido, ágil y parsimoniosa. Pero por sobre todo, nos permite disfrutar del verso español, magníficamente dicho, sin que resulte arcaico ni artificial.

Este clásico lleno de vida se beneficia además de la labor de un elenco talentoso y admirablemente disciplinado, de un notable vestuario, una imaginativa escenografía, luces de refinado gusto, una delicada y sugestiva parte musical y sobre todo una concepción estética integral en la que cada aspecto se integra armónicamente con todos los demás. 

Cabe elogiar en primer lugar al responsable de esa concepción estética, el director Eduardo Vasco, y aunque resultaría excesivo referirnos en detalle al desempeño de cada uno de los 17 actores, no podemos dejar de mencionar al menos a tres de los protagonistas : a la encantadora y desenvuelta “Doña Juana” de Montse Diez, al tosco y a la vez astuto escudero a cargo de Joaquín Notario y a la crédula y al mismo tiempo voluble Doña Inés de Pepa Pedroche. 

Nuestro agradecimiento a todos aquellos que hicieron posible este bienvenido encuentro con el teatro español clásico en todo su esplendor. Es la primera visita de un conjunto de estas características en muchas décadas. Cabe esperar que no pase un medio siglo más hasta la próxima visita.

Egon Friedler

Semanario Hebreo - 17 abril 2008

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