La planta de celulosa de CELCO en Valdivia
Aprender de la desgracia ajena
Miguel A. Cabrera

El gobierno uruguayo sigue apostando a las plantas de celulosa de Botnia y Ence a instalarse en Fray Bentos. Decisión temeraria y de riesgos ciertos. La población chilena con dos décadas de experiencia en plantas de celulosa y avanzada conciencia ambiental se debate hoy día desesperadamente para defender la salud y la no contaminación de su ambiente. No podemos decir lo mismo de las autoridades chilenas y menos aún de la poderosa empresa CELCO. Esperemos que esta historia no se convierta para nosotros en la crónica de una muerte anunciada.

 

Una zona  privilegiada por la naturaleza

 

Esta crónica trata de la planta de celulosa perteneciente a la empresa Celulosa Arauco y Constitución (CELCO), filial del grupo Angelini, que controla la mayor inversión forestal del país chileno a través de Forestal Arauco y Celulosa Arauco. El grupo Angelini participa de COPEC, ex compañía petrolera estatal, privatizada por la dictadura, uno de los conglomerados empresariales más grandes que operan en Chile. Pues bien, hace 20 años que el grupo Angelini comenzó con su plan forestal de más de 120 mil hectáreas de pinos y eucaliptos, en una zona donde abundaba la selva valdiviana de bosque nativo. En la primera mitad de los 90 lanza su proyecto de la planta de celulosa.

 

La planta de celulosa se localiza en la provincia de Valdivia, junto al río Cruces. Al Oeste, a unos 10 km se encuentra la villa de San José de la Mariquina, al norte a unos 30 km los poblados de Lanco y Loncoche y al Sur, a unos 50 km, la ciudad de Valdivia. Esta zona pertenece a la Región de los Grandes Lagos al sur de Chile que comprende cinco provincias: Valdivia, Osorno, Llanquihue, Chiloé y Palena. Una zona privilegiada por sus diversos ecosistemas y por la riqueza de su flora y fauna.

 

A unos  30 km río abajo se encuentra un lugar paradisíaco llamado Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter. Una reserva acuática de 4.877 hectáreas que corresponde a los últimos 20 km del río Cruces. Este Santuario de la Naturaleza se formó a consecuencia del terremoto y maremoto de 1960. La tierra se hundió e inundó terrenos agrícolas en la ribera de los ríos Cruces y Chorocamallo. Surgió una frondosa flora acuática, rodeada de bosques siempre verdes, donde anida una infinidad de aves nativas y exóticas, entre ellas, cisnes de cuello negro, garzas africanas, garzas cucas, gaviotines, cuervos del pantano y taguas, además de mamíferos como el coipo y la nutria de río. El santuario se ha transformado en un orgullo y un símbolo de la belleza natural para los habitantes de Valdivia y su entorno.

Por sus características excepcionales pasó en 1981  a integrar la llamada Convención Ramsar, Convención dedicada a proteger los Humedales de Importancia Internacional. De esta manera el humedal de río Cruces comenzó a denominarse Santuario de la Naturaleza.

 

Un proyecto controvertido y resistido por la población

 

El 30 de enero del 2004 Alejandro Pérez, Gerente General de CELCO anunciaba la apertura de la  planta. La producción comenzó el 9 de febrero. La construcción de la planta fue realizada en 22 meses. En 1998 CELCO recibía de la CONAMA (Comisión Nacional de Medio Ambiente) la Resolución de Calificación Ambiental, que la habilitaba a comenzar las obras de construcción aunque sujeta a muchas exigencias y condiciones. Un año antes la empresa había enviado su Estudio de Impacto Ambiental (EIA). Tomando en cuenta la programación inicial de la empresa, el proyecto tuvo un retraso de casi cinco años.                        

 

El retraso se debió a la resistencia ofrecida desde el año 1996 por organizaciones ciudadanas, ecologistas, indígenas, campesinas. En particular, por los habitantes costeros de la provincia de Valdivia, quienes por más de tres años se opusieron exitosamente a que CELCO llevara por medio de un ducto de 30 km sus desechos líquidos a la Bahía Malquillahue, en el océano Pacífico. Fracasado ese intento la empresa decidió verter sus desechos en el río Cruces.

 

La empresa contrarrestaba estas protestas con una intensa campaña publicitaria. En 1996, Mario Urrutia, gerente de ingeniería, afirmaba: “El proyecto Valdivia usará la última y mejor tecnología ambientalmente disponible, lo que la convierte en una de las tres mejores plantes de celulosa del mundo”. El senador Gabriel Valdez  sostenía ante la prensa que “este tipo de planta de celulosa es aceptado en Canadá y Suecia” y que el proyecto “significa una verdadera explosión de desarrollo para Valdivia”. En el Estudio de Impacto Ambiental la empresa sostenía que “la tecnología utilizada resuelve los problemas de efluentes líquidos, residuos sólidos y gases”, refiriéndose a las tres fuentes posibles de contaminación. Recalcaba “será una planta sin problemas de olores”. (EIA, Proyecto Celulosa Valdivia, agosto de 1997). No faltaban quienes tildaban de “ecoterrorismo” a este movimiento ciudadano de oposición a la planta.

 

Contaminación ambiental apenas iniciada la producción. En pocos

meses multas y una semana de inhabilitación.

 

Transcurrido apenas un mes de funcionamiento de la planta, las poblaciones cercanas de San José de la Mariquina, Lanco, Loncoche y la más alejada Valdivia,  alzaron su voz por los insoportables olores que provenían de la planta, dependiendo de la dirección del viento, alcanzaban a unos o a otros. A las quejas de los malos olores se sumaron muy pronto denuncias y sumarios por incumplimiento de las condiciones establecidas. En efecto, la Municipalidad de San José de la Mariquina inhabilitó en febrero la planta por una semana por no contar todavía con el permiso municipal para comenzar a funcionar. Luego, en marzo 2004 un recurso de protección, interpuesto por 118 personas, fue rechazado por la Corte de Apelaciones de Valdivia (en agosto) por la razón de que “en el primer año de funcionamiento de la planta era esperable que surgieran estas emergencias”.

 

Además la Comisión Regional del Medio Ambiente (COREMA) impuso a CELCO dos multas, una por unos U$S 24.000 y otra de U$S 19.000 por incumplimiento de la Resolución Ambiental, y por otra parte, organizaciones ciudadanas presentaron un recurso de Protección en los tribunales de Valdivia, porque la empresa no había dado fiel cumplimiento a las medidas de mitigación y monitoreo de la contaminación ambiental, establecidas en la Resolución de Impacto Ambiental de la  CONAMA..

 

Muerte en el humedal del río Cruces y primer cierre indefinido de la planta en enero 2005

 

En octubre 2004 se conoció la noticia de cisnes muertos en el río y cundió de inmediato la alarma. Otras informaciones comenzaron a tomar estado público. Se observaba que muchas aves se alejaban del río e incluso llegaban a la carretera en busca de alimentos. Los cisnes avistados en el río mostraban un comportamiento desorientado, considerable baja de peso, ciegos o incapacitados para volar, evidenciando daño neurológico. También empezaron a aparecer coipos y taguas y otras aves muertas y en los campos ribereños la gente reportaba la muerte de animales domésticos.

 

Frente a este estado de cosas el gobierno encargó a la Universidad Austral de Chile una investigación sobre las posibles causas del desastre ecológico. En un avance de investigación entregado en diciembre 2004 se señalaba que los cisnes murieron de inanición, debida a la ausencia de una planta acuática, el luchecillo, su principal alimento. A su vez el luchecillo desapareció por una excesiva concentración de metales pesados en el sedimento del río.

 

Ante la extrema gravedad de esa situación la COREMA (Comisión Regional de Medio Ambiente) de la Región de los Grandes Lagos, decidió el 18 de enero 2005 el cierre indefinido de la planta al haber constatado una serie de graves irregularidades en su funcionamiento. Entre otras las siguientes: aumento en más de 100 mil toneladas anuales de producción de celulosa sobre el límite establecido de 550 mil toneladas; la temperatura de los residuos industriales vertidos en el río superaba en mucho los parámetros permitidos; se   utilizaron pozos para extraer agua sin la debida autorización ambiental; descargue y mezcla de aguas de refrigeración en ductos de aguas lluvias; verter residuos sólidos de producción en un vertedero no autorizado.

 

Finalmente el 17 de febrero 2005 la COREMA dio autorización a la empresa a reabrir la planta al comprometerse ella a cumplir con las siguientes exigencias: la realización de dos auditorías externas, una diaria y otra anual; un monitoreo permanente y en línea de su funcionamiento; elaborar un plan de contingencia en caso de emergencia; inhabilitar el ducto de descarga no autorizado y no producir por encima de las 550 mil toneladas anuales pactadas. Cabe observar que estas exigencias de carácter técnico no afectaban en nada el proceso mismo productivo.

 

La magnitud de la contaminación y responsabilidad de la empresa

 

En su informe de febrero 2005 la CONAF (Comisión Nacional Forestal) dio a conocer que en el Santuario del río Cruces quedaban apenas 289 cisnes de los 6.000 censados en el mismo período de 2004. Muchos de ellos han logrado migrar. Al menos 600 cisnes llegaron a lagos y lagunas de la VIII Región (Chile está dividido en 12 regiones y la región de los Grandes Lagos es la X) y una cantidad significativa sigue muriendo en el río Cruces.

 

Una semana después de la reapertura hubo nuevas quejas por malos olores en Valdivia, situada a una distancia de 50 km. En San José de la Mariquina se detectó que los pozos de agua están contaminados. Mientras tanto los expertos advierten que los organoclorados, originados por el dióxido de cloro que se usa en el blanqueo de la celulosa, son contaminantes y se acumulan y se incorporan a la cadena alimentaria a través de la cual llegan al ser humano. Los habitantes de San José de la Mariquina entregaron a la COREMA unas 400  fichas médicas que detallan los síntomas de cefaleas, náuseas,  vómitos, faringitis eritematosa, traqueatitis irritativa, obstrucción bronquil y poliposis nasales, como consecuencia. de los efectos de la contaminación.

 

Mientras tanto la Universidad Austral entregó a la COREMA un segundo avance de su investigación. Agregó a lo ya dicho un dato nuevo de capital importancia: “la composición química del agua existente en la actualidad (cumplidas las cuatro semanas de inactividad de la planta) no presenta la misma toxicidad que probablemente tuvo en 2004”. En el informe final entregado a la CONAMA a fines de abril la afirmación es contundente: “El aporte de las cargas de químicos de CELCO a la carga natural del Santuario de la Naturaleza del río Cruces es significativo, cambiando la calidad del agua, aguas debajo de su efluente”. Estos cambios fueron registrados en marzo-abril 2004, justamente después del inicio de las actividades de la planta.         

 

Al mismo tiempo las autoridades de CELCO siguen negando su responsabilidad del desastre ecológico. No dudaron en solicitar un contrainforme al Centro de Estudios Avanzados en Ecología y Biodiversidad de la Universidad Católica. El documento que contradecía las conclusiones del informe de la Universidad Austral fue inmediatamente cuestionado por la opinión pública, el gobierno y la comunidad científica. Se pusieron en evidencia los vínculos económicos de la Universidad Católica y la empresa matriz de CELCO. Días después los propios directivos de CELCO debieron reconocer el error cometido por la empresa en la realización de ese contrainforme.

 

Lo paradojal de la situación fue que CELCO pidiera a la COREMA una mitigación de las exigencias impuestas después del cierre, alegando las pérdidas sufridas por la empresa durante el cierre. Hicieron público entonces que el valor diario de la producción asciende a un millón de dólares, de los cuales 250.000 dólares es el margen de ganancia para la empresa. Lector de Sol y Luna, ha leído bien y no se ha equivocado, 250.000 dólares diarios de ganancia!

 

Nuevo cierre de la planta, reapertura y sigue la contaminación

 

A esta altura la contaminación del Santuario de la Naturaleza del río Cruces y todas las manipulaciones de la empresa CELCO se convirtieron en escándalo político que trascendía al extranjero. Chile se había comprometido internacionalmente por el Convenio de Ramsar a preservar el humedal del río Cruces. La COREMA que estuvo barajando la posibilidad de cierre definitivo de la empresa, le comunica a CELCO el 6 de junio 2005 una serie de condiciones para seguir funcionando: disminuir su producción en un 20%, de 550 mil a 440 mil toneladas anuales, sin sobrepasar un promedio diario de producción y abre la posibilidad de que la empresa  construya un nuevo ducto hacia el mar y le otorga un plazo de nueve meses para presentar un proyecto al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.  En el entretanto le exigen a CELCO  que su emisión de concentración de aluminio no sobrepase los 60 kg por día en lugar de los 450 kg que estaba emitiendo y la de sulfato las 40 toneladas diarias en lugar de las 60 actuales. Estas emisiones tienen que ser monitoreadas por la auditoría exigida a la empresa en febrero último. Finalmente la empresa tiene que dar su aporte para recuperar el humedal.

 

A estas nuevas condiciones respondieron los directivos de CELCO el 8 de junio 2005 cerrando la planta. De inmediato comenzaron a presionar a las gobernantes chilenos para lograr una flexibilización de estas nuevas exigencias mientras persisten en su negativa a asumir responsabilidad por la contaminación del humedal. Declaran también que la construcción del proyectado ducto demoraría entre 12 y 18 meses. Los pobladores de la costa mientras tanto dejan oír su voz: “volver a plantear esta alternativa (Mehuín, la que rechazaron años antes) , o cualquier otro punto del litoral sur tiene el rechazo absoluto de toda la comunidad. Estamos en pie de guerra contra CELCO, ya que es de una enorme irresponsabilidad social y ambiental enviar sus residuos tóxicos al mar”.

 

El 5 de agosto 170 Académicos de la Universidad Austral de Chile hacen una declaración pública. Reivindican al equipo científico y piden un reconocimiento público por su investigación. Exigen como paso previo a mantener cualquier tipo de relación con CELCO que la empresa reconozca su responsabilidad  en la degradación del ecosistema del Río Cruces y el pleno respeto a la institucionalidad y legislación ambiental. Fundamentan su posición por el compromiso asumido por la Universidad Austral de contribuir a un desarrollo social efectivamente sustentable. El 12 de agosto, CELCO anuncia la reapertura de la planta. El 14 de agosto, Pablo Villarroel, uno de los voceros de los académicos, reacciona enérgicamente ante el anuncio. “cuando hay sospecha o evidencia sugerente de contaminación ambiental que afecta la biodiversidad de manera severa primero hay que detener la fuente de contaminación y después investigar y tomar las medidas de largo plazo”. Considera irrelevante que CELCO diga “que va a reanudar con un 80% de su producción”. Asegura también que “la mayor falencia no es de la empresa, que es su negocio. Los que realmente han fallado aquí son las instituciones ambientales, CONAMA y COREMA” y que “todas las instituciones involucradas deben asumir sus responsabilidades”.

 

Reacciones en cadena por la reapertura

 

Víctor Herrero,  vocero de los empresarios turísticos de Valdivia declara: “es una pésima noticia para Valdivia, es una pésima noticia para el turismo y una pésima señal para los exportadores, las consecuencias ya se ven y se seguirán viendo en el corto plazo”. En declaración pública del 12 de agosto la Acción por los Cisnes denunciaba el plan de CELCO de experimentar “el reemplazo del Sulfato de Aluminio con compuestos cuya efectividad e impactos no han sido ni evaluados ni puestos a prueba en ensayos controlados”. En el caso de que no se obtengan los resultados esperados “se diseñarán más pruebas, las que se presentarán a la aprobación de COREMA”. Pero nada dicen “sobre qué medidas se tomarán en caso que los experimentos en el ecosistema y en la población humana aumenten el desastre”. De aquí las expresiones del vocero de la Acción por los Cisnes José Araya “no hay protección ambiental, no hay restauración del Santuario, no hay seguridad de que no habrá impactos a la salud, por eso es necesario que siga el amplio respaldo ciudadano del movimiento Acción por los Cisnes, en  sus acciones de denuncia pública y en las campañas que se harán a nivel nacional e internacional”. Muy gráficamente expresaba: “ya destruyeron un patrimonio natural de todos los chilenos y ahora quieren jugar a los científicos con lo que queda”.

 

En una última declaración de principios de setiembre, todas las organizaciones de la costa de Valdivia, San José de la Mariquina, Tolté, Puerto Saavedra, Tirúa y Arauco expresaban, “a los habitantes del borde costero no se les puede engañar, pues vemos ante los hechos consumados una responsabilidad del Estado, principalmente porque ni las instituciones ni la normativa vigente han podido responder y asegurar el principio fundamental de compatibilizar desarrollo económico con sustentabilidad ambiental”.

 

Llegando al final de esta crónica parece cierta la afirmación de José Araya de que “definitivamente hay dos mundos diferentes”. Un mundo es habitado por los empresarios de la celulosa que vienen a Sur América a hacerse la América y  por las autoridades gubernamentales que por complicidad, incompetencia, insensibilidad, impotencia o por lo que fuere están junto a ellos, y el otro mundo, habitado por la gente común, que sufren en carne propia estas aventuras y que se movilizan por sus derechos.

 

Referencias

-   Algo huele mal en el sur de Chile. Boletín del WRM, Nº 83, junio 2004

-   Planta de celulosa de Arauco causa muerte de fauna y flora, Paulina Vera, Voces del Bosque, N” 41, verano 2005

-  Tibio llamado de atención a la industria: cierre temporal de platas de Valdivia e Itata, Paulina Vera, Voces del Bosque Nº 42, otoño 2005

-   Arauco forzada a retoceder. Paulina Vera, Voces del Bosque, Nª 43, invierno 2005

-   Declaración Pública. Académicos de la Universidad Austral de Chile, Valdivia, 5 de agosto de 2005

-   Declaración Pública. Acción por los Cisne, 12-08-05

-   Planta de Celulosa Arauco volverá a eliminar sus riles al Santuario de la Naturaleza. José Araya, vocero Acción por los Cisnes, 12-08-05

-   Académicos UACH advierten que autoridad permitió reinicio de CELCO sin que hayan cambios significativos en sus procesos productivos.M.Angel Navarrete, Aldea Comunicaciones, 14 agosto 2005

-   Acción por los cisnes:”en la planta CELCO siguen los mismos que causaron el desastre”, M.Angel Navarrete, Aldea Comunicaciones, 15 de agosto, 2005

-   Empresarios turísticos de Valdivia rechazan reapertura de planta de celco. M.Angel Navarrete, Aldea Comunicaciones, 17 agosto 2005

-  Celulosa contamina Santuario de la Naturaleza, El Mostrador, 2-09-05

-   Declaración pública. Acción por los Cisnes. Valdivia, 5 setiembre 2005

Miguel A. Cabrera
Publicado en Sol y Luna Nº 89, setiembre - octubre 2005, p.15 y 16

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