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“Casa con dos puertas, mala es de guardar”
- de Pedro Calderón de la Barca – Con elenco integrado por Josefina Trías, Tania Feurich, Rafael Beltrán, Alejandro Martínez, Carlos Schulkin, Stefania Neukirch, Magdalena Long y Alexis Savia – Escenografía : Alvaro Bonaglia – Vestuario : Diego Aguirregaray – Iluminación : Sebastián Marrero – Música original : Carlos García – Dirección general : Elena Zuasti – En el Teatro Alianza.
Esta comedia del autor clásico del Siglo de Oro español Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) trata de los complicados amores de dos damas con sus respectivos caballeros, en los que siempre está en juego el obsesivo y delicado tema del honor. Las estratagemas utilizadas por los amantes-contrincantes en sus interminables juegos de amor y celos parecen hoy más bien pueriles, pero Elena Zuasti se las ingenia para infundir gracia al lejano humor de una época en que los temas del corazón se trataban con muchos más discursos y con mucha menos acción que en estos tiempos poco adictos a la retórica.
¿Cómo logra la prestigiosa y veterana actriz y directora mantener la frescura de la pieza a pesar de su concepción del mundo hoy irremediablemente obsoleta?
En primer lugar, confiando en el talento y la desenvoltura de un elenco joven y entusiasta con el que visiblemente trabajó a fondo tanto el verso español como cada detalle de la puesta en escena. En segundo lugar, imprimiendo a la pieza un buen ritmo que permite que el recurso del escondite utilizado reiteradamente por Calderón, resulte si no enteramente convincente, al menos teatralmente legítimo. En tercer lugar, eligiendo excelentes socios para los esenciales rubros técnicos : Diego Aguirregaray, que ideó un hermoso y colorido vestuario ; Alvaro Bonaglia, que armó una estructura irónicamente hermética que tiene una cantidad conveniente de salidas vulnerables ; Carlos García, que compuso una música atractiva con sugestivos golpes de efecto y Sebastián Marrero, que supo ser un buen cómplice de la trama con una inteligente graduación de la iluminación.
Elena Zuasti fortaleció al elenco bisoño con dos actores de mayor trayectoria y experiencia : Alejandro Martínez que se lució haciendo de criado entrometido y locuaz y Alexis Savia, que aportó la debida seriedad al rol de padre de una de las dos damas enredadoras y enredadas. Entre los actores jóvenes descolló por su naturalidad y desenvoltura la pareja de Carlos Shulkin-Magdalena Long, mientras Josefina Trías y Rafael Beltrán evidenciaron demasiado el esfuerzo de adaptarse a roles en los que no están demasiado cómodos. Mejor estuvieron ambas criadas, la movediza Tania Feurich y la pizpireta e intrigante Stefanie Neukirch.
Como aproximación a un clásico del siglo XVII la puesta constituye un esfuerzo valioso y digno de ser apreciado. Es un placentero viaje a las raíces de nuestra cultura. |