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La manzana podrida |
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Nuestro actual SISTEMA es una manzana
podrida. Un sistema que 'hace aguas' por todos lados y muy especialmente
desde sus partes política y económica, es evidente y salta a la vista.
No hay más que ver las últimas recientes noticias sobre corrupción,
fraudes y derroches, aunque unos y otros se culpen mutuamente echando
balones al contrario aludiendo ambos a 'cortinas de humo' desviatorias
de la atención hacia asuntos vitales o a 'cazas de brujas' cuales
supuestas campañas de desprestigio (internas y externas) para
acortar distancias en las encuestas y hacerle perder votos al adversario
ahora que se aproximan elecciones.
Por SISTEMA se entiende la SUPRAESTRUCTURA
global de la Sociedad cual forma de vida, configurada por diferentes
partes, elementos o componentes: formas de Estado y Gobierno. estructura
económica y organización política, entre otros. Al margen del debate
y de la cuestionabilidad de estos componentes del sistema, lo
verdaderamente grave y preocupante es, lo bajo que ha caído a ojos de
los ciudadanos la figura del político, del 'profesional' de la política.
Existen (y van 'in crescendo') desprestigio, descrédito,
incredibilidad, mala fama, desconfianza, negativa opinión casi
generalizada y falta de fiabilidad del pueblo hacia los políticos.
La llana y sencilla pero a la vez clara y
rotunda 'vox populi' natural, alejada de dogmatismos ideológicos y
acuciada (torturada y machacada, más bien) por los estragos de la
crisis económica, harta de tantos desmanes de dirigentes de cualesquiera
de los partidos (no se salva nadie o casi) , considera que los políticos
(unos u otros, todos, qué más da) aunque con contadas excepciones,
pecan de lo mismo: falta de trasparencia, corrupción, lucro, derroche,
sueldos elevados, fraudes, falta de honradez y de honestidad, trenes de
vida muy altos, etcétera.
Precisamente en crisis económica estos
defectos o pecados destacan con superioridad respecto a tiempos de
bonanza. La manzana del sistema está podrida. Si hasta hace poco, una
de sus mitades se enmohecía, al menos nos quedaba la otra mitad
sana y la elegíamos abandonando a la otra, con alternancias, y siempre
existía una alternativa o mitad útil o aceptable. Pero hemos arribado
a un límite en que todo el sistema, la manzana al completo o casi
(salvando pequeños excepcionales claros de pulpa sana) se halla
podrida. Sus dos principales mitades se encuentran más o menos igual de
putrefactas, quizá una más que la otra, pero las dos corrompidas
y no sabemos qué o cual escoger porque ambas se muestran enfermas de
los mismos males. La elección es difícil.
Tanto la permanencia como la alternancia
presentan sus podridas mitades de manzana sin que en ésta quede nada o
algo sano, utilizable y beneficioso para los ciudadanos. Tal vez el rabito
o algunos claros de la piel, sin duda insuficientes para que la
gran manzana del sistema funcione debidamente. Y son casi todos los
gusanos (o la mayoría de ellos) los que devoran la manzana podrida, se
'comen' el sistema, se aprovechan. Habría que fumigar a tales parásitos
para que la manzana del sistema recobre la salud. Pero, ¿quién lo haría?
¿Quién le pondría el cascabel al gato? Mientras, el sistema cada día
se corrompe más. Lamentablemente seguiremos teniendo la manzana
podrida.
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