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El pasado viernes, 9 de junio, fuimos víctimas de la inseguridad imperante en Montevideo.
Fui a buscar a mi esposa a su trabajo, la idea era ir a cenar a un restaurante a unas 10 cuadras de la oficina.
Tomamos, caminando, la Avda. 18 de Julio, luego de atravesar la Plaza Independencia. A tres cuadras y media nos detuvimos a mirar una vidriera. Siento un NO!!! por parte de mi señora. Me doy vuelta y la veo tirada en el piso y un individuo en veloz carrera; me dice que le robó la cartera, salgo en su persecución y a la dos cuadras ya no me dan las fuerzas para seguir. Eran tres jóvenes y un individuo mayor, que corría detrás de mí portando un martillo, del cual hacía ostentación.
En un momento me alcanza ella y paro un taxi, le explico al conductor lo que pasó y le pido que circule por la zona. Vemos un patrullero detenido, los agentes hablando con unas personas; están cubriendo el reporte de una rapiña. Salen prestamente, previo indicarnos que radicaramos la denuncia en la seccional 2ª. A los 5 minutos de arribar a la Seccional indicada, donde nos atendieron rápidamente y en buena forma, sentimos la radio policial diciendo que tenían a los arrebatadores. Estos fueron conducidos a la Seccional 1ª, cercana la Hospital Maciel, en la Ciudad Vieja.
Nos dirigimos a la Seccional donde pudimos agradecerle a los agentes de segunda Sergio Suárez y Fernando Tabarez, tripulantes del móvil 11 de la Seccional 1ª.
Mi esposa identificó al arrebatador y comenzó la larga espera hasta recuperar sus
pertenencias, casi todo se recuperó.
Al ser mayor de edad el delincuente hubo intervención del Juez Penal de 4° Turno quien debía ordenar la entrega de lo hurtado.
Al rato de espera llegan tres chicas de unos 20 y pocos años, sociólogas. Iban a festejar el cumpleaños de una de ellas en un boliche de la Ciudad Vieja, zona en auge hoy. Le arrebataron la cartera a la que portaba el dinero, no recuperaron nada.
Mientras iban y venían los familiares de los detenidos, los cuales nos miraban con caras de pocos amigos, amenazantes.
Lo que había comenzado a las 20:15 del viernes 9 de junio terminó a las 0:35 del sábado 10, con el arribo a nuestro domicilio, sin cenar.
El sábado, a las 10 am. se concurrió al Juzgado Penal de 4° Turno, en la calle Bartolomé Mitre, en el edificio donde funcionaran los diarios La Mañana y El Diario; a las 12:30 salíamos del mismo.
Debo manifestar, nuevamente, el agradecimiento a los agentes de segunda Sergio Suárez y Fernando Tabarez, tripulantes del móvil 11 de la Seccional 1ª. El personal de las Seccionales 2ª y 1ª actuaron amablemente.
Una observación a realizar es lo expuesto que queda el denunciante ante los familiares de los detenidos, todos compartiendo el mismo recinto.
Queda la sensación de inseguridad y el temor. Debo aclarar que mi esposa es Asistente Social, lo que se denomina Trabajadora Social en otros países. Está acostumbrada a trabajar con personas en todo tipo de situaciones socio-económicas y a ir a cualquier lugar, por más marginal que sea. Trabaja para la IMM y, en forma voluntaria honoraria, para el Ministerio de Desarrollo Social.
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