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Rasgos geográficos del departamento de Montevideo
Profesor Licenciado Jorge Chebataroff
Director del Depto. de Geografía de la Facultad de Humanidades y Ciencias

 

I - Situación, área, limites y características geográficas generales

a) Situación - El departamento de Montevideo, está ubicado en la porción más meridional del territorio de la República Oriental del Uruguay, ofreciendo un litoral costero relativamente amplio sobre el Río de la Plata. Esta ubicación sureña es compartida con los departamentos de Colonia, San José, Canelones y Maldonado, hallándose Montevideo en la porción media de esta franja sureña. Aunque la porción más austral del país está marcada al parecer por la Punta del Este, de Maldonado, y en forma insular por la Isla de Lobos, algunas salientes montevideanas de la costa platense (principalmente Punta Brava o Carretas) se acercan al paralelo 35° Sur, aunque sin alcanzarlo. El máximo avance montevideano hacia el Sur, está marcado por la Isla de Flores, la que aún hallándose frente al litoral costero del departamento de Canelones, cae dentro de la jurisdicción de Montevideo.

b) Área - Montevideo es con mucho, el menor departamento de los diez y nueve en que se divide la República Oriental del Uruguay. Departamentos considerados como de corta extensión como Canelones y Maldonado, lo superan en extensión territorial entre ocho y nueve veces. Hasta hace poco el área montevideana se apreciaba en unos 664 kilómetros cuadrados, pero evaluaciones más recientes han reducido esta cifra a menos de 550 km. cuadrados (por ejemplo, la Dirección General de Estadística y Censos, utiliza la cifra de 543 km. cuadrados; E.S. Giuffra, en su obra geográfica del año

Uruguay - mapa político

1935, le asignaba ya sólo 528 km. cuadrados). Redondeando las cifras, podría tomarse como base del área departamental, la de 550 km. cuadrados.

En dicha área se comprenden las dependencias insulares: la ya citada Isla de Flores, la isla Libertad (o de Ratas) ubicada en la Bahía de Montevideo, e islotes menores tales como la isla de las Gaviotas, las del Bizcochero y de Humphreys, que se comportan como tómbolos, la isla del Mono, unida artificialmente a la costa, aparte de simples masas rocosas, que representan peligros para la navegación tales como las Piedras Blancas, las de la Mulata, las del Arriero y la roca de la Panela provista de faro. La isla del Tigre, en la boca del R. Santa Lucía se encuentra en jurisdicción de San José.

 

El área montevideana ha sido afectada principalmente en tiempos modernos por la acción antropógena: construcción de diques, escolleras, regresión del área platense por la construcción del Puerto de Montevideo y los rellenamientos realizados en diversos lugares costeros. También se tiende a recuperar el área por el desecamiento de bañados (Carrasco, Pantanoso). Aparte de las del puerto montevideano, importantes rectificaciones del litoral costero se han llevado en la zona donde se halla la Refinería de Ancap (Administración N. de Combustibles, Alcohol y Portland), el puerto del Buceo, la Villa del Cerro etc.

 

c) Limites - Aunque Montevideo como departamento data de la época artiguista (1816), y aparece en la división administrativa llevada a cabo durante el gobierno de Joaquín Suárez (1827), sus límites actuales fueron precisados en 1835, durante el gobierno de Manuel Oribe, segundo Presidente Constitucional de la República; a propuesta del Cabildo montevideano, Artigas dispuso que el país se dividiera en seis departamentos, figurando entre ellos el de Montevideo y extramuros, hasta la línea de Peñarol (vale decir, de extensión bastante menor a la actual). La organización de 1827 elevó a nueve el número de departamentos: Montevideo, Canelones, Maldonado, Cerro Largo, San José, Colonia, Soriano, San Pedro (Durazno) y Paysandú (este último comprendía todo el territorio ubicado al Norte del río Negro). Precisados los límites actuales, en 1835, Montevideo se mantuvo aún como un departamento de muy exigua extensión, pero en cambio albergando un alto porcentaje de la población del país, debido al hecho de incluir en su área a la ciudad de Montevideo, la única gran ciudad del Uruguay, y que actualmente contiene el 44% de la población total de la República.

 

Foto cuenca del río Santa Lucía

El espacio montevideano está separado al Oeste, del departamento de San José, por la porción final del Río Santa Lucia, quedando la Isla del Tigre bajo la jurisdicción del departamento antes citado. Al Norte y al Este, Montevideo linda con el departamento de Canelones, del cual está separado por la porción final del arroyo Colorado (tributario del R. Santa Lucía) y su afluente, el arroyo de las Piedras (este último, en toda su extensión). Entre las puntas del arroyo de las Piedras y la del arroyo Toledo, el limite esta marcado por una divisoria que sigue a la Cuchilla Grande, y luego dicho límite está determinado por el citado arroyo Toledo, que se pierde en los Bañados de Carrasco, donde un canal artificial, algo oblicuo a la dirección meridiana relaciona la porción final del curso de este arroyo, con la inicial del arroyo Carrasco el que oficia como emisario del exceso de aguas de los Bañados de Carrasco, alcanzando el Plata, donde forma una barra caracterizada por sus frecuentes fluctuaciones, en plena costa arenosa.

Todo el Sur del departamento está bañado por las aguas del Río de la Plata, las que entran al Oeste en conflicto con las aguas aportadas por el rio Santa Lucía, teniendo lugar allí un régimen hidrológico de "estuario secundario", siendo los factores principales de la mezcla de aguas, los vientos y las consecuentes mareas eólicas que ellos determinan, y en condiciones especiales las turbulencias de descarga del propio R. Santa Lucía, cuando este está crecido. Las mareas eólicas suelen provocar un ascenso de varios metros de las aguas respecto al nivel habitual, quedando inundados en esta oportunidad los bañados parcialmente salinos que bordean al Santa Lucía.

"Lo que en la historia se ha llamado Término y Jurisdicción de Montevideo" con límites fijados por P. Millán el 24 de Diciembre de 1726, al mismo tiempo que se llevaba a cabo oficialmente la fundación de Montevideo, corresponde a un territorio mucho más amplio que el que abarca actualmente el departamento de Montevideo, ya que se refería a toda la cuenca del Santa Lucía (de más de trece mil kilómetros cuadrados de extensión), más importantes porciones de los departamentos de San José y de Canelones con desagüe hidrográfico en el Plata, y aún un pequeño territorio del departamento de Maldonado, regado por el arroyo Solís Grande y algunos de sus tributarios.

Los actuales límites del departamento de Montevideo, si bien son patentes del lado Este, no lo son al Norte y Este (respecto al departamento de Canelones) donde se interponen diversos elementos geográficos más difusos (bañados, lomos de cuchilla, pequeños arroyos, barra fluctuante del arroyo Carrasco)

d) Características geográficas generales - De las características geográficas peculiares que ofrece el departamento indicaremos las siguientes:

1 - Exigua extensión territorial (menos de 550 kms. cuadrados).

2- Elevada densidad de población. Considerando una población total del departamento estimada en 1.300.000 habitantes, la densidad media areal sería de cerca de 2400 habitantes por km. cuadrado (Canelones 70, Colonia 19, San José 16, Maldonado 16). La densidad media de la población de todo el país es de unos 15 habitantes por km. cuadrado.

3   - Estructura geológica y relieve relativamente complicados y litoral costero bastante recortado.

4  - Predominio del relieve de penillanura, pero con algunas áreas netamente llanas y anegadizas (bañados del Santa Lucía, del Pantanoso y de Carrasco).

5  - Exceptuando al río Santa Lucía, la red hidrográfica del departamento se compone de una serie de pequeños arroyos y cañadas, en parte afectados por la acción humana (regularizaciones, aterramientos, etc.), incluyendo polución.

6  - En el litoral costero abundan las puntas pedregosas, algunas de forma peninsular (Punta Yeguas), y las playas en forma de arco o media luna. En algunas de las puntas, se asientan establecimientos industriales (en Punta Brava, se levanta un potente faro). Las playas del departamento han sido modificadas a veces en forma marcada por la acción humana (incluso explotación de arenas, como aconteció en la porción Oeste del litoral).
 

7  - En el relieve, presencia de dos destacados testigos de erosión (monadnocks) representados por el Cerro de Montevideo, de 136 m. de altura, y el Cerrito de la Victoria, ambos constituidos fundamentalmente por rocas metamórficas (anfibolitas).

8  - Incidencia marcada del hombre sobre la vegetación natural que ha quedado muy transformada, reduciéndose los antiguos campos graminosos y chircales, los montes franjas fluviales, los matorrales de espina de la cruz y de chirca de monte, los pajonales de bañado; en cambio se ha llevado a cabo una destacada forestación artificial, se mantienen muchas tierras bajo cultivo (vid, frutales, hortalizas, forrajes, etc.) y se han introducido muchas plantas exóticas, incluyendo malezas. Por otra parte, la

Al fondo el Cerro de Montevideo. El edificio alto, a la izq. es la Torre de las Comunicaciones de ANTEL, a su derecha se ve parte del Palacio Legislativo

urbanización, el trazado de la red caminera y carretera y otras acciones humanas han determinado una evidente regresión de la vegetación natural.

9  - Una buena parte del área departamental ha sido afectada por la mencionada urbanización, ocupando Montevideo con sus barrios, suburbios y núcleos satélites, prácticamente la tercera parte de la superficie total.

10- Marcada transformación general del paisaje primitivo por acciones antrópicas de gran alcance (desecamiento parcial de bañados, fijación y recubrimiento de arenales y médanos, apertura de canteras, canalizaciones, trazado de rutas y de puentes, construcción de obras portuarias, establecimiento de parques y forestación en general, desmontes y terraplenes, instalaciones industriales y obras edilicias, campos deportivos (incluso estadio), tierras de labor, erección de la ex fortaleza del Cerro, etc.

11- En contraste con las áreas urbanizadas o intensamente aprovechadas para el cultivo, existencia de bañados marginales relativamente extensos (Santa Lucía, Carrasco) en parte aprovechados ya para forestación.

12- Convergencia en Montevideo de gran número de vías de comunicación del país (ferrocarriles, carreteras, etc.).

13  - Acusada concentración del esfuerzo industrial del país, con gran número de establecimientos ubicados dentro de la ciudad, en los suburbios y otros puntos o zonas del departamento (por ejemplo, a lo largo de la ruta 1; en la zona costera, etc.).

