Aquel vago ejercicio de los besos
Rosa Dans

Me llamó un treintaiuno de diciembre, 
noche de sol, de paz y de metralla 
para la vida de hoy, tan silenciosa.

No pude contestarle con la misma tristeza
de hace un año,
ni aquella la sonrisa del desprecio, ni el traje
azul que me atascaba en nieblas
y no pude gritarle
que era inútil el ansia que le tuve
y hoy es restos
de un goce sinsentido.

Me llamó un treintaiuno de diciembre
para ver si guardaba aquel perfume
aquel vago ejercicio de los besos
aquel libro de Sartre que leímos con la voz
de Francesca
y de improviso iniciara el infierno más ardido
y celeste. 
Oh, cuánto tuve que olvidar esa noche de diciembre
para sólo ofrecerle mi desprecio.

Rosa Dans
Poemas de la prisionera
Montevideo, 1984

Ir a índice de poesia

Ir a índice de Dans, Rosa

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio