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Maestro pintor |
| Eriberto es un artista. Hay, en el pueblo, varios pintores de letras, pintores de carteles; pero ninguno como él. Si analizáramos la diferencia entre un cartel del chueco Núñez y uno de Eriberto, creo que llegaríamos - en forma intuitiva - a eso tan sutil, tan difícil de aprehender como es la frontera entre la técnica y el arte. El chueco pinta las letras como con molde. Si pusiéramos un papel, calcáramos una "a" del chueco y la encimáramos a otra, coincidiría casi a la perfección. Es un excelente dominador de la técnica. Eriberto es eso y... un poquito más. Es un artista. Combina colores, destaca bordes, imprime gracia a una letra cerrando o abriendo más de lo común el radio de una curva; es un artista. A los dieciséis años empezó a pintar carteles. "60 VAQUILLONAS 60"... "¿Por qué pagar más?...si LA NOVEDOSA liquida"... "JUDICIAL : siete hermosos solares "... -Eriberto, la semana que viene abro el nuevo boliche... ¿Me podrás tener pronto el cartel...? Todo, absolutamente todo lo que refiriera a cartelería requería de la mano experta de los pintores de letras en aquel tercer cuarto del siglo veinte. Se había hecho un galponcito en los fondos de la casa de sus padres que, al poco tiempo, comenzó a quedarle chico. Cuando murió el viejo Barneche, los hijos se decidieron a vender el terreno que éste hubiera poseído durante toda su vida para - con él - mantener viva la ilusión de que un día se haría la casa propia. Murió alquilando, Barneche; y ajeno también fue el pedazo de tierra del cual, al cabo de pocos años, habrían de "reducirlo". Eriberto compró el terreno frente a la casa de sus padres (el baldío de sus juegos de infancia; algo así como comprar el "caballo de la Calesita"). Construyó en él un galpón mucho más grande y cómodo y, a continuación, fue edificando - sin apuro - una buena vivienda cuya culminación coincidió con su propuesta de casamiento a Marita. Años lindos. Compuestos de un montón de días terminados con el cansancio de la labor - sumamente productiva - que le iba permitiendo cumplir con creces lo fundamental y, en ocasiones, hacer realidad verdaderos "antojos" como lo fue el comprarle a Batista la "Ford A" con la cual, de allí en más, pasó a entregar los carteles a sus numerosos y conformes clientes. Casi no había etiqueta de productos de granja, cartel de remate, anuncio de liquidación que no luciera, enlazadas en perfecta caligrafía, en la esquina inferior derecha, la ES de Eriberto Suárez. A su manera, dentro de sus posibilidades, se fue tecnificando. Cuando la muchachada comenzó a usas camisetas con todo tipo de dibujos y leyendas, Suárez fue el primero en usar el "planograf" con el cual y "como chorizos" producía bucitos multicolores que le sacaban de las manos. Los banderines de los clubes deportivos - de la capital y de la zona - habían pasado a estar entre sus mercaderías de más venta. Cuando la técnica puso a su alcance la elaboración de autoadhesivos, el mercado se hizo, para su siempre reducida capacidad de producción, inconmensurable. -Pensar lo qu´iuno se revienta hombreando bolsas y este loco hace la plata a paladas con unos lápice y unos pincelito... La época de las "paladas" estaba quedando atrás. El comercio zonal continuaba necesitando sus servicios... pero, a influjos de la reducción de gastos, los hacía menos requeridos desde que no eran - en muchos casos - imprescindibles. La gente se conformaba, aun reconociendo la diferencia, con lo que pudiera hacer el chueco, el "pelito" Bermúdez o, en el peor de los casos, pintando ellos mismos sobre una madera de encofrado, con esos colores de tonos raros a que siempre lleva la conjunción de varios restos de pintura: "TERMINADAMENTE PROIVIDO PASAR". Y... parió la abuela... Los Benítez - expresión máxima de la pequeña "alcurnia" burguesa pueblerina - junto con la desbordante y merecida alegría de que Luisito se hubiera recibido de Arquitecto, tomaron la decisión de regalarle una computadora de última generación. Su software "de punta" le permitía la construcción de planos, cálculos de materiales, de costos. Su hardware completo, el manejo de fotos, la impresión con excelente definición y colorido y... ¡ la construcción de carteles...!. Con una calidad a la que no llegaba ningún pincel, con una perfección "de máquina", Luisito - en la mayoría de los casos, su amanuence - cumplía, a veces en minutos, con los pedidos de complicados y cada vez más sofisticados carteles autoadeshivos. Un material relativamente barato, una casi nula mano de obra... ¡baratísimos los carteles de los Benítez...! -No vas a comparar, hermano, Eriberto te demora una semana y te cobra tres veces más... ¡Claro que pensó en competir!. Claro que averiguó calidades, costos, financiaciones. Dos años antes (en la época de las "paladas") hubiera sido distinto. Se habría arriesgado - aunque hubiera tenido que hipotecar la casa - a invertir los U$S11.000- que hoy se le hacían imposibles: -A gatas me da pa mantenerme, hermano, como pa pensar en "inversiones"... Instituciones, comercios, particulares, han prescindido de sus servicios aun cuando (casi regalando la mano de obra) Eriberto se arrimara al precio de los Benítez; es imposible igualar la calidad de los trabajos. Cuando algún pobre -muy pobre- le trae un corazón mal recortado en chapa, pintado de negro, Eriberto despliega sus verdaderos dotes de artista y, con la misma perfección... y el "algo más" a que no llegarán nunca el "chueco" ni el "pelito", con pintura plateada escribe: "22/12/38- 4/7/98... Sus hijos". En otras ocasiones, el esmalte negro, sobre la cal todavía húmeda del revoque en que culminara el tapiado del nicho, va formando nombres, fechas, elementales epitafios surgidos de mentes sencillas, con la misma dedicación que habría puesto en un fresco de la Sixtina. Obras excelentes en su sencillez que - por lo general - terminan en un: -¡Qué te via cobrar, hermano!... Tu viejo era com´un padre pa mí... La opinión de quienes le conocen bien - como su colega, el chueco - es de que no está en sus cabales: -Ta locaso... La última ve me mostró un corazón negro - de esos de las tumbas - que dice "Eriberto Suare..2/6/68 - ..........." y me dijo : -Te via pedir un favor, hermano, que me lo terminés cuando ya tengamo todos los dato... Fiel...cuando tuvo "todos los datos", cumplió el chueco... Agregó, por su cuenta, lo que para él fue un sentido homenaje y para el resto de la sencilla y humilde población, una verdad indiscutible: "Maestro Pintor" |
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