"Compañía" de Eduardo Rovner

Un trío no es un triángulo
Por Egon Friedler

"Compañía" de Eduardo Rovner – Dirección de Carlos Aguilera – Con actuación de Susana Cyjon, Gabriel Bauer y Mónica Serrano - En el Teatro del Club Biguá, noviembre 12

 

En un matrimonio de mediana edad, con 25 años de casados, hijos independizados y un nivel de vida de clase media baja del que no tienen mayores quejas, se produce un conflicto repentino. El marido vuelve tarde a su casa, ansioso por contar a su mujer las experiencias que tuvo ese día. Su esposa, preocupada por otras urgencias domésticas, no lo deja hablar de lo que quiere. Pero finalmente el marido puede explayarse y cuenta que, fastidiado por una jornada de trabajo exasperante en la oficina, se fingió enfermo y fue a pasear al Parque Rodó aprovechando la hermosa tarde primaveral. Allí no sólo disfrutó de la naturaleza, sino también de una nueva relación : una mujer, en la cual halló un alma gemela. Con toda naturalidad narra a su esposa que tuvo una aventura, lo que motiva una furiosa reacción de ésta. En el momento álgido de la pelea aparece la nueva e inesperada rival de la atribulada ama de casa a la que repentinamente se le hundió su mundo de tranquila paz doméstica. Por razones obvias, no queremos seguir detallando el argumento. Pero conviene decir que no sólo plantea el famoso dilema masculino de si conviene confesar una infidelidad haciendo peligrar el matrimonio o más bien es mejor mentir y ocultarlo con la esperanza de que no tenga ninguna consecuencia. Además toca temas tales como la soledad, las afinidades y las dificultades de comunicación entre los seres humanos y la violencia latente en personas normalmente tranquilas ante la aparición de hechos que amenazan con hacer desmorronar su esquema de vida. 

En total, esta pieza multipremiada, del veterano y prestigioso autor teatral argentino Eduardo Rovner (el de la super-exitosa “Volvió una noche”) es impecable tanto en su planteo temático, como en su desarrollo y remate. 

Por lo demás, la sobria pero vigorosa versión dirigida fluídamente por Carlos Aguilera, permite disfrutar plenamente de su excelente diálogo, en el que el lenguaje natural y realista contrasta hábilmente con la ironía y los aspectos absurdos de la trama.

Aguilera no solo eligió bien el texto. También eligió muy bien a los actores. Gabriel Bauer encarna con la debida ingenuidad al esposo iluso que pretende que un triángulo amoroso puede ser un trío amistoso. Susana Cyjon pone una formidable carga de indignación y violencia al servicio de su rol de esposa que se siente herida y ultrajada, mientras Mónica Serrano, interpreta con naturalidad a la cándida viudita que espera encontrar una solución a su problema de soledad acoplándose a un matrimonio simpático con el que puede tener mucho en común.

Parece que ya es hora de que los amantes del teatro dejen de considerar al Teatro del Club Biguá como el mero complemento cultural de un club deportivo y lo comiencen a mirar como parte integral del circuito teatral montevideano. Ha llegado a un nivel que sin duda lo merece.

Egon Friedler

Semanario Hebreo, 23 de noviembre de 2006

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