Por otra parte, la particular macrocefalia de la ciudad de Montevideo, confiere al departamento características que este no tendría si no mediara dicha causa. Se trata de la capital de la República, y una ciudad de funciones múltiples desde las de índole económica (comercial, industrial, de comunicaciones) hasta la cultural (educacional, universitaria, turística, etc.). Los cambios rápidos en relación a las formas de utilización del suelo, tanto en las zonas urbanizadas como en las extraurbanas, contrastan sin embargo con la estabilidad de algunas zonas de bañados, donde los procesos de recuperación han sido aún poco marcados. Tales zonas, cumplen sin embargo alguna función en relación a la conservación de la fauna y flora autóctonas; en estado más deprimente se hallan ciertos elementos geográficos que sufren los efectos de la polución (arroyo Pantanoso y otros) o limpiar las playas deterioradas parcialmente por la anterior explotación de arenas y rodados (Pajas Blancas).
 
II - Estructura geológica

a) Generalidades - Dijimos anteriormente que la estructura geológica del departamento de Montevideo es complicada. Efectivamente, en un área relativamente pequeña se dan numerosas formaciones caracterizadas por materiales diferentes; además dentro del llamado Basamento Cristalino se dan distintos tipos de rocas de diverso origen, y grandes líneas de fractura y de falla presiden los rasgos tectónicos del departamento. Las líneas de dislocación son en parte concordantes con el trazado del Santa Lucía y los cursos de los arroyos Miguelete y Pantanoso, pero discordantes respecto al trazado general de la costa, donde por otra parte, la esquistosidad de algunas rocas metamórficas imprime su propio rumbo a sendas porciones del litoral (por ejemplo en la saliente donde se halla la Ciudad Vieja, en la Costa del Cerro, en Punta Yeguas, etc.).

Parte de las dislocaciones están asociadas a la "fosa" tectónica del Santa Lucía, ya que después de La Barra (Santiago Vázquez); las rocas cristalinas se hunden en el Rincón de la Bolsa (S. José) bajo un apreciable espesor de sedimentos. Por otra parte, la ciudad de Montevideo, se ha extendido sobre un "pilar" (horst) cristalino, el cual deja de ser perceptible al Este de los Bañados de Carrasco. Faltan en la columna estratigráfica montevideana los terrenos de las eras Paleozoica y Mesozoica, pero estos últimos existen en profundidad, aunque sin llegar a aflorar (formación Migues, del Cretácico). En cambio están muy extendidas las formaciones Precámbricas del llamado Basamento Cristalino, que son muy patentes en el litoral costero, en el Cerro de Montevideo, en el Cerrito, etc., y los integrantes de la mayoría de las formaciones Cenozoicas y del Pleistoceno, así como los materiales superficiales recientes del Cuaternario.

Gran parte del departamento está recubierto por limos de la formación Libertad, que recuerdan al limo pampeano de la Argentina, y hacia el R. Santa Lucía por los representantes (también limos y areniscas muy finas) de Fray Bentos cubiertos parcialmente por sedimentos de la formación Raigón. Integrantes de ambas formaciones aparecen en otros puntos del departamento. En los bañados dominan materiales recientes (cangrejales del "slikke", etc.) apoyados sobre formaciones más antiguas.

b) Columna estratigráfica - Analizándola en forma inversa, y abreviada, la columna estratigráfica montevideana se compone de las formaciones geológicas siguientes:

1  - Basamento Cristalino - Término usual pero incorrecto con el que se designan las formaciones presumiblemente precámbricas, que comprenden en general rocas cristalinas antiguas de diverso origen, a veces asociadas para constituir verdaderas "series". Sólo un apreciable número de dataciones de edad absoluta podrían aclarar la cronología de esta entidad geológica, en la que se engloban granitos, como los de La Paz; gneisses granodioriticos, como los de Pajas Blancas; las anflbolitas, como las del Cerro y las del Cerrito; y además, micaesquistos, diques de pegmatitas, aplitas y lamprófidos, y otros materiales interesantes.

2  - Ya indicamos que los integrantes de la formación Migues, cretácica, existen en el subsuelo del departamento, pero sin llegar a aflorar.
 
3- Formación Fray Bentos, probablemente del Mioceno (era Cenozoica), compuesta por limos y areniscas muy finas, con nodulos calcáreos. Estos terrenos sedimentarios pueden verse formando a veces barrancas en la zona donde se halla el Parque Lecocq (La Barra), en Melllla, junto al A°. Colorado, al NO de los Bañados de Carrasco, etc. En grandes extensiones están recubiertos por los integrantes de la formación Raigón y a veces directamente por la de Libertad.

4- Formación Raigón, tal vez del Plioceno, comprendiendo principalmente margas arcillosas y a veces arenosas, con coloraciones variadas pero generalmente grisáceas, en contraste con los limos de Fray Bentos, marrón rojizos o róseos. Aparecen en las barrancas que bordean los bañados del Santa Lucia, y en la Cuenca del A°. Pantanoso; también en Capurro y se hallan con frecuencia al realizarse excavaciones en las zonas urbanizadas de Montevideo.
 
5  - Formación Libertad, del Pleistoceno, con limos, en parte cineríticos y con concreciones calcáreas (sobre todo al nivel de las llamadas "lodolitas"). Se trata de depósitos en gran parte de origen eólico, que en Montevideo cubren áreas proporcionalmente grandes. Coloración marrón amarillenta a rojiza, pudiendo verse los integrantes de esta formación con frecuencia cuando se realizan excavaciones en la propia ciudad de Montevideo y sus suburbios. Sus afloramientos pueden verse por doquier (Malvín, pie Sur del Cerro, etc.). Los suelos derivados de esta formación se abarrancan con relativa facilidad.

6  - Depósitos correspondientes a la Transgresión del Vizcaíno, con acumulaciones subfosilíferas a veces abundantes, ubicadas entre unos cuatro y cinco metros (a veces más) del nivel actual del Plata. Existen tales depósitos en La Colorada-Pajas Blancas, Dique Nacional, Boca del A°. Pantanoso, Punta Carretas. Se trata de una formación cuaternaria relacionada con los cambios de nivel de origen glacioeustáticos; en la zona inmediata al Parque Lecocq, se ubican al pie de las barrancas, sobre una plataforma de abrasión creada a expensas de la erosión de limos de la formación Fray Bentos.

7  - Depósitos recientes, y materiales superficiales actuales y subactuales diversos: arenales, franjas de rodados, médanos, aluviones, fango de los cangrejales ("slikke"), acumulaciones vegetales en proceso de turbificación, etc.

Los integrantes del Basamento Cristalino, determinan las porciones más elevadas del departamento: Cerro de Montevideo (136 metros), Cerrito de la Victoria (70 metros) ambos de anfibolitas y rocas asociadas, en general metamórficas; en la zona granítica de La Paz y las puntas del arroyo de las Piedras, en la Cuchilla Grande, el terreno llega a alcanzar la cota de 80 metros; también aquí el Cristalino llega a aflorar o está cerca de la superficie.

c) Los integrantes del Basamento Cristalino - Pueden ser agrupados en granitos de La Paz, que son macrogranitos generalmente de dos feldespatos y listones característicos de biotita, con cuarzo medianamente abundante. Son explotados intensamente para bloques, pedregullo y "balasto" (material producido por desagregación natural). Uno de los feldespatos ofrece casi siempre un color cárneo muy característico; en cavidades miarolítlcas, la roca suele ofrecer bellos cristales de pertita, cuarzo obscuro y albita, y a veces berilo. Existen en la zona también granito hornbléndico y diques de pegmatitas, aplitas y numerosos enclaves de granito porfiroide.

Metamorfitos de la Serie de Montevideo, en la que se integrarían gneisses, anfibolitas, micaesquistos, esquistos actinolíticos, etc. Estas rocas aparecen cortadas por diques numerosos (generalmente pegmatiticos, con gruesos cristales de muscovita en el Dique Nacional, y de biotita en la Colorada); en tales diques se presentan algunos minerales curiosos como la turmalina negra, y en los micaesquistos abundan los granates. Algunos diques se presentan como pegmatitas gráficas de hermoso aspecto. En Pajas Blancas y otros lugares, los esquistos ofrecen un bello listado por las inyecciones llamadas "lit-par-llt", y frecuentes pliegues ptigmáticos (pliegues de pequeño radio de curvatura, evidenciados en los filones de cuarzo, aplitas, etc.).

El Cerro de Montevideo está constituido fundamentalmente por anfibolitas (unas veces macizas y microcristalinas, otras veces con esquistosidad más aparente); no se trata de rocas volcánicas, sino metamórficas. Al pie del Cerro, hacia el Sur se observan micaesquistos, pizarras carbonoso-calcáreas, cloritoesquistos y de todo un séquito de rocas filonianas, incluyendo sobre todo pegmatitas, aplitas y lamprófidos. Hacia la boca del Pantanoso aparecen cuarcitas manganesíferas, que existen en otros puntos del departamento, y que fueron alguna vez explotadas para extracción de minerales de manganeso.

En numerosas canteras se han explotado algunos de los Integrantes del Basamento Cristalino con relativa intensidad, para cordones de veredas, bloques para pavimentación, pedregullo, balasto, piedras lajas para revestimientos, etc. En la Villa del Cerro y en otras localidades se utilizaron en ciertas épocas bloques chatos de anfibolita para construcciones de paredones limítrofes de propiedad, para aceras y otros usos. Topónimos como arroyo de las Piedras, Piedras Blancas, arroyo Canteras, La Colorada (que se refiere en parte a la coloración de la arena de playa y en parte a la roca vecina, una pegmatita biotíticacdn minerales de hierro, muy rojiza) se relacionan con los materiales integrantes del Basamento Cristalino. También resulta importante el Basamento Cristalino como base de asentamiento para las construcciones y otras obras humanas; sus integrantes, procedentes principalmente de las antiguas canteras de La Teja, permitieron la erección de las infraestructuras del Puerto de Montevideo, de las escolleras, etc. En la construcción de' rutas, parques, jardines, etc. han sido empleados ampliamente los "balastos" (productos de desagregación de granitos y gneisses), y el pedregullo, en las obras de hormigón.

Resulta curioso que desde época tan temprana como la tercera década del siglo XIX, gracias a la pericia del viajero F. Sellow, que llevó muestras a Alemania, se conociera la naturaleza anfibolitica del Cerro de Montevideo.

