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José Luis Espina |
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Actividad creativa como autor Mi relación con la literatura ha sido bastante fluctuante. En mis lecturas de infancia no hay ninguna precocidad ni antecedentes familiares que hayan contribuido a mi afición por las letras.
De niño leía libros de cuentos y tebeos, como tantos otros niños. Me gustaban El Capitán Trueno y Tintín y recuerdo las novelas de misterio de Enid Blyton.
Mi interés por narrar historias es bastante temprano, ya de niño me gustaba escribir cuentos y relatos cortos. A pesar de ello no será hasta la edad adulta cuando inicio una actividad más regular con el mundo de los libros, no sólo escribiendo sino, principalmente, como lector, procurando también la divulgación y promoción de otros autores.
A lo largo de estos años he colaborado con una radio local escribiendo guiones para niños. Fruto de esta colaboración surgieron las historias de “El detective Morrón y su ayudante Calidoscopio”.
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He finalizado tres libros de relatos:
- Una japonesa sola en un bar cubano de Madrid. - Cosas que pasan en primavera. - No gana uno para sustos.
Y una novela:
- Siempre me quedarán los perros.
La colección de relatos “No gana uno para sustos” ha sido subvencionada por la Consejería de Cultura de Asturias en el año 2007. De momento, la obra está inédita.
Desde hace cinco años coordino en Barcelona la Tertulia Literaria Jacarandá en Barcelona.
A ella han asistido como invitados los escritores Juan Marsé, Joan de Sagarra, Ignacio M. de Pisón, Antonio Rabinad, Javier Toméo, Antoni G. Porta, Julio Fernández Gargallo, Mercedes Abad, Raúl Argemí, Arcadi Espada, Ignacio Vidal Folch, Cristina Fernández Cubas, Fernando Valls, Nora Catelli... y un largo etcétera.
No gana uno para sustos
Sinopsis:
Doce historias cotidianas. La de la negación de la soledad, la de la falsa alegría que hasta un niño es capaz de percibir. La del hombre gris ajeno a la vida y al compromiso. La de quien descubre el amor entre los recovecos del sueño. La del solitario y la del suicida ignorado. La del malvado con moral de hierro… Nada que no esté en la calle o dentro de uno mismo.
Desde diferentes planteamientos, la soledad se convierte en el eje común de las historias que componen este trabajo. No hay fronteras ni margen de edad para el desconsuelo. Puede experimentarla un niño, cuando percibe el desmembramiento de su familia a pesar de los esfuerzos de los adultos por disimularlo. La soledad se vivencia también en los días huecos de una mujer despechada, que a pesar de ello ve en la ausencia de su marido un motivo de desconsuelo. La soledad está presente en el hombre que ha de recurrir al sueño como único camino para llegar a la mujer que ama. Nadie está libre de la desesperanza. Aunque rodeados de seres humanos, la soledad es el obstáculo insuperable con el que todos ellos tropiezan. |
José Luis Espina
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