EL
KIOSCO DE LA REINA
Un
aporte al conocimiento de un verdadero símbolo de Fray Bentos. _____________________________________________________________________________ Durante
los cien años que este monumento lleva emplazado estoicamente en el
centro de la Plaza Constitución, de muchas maneras se le ha llamado:
kiosco, pérgola, escenario... Pero uno solo ha sido su significado: el
centro mismo del encuentro de una sociedad apegada a la tradición y que
a pesar de haberla casi extraviado en el devenir del tiempo, durante décadas
se mantuvo fiel a aquella idea y costumbre pueblerina de reunirse en la
plaza principal con motivo de los acontecimientos trascendentes. También
otro es su significado histórico: el perenne recuerdo de una época
donde Gran Bretaña, líder del comercio y la industria en el mundo,
plantó sus hombres y su bandera en la zona, especialmente a través del
emprendimiento agroindustrial de la Liebig´s Extract of Meat Company y
del ferrocarril MIDDLAND. Tardó
cierto tiempo en comprenderse la trascendencia de este obsequio inglés
al pueblo fraybentino. Debimos ingresar a una época donde los turistas,
ávidos por atracciones y atractivos, nos demostraran que este monumento
era algo más que el centro acogedor de multitudes congregadas por las
convocatorias populares o el vínculo cada vez más difícil de sostener
con la música de otros tiempos plenas de mazurcas, polkas, valses y
pasodobles. Hoy
día, a cien años desde que el “kiosco” fuera allí instalado, recién
hemos comenzado a desear íntimamente introducirlo con seriedad y con ahínco
entre nuestros valores patrimoniales. Justamente, a ello se debe este
trabajo de investigación. No queremos aquellas cosas que desconocemos.
De manera que, conociendo un poco más al respecto, seguramente
entenderemos la justa medida de la importancia y trascendencia que tiene
este monumento para nosotros. Pretendemos
resaltar la vigencia del kiosco. Darle el real sentido de patrimonio. Es
decir, comprender que, como todo elemento patrimonial, ya ha perdido la
calidad de propiedad individual, para ser una propiedad colectiva. Y no
solamente colectiva en el sentido de todos los uruguayos, sino, como
veremos en el desarrollo de este estudio, para todos quienes desde la
historia encuentran a Fray Bentos como un referente trascendental, de
aquellas épocas en que éramos la “cocina del mundo”... ¿DÓNDE
COMENZÓ LA HISTORIA? “El
saladero” fue la vida misma de Fray Bentos. Aún desde los años en
que nos llamábamos “Villa Independencia”, nacidos bajo la égida de
un grupo de comerciantes que aprovechó la importancia estratégica del
puerto-atracadero de las barrancas de Fray Bentos. El
establecimiento nació y creció con la misma vehemencia de los hongos
después de la lluvia. En las barrancas amarillas y enhiestas que
sorprendían a los navegantes con su imponente presencia vista desde
lejos, pronto comenzaron a dibujarse chimeneas y decenas de veleros
entraban y salían como si fuesen abejas en su colmena, ingresando con
materias primas europeas y saliendo cargados de productos elaborados en
base a las riquezas de nuestra ganadería. Pronto
este vergel dio sus frutos. Como por arte de magia el mundo entero se
enteró de las perspectivas de trabajo. Como lo avizoró don Augusto
Hoffmann, uno de los fundadores de Fray Bentos cuando le escribía a sus
familiares alemanes desde la recién nacida villa portuaria: “Esta será
la gran ciudad de Sudamérica donde la gente vendrá a ganarse el pan de
cada día”... En