III - Rasgos geomorfológicos

a) Sectores geomorfológicos de Montevideo - La exigüidad aparente del ámbito montevideano, parecería oponerse a que en el

Imagen aérea de Santiago Vázquez

departamento pudieran reconocerse verdaderos sectores geomorfológicos o unidades de relieve. Sin embargo la propia complejidad de la estructura induce una sorprendente variedad en los relieves. Quien subiera por las laderas empinadas (hasta cierto punto) del Cerro de Montevideo, parcialmente pedregosas, notaría un profundo contraste al pretender desplazarse por las partes anegadizas, y aún no consolidadas de los fangales o cangrejales ("slikke") de los Bañados de La Barra (Santiago Vázquez) afectados por las mareas eólicas más altas del Plata, que invaden periódicamente el Santa Lucía, y se propagan por los dominios de los esteros a lo largo de "tidal creeks" (arroyos de marea), tales como los arroyos o cañadas de San Gregorio, de las Muías, de Melllla, etc. Los depósitos de bañado aparecen prácticamente horizontales sobre vastas áreas, mientras que las pendientes son bien aparentes en el Cerro de Montevideo, aún a lo largo de la Avenida Viacaba (antigua Avenida de los Panoramas) que trepa hasta cerca de la cima, ubicada a unos 136 metros, y coronada por la ex fortaleza General Artigas (hoy Museo Militar), con faro de alcance de 32 millas.


Lo cierto es que gran parte del suelo del departamento está ondulado por la presencia de cuchillas, ramas de la Cuchilla Grande (que por tradición es llamada Inferior para esta parte del país). De esta rama Sur de la Cuchilla Grande, que se hace terminar prácticamente en la propia Ciudad de Montevideo (Avenida 18 de Julio, marcando la divisoria y luego la Ciudad Vieja, hasta la punta de San José). Pero aparte de las ramas de esta cuchilla (la cual penetra en el departamento en las puntas del arroyo de las Piedras) entre las cuales se destaca la Cuchilla de Pereira que se dirige hacia Punta Espinillo, y la Cuchilla Juan Fernández, que separa las cuencas de los arroyos Pantanoso y Miguelete, ondulan el departamento la masa prominente del Cerro de Montevideo ("monadnock") ó testigo de erosión anfibolítico, la más pequeña del Cerrito de la Victoria, y ondulaciones costeras (Pajas Blancas, Punta Gorda, etc.), así como barrancas, que las formaciones sedimentarias forman junto al borde de los bañados (barrancas de Lecocq, de Melilla, etc.). Los bañados por si mismos son una expresión de un relieve particular, prácticamente llano.

A pesar de esta variedad de formas, y realizando una agrupación por semejanza y en función del origen, los micro sectores geomorfológicos reconocibles en Montevideo son los siguientes:

1 - Cerro de Montevideo, y sus alrededores inmediatos, ondulados. En el propio cerro la dirección estructural dominante (esquistosidad) es aproximadamente de Este a Oeste, y el buzamiento de las anfibolitas es generalmente de unos 60° hacia el Sur.

2 - Bañados de La Barra, desarrollados junto al Río Santa Lucía Inferior, pero separados de los bañados del A°. Colorado, por una masa tabular sedimentaria, cuyas barrancas alcanzan prácticamente en un punto las márgenes fluviales. Vegetación halofítica puebla estos bañados, que en los sectores recientes muy fangosos constituyen el "slikke" (cangrejales) y en los más antiguos y elevados el "schorre" (tierras salinas con pajonales bajos halof¡ticos).


3 - Bañados del Colorado, antes citados, con el A°. Colorado y otros "tidal creeks" (arroyos de marea) menores, adonde llegan ya con mayor dificultad las influencias de las aguas salobres del Plata.

4 - Cuchilla de Pereira, cuya divisoria de aguas se orienta hacia Punta Espinillo. El paisaje general determinado por las lomadas de esta cuchilla se aplana hacia el Oeste, en dirección de los bañados del Santa Lucía, donde se desarrollan terrenos sedimentarios de las formaciones Fray Bentos y Raigón, que terminan junto a los citados bañados formando espectaculares barrancas, que pueden observarse desde la Avenida L. Batlle Berres, en las proximidades de Santiago Vázquez, localidad que se levanta sobre una antigua isla cristalina, hoy perfectamente ligada a tierra firme. Las vertientes meridionales de la cuchilla son en cambio gnéissicas, y las rocas suelen aflorar en los valles y llegan a dificultar el libre transcurso de las cañadas, viéndose con frecuencia afloramientos rocosos.

5 - Cuchilla Juan Fernández, rama de la Cuchilla Grande intercalada entre los arroyos Pantanoso y Miguelete, delimitando la divisoria de aguas de dicha cuchilla las cuencas de ambas corrientes fluviales. Viejos topónimos como la Cuchilla, Belvedere, Bella Vista, etc. se refieren al terreno elevado determinado por la presencia de esta cuchilla y que permitía abarcar una hermosa vista en dirección de la Bahía de Montevideo. Hoy toda esta zona está densamente urbanizada.

6 - Cuchilla Grande, separando su divisoria de aguas las puntas de los arroyos de las Piedras y Toledo, y separando luego las cuencas del arroyo Miguelete y de los tributarios de los Bañados de Carrasco (arroyo Manga y otros). Dicha divisoria transcurre a más de 90 metros en la zona donde separa a los arroyos de las Piedras y Toledo, para decaer algo en altura en las puntas del arroyo Miguelete (menos de 80 metros), reduciéndose las cotas luego a unos 60 metros, y en la masa algo separada de la cuchilla, que constituye el Cerrito de la Victoria, la altura del relieve vuelve a ser de 70 metros, pero se reduce a 45 metros en el Obelisco (erigido en memoria de los Constituyentes de 1830), y supera apenas 20 metros en la Plaza Independencia. La cuchilla se asienta sobre masas cristalinas integrantes del "pilar" o "horst", bloques alargados separados por fallas, que en conjunto tienen un rumbo Suroeste, aproximadamente. Tales masas cristalinas aparecen recubiertas en las porciones menos salientes por espesores apreciables de limos de la formación Libertad, como puede observarse cuando se realizan excavaciones en la Ciudad de Montevideo. Las masas cristalinas dificultarían la apertura de un subterráneo, pero al mismo tiempo conformarían una potente y rígida infraestructura.

Aunque habitualmente se hace terminar la Cuchilla Grande en la "península" donde se asienta la Ciudad Vieja, una rama importante de la misma, con granitos gnéissicos en su subsuelo, se orienta hacia Punta Carretas, haciendo la zona inmediata a la misma bastante alta y muy panorámica. Lomadas orientadas hacia el Este, hacia los bañados de Carrasco, determinadas también por la presencia de masas cristalinas en el subsuelo, hacen bastante ondulada en esa dirección la vertiente Oriental de la cuchilla.

 

7 - Bañados del Pantanoso, pequeña entidad geomorfológlcade la Cuenca del A°. Pantanoso, pero sumamente anegadiza y de difícil recuperación, sugiriéndose que el área sea utilizada para localización de establecimientos industriales o alguna finalidad que no sea la del poblamiento simple. Parte de los terrenos de esta llanura anegadiza son salinos y gleizados, arcillosos en los horizontes inferiores. La recuperación de estos y otros bañados del departamento urge no sólo porque se interponen como tierras impropias para toda utilización inmediata, sino que son lugares favorables para la cría de mosquitos, por el estancamiento y fácil polución de las aguas, etc. Pero en el caso de los bañados de Carrasco, que no son salinos, pueden desempeñar un importante papel como reservas de fauna y flora autóctonas, y área de forestación racional.

Un tramo del arroyo Pantanoso


8 - Rincón de Melilla, masa seudotabular, asentada sobre capas sedimentarias de Fray Bentos y Raigón, con suelos relativamente espesos, y bien cultivados. El área está comprendida entre los bañados del Colorado (al Norte) y los de La Barra (al Sur), vinculándose al Este con la zona más pedregosa próxima a La Paz, donde existen canteras de granito y explotación de "balasto".

9 - Franjas de litoral costero, bastante variadas, pudiendo distinguirse en el conjunto pequeños sectores: a) litoral Occidental, en gran parte pedregoso, con playas arenosas deterioradas en parte por la antigua explotación de arena; entre Punta Yeguas y el Cerro, el litoral ofrece notables puntas pedregosas de aspecto peninsular, algunas utilizadas para emplazamiento de establecimientos industriales, entre ellos el Frigorífico Nacional; b) Bahía de Montevideo, seno resguardado, pero al mismo tiempo un gran problema de futuro para Montevideo por su tendencia a la colmatación y al polucionamiento; c) litoral Oriental, con playas tradicionalmente famosas (Pocitos, Ramírez, Malvln, Carrasco) y algunas puntas (Punta Gorda, Carretas) y senos (Puerto del Buceo).

A lo largo de esta franja litoral se observa un relieve muy variado, con playas arenosas, cordones de cantos rodados, rocas modeladas por el oleaje actual o del pasado (elevadas respecto al nivel actual del Plata), barrancas, dunas (en gran parte fijadas y recubiertas de restos vegetales de bosques artificiales de eucaliptos, pinos, etc.), barras arenosas emergidas y a veces soldadas a la costa, cangrejales (sector del Pantanoso y La Barra). La transformación de esta franja litoral por la acción humana ha sido bastante intensa y se realizan siempre grandes esfuerzos para preservar la belleza de las playas, así como la limpieza de las mismas.

El conocimiento de los sectores geomorfológicos Tiene una gran importancia tanto para la planificación de la futura utilización de las tierras del departamento, incluso para asentamientos urbanos, como para explicar ciertos detalles de la hidrografía, y en los problemas concernientes a inundaciones, drenaje, polución, etc.

b) El Cerro de Montevideo - Especial destaque en la geomorfología de Montevideo, merece el Cerro, cuya constitución petrográfica general y altura indicamos anteriormente. Este "monadnock", "hartling" o testigo de erosión se divisa desde grandes distancias y el faro giratorio que posee en la cima envía sus rayos por un espacio amplísimo favoreciendo a la navegación. Viviendas pobres de la Villa del Cerro, y otras más confortables de la zona donde se halla el Barrio Casabó, trepan por sus laderas. Una vieja ex fortaleza corona su cima, y a gran altura se halla un parador turístico. De lo alto se distingue un panorama espléndido de la ciudad de Montevideo, de los alrededores de la misma, de la bahía y las puntas pedregosas y playas del litoral Occidental. En la ladera Sur se ha creado un parque (el de Vaz Ferreira). En torno del cerro se ubicaron y aún existen algunas chacras que aprovisionaban a Montevideo, extendidas a través del llamado hoy Rincón del Cerro, todavía de gran producción. Un frigorífico gigante, hoy en proceso de desmantelamiento, y el Dique Cibils (hoy de la Armada) aparecen en la llamada Punta de Lobos.

