|
“3 Nô”
- Traducción : Emma Oida – Versión : Ana Pañella – Con la actuación de Susana Anselmi, Javier Perazza, Victoria Silva, Fernando Hernández y Ana Pañella – Arte y vestuario:
Paula Villalba y Cecilia Bello – Músico original y ambientación sonora: Carlos Cotelo – Títeres: Javier Perazza – Dirección: Ana Pañella – En el Teatro “El Galpón”
Yukio Mishima (1925-1970) ha sido uno de los escritores más prolíficos y es considerado por muchos críticos como el novelista japonés más importante del siglo XX. Escribió 40 novelas, 18 obras de teatro y 20 libros de ensayos. Como hombre fue un personaje trágico y contradictorio. Defensor del patriotismo austero y el espíritu marcial japonés, fue un acérrimo adversario de la influencia occidental en la sociedad japonesa. Sin embargo, Mishima llevaba un estilo de vida occidental y tenía un conocimiento sumamente profundo de la cultura europea y norteamericana. El escritor, que alcanzó una vasta fama no solo en su país (afirman conocedores que en tres oportunidades fue candidato al Premio Nobel) era también el líder de uno de los pequeños grupúsculos de extrema derecha que añoraban la gloria del Japón imperial. El 25 de noviembre de 1970 Mishima fue en compañía de cuatro de sus adeptos a la oficina del jefe del ejército en Tokio y luego de dirigir a los soldados un llamado a la insurrección que nadie tomó en serio, se suicidó ritualmente.
Lo que da un interés singular a su literatura, y particularmente a su teatro, es la mezcla de la rica tradición de las leyendas japonesas del pasado y su sutil visión de las contradicciones de la condición humana.
El teatro tradicional japonés “Nô” suele combinar la música con abundante acción escénica de carácter gestual, lo que fue omitido en esta oportunidad. No conozco los textos originales en que se basó la versión de Ana Pañella, por lo que no sé si esta austeridad está en el texto de Mishima o si se trata de una adaptación para las necesidades locales.
De todos modos, creo que la versión de estas tres historias que pese a su realismo tienen algún toque fantástico, representan muy bien al mundo de Mishima, con su extraña y fascinante poesía y su hondo pesimismo. La frustración es el gran tema común. Las anécdotas tienen un toque de leyenda, pero al mismo nos presentan a criaturas de carne y hueso, que viven, sufren y sueñan. Lo que importa sobre todo, es su singular atmósfera y esto es, felizmente, lo que logra captar Ana Pañella.
Uno de sus logros, es por ejemplo, la introducción del teatro de sombras. En cambio, resulta más discutible el uso de títeres. Pero sobre todo cabe señalar el acierto en la elección del pequeño elenco en el que Ana Pañella, solo se adjudicó un modesto rol en el segundo episodio, el que encarna con su solvencia reconocida. La actuación más destacada es la de Susana Anselmi, que hace espléndidamente tres roles sumamente diferentes entre sí. Le sigue Fernando Hernández que logra dar una indudable convicción a sus roles de héroe fracasado. En los roles menores complementan eficazmente el elenco Javier Perazza y Victoria Silva.
Indudablemente no es un espectáculo para todo público. Pero sin duda habrá muchos espectadores de paladar refinado que sabrán apreciar esta atractiva aproximación al fascinante mundo de la literatura japonesa. |