El vergel y la laguna

Yo también fui a verme en la laguna, junto al vergel inmóvil,
el de las bayas solemnes como hostias. Era yo y era el pasado, la resaca,
mala espina el primer día de un destierro, mi vez
de besar el abandono mientras yacía la espada de Lisandro,
ganador de batallas, en la orilla. Vi las frutas del tiempo
en la naturaleza muerta, mi sazón
de viejas ordalías, las dos manos y un círculo de lunas
negras latiéndome en el pecho. Si giro a la derecha
los dedos empuñan el cuchillo, arden heridos por la espina
y se crispan como un Peloponeso.
Con la izquierda hundo las uñas en la pulpa, momia sin color
mordida por un Dios y cuatro hombres.
dos soldados, dos ladrones bellos como el crimen.
Un moscardón y un ángel vuelan sobre la laguna, yo me ahogo
en el reverso del mundo tenuemente iluminado
tras la piel del fruto.

Alfredo Fressia
Boletín de la Academia Nacional de Letras
Enero - Junio de 2002

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