Hacia el Este, entre la Bahía y la masa anfibolitica del Cerro se extiende la Villa del Cerro, de características calles onduladas y a veces de fuerte pendiente, la que por mucho tiempo fue y sigue siéndolo hasta cierto punto, un suburbio obrero de Montevideo, afectada hace algunos años por la crisis de la industria frigorífica de la que se ha repuesto en parte. Por extensión esta villa ha rodeado también al cerro del lado Norte.

Llama de todas maneras la atención, de que aún siendo el Cerro un mirador maravilloso, y el único elemento de relieve realmente elevado del departamento no se le haya integrado a un turismo más activo y a una urbanización (incluyendo parques, mejora de las playas, etc.) más eficiente. Creemos firmemente que la explotación de las posibilidades que ofrece el Cerro para el turismo y la recreación ha sido realizada en escala muy exigua, y deberá ser intensificada.

IV - Red fluvial y litoral costero

a) Régimen fluviomarino del Plata. Montevideo tiene un amplio litoral costero desarrollado sobre el Río de la Plata, gigantesca masa formada de agua por la conjunción de los caudales de los ríos Paraná y Uruguay (más otros tributarios pequeños) y sometida a un régimen fluviomarino muy particular, que hace que frente a Montevideo, el Plata presente habitualmente aguas salobres, variando esta salobridad con mucha frecuencia. Evidentemente se trata de una fluctuante mezcla de aguas de origen continental o fluvial (aguas dulces del Paraná y del Río Uruguay) con las aportadas por la lengua salina de origen marino que se desliza en sentido contrario pero a mayor profundidad, favoreciéndose la mezcla por la acción del oleaje, la marea, y las turbulencias de descarga y originadas por las fricciones contra el fondo y las orillas. En un sentido general el viento es el factor determinante del proceso de mezclas.

 

Estuario del Río de la Plata


El conocimiento de este régimen fluviomarino es importante, ya que la inmensa masa de contaminantes y de residuos varios que bajan por el río, no alcanzan siempre al océano sino que son retomados con frecuencia por la lengua inferior de agua de origen marino, quien retorna tales productos río arriba, principalmente a la zona media del álveo frente a la cual se halla Montevideo. Piénsese en la inmensa cantidad de residuos, de aguas servidas, etc. que salen de Buenos Aires (que con los alrededores encierra más de ocho millones de personas, y gran número de establecimientos industriales), los que proceden de la propia Montevideo (de casi un millón y medio de pobladores), las materias residuales que provienen de las tierras de labor, de los centros urbanos menores, etc., las que aportan los ríos Paraná y Uruguay de una inmensa cuenca, y se tendrá una vaga idea de lo que el Plata debe recoger de tantos y tan variados contribuyentes, para aplicar la ley ya muy conocida de que la principal función de los ríos es llevar "la tierra al mar"; pero en este caso no se trata sólo de tierra, sino de materias indeseables, algunas peligrosas, otras tan sólo molestas; y el rio al encontrarse con la lengua salina de origen marina reduce su corriente, la detiene y aún la invierte parcialmente formándose en mitad de su álveo una inmensa nube de materiales finos ("bouchon vaseux") que pueden ser fangos contaminados, que se depositan frente a nuestra ciudad amenazándola de diversas maneras (contaminación balnearia, encenagamiento de puertos, reducción de riqueza pesquera, etc.).

Por otra parte, si bien las corrientes de descarga normales del Plata se dirigen hacia el mar, las corrientes de deriva litoral provocadas por el oleaje oblicuo, suelen marchar en sentido contrario, y transportan materiales finos y arenas a lo largo de la costa del Este al Oeste. Y todavía, en forma local, en la propia Bahía de Montevideo (que es parte integrante del Plata), por cierto grado de estancamiento y ausencia de una libre conexión suficientemente amplia con el río, se produce la acumulación creciente de residuos procedentes de Montevideo en forma directa, y los que aportan los arroyos Pantanoso (este ya de aguas francamente polucionadas) y el Miguelete (que se va pareciendo cada vez más al anterior). La bahía, y especialmente la zona portuaria inmediata son dragadas en forma continua, y los residuos son entregados al Plata (sin haber por el momento otro remedio) para que los lleve a distancia, misión que, según acotamos anteriormente, resulta a veces difícil de llevar a cabo, ya sea por el régimen fluvlomarlno, ya por los efectos de la deriva litoral. No olvidemos que el Plata tiene una profundidad media de sólo 5 metros y que el desplazamiento de las aguas fluviales hacia el océano se realiza con extrema dificultad. Pero la ineficacia del rio sólo es tal si la cantidad de residuos resulta muy grande; de ahí que haya que pensar en recuperar a éstos, y evitar echar sin discriminación toda clase de materias contaminantes en esa aparentemente inmensa masa de agua, que vista a cierta escala es una lámina de agua muy delgada desplazándose por una llanura de fango y arena.

El propio canal de acceso a Montevideo debe ser dragado periódicamente y ni pensar que los grandes petroleros puedan llegar a entrar en nuestro puerto y menos de llegar a los muelles de Ancap (Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland) donde se halla instalada una gran Refinería de Petróleo.

Todo bañista sabe que junto a Montevideo las aguas platenses son salobres; en un momento dado puede haber en la superficie entre 3 y 15 gr. por mil sales, y a ocho metros de profundidad de 10 a 20 gr. por mil. En las proximidades de la Isla de Flores se han registrado máximas de hasta 22 gr. por mil en la superficie y 32 por mil en el fondo (se trata de aguas que recuerdan las de mares bastante salinos). Cuando hay mucho viento y fuertes turbulencias de agua la salinidad se uniformiza bastante entre el fondo y la superficie, y los fangos coloran al río con el característico tono de "café con leche". Los cambios bruscos de salinidad pueden provocar la mortandad de diversos organismos marinos poco resistentes a tales cambios (stenohalinos). Esta salobridad platense explica la presencia de bañados salinos en La Barra y el Pantanoso Inferior; allí las aguas platenses hacen periódicas incursiones, y al evaporarse las aguas de intrusión, las sales aportadas se concentran por evaporación hasta un grado muy elevado, permitiendo sólo el desarrollo de plantas halófitas tales como Juncus acutus, Spartina montevidensis, Salicornia fruticosa, etc. conocidas por todos, sobre todo el junco por sus tallos punzantes.

La salinidad de las aguas platenses favorece la precipitación de los sedimentos finos, pero ocurre que precisamente mucha cantidad de estos se depositan en la sección del álveo donde se halla Montevideo.

A pesar de estas dificultades del Rio de la Plata, no debemos olvidar el hecho de que se trata de un entronque bastante eficiente entre los dominios continentales y los netamente oceánicos, ampliando nuestro litoral costero y contando en su porción Este con playas que poco deben envidiar a las oceánicas, por lo menos en todo lo que significa la compensación por accesibilidad, distancia y economía.

De los bancos arenosos que afectan el álveo platense, dos se hallan directamente frente a Montevideo: son el Inglés y el de Arqulmedes. La marea lunisolar en Montevideo genera una amplitud de desniveles de unos 40 centímetros, pero la provocada por los vientos puede rebasar los 4 metros (4m.70 en 1923).

 

Vista aérea de los humedales del Río Santa Lucía.
18 de marzo de 2009. Foto 0023FMCPNM.CMDF.IMM.UY



b) El Río Santa Lucia y sus tributarios montevideanos

Si bien mucho más modesto que el Río de la Plata, el Santa Lucia resulta para Montevideo un gran río, sobre todo porque en la zona donde se une al Plata, se abre desmesuradamente, intercalándose en ese espacio la Isla del Tigre, sedimentaria, y en jurisdicción de San José. De unos 220 km. de recorrido total, el Santa Lucia afecta Montevideo por espacio de menos de 10 kilómetros, presentando en general, orillas arenosas o arenoso-fangosas bajas, salvo en algunos puntos, incluyendo la colina cristalina (antigua isla) donde se eleva Santiago Vázquez, y donde un gran puente de acero asegura las comunicaciones de Montevideo con el departamento de San José y otras zonas del Suroeste y del Oeste del país. Cuando las aguas platenses invaden impelidas por las mareas eólicas los terrenos bajos que bordean al río estos se inundan y reciben aguas salobres, de las cuales derivan sales por ulterior evaporación y concentración; de ahí que en tales terrenos existe un mundo de plantas halófitas que ocupa vastas áreas; además las aguas remontan los llamados arroyos de marea ("tidal creeks") internándose tierra adentro a grandes distancias del río. Entre estos arroyos de marea, el principal es el arroyo Colorado, limítrofe con Canelones, y que a su vez recibe al largo arroyo de las Piedras, que continúa hacia el Este dicho límite. Masas tabulares de la formación limoso-areniscosa de Fray Bentos, marginan estos bañados con espectaculares barrancas y promontorios sedimentarios, cubriendo los materiales integrantes de la formación Raigón las partes más altas. El Colorado recibe a la larga y complicada 3, y el de las Piedras a la Cañada del Dragón, que discurren por terrenos llanos. En forma directa van al Santa Lucia los arroyos San Gregorio, Cañada de las Mulas (rectificada y canalizada, destinada a fines turísticos), las de Pajas Blancas (el nombre se refiere a los pajonales del "penacho" o Cortaderla selloana), la del Peral, de las Conchas (se refiere a los subfósiles de la trasgresión del Vizcaíno), del Pajonal, etc.

Estos "arroyos de marea", modifican su régimen de aguas de acuerdo con la situación imperante, pudiendo en un momento dado ser salinas (con fauna estuárica) y otras veces prácticamente dulces (con fauna fluvial típica). Sus desbordes periódicos determinan el depósito de fangos que van creando los barrizales orgánicos llamados "slikke" donde abre innumerables galerías y da fijeza a los materiales el cangrejo Chasmagnathus granúlala. Estas tierras reciben materiales posteriores, sobre todo restos de vegetación y elevándose gradualmente forman el "schorre" cubierto de pajonales bajos y juncales punzantes, donde suele medrar el apereá (Cavia pamparum) y otros roedores, que transforman la vegetación en materiales que concurren a Incrementar la capa de suelo.

El Santa Lucia no sólo presenta junto al Departamento de Montevideo una gran amplitud (el puente de acero de Santiago Vázquez tiene 540m. de largo, y en la zona donde se halla la isla de los Pescadores, las orillas opuestas
del río distan casi 2 km.) sino que también, en forma irregular, ofrece profundidades apreciables (hasta de quince metros), aunque en los accesos externos (islote del Arriero Grande) las profundidades decaen a poco más de 2ó3 metros).

