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Remansos en el río de la filosofía.
Hyalmar Blixen

De los comienzos hasta la Edad Media

Palabras iniciales

Antes de considerar ideas y pensadores, quiero decir que la filosofía, usando el mismo símil aplicado frecuentemente a la vida, es un camino a orillas de un río. Al avanzar junto a ellas, nos detenemos a observar paisajes: lagos, bosques, montañas.

En el transcurrir de la filosofía, desde el momento en que un hombre, ante un fenómeno de la naturaleza, en a más remota antigüedad, en vez de huir, como lo había hecho siempre, se puso a pensar: ¿Qué es eso? ¿Por qué vi encenderse y apagarse el cielo de noche y renacer de modo tremendo? ¿Quién rugió así desde la altura? Ese hombre dio un primer paso en el camino natural de la humanidad. El animal huye, o se esconde ante el rayo, o tiembla, pero el hombre, aun en su pavor imaginó algo, y a ese algo le dio un espíritu, y pobló lo que le ofrecían sus ojos de una floración animista y la desarrolló luego en un poético enriquecimiento de mitos y leyendas, porque fueron, en su modestia conceptual, hipótesis a desechar o confirmar de algún modo, a través de la aventura del pensamiento. Ese "junco pensante" como lo definió Pascal, comenzó a ser, poco a poco, un poco más que simple junco.

En esta primera parte de este río que llega hasta los umbrales del Renacimiento, me detendré delante de algunos pensadores y pasaré, quizá con pesar, más rápidamente ante otros. Cada caminante elige sus paisajes y ninguno quizá sea subjetivamente más atractivo que otro, pero el río de la filosofía se enriquece, se hace anchuroso y hay mucho que contemplar. ¿Desembocará en un mar o morirá en la ardidez de las arenas de un gran desierto? No sabemos qué pensará el hombre futuro.

Las mitologías crecieron hasta religiones; éstas se ahondaron en pensamientos filosóficos cada vez más profundos y de pronto una tercera hermana, la ciencia, vino a acompañarlas en su caminar.

He advertido que la inquietud filosófica no alcanza solamente a grandes maestros, pues a veces he oído palabras de los más humildes, casi iletrados, que al escucharlas, sin reflexionar su sentido, algunos se rieron. Yo me quedé callado y admiré lo que había dicho ese hombre, casi sin comprender él mismo las proyecciones de sus palabras.

Este libro abarca el pensamiento de hombres encerrados en sus vidas y en sus tiempos, en su medio histórico y geográfico, porque ningún hombre nace de la nada, ni una idea aparece si alguien lo la ha pensado. Y además ¿quién se atrevería, a veces, a asegurar si un pensamiento es pre- filosófico o filosófico?

Religión, filosofía y luego ciencia; tres caminantes que conversan siguiendo el curso de un río, en busca de un mar.

El Mundo Animista

Es difícil determinar cuándo el hombre creó, no un sistema de ideas rígido (y por ende, frágil, como acota Vaz Ferreira) sino un conjunto de ideas más o menos coordenado sobre el mundo, el hombre, la divinidad tutelar y sus obligaciones para con ella. Bastante antes se nota en varias sociedades restos de supervivencias animistas que son un intento de explicar el movimiento o la furia o bondad de las cosas que rodean a una tribu; a veces puede rastrearse esa concepción tan antigua y en otros casos ha sido ya olvidada. Es comprensible que el sol, la luna, el relámpago y el trueno, el terremoto, el volcán, el incendio de una selva, las fieras agresivas, todo eso haya despertado la idea de fuerzas superiores a las de algún modo hay que aplacar. Y con ello la conciencia primitiva de la pequeñez y desamparo del hombre. La divinización de animales aun se nota en algunas representaciones de deidades de antiguas culturas. En Egipto en tiempos faraónicos hay adoración de animales, como el buey Apis, la diosa Isis, que aun conserva los cuernos originarios de vaca, Anubis, el de cabeza de chacal, Toth, el escriba divino que tiene cabeza de ibis, A – mit, con su terrible forma de animal, el devorador de las almas reprobadas en el juicio de la balanza en la Sala de la Doble Maat, la Verdad y la Justicia, tras la confesión negativa. La misma mitología griega alude, a través de los epítetos que nos quedan en las epopeyas, rastros de alguna etapa animal, casa de Palas, la de ojos de lechuza, por citar alguno.

