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“Basta de flores”
de Naomi Ackerman – Unipersonal a cargo de Adriana Zalma – Dirección : Helena Corkin- En el Teatro “La Candela”, 23.4.2011 Es una lástima que cuando se publiquen estas líneas, los lectores no podrán ver la obra comentada. La actriz uruguaya Adriana Zalma, que en el año 2000 ganó el Premio Florencio a mejor actriz, vino por una breve temporada de un mes y volvió a Tenerife, la capital de las Islas Canarias, donde reside desde hace unos años. El título que trajo, obtuvo un premio del gobierno español otorgado por el Ministerio de Igualdad por su valor en la lucha contra la violencia de género. El programa de mano no ofrece más información que ésta sobre la obra además del nombre de su autora, Naomi Ackerman, pero una breve investigación por Internet, nos permitió tener una información bastante completa tanto sobre la pieza como sobre su autora.
Naomi Ackerman es una actriz, dramaturga y activista feminista israelí. La pieza, escrita originalmente en hebreo, le fue encargada por el Ministerio de Bienestar Social, como medio de difusión en la lucha contra la violencia doméstica. En Israel y en otros 6 países la obra se dio en teatros, organizaciones femeninas, sinagogas, iglesias, universidades, clubes y otros centros sociales. Fue traducida al inglés, al árabe, al tamil y al español y fue presentada en unas 1000 funciones, muchas de ellas a cargo de la propia autora.
“Basta de flores” es la mejor y más emotiva pieza teatral que hayamos visto sobre la violencia doméstica. Es una formidable obra de denuncia y sin embargo no es un alegato. Su fuerza radica precisamente en que no tiene nada de retórica ni de condenas altisonantes. Es la sencilla historia de vida de una mujer corriente cuyo matrimonio en el que cifraba mil ilusiones, se convirtió en un infierno. Está narrada con una naturalidad y autenticidad admirables y genera, por su realismo, una espontánea identificación del público con el personaje y su drama.
Si Naomi Ackerman es una espléndida autora teatral, para quien cada frase y cada pequeña vuelta de tuerca de la trama tiene sentido, Adriana Zalma es una intérprete de extraordinaria capacidad expresiva. Su actuación tuvo un alto voltaje emotivo, un admirable dramatismo y un encantador toque de ternura. Admirablemente dirigida por la directora de teatro israelí-uruguaya,
Helena Corkin, Zalma convirtió su monólogo en una lección de teatro, para la cual la narración constituye un elemento importante pero no único ni exclusivo de su presentación escénica.
Muchos espectadores se han vuelto escépticos en relación al teatro de compromiso social, cuyo uso político muy a menudo ha resultado discutible. Pero una obra como ésta, de defensa de la dignidad humana en el sentido más profundo, constituye un sólido argumento a favor de la vigencia del teatro de tesis.
Es de esperar que Adriana Zalma pueda volver pronto con esta obra, que sin duda merece tener un público mucho más amplio, que el que tuvo en las tres funciones escasamente publicitadas que ofreció en el pequeño teatro La Candela. |