 

El Santa Lucia provee de agua potable a Montevideo, pero las tomas de agua y demás instalaciones para tal efecto se hallan en el departamento de Canelones (localidad de Aguas Corrientes). El río tiene además importancia turística, incluyendo navegación deportiva, pesca, etc.

 

c) Tributarios de la Bahía de Montevideo — Se trata fundamentalmente de los arroyos Pantanoso (unos 14 km. de largo) y el Miguelete (20 km.), ya que el pequeño Arroyo Seco, se ha hecho poco visible a causa de la urbanización.

 

Tanto el Pantanoso como el Miguelete resultan corrientes fluviales de gran trascendencia para Montevideo, ya que drenan (o pretenden hacerlo) las aguas de cuencas relativamente extensas y afectadas parcialmente por una creciente urbanización. Tal drenaje se ha visto perturbado, a pesar de los cuidados que se han prodigado, por la multiplicidad de todas clases de obstáculos que los arroyos, sus tributarios y las aguas de escurrimiento pluvial encuentran hoy en su recorrido. Estas dificultades de drenaje se han visto reflejadas por un lado en la lentitud de las corrientes, el estancamiento de las aguas, las inundaciones sorpresivas, en la incapacidad del transporte de diversos residuos, que en cantidades cada vez mayores y a veces sin discriminación se echan en las aguas o se abandonan junto a los cauces. El Miguelete, nace a unos 80 metros de altura, pero cruza por zonas intensamente urbanizadas; el Pantanoso, que se inicia a unos 40 metros, debe transitar después del Paso de la Arena, por terrenos muy bajos que terminan por ser, a partir del Paso de la Boyada, verdaderos bañados salinos, convirtiéndose la corriente fluvial en arroyo de marea ("tidal creek").

 

Ambos arroyos no sólo recorren según se ha dicho zonas urbanizadas, sino también las Industriales, sobre todo el arroyo Pantanoso. Toda clase de residuos se agregan a los domiciliarios, y a raiz de tales impactos, ambas corrientes fluviales, y especialmente el Pantanoso tienen sus aguas altamente polucionadas, despidiendo los fangos depositados, durante las bajantes y en épocas calurosas olores fétidos. Diversas obras de regularización se han llevado a cabo para mejorar la situación fundamentalmente en el arroyo Miguelete, obteniéndose resultados alentadores.

 

El Pantanoso baja de la Cuchilla de Pereira, cruza la zona urbanizada y bien arbolada de Lezica, y contornea la masa granito-gnéissica elevada donde se levanta la vieja Tablada, cruzando luego por primera vez el Camino de las Tropas; en el Paso de la Arena tiene en sus cercanías diversos establecimientos industriales (fábricas de aceite, cartón, recauchutage, etc.), y luego recibe desde la zona donde se hallan los restos del antiguo Parque Tomkinson a la Cañada Bellaca, la que como otras similares tiene aguas polucionadas. Después de su segundo cruce del Camino de las Tropas, entra en una zona anegadiza, junto a la cual se levantan establecimientos frigoríficos, fábricas de jabón y de cola, astilleros y varaderos, y en torno de la cual en otras épocas, no muy lejanas actuaron los saladeros (Tabarez, Peña, etc.). Para utilizarlo como acceso a esta zona industrial se creó un canal, por el que transita ahora el arroyo, quedando abandonado el brazo primitivo; en la desembocadura en la bahía, se halla la Isla del Bizcochero, en carácter de "tómbolo" (unida habitualmente a tierra por una lengua de arena). Más al Este se levanta la Refinería de Ancap, sus numerosos depósitos tanques, y se ven las canteras de gneiss y otras rocas, de donde se extrajeron materiales para la construcción del Puerto de Montevideo.

 

El Miguelete sale de la Cuchilla Grande y recorre extensas zonas de chacras y mixtas, internándose luego en una amplia zona urbanizada, donde se le debe cruzar por puentes; pasa cerca del aeródromo Boizo Lanza, bordea el Cementerio del Norte, y se interna por un espacio apreciable dentro del tradicional Prado. Antes y después de este gran parque cruza por zonas industriales donde hay fábricas de tejidos, industria química, electrónica, elaboración de aceites, etc. Cerca de su desembocadura en la bahía, donde aparece muy polucionado se levantan la Refinería de Petróleo de Ancap, Plantas de Alcoholes, Fábrica de Fertilizantes, etc.

 

El principal contribuyente del Miguelete es el largo y tortuoso arroyo Mendoza largo de unos nueve kilómetros, que recorre una zona de chacras y de poblamiento aún no muy denso, pero en proceso de constante urbanización. Este fenómeno de regresión de chacras, causará en el futuro dificultades en relación a la escasez de espacios y de aprovisionamiento de Montevideo en verduras frescas y a precios convenientes; con frecuencia gente pudiente compra chacras para destinarlas a zonas de edificación; habría que ver en todos los casos hasta qué punto esto es deseable. Otros tributarios menores del Miguelete, son las cañadas de Pajas Blancas, de Casavalle, etc. que a veces llegan a causar sinsabores por sus inundaciones, aunque por otra parte contribuyen a asegurar el drenaje de las aguas pluviales y el arrastre de diversos tipos de residuos.

 

d) Tributarios de los Bañados de Carrasco - Los Bañados de Carrasco ocupan actualmente una amplia área que en otras épocas fue seguramente una bahía poco profunda, que fue siendo cerrada por barras arenosas sucesivas, y luego se colmató progresivamente principalmente por el avance eólico de las arenas, los aluviones aportados por los arroyuelos tributarios y los avances de la vegetación cuyos restos han llegado a formar capas de turba, o materiales en proceso de turbificación. Actualmente las serles de barras forman una amplia banda arenosa intercalada entre los bañados y el Plata, recorrida por el arroyo Carrasco, que oficia de emisario de los bañados, comportándose como un arroyo de marea, habiendo sufrido en tiempos modernos los efectos polucionantes determinados por el exceso de residuos que recibe en zonas de mataderos, carnicerías y lo que los propios bañados le entregan procedentes de tributarios que pasan por zonas industriales y zonas pobladas.

 

En conjunto los Bañados de Carrasco constituyen una llanura anegadiza, que ocupa algo más de 10 km. cuadrados, con abundante vegetación hidrófila palustre: junco común (Sclrpus californicus), camalotes (Pontederia, Eichhornia), junco bravo (Scirpus giganteus), cardilla de bañado (Eryngium pandanifolium), espadaña (Zizaniopsis bonarienses), totora (Typha latifolia), lirio acuático (Iris pseudocorus), penacho (Cortaderia selloana), Incluyéndose algunos arbolillos propios de bañado: el ceibo (Erythrina crista-galli), el curupi de bañado (Sapium montevidensis), el Sarandi colorado (Cephalanthus glabratus), la chirca de bañado (Eupatorium tremulum), etc.

 

Entregan sus caudales a estos bañados, por el Norte, el largo arroyo Toledo que traza el limite entre Montevideo y Canelones; por el Oeste se vierten los arroyos Manga, bastante largo, Chacarita y Canteras (este último fuertemente polucionado a raíz de los desperdicios industriales y domiciliarios). Estos cursos de agua transitan por una zona mixta de urbanización y de chacras (algunas de ellas conocidas por sus sandías, frutillas y tomates). La acción humana, en relación a la desecación parcial de los bañados, su forestación y su uso agrícola ha sido intensa; grandes plantaciones de sauces, álamos, eucaliptos, etc. se han agregado a la flora natural; se han hecho además canalizaciones para facilitar los drenajes. Pero del lado Oeste, los bañados reciben importantes aportes de substancias indeseables. La forestación con coníferas, eucaliptos y acacias ha adquirido gran alcance en la zona Sur, zona ideal para turismo, habiéndose trazado amplios parques.

e) Tributarios directos del Plata - Se trata en general de pequeños arroyos o de cañadas, muy conocidos y a veces muy apreciados localmente. Aquí solo mencionaremos el arroyo o cañada de Pajas Blancas, hacia el Suroeste del departamento, llamado así seguramente por la vegetación de penacho (Cortaderia). En la zona existe una surgencia que se utiliza para envasar agua de mesa. En el litoral Este alcanza al Plata el arroyo Malvín, que discurre por terreno ondulado, densamente poblado. Todos estos arroyuelos cumplen su misión natural de realizar el drenaje del exceso de aguas pluviales y el de llevar los residuos al Plata; pero en dicha misión hallan hoy innúmeras dificultades, entre ellas los obstáculos que el hombre mismo ha creado para su libre transcurso con toda clase de obras, y por otro la excesiva cantidad de desperdicios que se arrojan en sus cauces. Tratándose de arroyos que van a desaguar en zonas balnearias es urgente que los ayudemos en su misión, por lo menos arrojando la menor cantidad posible de residuos en sus aguas, sobre todo cuando se trata de substancias contaminantes o malolientes.

f) Litoral costero - Al ocuparnos de la geomorfologla del departamento indicamos las distintas secciones en que puede ser dividido, dadas sus características y posición, el litoral costero desarrollado sobre el Plata. Aquí solo agregaremos de que se trata de una línea de costas muy irregular, que recuerda a la de Maldonado, aunque en Montevideo las playas, aún siendo numerosas son de extensión más modesta. La semejanza con Maldonado estriba además en la alternancia de las playas arenosas con las puntas pedregosas, pero en Montevideo dominan las playas en forma de media luna, presentándose sólo la de Carrasco como playa en forma de banda.

En el sector costero Occidental se suceden de Oeste a Este, las playas de La Colorada, de Pajas Blancas, de Punta Yeguas, del Frigorífico Nacional (muy descuidada) y del Cerro. Algunas de estas playas han sufrido los efectos de la anterior explotación de arenas y rodados, pero aún actualmente no han merecido los cuidados necesarios, a pesar de su importancia local como elementos del turismo balneario. En el litoral Este, se suceden, entre otras, las playas Ramírez (inmediata al Parque Rodó), Pocitos, Buceo, Malvín, Playa Honda, de los Ingleses, Playa Verde, Carrasco, esta última de extensión indefinida hacia el Este, a pesar de los cambios de nombre, ya que forma una inmensa banda arenosa cortada sólo por las bocas de los arroyos. Algunas de las playas mencionadas como Pajas Blancas, Malvín, etc. son dobles; otras forman simples "ansas" (arcos de gran curvatura subtendidos por puntas pedregosas) que es el caso de las playas Ramírez, Buceo, etc. Las playas del Este principalmente, son objeto de periódica limpieza, pero aún así sufren los efectos de los depósitos fangosos de diversas procedencias, incluso los aportados por la deriva litoral. Los efectos mencionados se sienten sobre todo en las playas Ramírez y Pocitos, donde de todas maneras se reúnen en las temporadas enorme número de bañistas (uruguayos y extranjeros). En algunas de tales playas se ha evitado la evasión de arena, con plantaciones, entre ellas las realizadas con la gramínea autóctona Spartina ciliata (Playa Verde).

