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"Arlecchino, servidor de dos patrones"
de Carlo Goldoni (1707-1793) – Con los actores Núbel Espino, Leticia Scottini, Dardo Delgado, Pablo Isasmendi, Pelusa Vidal, Daniel Bérgolo, Charly Alvarez, Pilar Cartagena, Ismael da Fonseca y Jorge Lepra – Versión en español : Ismael da Fonseca – Escenografía : Osvaldo Reyno – Vestuario : Carlos Pirelli – Luces : Eduardo Guerrero – Dirección general : Ismael da Fonseca – En el Teatro Victoria, setiembre 24.
¿Cómo otorgar credibilidad escénica en el nada ingenuo siglo XXI a la ingenua comedia popular italiana del siglo XVIII? ¿Cómo hacer que los personajes cómicos que responden a arquetipos de otra época puedan convencernos hoy? ¿Cómo infundir frescura a un teatro regido por convenciones notoriamente obsoletas?
Estos difíciles dilemas se plantean a todo aquel que se atreva a montar en nuestros días una pieza de las muchísimas que escribió Carlo Goldoni (según algunos autores escribió 150, según otros su producción llega a 250) y no son pocos los directores que fracasan en la empresa.
Felizmente no es el caso de Ismael da Fonseca. ¿ En qué consiste su acierto? En que esencialmente respetó el estilo y el espíritu cómico de la pieza, sin estancarse en un estéril literalismo. Mediante la interpolación de elementos de lenguaje y de humor contemporáneos enriqueció la trama acentuando al mismo tiempo su carácter lúdico. Conservó la vivacidad, la agilidad escénica y el ritmo alocado típicos de la “commedia del arte” enriquecida por Goldoni, cuestionando al mismo tiempo, ingeniosamente la credibilidad de su historia. En suma, supo hacer un montaje muy tradicional con una sugestiva guiñada contemporánea que le permite ganar la complicidad del público.
Por lo demás, Da Fonseca supo elegir acertadamente sus colaboradores. Osvaldo Reyno realizó una convincente escenografía con telones pintados mientras Pirelli diseñó un vestuario abigarrado y vistoso y Eduardo Guerrero realizó un cuidado y convincente trabajo de iluminación.
Asimismo fue muy homogéneo el rendimiento del elenco. En el rol protagónico, Ismael de Fonseca supo dar a su personaje la adecuada locuacidad y picardía, luciendo al mismo tiempo una destreza acrobática admirable. Como Pantalone, el veterano actor Nubel Espino, se sobró en un rol que visiblemente no le exigió demasiado esfuerzo. Dardo Delgado supo dar toda la carga de ridiculez a su doctor pomposo mientras Pilar Cartagena fue una movediza, dúctil, divertida y deshinbida sirvienta. Para la pareja central de amantes, Da Fonseca recurrió a una pareja muy solvente pero inadecuada por razones de edad. Tanto Daniel Bérgolo como Pelusa Vidal sacaron todo el partido posible a su señorío escénico, su naturalidad y su simpatía , pero indiscutiblemente son un poco mayores de más para sus roles. En cambio, fue sumamente acertada la elección de la joven pareja despareja integrada por Leticia Scottini y Pablo Isasmendi. Da Fonseca supo usar hábilmente el contraste entre la alta y no demasiado avispada joven enamorada y su pequeño y muy irritable prometido. Charly Alvarez como posadero y Jorge Lepra como criado de posada y apuntador, complementaron con desenvoltura y naturalidad escénica el elenco.
En síntesis, la vieja comedia de Goldoni, en la solvente versión del Teatro Victoria, constituye una bocanada de aire fresco y de comicidad auténtica que resiste gallardamente al desgaste del tiempo. Muy recomendable para misántropos y amargados crónicos. |