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Hay un pueblito que sueño
en las márgenes de un río
de aguas doradas y dulces
que susurra un canto amigo.
Un canto de pescadores
de espineles y de remos
sueño azul de cielo y nubes
y palitos mojarreros.
Enero apaga sus soles
en las doradas arenas
y hay concierto de zorzales,
calandrias y gallinetas.
Los patos maragullones
se sumergen tras la presa
y hay metálica estridencia
de chicharras en la siesta.
Atardeceres en llamas
el zucará se refleja
en el espejo-remanso
en donde el río se aquieta.
La garza rosada tiende
un vuelo rosa de nubes
y puebla el aire el silbido
de los patos siriríes.
¡Cómo te sueño mi pueblo!
¡Cómo te anhelo mi río! ...
Cierro mis ojos y viajo
a través del monte amigo:
La miel de las lechiguanas,
la dulzura del butiá,
chalchales y coronillas
y las moradas pitangas...
Sueño mío de mi infancia
que siempre en mí vivirá
pueblo amigo-Padre Río-
recibe este canto mío
No te olvidaré jamás...
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