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Desangelado
si en mí estuviera restituirte el oro de los años
el río de adrenalina turbadora
que sataniza pilas bautismales
donde también un día fue dicho tu nombre
Si en mí estuviera extirpar de tu andrógino niño las arrugas
la flaccidez que acecha bajo el músculo
cuando dócil te acompaño al gimnasio
el cansancio terrible de no hacer el amor
Si en mí estuviera devolverte los labios verdaderos
retornarte su tórrida inclemencia
el hálito de grillos impenitentes remojado en tu lengua
brasa viva en el centro de la
noche
Pero te conviertes en piedra cuando me cruzo contigo
y mi idea de palparte ante las otras niñas
no es prudente
esas tontas te ven como a su padre
y sueñan con los techos en lugar de arriesgarse por
los sótanos
Si en mí estuviera bajar allí ahora
asustándote en vez de ser asustada
y entonces izarte de nuevo
darte vida
desde los puros huesos de tu primer bebé
al fragor de batalla de tus ojos
Angel irredento
de este lado nada soy
ninguno me permite tocar tus vestiduras
como leprosa me mantienes lejos
Ni si arrodillada me los tragara serían comprensivos
Para ti la montaña custodiada por hienas
para mí el llano arrasado
De ahí que tus orgasmos fingidos retumben
como el trueno mientras mis doblados murciélagos
no hallan reposo sobre esta tierra
y debo recibirlos otra vez sangrantes indefensos
ellos que eran palomas mensajeras para ti
aves de filmes de amor
que el director no alimentara para la muerte
para eso están los dobles ángel mío
Aún el que de mí sola en medio del campo se desprende
y va a tu encuentro en ancas de centauro
entre la lástima y la envidia general
como conviene a una mortal cualquiera
y te envagina dulcemente
ante los esgrimistas y las ninfas
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