efecto: más de sesenta países del mundo derramaron sus hombres ávidos
de trabajo en estas tierras que cumplían lo que prometían y que como
nunca, dejaban hacerse realidad los sueños y las palabras de “venir a
hacer la América”. La
Liebig´s Company, instalada en 1865, tuvo al Ingeniero Georg Giebert
como visionario. Dos años antes ya había visto con ojos futuristas cómo
la riqueza impresionante en ganado vacuno podía trasmutarse en
centenares de barcos por año repletos de productos de tan inverosímil
variedad que sí era real la broma de aquella época: “lo único que
desaprovecha la Liebig´s de las vacas... es su mugido”. La
Empresa no creció inmutable en la península a sólo tres kilómetros
de la Villa. Se introdujo en su vida... le generó vida... le dio apoyo,
alimento, respaldo y dinero. Además de favorecer un crecimiento inusual
con los centenares de inmigrantes que llegaban principalmente desde
Europa. Los alemanes del saladero, acendrados defensores de filosofía
de ayuda, fraternidad y solidaridad, estaban siempre presentes en cada
necesidad del pueblo: los puentes en el casi intransitable camino a
Mercedes, las cadenas para rodear la plaza, la ayuda para la iglesia y
para el hospital... Cierto
día de abril 1901, Fray Bentos recibió la visita de don Charles Günther,
presidente del Directorio Central de la Liebig, residente en Buenos
Aires. Recorrió las polvorientas calles de tosca, después de los
homenajes y recepciones que le brindara la Junta Económica
Administrativa. Al
cruzar la plaza, el presidente de la Junta, don Guillermo P.J.Lynch,
incansable trabajador por el adelanto del pueblo, comentó al ilustre
visitante sobre el entusiasmo reinante con motivo de haberse ingresado
al 1900. Por gestión del Diputado Nacional Setembrino Pereda, se había
aprobado la designación del pueblo con el nombre de Fray Bentos, dándole
la calidad de capital departamental. Las autoridades civiles, militares
y eclesiásticas, acompañados por los ciudadanos, habían formalizado
una comisión popular y habían festejado dignamente los albores del
siglo nuevo, inaugurando oficialmente el reloj de la iglesia, repintando
los edificios públicos, don Diego Young había adquirido un nuevo
terreno para construir el nuevo asilo para desamparados, el saladero
gestionaba la autorización para ampliar su puerto propio a causa del
intenso movimiento, el “biógrafo” ya se había presentado en el
pueblo y llenaba la sala del Teatro Oxilia y la ciudad se aprontaba para
tener –como las grandes ciudades- su alumbrado público eléctrico,
complemento ideal para demostrar que “éramos una ciudad” donde el
Intendente Lynch había comenzado con la primera forestación urbana,
comprando 500 plátanos y decretando el 18 de setiembre como “día de
los árboles”... La
sugerencia al Presidente de la LIEBIG´S no demoró en tener
consecuencias. En junio siguiente, se recibió en Fray Bentos el
bosquejo o croquis del kiosco de hierro que ofrecía la Compañía como
regalo a la ciudad. Se trataba de una réplica del escenario cuyo
original había engalanado uno de los gigantescos jardines con fuentes
en el Palacio de Cristal de Londres cuando la Reina Victoria inauguró
la Exposición Internacional de 1856... Este monumento, había comenzado
a distribuirse en aquellos lugares donde los ingleses tenían presencia
comercial o industrial, pergeñándose un tipo de “marca” o
“logotipo” británico en recuerdo de la querida reina. El
kiosco fue embarcado el 11 de noviembre de 1901 en el puerto de Cardiff.