Entre las más importantes puntas salientes destacaremos al Oeste la de Espinillo, y luego un grupo de puntas peninsulares (Yeguas, Tigre, Sayago y del Cerro). Más al Este, la Ciudad Vieja, con su península determina la punta de San José. Pero la saliente que se interna
más en las aguas platenses es Punta Brava (o Carretas) provista de faro, siendo destacable también el promontorio de Punta Gorda, rocoso. Algunos islotes (Gaviotas, del Mono) y un tómbolo (Punta del Descanso) aparecen en este litoral.

V - Clima, vegetación natural y suelos

a) Rasgos climáticos - Solo diremos aquí que Montevideo, dada su situación, su proximidad al océano y otras características geográficas, tiene clima templado (prácticamente subtropical), subhúmedo, siendo perceptible la influencia marina, que incide sobre todo moderando el régimen térmico estival aunque sin dejar de influir en el invernal. La temperatura media es de 16°5, diferente en sólo 2 grados de la de Rivera; siendo las medias de Enero y de Julio de unos 22°5 y 10°5 respectivamente, significando la diferencia entre ambas cifras que la ciudad tiene un clima moderadamente marítimo, algo menos húmedo promedialmente que el de Punta del Este, pero más húmedo que el de Salto. Como ocurre en el resto del pais, la variación del tiempo meteorológico es bastante irregular, con frecuentes cambios bruscos de temperatura y baja efectividad de las precipitaciones. Los cambios de tiempo están regidos fundamentalmente por la interacción por un lado de los vientos cálidos y relativamente húmedos procedentes del NE (viento "norte"), y por otro por las réplicas del aire del Pacifico (invasiones polares y "pampero" este último con dirección predominante del SO). Son frecuentes también las invasiones de aire marítimo llamadas Sudestadas (causando la Sudestada permanente grandes lluvias, en contraste con el Pampero relativamente seco y fresco).

Un ejemplo de cambio brusco de temperatura fue el del 25 de febrero de 1912, con un salto de 14°5 en menos de una hora. La temperatura mínima absoluta (al abrigo) ha sido de unos cinco grados bajo cero, y la máxima ha superado los 43°.

Los vientos son frecuentes y a veces de gran fuerza y larga duración. Por ejemplo el temporal de Julio de 1923 (días 10-12) fue de una violencia extraordinaria, con ráfagas de más de 150 km. horarios, y por su duración provocó la elevación de las aguas platenses en más de 4m.50, causando las olas diversos daños en las zonas costeras (vientos del cuadrante Sur). El temporal del 8 de Julio de 1935, fue más breve, con viento del Oeste, pero alcanzó similares velocidades y aportó una granizada espectacular.

El régimen de brisas es conocido en Montevideo, refrescando la brisa marina en verano toda la franja costera, en profundidades de varios kilómetros. La humedad relativa media de Montevideo es de 73 a 74%, y las precipitaciones superan anualmente los 1000 mm. Pero según dijimos las lluvias son irregulares; por ejemplo en 1914, parecen haber caído más de 2300 mm. y en 1892 sólo 440 mm. Existe una diferencia de unos 300 mm. con respecto a la pluviosidad media de Rivera, favorecida por lluvias más abundantes.

Las estaciones más lluviosas son el Otoño (Marzo-Abril) y la Primavera (Setiembre), recibiendo menos precipitaciones el Verano (principalmente Febrero). Pero la caída de agua se hace muy irregular a través de los años. Así por ejemplo, en Enero de 1953 cayeron en Montevideo casi 450 mm. de lluvias, mientras que en Enero de 1950 se registraron 4 mm. La nebulosidad, mínima en Verano, es acusada en Invierno, siendo la media de 5.3 (representando 10 el cielo cubierto), similar a la de muchas localidades del Mediterráneo europeo. Se producen en el área de Montevideo entre 20 y 30 de niebla por año, llegando a causar dificultades a la aviación. Las heladas, dada la proximidad al Plata son poco frecuentes, aunque en el interior del departamento llegan a registrarse entre 10 y 20 heladas por año. La nieve en cambio es prácticamente desconocida, no asi el granizo, que afecta periódicamente a los frutales y verduras, daña los invernaderos de los floricultores y destroza los vidrios de las claraboyas (con ganancia de vidrieros). Finalmente, aunque no exista nada definido en ese sentido, el tiempo suele cambiar con frecuencia en períodos que abarcan siete días invasión de aire húmedo (con viento Norte), pasaje de un frente (generalmente con lluvias) y llegada del Pampero (que "limpia" la atmósfera y refresca el ambiente)... lástima que ese período sólo se cumple en determinadas épocas que podríamos llamar "normales".

b) Vegetación natural - Debido al progresivo poblamiento, urbanización, trazado de rutas, remoción de suelos, apertura de canteras, talado, quemas y otras acciones antrópicas, la vegetación natural y los suelos del departamento han sufrido modificaciones profundas, siendo a veces difícil reconstruir las condiciones existentes en el pasado. D. Mariano Berro ha tratado de reeditar la flora arbórea que existió en el Cerro de Montevideo en la época de los descubrimientos, la que en parte conocemos por el relato de viajeros, sobre todo los naturalistas, que coleccionaron vegetales, y también por los remanentes o relictos que todavía existen en algunos lugares, de una flora que hoy ya pertenece al pasado. En el citado cerro, existe actualmente un relicto de espina de la cruz (Colletia paradoxa), todavía común en las cercanías de Pajas Blancas; al pie del cerro, cerca de la costa se ven espinillos y algún pequeño ceibo, aportados hasta allí por el oleaje oblicuo platense con fuerte viento y marea alta. En el arroyo o cañada del Talita, se ven todavía surgiendo de las fisuras de las rocas, alguno que otro tala, y en la costa arenosa se puede ver a veces a la chirca de monte. Es posible que tales arbustos y arbolillos, junto con el molle, el coronilla, algún blanquillo y tal vez el curupí medraran en la zona; coronilla, molle, tala y otras especies pueden verse todavía junto a las barrancas de La Barra y Melilla; además a lo largo de una parte por lo menos de los arroyos Colorado, las Piedras, Toledo, Miguelete, Pantanoso, etc. quedan remanentes del monte franja, a donde concurrían los antiguos pobladores de Montevideo a procurarse de leña, tan escasa en la zona. En lo alto del cerro se han implantado artificialmente algunos arbolillos criollos: coronilla, molle, tala, caroba (este último nunca existió al parecer en el Cerro).

La pradera natural, con abundante espartiilo (Stipa charruana) o flechilla, campeaba por el departamento, cubriendo los pastos incluso una buena parte del Cerro de Montevideo. La chirca de monte (Dodonaea viscosa) que hoy puede verse en los arenales de Carrasco y de La Colorada, ocupaba cubriendo grandes extensiones el área litoral. Aparte de la urbanización que hace desaparecer prácticamente la flora original, en las áreas de cultivo se ha producido una regresión de la flora indígena, sustituyéndola toda clase de malezas y especies exóticas de diversas procedencias.

Actualmente se pueden distinguir en el departamento los siguientes tipos de vegetación:

1 - Pastizales, que en general contienen sólo una parte de la vegetación natural, invadidos muchas veces por el pasto Bermudas (Cynodon dactylon) gramínea conocida en los jardines por su agresividad. Abundan en estos campos varias especies de flechillas (Stipa, Piptochaetium, Aristida) y gramíneas de mejor calidad como Stenotaphrum secundatum, y algunos Paspalum, Bromus, etc. En algunos de estos pastizales se han desarrollado chircales de Eupatorium buniifolium, y carquejales (Baccharis trímera, B. articulata). Pueden verse en las cercanías de Pajas Blancas, Sanguinettí-P. Espinillo, Toledo Chico, Melilla, etc.

2 - Vegetación de los arenales y dunas, puede observarse esta vegetación en gran parte de la franja costera del Plata, ampliándose mucho en Carrasco, donde pastizales algo ralos de Elionurus candidus, prolongan esta vegetación hasta muy al interior del departamento. Junto a las playas y en los médanos (más o menos fijados, y muchas veces forestados por acacias, pinos, etc.) se ven el pasto dibujante (Panicum racemosum), Senecio crassiflorus (de llamativas flores amarillas y vello blanquecino), la gramínea Spartina cílíata, la tembladerilla (Hydrocotyle bonariensis), el algodoncillo o junco de copo (Androtrichium tryginum), no faltando a veces la Marcela (Achyrocline satureioides) y la lengua de vaca (Rumex cuneifolius).

3 - Vegetación de los bañados salinos, a la que nos hemos referido ya al hablar de los Bañados de La Barra. Las especies halofíticas (resistentes a la salinidad) características de tales bañados son Juncus acutus (junco punzante), espartiilo de bañado (Spartina montevidensis), yerba de vidrio (Salícornia fruticosa), el guaycurú (Limonium brasiliense) y el pastíto salado (Distichlis spicata). En el borde de tales bañados se instalan el penacho, que llama la atención por sus espigas blancas, las cardillas, etc.

4 - Vegetación de los bañados no salinos, que ya hemos descrito al hablar de los bañados de Carrasco, la que aparte de contener totora, juncos, cardillas, cortadera o penacho, etc. incluye ceibo, sarandí colorado, chirca de bañado, curupí de bañado, acacia mansa colorada (Sesbania punicea) y sauce criollo (Salix humboldtiana). Achiras (Canna glauca), camalotes, lirio de bañado (Iris pseudocorus) completan esta flora, que da excelente protección a la fauna indígena, sobre todo aves acuáticas.

5 - Vegetación del Cerro de Montevideo, compuesta por unas 150 especies diferentes, incluyendo tunas (Opuntía monacantha, y otras), macachines (uno de ellos Oxalis macachin), pequeñas mimosas, gran número de gramíneas. Destacaremos la presencia de la compuesta de bellas flores doradas (Schechtendalia luzulifolía), la azucena roja (Hippeastrum bífidum) en el pie Sur del Cerro, la quina de campo (Discaria longíspina), las orquidáceas Bípinula y Chloraea, que surgen del suelo.

