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“Comunismo Cromagnon”
- de Iván Solarich – Interpretación del autor – Dirección: Ruben Coletto – En la Sala Cero de “El Galpón”
Iván Solarich, un nieto de inmigrantes croatas, revive en esta evocación muy personal y apasionada, distintos episodios de su pasado y del de su familia. A ratos dialoga consigo mismo y con el público y en otros momentos toma como interlocutor a un pájaro encerrado en una jaula en el centro del escenario. Detrás suyo una gran pared empapelada con diarios recuerda la historia grande que transcurrió mientras él y su familia vivieron su historia pequeña. Pero en definitiva la escenografía no importa demasiado. Lo que interesa primordialmente es su gran tema : la nostalgia profunda por un mundo más sencillo, en el muchos seres nobles y abnegados creían en grandes causas sociales antes de que se revelaran como monstruos devoradores de hombres.
La nostalgia de Solarich también se extiende a sus raíces y a los momentos tanto alegres como traumáticos de su proceso de arraigo al país y sus costumbres. No hay poco desconcierto en el alegato de Solarich y ello se refleja en gran medida en el uso de claves muy personales para recordar el pasado. Esas claves no son fácilmente accesibles para todos los públicos pero lo que sí resulta accesible es la intensidad de su actuación. Bien orientado por Ruben Coletto, Solarich vive intensamente este encuentro consigo mismo y con el público, en el que insinúa mucho más de lo que dice, pese a que reitera algunas vivencias que lo marcaron especialmente.
En última instancia, es el testimonio de un idealista que enfrenta a un mundo complejo, lleno de interrogantes y reacio a las simplificaciones presuntamente redentoras.
Todo el espectáculo, si es que puede llamarse así, tiene una duración de solo 45 minutos. Pero este lapso es suficiente para recrear un mundo definitivamente desaparecido y verlo desde la perspectiva incierta de un siglo caracterizado por sus numerosos y angustiantes dilemas. |