Los textos sánscritos, desde los Vedas, presentan ejemplos de endiosamiento de las fuerzas naturales a las que se les cantan himnos: Dayus, el Cielo, Indra, dios del Indraloka, que es uno de los Cielos; Surya, el Sol, Ushas, la Aurora; Ratri, la Noche; Vayú, el Viento; Panjanya, la Lluvia. En cuanto a los vientecillos, son la tropilla de los Maruts; Prihivi; la Tierra, Aranyani, la deidad de los bosques. Casi no hay cosa visible que no esté divinizada. La música celestial está dada por los ganharvas, aedas de los dioses, las apsaras, o bayaderas celestes.

Pero si se piensa que Asia o Europa presentan grandes y únicos ejemplos de animismo, dejemos aparecer a las grandes culturas americanas, donde tanta fuerza está divinizada, y vayamos al animismo de pueblos de escasa formación, los guaraníes, para citar un ejemplo cercano: El Sol es Cuarahug; el dios del Sol, Cuarahug – yara, Pintunguí, es la Tiniebla; amó es la esperanza, Mboraihú, el amor, Caarú, la tarde; Cabig – yara, el protector de la selva. El Cielo es el Ivaga; el país de la muerte es el Añareté; el Viento es Ibitpu; el rayo es Aratirí, Yíy, la Serpiente. Arco Iris, el planeta Mercurio es Pirapanema (voz tupí), la luna es Yací, divinidad que cura a los enfermos y los tristes, el bólido es yaguabebé, jaguar volador.

Si consultáramos la Teogonía de Hesíodo o el Sanchoniatón muchos otros ejemplos aparecían ante nosotros como divinizaciones de fenómenos descendientes de una etapa animista. A veces, animales son exhortados a luchar: Héctor habla a sus caballos Janto, Podargo, Etón y Pampo y les recuerda de Andrómaca ha cuidado de ellos y les ha dado trigo mezclado con vino y les pide un esfuerzo más en la batalla. A veces se habla con un arma o un utensilio de trabajo: en el "Kalévala", Illmarinen conversa con su martillo.

Los textos cosmogónicos y su correcta lectura

Un error que cambia el sentido de las cosmogonías radica en no darse cuenta que cuando en ellas se hace referencia a la tierra no se alude al planeta, sino a lo que los escribas llamaban tierra, es decir, al territorio que ocupaban y los de pueblos colindantes que conocían mal; eso era para ellos, el mundo. Cuando Yudhisthira conquista el mundo en el Mahabhárata, lo que logra poner bajo su mando es sólo la India con un centenar de principados. Cuando los "tairas" del Amazonas en un relato recogido por Brandao de Amorin dicen: "este sol nuestro" no tienen idea del planeta ni de su centro solar; creen que aparece allá por oriente y se esconde por occidente. Otras tribus lejanas tendrá su sol.

Estas confusiones se agravan cuando se comenta mal libros de religiones vigentes. Los diluvios sumerio, akkadio y bíblico existieron, pero no puede agregársele lo de "universal" porque no lo dice la Biblia; se le hace decir un disparate que no dijo. El diluvio fue un desbordamiento tremendo de la zona comprendida entre los ríos Eufrates y Tigris que ocurrió en la civilización de "El Obeid", antes de la llegada de los sumerios y cubrió una zona de treinta y cinco kilómetros de ambos ríos; en aquellos tiempos no había medios de salvataje y esa inundación estudiada por la arqueología, debe haber hecho estragos tremendos. ¿Cómo huir a pie de esa avalancha de las aguas? Las ciudades estaban a orillas de los dos ríos. Para los de El Obeid se cubrió la faz de la tierra. Ese pueblo no había inventado los signos cuneiformes; fueron creados por los súmeros que recogieron, llenándola de elementos fantásticos, la tradición oral que pasó a los textos semitas o akkadios. Es de suponer que cuando Abraham llevó a su gente desde Ur de los caldeos, llevó asimismo tradiciones que no hubiera podido hallar en el desierto. Importante no dar a Yahveh, dios tribal del pueblo hebreo, la categoría de dios universal; ellos mismos dicen "nuestro dios"; el dios de los enemigos de Báal, de los cananeos. El concepto que el ser humano no tiene hoy de una divinidad no tiene relación con aquel dios tribal del Génesis. Tampoco dice la Biblia que Adán y Eva sean los padres de todo el linaje humano. Yahveh con ellos ha fundado su pueblo elegido por él, para honrarlo a él. No dice que no haya otros seres humanos en la tierra. Los hay. Cuando Caín es echado de delante de Yahveh, tras su fratricidio, exclama: entonces, cualquiera que halle el desierto me matará. Y Yahveh le pone un signo de protección en la frente. ¿Por qué hacerle decir a la Biblia, en ese pasaje, lo que el texto no dice? Luego, de Adán y Eva nace un tercer hijo: Set. Los dos hermanos supervivientes se unen a otras mujeres cuyos nombres no figuran y surgen dos ramas dinásticas, o sea que había otras mujeres en otras tribus. El perjudicado fue el mismo texto bíblico. En todas las cosmogonías de muy diversos pueblos, la deidad tribal crea su pareja que procreará su tribu o pueblo.

