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"Anhelo de corazón" de Caryl Churchill - Traducción : Alicia Garateguy - Con Roberto Bornes, Alicia Garateguy, Leonor Svarcas, Guillermo Villarubio y Noelia Campo - Escenografía : Claudia Schiaffino - Dirección general : Alberto Zimberg
Como lo señala el veterano crítico del diario británico "The Guardian", Michael Billington, el rasgo principal de esta comedia de Caryl Churchill estrenada en Londres en 1997 es "la fascinación de la autora por uno de los grandes temas del drama moderno, desde "Llega el hielero" de O´Neill a "Esperando a Godot" de Beckett, el acto de la espera, que es en sí mismo intensamente dramático y simbólico de la condición humana".
Pero la espera en esta obra está vista en clave cómica. La acción comienza y se detiene para reiniciarse otra vez, no una sino varias veces. El movimiento escénico es vertiginoso, alocado, frenético. No está bien claro porqué el regreso de la hija de un matrimonio maduro de Australia despierta tanto nerviosismo, pero no importa. Lo que la autora satiriza es la vida cotidiana de una familia bajo una situación de presión y lo hace con un diálogo siempre ocurrente, chispeante y sugestivo. La delirante absurdidad de las situaciones, va mucho más allá de Ionesco o de Adamov. Es una apuesta a la desmesura y al descontrol rigurosamente controlado, realizada con un humor a la vez feroz y liberador. Por otra parte, el trasfondo filosófico de la obra es muy atrayente : nuestras vidas están guiadas por el azar y muy leves variaciones en las circunstancias o en nuestra conducta, pueden tener consecuencias decisivas.
Si la comedia es excelente, la realización no le va a la zaga. El novel director Alberto Zimberg despliega un sentido del ritmo y una sagacidad para diseñar una febril coreografía escénica en un pequeño espacio, realmente admirables. Por otra parte, su magnífico equipo de actores le responde a las mil maravillas. Alicia Garateguy ( que también es la muy competente traductora de la obra) compone un retrato magistral de madre autoritaria, locuaz e imprevisible. Roberto Bornes como padre inestable y temperamental, es igualmente convincente. La actuación de la joven Leonor Svarcas constituye un deleite aparte. Sus sorpresivos cambios de actitud, de tono de voz y de temperamento subraya brillantemente el carácter absurdo de la trama. Noelia Campo, como la sombría hija, que viene o no de Australia y Guillermo Villarubio como el borrachín de la familia, complementan impecablemente el elenco.
No voy a ocultar al lector que me divertí muchísimo. Después de todo, no hay nada más sensato que reírse de una buena chifladura.
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