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“Baby boom en el paraíso”  – de Ana Istarú

La anormal normalidad de la vida
Por Egon Friedler

 

“Baby boom en el paraíso”  – de Ana Istarú – Unipersonal a cargo de Raquel Diana – Dirección: Marcelino Duffau – En el Teatro del Notariado

 

Ana Istarú es una destacada poeta, actriz y dramaturga costarricense que ha provocado alguno que otro escándalo en su país por el algo voltaje erótico de su poesía. Pero seguramente su obra “Baby boom en el paraíso” no producirá ninguna reacción airada de este tipo en nuestro país, pese a que se refiere en voz alta a temas de los que en general no se habla en público.

La trama de la pieza no podía ser más sencilla. Trata de las angustias por las que pasa una mujer para quedar embarazada, después para sobrellevar el embarazo y finalmente para dar a luz. Todo está en clave humorística y está relatado con sencillez, con gracia, con amable desparpajo. El texto cuenta de las vicisitudes de la mujer ante los cambios producidos en su organismo, de las reacciones del marido y la familia, de las dudas y las fantasías que le provoca su estado y luego la gran prueba de dar vida con todo lo que involucra como esfuerzo y como traumático dolor físico. En fin, una historia común a millones de mujeres, de todos los tiempos, todas las culturas, todos los rincones del mundo.

¿Qué es lo que hace que esta historia al mismo tiempo sublime y banal resulte convincente en la escena? Sin duda, contribuye a ello el ingenio y la informalidad con que está narrada. Pero sobre todo se debe a la versatilidad, la desenvoltura y el controlado, pero siempre eficaz histrionismo de Raquel Diana. La actriz y dramaturga uruguaya, muy bien dirigida por Marcelino Duffau, logra animar su narración de tal modo que nos olvidamos de su carácter previsible hasta el bostezo y disfrutamos de sus “confidencias” que resultarán familiares a todos las madres y los padres del público. Sus sugestivos cambios de mímica, su convincente movimiento escénico, su infalible don de comunicación y su cuidadosa graduación de los cambios de estados de ánimo, hacen que su evocación del momento más esperado y más temido en la vida de jóvenes mujeres resulte tan creíble ….y tan disfrutable.

En un pasado menos liberal, esta obra seguramente se habría presentado con la prohibición de su exhibición para menores así como con la hoy divertidamente obsoleta calificación de “inconveniente para señoras y señoritas”. Hoy por el contrario, a los primeros a los que cabe recomendarles la obra, es a los adolescentes de ambos sexos.

 

Egon Friedler

Semanario Hebreo

 

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