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Alvaro Figueredo: el orden y el delirio (1908-1966) |
| Poeta de obra escasa y disímil, vivió siempre en una pequeña ciudad del interior del país. Los dos únicos libros por él publicados reúnen muy variadas composiciones. Formalmente, cultivó el soneto, el romance, el alejandrino pareado, la composición polimétrica y poliestrófica. Temáticamente,
Domingo Bordoli distingue dos cauces de su inspiración: el que renueva la poesía popular y el que
"se aproxima a un "clima surrealista" (1). El mismo poeta adjuntó a su segundo libro (Mundo a la vez, 1956) un "Testimonio de parte"; allí dice: "Adopto una poesía adicta al orden y al delirio, a la coherencia del núcleo temático y a la irracionalidad del discurso, a un equilibrio entre la efusión y el efugio. Aspiro a que el poema, más que como un producto, logre consumarse, paradójicamente, como un producirse. A que la materia artística no encubra totalmente la materia prima, la piedra original". Uno de sus temas recurrentes es el del Otro, el del doble, la búsqueda de la propia identidad a través de la dialéctica de la máscara y el rostro; el tema volverá a nuestra poesía con fuerza inusitada en algunos poetas del 60 y posteriores: Washington Benavides (1930), Salvador Puig (1939), Elías Uriarte (1945). Cristina Carneiro (1948), Jorge Castro Vega (1963). |
1. en Antología de la poesía uruguaya contemporánea. Montevideo: Ed. Universidad de la República. 1966, Tomo II. pág. 34.
Graciela Mántaras Loedel - Jorge Arbeleche
Panorama de la Literatura Uruguaya (entre 1915 y 1945)
Academia Nacional de Letras - 1995
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