Ya lo llamaban en inglés band stand (escenario para banda de música). Cuando
el despacho llegó a Montevideo, la Junta Económica Administrativa de Río
Negro tramitó la exoneración de impuestos aduaneros y en fecha 22 de
febrero de 1902 el gobierno autorizó a la Jefatura Política de Río
Negro a pagar dichos derechos por la suma de $ 394,oo. En mayo de 1902 se comenzaron los trabajos del basamento en el centro de la plaza en tanto que varios cajones de gran porte esperaban develar su contenido cuando comenzara a armarse el kiosco en su ubicación definitiva. |
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EL GRAN PALACIO DE CRISTAL. Como
hacíamos referencia anteriormente, el kiosco que luce nuestra Plaza
Constitución, es una réplica del que estuvo formando parte del Cristal
Palace, cuya historia transcribimos: En
1851 Gran Bretaña era, sin argumentos, el líder de la revolución
industrial y se sentía muy seguro con esta idea. La Gran Exhibición de
1851 en Londres fue concebida para simbolizar esta superioridad
industrial, militar y económica de Inglaterra. En
el caso que se hubiese representado lo que hacía Gran Bretaña
exclusivamente, hubiera excluido muchos de los emprendimientos
desarrollados pioneramente por los británicos en muchas colonias y
protectorados, así que se decidió hacer una exhibición realmente
internacional con invitaciones que se extendieron por todo el mundo
colonizado. Los
ingleses pensaron que era importante también mostrar sus intervenciones a
lo largo y lo ancho del mundo, incluso aquellos países "menos
civilizados". La
actitud prevaleciente en esa época era acorde, diríase con una
arrogancia de perfección. Muchos se sentían política y económicamente
seguros y la Reina Victoria estaba impaciente para reforzar el sentimiento
de contento con su Reina. Fue durante la mitad de los años 1850 que el
mundo "victoriano" comenzaba a ser empleado para expresar una
auto-conciencia, con relación a la nación y al período histórico que
estaban pasando. La
Exhibición era también un triunfo para el esposo alemán de la reina
Victoria, Albert, con quien se había casado en 1840. No obstante risas de
oposición hacia Albert desde la prensa, la vida familiar de la corte
victoriana comenzaba a ser considerada crecientemente como un modelo para
el país entero. Albert apreciaba los logros y avances militares y
políticos del Primer Ministro Robert Peels y la publicidad para el país
referida a los avances de la industria y la ciencia. Estos hechos
comenzaron a sembrar en su favor como una respetable posición de la
familia real y la supremacía industrial fue rápidamente conocida con la
monarquía de los reyes Victoria y Albert. Concebida por el Príncipe
Alberto, la Gran Exhibición fue desarrollada en el Hyde Park de Londres,
en el interior del especialmente construido Palacio de Cristal y los
parques de su entorno. El
Palacio de Cristal fue originalmente concebido por Sir Joseph Paxton en
sólo 9 días y era un enorme Goliat gigante de hierro con miles de metros
cuadrados de vidrio. Era
importante que el edificio usado como vitrina fuera innovador así como
grandioso. Más de 13.000 exhibiciones fueron desplegadas y vistas por
más de 6.200.000 visitantes. Estos se quedaron maravillados con las
muestras, así como cuando comprendieron la revolución industrial que
había propulsado a Gran Bretaña a ser la mayor potencia del momento. Alrededor
desde todo el mundo mostraron el telar de Jacquard, una máquina de
clasificar sobres de correo, herramientas, aplicaciones de cocina,
vitrinas hechas con acero y una cosechadora de los Estados Unidos. Los
objetos enseñados vivieron de todas partes del mundo, incluso de la India
y otros países de reciente colonización blanca como Australia y Nueva
Zelandia que constituyeron un nuevo imperio. Muchos
de los visitantes que vinieron en tropel a Londres provenían de ciudades
europeas. Las ganancias del evento estaban destinadas a instituciones y
fundaciones públicas como el Albert Hall, el Museo de Ciencia, el Museo
de Historia Natural y el Museo Victoria y Alberto. El
"mejor y más grande" edificio fue dividido en una serie de
espacios representando y describiendo la historia del arte y la
arquitectura del antiguo Egipto hasta el Renacimiento, así como también
muestras de la industria y del mundo natural. Grandes conciertos fueron
desarrollados en el ala central, donde estaba el órgano más grande del
mundo. También había allí un circo que fue el escenario para mostrar
fieras y bestias en actos mundialmente famosos, como el famosísimo