6 - Especies de los terrenos baldíos o que medran en las paredes viejas. Las ruderales de los terrenos baldíos comprenden paicos (Chenopodium), yerba carnicera (Conyza), y el exótico tártago (Ricinus). Algunas de estas plantas son medicinales como las tres antes citadas, y además la yerba meona (Amarantus muricatus, Euphorbia ovalifolia). En las paredes cuarteadas surge con frecuencia el palán-palán (Nicotiana glauca) y se aterra la graciosa "beso porteño" (Linariacymbalaria).

7 - Malezas diversas, que pululan en zonas cultivadas, campos deteriorados, siendo algunas viarias (se propagan a lo largo de las vías de comunicación) figurando entre estas últimas el popular hinojo, la cicuta y la bella pero molesta flor amarilla (Solidago chilensis). Entre las malezas citaremos el cepa caballo (de todas maneras medicinal), el abrojo grande, el yuyo colorado, la verdolaga (comestible), el terrible chamico (Datura) tóxico igual que la cicuta, el duraznillo negro (Cestrum parquí) venenoso, los cardos, figurando entre ellos el cardo de Castilla (Cynara cardunculus) de bellas flores. La cardencha (Dipsacus) fue introducida para cardar la lana.

c) Suelos - Durante mucho tiempo, y las acciones continúan todavía, las tierras del departamento de Montevideo, fueron excelentes aprovisionadoras de verduras, frutas, forrajes, etc. figurando entre estos últimos la alfalfa, aunque en épocas más remotas todavía, fueron utilizadas- para pastoreo, surgiendo con el tiempo cabañas y tambos que se beneficiaron de las pasturas naturales y los forrajes producidos. Aunque algunas de tales tierras conservaron en parte sus propiedades, otras se empobrecieron y aún se decapitaron, perdiendo por erosión los horizontes superiores numiferos en suelos derivados principalmente de los limos de la formación Libertad. Muchos de tales suelos recuerdan a los vertisoles, y en general se trata de suelos de pradera muy modificados, a veces moderadamente profundos, pero casi siempre arcillosos, salvo en zonas próximas a la costa. De los limos de Fray Bentos podrían haber derivado suelos mejores, pero los integrantes de esa formación geológica están cubiertos en grandes extensiones por margas arcillosas y arenosas de la formación Raigón, de la que surgen suelos demasiado arcillosos y pesados.

Otras porciones del departamento tienen suelos h¡dromórficos, principalmente en los Bañados de Carrasco (histosoles y suelos propios de bañados a veces turbosos). En zonas anegadizas salinas, los suelos recuerdan a los solonchaks (y los solonetz) y muchos de ellos son gleizados. Los suelos poco evolucionados o azonales se dan en arenales costeros (psamosoles), el Cerro de Montevideo y zonas pedregosas (litosoles, regosoles pedregosos) y en las escarpas de barrancas poco cubiertas de vegetación (Lecocq, Melilla). La forestación de vastas áreas con pinos, eucaliptos, etc. tiende a cambiar las primitivas condiciones de algunos suelos aportándoles materia orgánica, y en algunos casos haciéndolos más ácidos (pinares de Carrasco).

VI - Uso de los suelos; producción agrícola

a) En un departamento que sólo tiene 550 km. cuadrados (es decir 55 mil hectáreas), y donde la ciudad de Montevideo ocupa con sus barrios y suburbios alrededor de un tercio de la superficie, y donde en zonas que se consideran rurales los caminos y viviendas ocupan más de 2000 hectáreas, donde hay bañados, arenales y pedregales de utilización difícil para fines agrarios, resulta lógico suponer que la pecuaria y la agricultura carezcan de importancia, dado el exiguo espacio con que cuentan. Sin embargo la producción agrícola montevideana tiene real importancia, sea por la producción de frutas y verduras, sea por la de forrajes, de vid y por la forestación y los productos que de ésta derivan. Existe entre nosotros un insuficiente conocimiento acerca del esfuerzo agrícola que realiza Montevideo, si bien esta producción está mantenida en muchos casos gracias a una alta tecnifícación, riegos, aplicación de fertilizantes, insecticidas, etc.

En 1966 había en el Departamento 2874 explotaciones agrícolas, con unas 22.500 hectáreas, siendo la población trabajadora rural de poco de más de 7 mil personas (en 1970, estos números se redujeron algo, pero no en forma notoria). Ciertamente que la primera vocación de los campos montevideanos no fué la agricultura y menos la viticultura y la fruticultura, hoy bastante prósperas, sino la pecuaria, desde la época de las vaquerías, hasta la de los saladeros, cuyo número en el departamento fue bastante crecido: los había en La Teja, en la Villa del Cerro y en el litoral Occidental del departamento. Actualmente, desde el punto de vista del pastoreo de animales, Montevideo carece de importancia, ya que sólo cuenta con unos 1000 lanares y unos 7000 vacunos, de los cuales unos 1900 son vacas lecheras; en cambio ha ido progresando paulatinamente el número de porcinos, que siendo 6.300 en 1951, alcanzaron la cifra de casi 13.500 cabezas en 1970, teniendo Montevideo más porcinos que cualquiera de los departamentos que se mencionan a continuación: Artigas, Treinta y Tres, Salto, Flores, Maldonado, Durazno. Pero sobre todo hay que destacar la producción montevideana de aves de corral, figurando en sexto lugar entre los productores de gallinas, el segundo de pollos; y el cuarto por el número de huevos de ave. Este desarrollo granjero se realiza en un departamento minúsculo comparado con los demás de la República. El número de equinos, utilizados para silla, carreras, trabajos agrícolas, para tiro, etc. es de alrededor de 2.800.

b) Producción agrícola - Si bien se cultivan en el departamento algunas plantas cerealeras, la producción se destina principalmente para fines forrajeros y alimentos concentrados para aves, porcinos, vacunos lecheros, etc. Se cultivan el maíz, la cebada cervecera, el trigo, la avena, el alpiste, la avena y la cebada forrajera. Son importantes los alfalfares y los cultivos de gramíneas forrajeras diversas. Además se obtienen patatas, boniatos, tomates, sandías, melones, zapallos y toda clase de verduras, de hortalizas y de legumbres. La vid ocupa alrededor de 4200 hectáreas, siguiendo Montevideo a Canelones en este tipo de cultivo, aventajando ampliamente a San José y a los otros departamentos. Los frutales abarcan unas 4000 hectáreas (Canelones 11000, Salto 6500, Paysandú 5000). Por la extensión destinada a los cultivos hortícolas Montevideo figura en el tercer lugar entre los departamentos que componen la República. Hasta 1951, Montevideo rivalizó con Canelones en la producción de manzanas. Otras frutas de apreciable producción son las cítricas, los duraznos, las ciruelas, las peras, los membrillos y las frutillas. Todas estas consideraciones acerca de la destacada posición de Montevideo en el esfuerzo agrícola del país, nos mueven a pensar que debería realizarse toda una prédica para salvar las chacras existentes, librándolas en lo posible de la urbanización, para conservar el gran cínturón de verdura que todavía rodea a la ciudad y se introduce con benéficos tentáculos entre los suburbios que se alargan junto a las vías de tránsito de mayor importancia (ferrocarril, rutas nacionales).

La mayor parte de las explotaciones montevideanas son de 10 o menos hectáreas, muestra de todo lo que se puede hacer aún en pequeños predios, aunque esto no resulte muy económico; debería aminorarse el minifundio pero salvaguardar las tierras aumentando su productividad. Actualmente por las llamadas "mejoras" tales como existencia de galpones, tajamares, molinos, piquetes, potreros con aguadas, Montevideo se destaca bastante. Con respecto al abonado de las tierras agrícolas, reciben ese beneficio el 50% del total (contra 6% en Rivera, 11.5% en Durazno, y aún 42% de Canelones). En cuanto a las tierras regadas, principalmente de producción hortícola, viñedos, cultivos de patatas, etc. representan una proporción elevada de la extensión de tierras cultivadas. La forestación ha alcanzado en el departamento importancia destacada (Carrasco, Punta Yeguas, La Colorada, etc.).

Seguramente que la presión de la urbanización creciente hará retroceder a muchas áreas dedicadas hoy a la producción agrícola. Pero por lo menos habría que evitar la ocupación edilícia o industrial de las mejores tierras, aquellas que todavía están en condiciones de mantener una fuerte y continua producción; por otra parte, la forestación debería ser intensificada, sobre todo sobre áreas hoy poco utilizadas o demasiado arenosas. Incluso la localización industrial debería orientarse, como en parte se ha hecho, fuera del departamento. Por otra parte los suelos deteriorados deberían recuperarse por lo menos parcialmente.

VII - Población y aglomeraciones urbanas del departamento

a) Evolución de la población montevideana. La ciudad de Montevideo fue fundada por orden de Zavala el 24 de diciembre de 1726. Su crecimiento fue al principio muy lento, y en 1778, contaba incluyendo sus alrededores con 4270 personas (de las cuales 2903 eran blancas, y las demás, indios, pardos y negros). En 1829, la población total del pais se calculaba en 74.000 personas, de las cuales unas 14.000 vivían en Montevideo.

Terminada la Guerra Grande se practicó un censo (1852) que arrojó para el Uruguay 131.969 habitantes, siendo censados en el departamento de Montevideo 33.994 personas de ese total (26% de la población del país vivia pues en Montevideo). Para 1862 se atribuía a Montevideo (todo el departamento) una población de 70.078 personas, teniendo toda la República 281.500.

Un censo prácticamente completo de la población se levantó en 1908, y se obtuvo la cifra para toda la República de 1.042.686 habitantes, de los cuales pertenecían al departamento de Montevideo 309.231 (es decir, el 29.7% de la población total). De estos habitantes 861.464 eran orientales y 181.222 extranjeros; pero de estos últimos 94.100 residían en Montevideo.

La inmigración, hoy relativamente poco importante, el éxodo rural, el crecimiento vegetativo que fué en otras épocas mayor que el actual, la industrialización, etc. permitieron que la población de Montevideo aumentara con rapidez, aletargándose ese crecimiento en los últimos tiempos. El censo de 1963, que atribuyó a todo el pais 2.592.563 habitantes, mostró que residían en Montevideo 1.202.890 personas, de los cuales 1.154.465 vivían en la ciudad y sus suburbios (la población rural era entonces de unas 44.258 personas); otros habitantes poblaban núcleos urbanos menores alejados de la ciudad (núcleos satélites: Santiago Vázquez, Pajas Blancas, Abayubá); incluyendo a estos últimos en la cifra dada para la ciudad y sus suburbios, la población no rural era de 1.158.632 personas.

Finalmente el censo de 1975, asignó al país una población de 2.763.964 personas, de las cuales correspondían al departamento de Montevideo 1.229.748. Como se ve entre 1963 y 1975, la población montevideana aumentó muy poco.

