Nocturno No. 2
Rosa Dans

Al despertar cruzamos el río de la almohada
lejana, lejanísima la noche
era un suspenso de manos sobre el vientre
yo dije, en el manantial
del suspiro
lo que nunca escucharon mis paredes.
Para ser vagabunda algo faltaba
me faltaban
recuerdos
restos de nada.
Quedé lejos del cuerpo que abandonaste,
masa de deshechos después de lo sagrado
después de aquella mano
que averiguó mi infancia
y te entregaste al sueño.
Hoy pienso que dos lunas 
son poco horror 
para apagar la noche.

Rosa Dans
Poemas de la prisionera
Montevideo, 1984

Ir a índice de poesia

Ir a índice de Dans, Rosa

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio