“Berlín” - de Gabriel Peveroni

Ideas como pelotas de tenis
Por Egon Friedler

“Berlín” - de Gabriel Peveroni – Con actuación de Álvaro Armand Ugón – Alejandra Cortazzo y Gabriela Iribarren – Diseño de vestuario: César Rodríguez – Diseño de vestuario: Florencia Rivas – Diseño lumínico: Alvaro Boniglia – Dirección General: María Dodera – En el Instituto Goethe

 

La acción de este curioso “poema dramático para tres voces y una laptop” se desarrolla en un aeropuerto bloqueado, aparentemente por la acción de terroristas no identificados y un pasajero es retenido por dos misteriosas mujeres que podrían o no ser funcionarias de la compañía aérea o del aeropuerto. Para entretenerse durante la espera, las dos mujeres juegan al tenis mientras el hombre, hace de árbitro. Las dos mujeres intercambian amables acusaciones. Este es uno de los diálogos típicos : Anna : me dijiste idealista – Valerie : lo sos y vos me dijiste burguesita : Anna : simpática burguesita : Joy : ¡ 15-0! – Anna : ¿ Quienes? – Valerie : tu maldita generación, tu revolución de mierda, tus libros viejos, tus víboras leninistas, tu liberación sexista, tu existencialismo barato, tu imaginación ingenua, tu amor por los pobres. Más adelante Valerie confiesa a Anna que no puede unirse a ella porque la odia mucho. El personaje masculino, que durante la mayor parte del extraño juego alega ser un comediante, canta espantosamente y parece más bien tonto, repentinamente cerca del final se vuelve ideólogo y estalla en un monólogo en el que sostiene que “no es un problema del socialismo sino del hombre” y pregunta insistentemente por Rosa Luxemburgo. Al final, este aparentemente inofensivo viajero obsesionado por llegar a Berlín, un lugar al cual también quiso llegar su padre y no lo logró , resulta ser el Panda Bomba que se hace estallar.

El autor juega con las ideas como con pelotas de tenis, que rebotan de un lado o de otro. También los personajes son en sus manos una especie de pelotas de tenis. Cualquier interpretación, aún la más arbitraria es válida. Tienen buenos argumentos quienes digan que la pieza es una reacción crítica de la joven generación contra la politización revolucionaria y la cultura de izquierda de las generaciones precedentes y asimismo no carecerán de lógica los planteos que sostengan que precisamente lo que el autor busca es reivindicar una visión actualizada de la política de izquierda desde una posición militante. Asimismo no les faltarán razones a quien insistan en que detrás del texto hay una cosmovisión profundamente conservadora y escéptica. Habrá quien sostenga que el autor ve en Berlín un símbolo de nostalgia por la época de la guerra fría y quien opine que Berlín es simplemente la representación del Primer Mundo inaccesible. No faltarán los críticos del final que opinen que la caprichosa revelación de que Joy es un terrorista defensor de los animales es un deshonesto artificio para no mencionar por su nombre a los terroristas verdaderos que derribaron las torres gemelas en Nueva York y cometieron atentados criminales contra la población civil en Londres, Madrid, Estambul, Balí y muchos otros lugares en el mundo.

Las ambigüedades de la obra son tantas y las interpretaciones de este texto contradictorio pueden ser tan diversas, que da la impresión de que el autor se complace un extraño juego de adivinanzas. La obra podría ser muy cobarde y simular ser muy valiente o viceversa. Podría ser políticamente incorrecta y simular ser políticamente correctísima. Solo una cosa es segura : su carácter polémico. 

No es demasiado aventurar pronosticar que las opiniones sobre la pieza tenderán a polarizarse. Habrá espectadores furiosos y otros entusiastas. Personalmente confieso que estoy más cerca de los primeros que de los segundos. Pero pese a ello, creo que vale la pena verla. En primer lugar por la prolija y excelente puesta en escena de María Dodera y por la estupenda actuación del trío de actores formado por Álvaro Armand Ugón, Alejandra Cortazzo y Gabriela Iribarren. En segundo lugar porque puede servir de detonante para serias y profundas discusiones sobre el arte y la política, el teatro y la vida, la situación del mundo y los cambios vividos en el siglo XXI, el sentido de la historia y el futuro de la humanidad.

Egon Friedler

Semanario Hebreo, 8 de noviembre de 2007

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