Actualmente se puede asignar al departamento más de 1.250.000 personas, pero cuando se habla del Gran Montevideo, se supone que se integran en el conjunto áreas urbanizadas como las de La Paz, Las Piedras, Toledo, etc. abarcando localidades que están fuera del ámbito del departamento. Aún así la población urbana del Gran Montevideo, no rebasaría mucho a 1.300.000 personas.

b) Aglomeraciones urbanas - No cabe duda que la única gran aglomeración urbana del departamento de Montevideo, es la propia ciudad de Montevideo, que concentra alrededor del 44% de la población total del país, extendiéndose la zona urbanizada por un tercio del área del departamento. Existen otros núcleos de población pero ellos son muy pequeños, y además existen núcleos satélites (que dependen en alguna forma de Montevideo) ubicados incluso fuera de los límites departamentales (en los departamentos de Canelones y San José). De esa manera las aglomeraciones urbanas montevideanas podrían clasificarse de la manera siguiente:

1) Ciudad de Montevideo (con sus diversos barrios)

2) Cinturón suburbano de Montevideo (la "banlieue")

3) Núcleos satélites dentro del departamento (Pajas Blancas, Santiago Vázquez, Abayubá).

4) Núcleos satélites extradepartamentales (La Paz, Las Piedras, Toledo)

La signación de la calidad de núcleo satélite extradepartamental no es siempre muy clara y debería ser demostrada en cada caso, teniendo en cuenta que Montevideo ejerce una innegable acción no sólo sobre tales núcleos, sino sobre toda la República. Uno de los grandes problemas que el Uruguay debe resolver es precisamente crear nuevos polos o zonas directrices, que sin escapar a la total influencia de la capital, ejerzan la suya propia sobre las áreas más inmediatas o sobre los marcos regionales donde desarrollan su actividad.

De los núcleos satélites ubicados dentro del departamento se destacan Santiago Vázquez (que habitualmente es llamado La Barra), ubicado sobre una colína de rocas cristalinas, junto al río Santa Lucía o mejor en su desembocadura en el Plata, donde un gran puente de acero asegura las comunicaciones con el Suroeste y Oeste del país, y por vía Colonia con Buenos Aires (ruta 1). Su puerto es apostadero naval de embarcaciones menores, en general de índole turística (yates, lanchas de motor, etc.) existiendo un canal artificial vecino para deportes acuáticos. Santiago Vázquez fue hace algunas décadas el lugar de faena de ganado para el aprovisionamiento de Montevideo; allí se hallaban los mataderos que aseguraban el abasto de la capital. Una línea férrea que ya no existe, transportaba los productos (por Belvedere) hasta la propia ciudad. Actualmente Santiago Vázquez oficia como centro turístico y carretero (cuenta con estaciones de nafta, talleres, hotel, restaurantes, etc.).

Otro núcleo destacable es Pajas Blancas, núcleo residencial y pesquero, que cuenta con dos amplias playas, algo deterioradas por la explotación anterior de arena, pero con amplia forestación en las zonas inmediatas. De una surgencia se aprovecha el agua, que es envasada y destinada al consumo como agua de mesa. Viven en Pajas Blancas unas 900 personas.

Abayubá se encuentra junto a La Paz, pero en jurisdicción de Montevideo. Cerca de ella se encuentran la Maltería Nacional, los talleres de OSE, existen algunas canteras y hay zonas de chacras.

De los núcleos extradepartamentales mencionaremos para San José al llamado Delta del Tigre, en cuyas proximidades se encuentran varios importantes establecimientos industriales; y para Canelones, a La Paz, Las Piedras, ambas consideradas como ciudades dormitorios de Montevideo, Toledo, Suárez, Colonia Nicolich, alcanzando las influencias hasta Pando, Cerrillos y otras localidades, incluso balnearias como Shangrilá, Lagomar, Solymar y aun el Pinar.

Como dijimos anteriormente el gran núcleo urbano del departamento es la propia Ciudad de Montevideo, capital de la República Oriental del Uruguay, pero al mismo tiempo gran centro polifuncional, extendido en forma de abanico abriéndose del Noroeste al Noreste, con disposición tentacular a lo largo de las lineas férreas y las principales rutas carreteras, tendiendo a progresar hacia el Este por la zona balnearia.

La ciudad comprende por un lado los barrios, algunos con funciones relativamente especializadas (por ejemplo el Centro, es comercial; Pocitos, residencial y balneario; Ciudad Vieja, comercial y portuario; Arroyo Seco, industrial). Por otro lado los suburbios, extendidos en forma irregular, formando una periferia amplia y a veces con espacios aún poco urbanizados; incluye núcleos como Villa del Cerro, industrial y en parte residencial, La Teja, con las mismas características; Carrasco, residencial y turístico; Colón, Piedras Blancas, Maroñas, etc. El numeró de barrios y suburbios es demasiado grande como para poder mencionar aquí a todos, y un plano de Montevideo, podría facilitar esa nómina. El crecimiento rápido del cinturón suburbano ha obligado a agregar nombres y cambiar las nomenclaturas anteriores.
 

VIII - Expansión montevideana y funciones urbanas

a) Expansión montevideana. Actualmente y en torma resumida el área propiamente urbana de Montevideo, quedaría limitada al espacio comprendido por el Río de la Plata, una porción del recorrido del arroyo Míguelete a partir de la Bahía, y luego una serie de calles y avenidas: Dr. José M. Silva (Cementerio del Norte), Caminos Chimborazo y Corrales, 20 de Febrero, Isla Gaspar, Rambla Euskal Erría y Rambla Concepción del Uruguay.

Los antiguos límites estaban marcados por el Bulevar Artigas (a partir de las cercanías de Punta Carretas) y Propios. Pero en sus inicios la ciudad se desarrolló dentro del marco que hoy contiene a la Ciudad Vieja, cuyo damero es algo oblicuo respecto a la ciudad desarrollada posteriormente más al Oeste, a partir de la calle Ciudadela (delineada por J.M. Reyes). Más allá de la calle Ejido la "Ciudad Nueva" así marcada, dejó lugar a la "Novísima", cuya expansión en el siglo que corre se hizo con sorprendente rapidez. Por el crecimiento de la ciudad, en forma a veces tentacular, y por el desarrollo propio de los suburbios y núcleos satélites, estos llegaron a integrarse en una connurbación única uniéndose sólidamente a la capital; pasó esto con Sayago, luego con Peñarol, Colón, y la propia Villa del Cerro, y por el Este con Malvín y Carrasco.

Demás esta decir que la expansión montevideana se realizó con cierto desorden afectando la urbanización zonas que no deberían ser edificadas, pululando los cantegriles que después resultaban difíciles de erradicar o de transformar. Al decaer la intensidad de la expansión y al utilizarse nuevos métodos y tácticas reguladoras, se consiguió orientar en parte dicha expansión, y en tiempos relativamente recientes se han hecho esfuerzos con miras de mejorar los barrios pobres dotándolos de diversos servicios esenciales, y construyendo viviendas confortables ("viviendas económicas") cuya expresión máxima puede verse hoy en el Parque Posadas, en la zona del Prado.

Todavía resulta poco aceptable que algunos núcleos poblados densamente se consideren pertenecientes a la zona suburbana, como ocurre por ejemplo con Belvedere, que poco difiere del Paso del Molino, que al Este del arroyo Miguelete se considera como parte de la ciudad propiamente dicha. Pero estos problemas se van resolviendo paulatinamente y las riendas del progreso edilicio parece que van cayendo en buenas manos.

b) Funciones urbanas - Montevideo es en primer lugar una metrópolis, prácticamente en el sentido corriente que se da a esa expresión. Es capital de la República Oriental del Uruguay, y es además un centro multifuncional, ya que en escala más amplia que cualquiera de las ciudades del pais es centro político, administrativo, comercial y financiero, industrial, portuario, de comunicaciones, cultural y universitario, turístico, residencial, etc. Algunas de estas funciones son fáciles de advertir pues se expresan aún en los mapas, que aún siendo mudos muestran como Montevideo se entronca con una red radial de ferrocarriles y carreteras que parten de la capital, con el resto del país. Las vías principales convergen en Montevideo (no sólo ferrocarriles y carreteras, sino líneas aéreas, de navegación, telefónicas, etc.). Montevideo concentra el 70% del esfuerzo industrial del país, es ampliamente el principal puerto de importación, y figura a bastante distancia de los demás puertos nacionales como exportador. El dominio en las decisiones políticas es por otra parte muy conocido; hasta hace poco en Montevideo se hallaba radicada la única Universidad del país; sólo en tiempos recientes se ha alentado el funcionamiento de cursos universitarios en el Interior. A pesar de existir centros especializados en turismo, Montevideo recibe más turistas que cualquier localidad de la República.

La situación de centro dominante y macrocefálica, han sido para Montevideo virtudes dictadas por la historia; fueron otros hombres los que permitieron que esas características tuvieran lugar. Nuevos hombres, pueden orientar en mejor sentido los acontecimientos históricos, pero antes de hacerlo, deben conocer el pasado y aprender de él, y sobre todo el presente, para sopesar lo bueno y lo malo, y sobre esa base real y de tipo prospectivo, encauzar los hechos por mejores sendas, para conseguir más rápidamente un mayor bienestar de toda la población.

Nota: El autor desea destacar que no entró a realizar un estudio a fondo de la Ciudad de Montevideo, por no haber sido ese el objetivo de su disertación.

Profesor Licenciado Jorge Chebataroff

250 años de Montevideo (ciclo conmemorativo)
Comisión de Actos Conmemorativos del Proceso Fundacional de Montevideo
Grupo de Exploración y Reconocimiento Geográfico del Uruguay
Coordinación Gral: Prof. Ernesto Daragnés Rodero
Imp. Rosgal - setiembre de 1981

Nota del editor de Letras Uruguay: Los textos elaborados por prestigiosos escritores, ensayista y periodista cultural, en este caso, permiten adosarle otros materiales para mayor conocimiento de la figura tratada. En esta oportunidad son videos y fotos.

Texto e imagen recopilado, escaneado y editado por mi, Carlos Echinope, editor de Letras Uruguay, sin apoyo alguno y sin trabajo rentado. Si me apoyan haré mucho más. Gracias.  echinope@gmail.com - @echinope

CNN en Viaje: Conozca los atractivos turísticos de Montevideo

Madrileños por el Mundo - Montevideo

Capitales del Fútbol ESPN: Montevideo, Uruguay (Completo)

Como ven los EE.UU a Uruguay (Documental)

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