Ecos
Rosa Dans

Muero en cada recuerdo, sin querer morir a todo.

Feliz o melancólica, recorro mi infancia
sin querer recordar los patios tan lejanos. Me hundo
en el tañido del eco que una niña, recuerda entre sus faltas.

Paraíso soñado, alma inquieta
muchacha alegre "como unas pascuas".
Mis manos sostenían —¿llevarían?— una azucena blanca,
para ofrecerla a Dios.
Junto a mi alma
penetraba el misterio de los cuerpos
sangrando solitarios por sus altos afanes.

Yo trémula de miedo
frente a la cruz cargada con su enorme Presencia
la miraba y hoy casi mi dolor. Pero sonriente,
como aquella muchacha que decían "alegre como pascuas".

Rosa Dans
Canto de la dulcísima tristeza
Montevideo, 1982

Ir a índice de poesia

Ir a índice de Dans, Rosa

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio