Zumo negro

El saco negro, el alma negra, la negra luz
—soy invisible bajo el arco gótico de las puertas—
el saco negro, el alma negra, la negra luz.
No es tu ausencia sino la mía de mí.

Estoy al borde de un vaso negro
muerto por ahogarme en tu sombra.
Alguien, parecido a mí,
bebe mi negra sangre negra.
Y yo me dejo caer en los jugos de su universo.

El saco negro, el alma negra, la negra luz.

Soñé que el agua rodeaba mi cuerpo desnudo.
Al despertar alguien se había bebido
el canto de los pájaros.

Estoy tranquilo como el líquido en las bandejas de revelado,
estoy en negativo
estoy al trasluz del escenario.
Detrás del espejo de esta cara muerdo
muerdo la negra melena del corazón
hundido detrás del pecho

la sangre negra, la negra luz.

Tu rastro un trasto desprendido del túnel del bolsillo
del saco negro colgado en el pestillo de la puerta como
un enano ahorcado.

Aquí tienes mi presencia en blanco radiante
—el saco negro, la negra luz—
aquí tienes mi presencia bajo un foco de luz negra, aquí
tienes mi presencia, allí la holografía de ese cuerpo
dibujado por los cabellos de la luz.

Canta a todo volumen el alma en cuerpo ajeno
canta mientras bebe, borracha,
un largo vaso transparente de zumo negro.

Luis Bravo
El País Cultural Nº 447
29 de mayo de 1998

Ir a página inicio

Ir a índice de poesía

Ir a índice de Bravo, Luis

Ir a mapa del sitio