caminante de la cuerda floja Blondin. Exhibiciones
nacionales fueron ubicadas dentro de estas famosas paredes de vidrio,
incluso la primer muestra aeronáutica realizada en 1868 y la primera
muestra automovilística y de motores, además de exhibiciones de gatos y
de perros, de palomas, abejas, flores
y otras. El
Palacio de Cristal mismo, fue empequeñecido y eclipsado por el parque
donde fue instalado, que contuvo una magnificente serie de fuentes,
comprendiendo más de 12.000 chorros individuales. La mayor de éstas
tenía un chorro de 70 metros de alto. Alrededor de 480.000 litros de agua
fluían a través del sistema cuando ésta estaba funcionando a pleno. El
parque contenía colecciones sin rival de estatuas, muchas de las cuales
eran copias perfectas de grandes trabajos de todo el mundo, y una muestra
geológica que incluía una réplica de una mina, así como reproducciones
a tamaño natural y restauraciones de animales extinguidos, incluso
dinosaurios. El Palacio de Cristal fue, además, sede de un sensacional y
maravilloso espectáculo de fuegos artificiales. En
1911, el año de la Coronación del Rey Jorge V, el Palacio de Cristal fue
la sede para el festival del Imperio. Un modelo a tres cuartos de su
tamaño original de los edificios de los Parlamentos del Imperio y de la
Mancomunidad de Naciones británica fue erigido en este parque,
conteniendo exhibiciones de productos de los respectivos países. En
los años posteriores, el Palacio de Cristal se convirtió en un espacio
relativamente cerrado con el desarrollo de la televisión cuando John
Logie Baird estableció su compañía de televisión aquí. En la torre
sur (que incluso servía como antena) el propio Palacio y otros edificios
se convirtieron en junio de 1934 en la Compañía de Televisión Baird y
la empresa tuvo sus equipos allí. En 1935 la transmisión de imágenes de
120 líneas fue probada e inclusive las imágenes de alta definición de
500 líneas fueron mostradas desde aquí. En 1937, la empresa hizo
demostraciones de TV color transmitiendo desde la torre sur del Palacio
hasta el Dominion Theatre en Londres. Las imágenes fueron claras para
aparatos de pantallas de 24x30 centímetros. Hoy
día, el nombre de Crystal Palace está mayormente relacionado al deporte,
pero no es su principal actividad. Espectáculos deportivos fueron
montados desde los primeros tiempos del Palacio de Cristal. El Palacio fue
construido en un tiempo donde la actividad deportiva se estaba haciendo
cada vez más común y popular. La concepción original de Paxton no
incluía comodidades para deportes, pero no pasó mucho tiempo para toda
clase de deportes se jugaran en nombre de Crystal Palace. Tan temprano
como en 1857, la zona cercana se utilizaba como cancha de cricket. El
primer equipo de fútbol Crystal Palace fue reportado en 1861 y participó
en la Asociación de Fútbol en 1863. En
tiempos modernos, probablemente el nombre mayormente asociado es el
Crystal Palace Atletics Club que fue integrado allá por 1868. Numerosos
otros deportes se han desarrollado en estos parques en los últimos 140
años como el polo, rugby, ciclismo, arquería, crocket, pesca, patinaje
sobre hielo y hockey sobre patines. Un circuito para carreras de
automóviles tuvo lugar aquí en 1936-37. El
destino del edificio principal del Crystal Palace. El Palacio de Cristal fue destruido por un incendio el 30 de noviembre
de 1936, posteriormente a lo cual la zona comenzó a declinar. Pero los
mayores y más importantes espectáculos y exposiciones denominados con el
nombre de Crystal Palace no se han desarrollado en el edificio sino en sus
parques y céspedes, convertidos hoy en un monumento histórico Grado II
que para los ingleses es muy importante. La
London Borough de Bromley, que compró el parque hoy día, junto con la
Fundación Crystal Palace han acordado recientemente con la Lotería
Nacional para restaurar mucho de aquel parque lleno de gloria. Esta
recuperación de importantes elementos patrimoniales incluirá la vía
peatonal Gran Central que originalmente recorría el parque a lo largo y
la restauración de islas geológicas. Lo único original que pudo salvarse después del incendio de 1936, fue una construcción de 1872 que había sido erigida para escuela de prácticas en ingeniería. Allí se instaló el Crystal Palace Museum donde están preservados muchos de los elementos propios de este monumental edificio y su entorno. El Museo fue abierto en 1987 por la Crystal Palace Foundation, una entidad sin fines de lucro sostenida enteramente por voluntarios. |
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