Baldón

"D'entretenir Titus dans un autre lui-même".
Racine. Bérénice, 272.

Si era un poema de escarnio y a deshora,
¿por qué flotaba frente a mí,
sobrenatural, inútil agua viva?
¿Por qué hablaba del mar si los muertos
rondaban para siempre en playas planetarias,
mientras yo me quemo perdido en la marea?
Las sílabas ardían y me salían frases o cenizas
de mis otros yo mismo, los muertos
que me abandonaron cuando más los precisaba.
Roque el inventor se hundía en mi poema,
mar fantasma donde siempre
es antes del comienzo y para Jorge es tarde
reclamar la promesa entre los versos, a pecho abierto
clamando la sirena.
¿Y yo mismo, el otro, pulpo enredado entre las letras,
sin saber escribirlo ni tampoco qué tintas tatuaban
la gaviota embalsamada en la nuca de Jean, piloto inmóvil
de su ataúd por cuerpo, mientras Myriam
vitupera a hueso roto mordida por el viento?
¿Y de Guillermo, espléndido y suicida,
la memoria desagua para que yo la beba? ¿Y el ahogado?
¿Uno más condenado a navegar
cargando desde siempre el mar a sus espaldas?
Si las playas me brotaban por los ojos, si eran
arcos siderales volcados en el ruedo, esta
ciénaga oscura de mí mismo,
¿por qué hago versos a destiempo con mi resaca amarga?
¿Cómo mantengo el imperio provisorio
yo mismo solo en el oprobio y tarde
o temprano el último poema?

Alfredo Fressia
Boletín de la Academia Nacional de Letras
Enero - Junio de 2002

Ir a índice de Poesía

Ir a índice de Fressia, Alfredo

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio