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“Cómo evitar enamorarse de un boludo”
- Manual de supervivencia para mujeres que aman siempre al hombre equivocado – de Marcelo Puglia – Adaptación para teatro y dirección : Jorge Denevi – Actuación : Graciela Rodríguez – En el Teatro del Centro, enero 30
Evidentemente ni el autor del texto, Marcelo Puglia, ni su intérprete, Graciela Rodríguez, se plantearon la necesidad de definir lo que es un boludo ni mucho menos intentaron la tarea imposible de explicar este concepto a un anglo-sajón. Una aproximación más o menos decorosa a lo que podría ser una definición es “boludo” es alguien que dice o hace cosas inapropiadas en los momentos más inapropiados”. ¿ Discutible? Sin duda. Pero en su “show” Graciela Rodríguez no sintió la necesidad de definir nada y el público entendió perfectamente de quién y de qué estaba hablando. Es que, como lo explicó la actriz, los boludos son muchos y están en todas partes. Muy didácticamente hizo una clasificación de este muy impreciso grupo de la humanidad y distinguió unas 7 categorías. Seguramente eruditos en el tema distinguirán muchas más.
Pero no podemos reprocharle a Graciela Rodríguez ni a su experimentado guía teatral Jorge Denevi, no haber hecho un estudio integral del personaje del boludo o de su condición específica, la boludez. Con ayuda del irregular texto de Marcelo Puglia, ella se concentra en un área preferencial de este espinoso tema : las relaciones entre ellos y ellas, o sea, trata de la boludez en su relación con el amor y el sexo.
Hay que admitir que el tema es vasto y que dio para divertir y hacer reír a una platea llena durante hora y media. Pero cabe hacer la advertencia: no todo lo que se dice es ingenioso ni tiene la misma puntería cómica. Hay en el show más de una caída en la grosería y el mal gusto. Con ello, la gracia redentora del desparpajo, la desenvoltura y la capacidad de comunicación de la actriz dan una gracia pegadiza a todo la velada.
Por supuesto, hay cosas en el show que van a ofender a los moralistas. Pero para consuelo de Graciela Rodríguez los moralistas son una especie en extinción …..y además no suelen ir al teatro. |