Algunos pensadores del mundo helénico

La extensión del ámbito espacial de la filosofía helénica se amplió considerablemente con el tiempo. Originaria de Jonia y de otros lugares de Grecia y del sur de Italia, se extendió luego por el mundo humano y produjo gran floración de pensadores, lamentablemente conocido a medias y a veces casi sólo de nombre. Es que escribían sobre papiro y el material era muy frágil; de ahí que los libros del área de la arcilla, tras las excavaciones iniciadas hacia 1850 hasta la fecha, han rescatado las bibliotecas de los templos de esas ciudades bastante bien, porque el fuego producido en la toma de ellas no produjo daño a los ladrillos llenos de cuneiformes, que suman millares, tantos que no hay expertos en número suficiente para descifrarlos. Si hubiera estado escrita la Biblioteca de Alejandría sobre arcilla se habría salvado del incendio, pero los papiros ardieron irremisiblemente. Cierto que en climas muy secos como en Egipto se han conservado; y también en la zona del mar Muerto porque el papiro no había sufrido. Por lo tanto, la filosofía grecoromana se ha perdido en parte importantísima y fuera de Platón y Aristóteles que también no nos han llegado completos, hay que acudir a citas de otros que recogieron a su vez textos más antiguos. Y esto es una lástima, porque los presocráticos eran admirables. La escritura era conocida por los griegos desde tiempos muy antiguos, pues hay inscripciones de una escritura no todavía clásica, por lo menos cuatro alfabetos más o menos diferentes, de gran antigüedad, derivados de las inscripciones fenicias halladas en las islas del Egeo.

Otra filosofía, mezclada con ocultismo y ritos esotéricos, fue el orfismo. Orfeo fue un famoso cantor semilegendario; su poesía, su música amansaba a las fieras. En realidad, en la India, la música para amansar reptiles siempre estuvo en boga y luego por influencia india, entre los árabes. Pero Orfeo amansaba a todas las fieras y al morir su amada, Eurídice, bajó al Hades a rescatarla. Es una de las más bellas catábasis, pero Hades puso una condición; se llevaría a Eurídice, pero no podría mirarla mientras estuviera en esa región. Y estaba a punto de llevarse a su amada cuando perdido de amor por ella, durante un instante la miró. Ella volvió para siempre al fondo de Hades. Hay, pienso, una relación con otros mitos de las estaciones: en el descenso de Kur, de Innana (sumerio) en busca de Tammuz; su hermana, la diosa de la muerte, Ereshkigaal se reparte con Innana, el amor de Tammuz. Cuando tras la desaparición de la cultura sumeria surge la babilónica de origen akkadio, el mito es sustituido en parte; en vez de Innana, ahora la diosa de la fecundidad es Ishtar, la cual desciende en busca de su amado a reclamarlo a su hermana Anat; a cada morada el portero infernal le exige que entregue sus joyas y así va bajando; en la última morada, Ishtar tiene que entregar su túnica y queda desnuda delante de su hermana. Los annunakis, dioses de la muerte, la miran; sus ojos la hacen morir, y la cuelgan de un gancho. Pero entonces ha llegado el invierno, desaparece el deseo de procrear y por orden divina mediante el rescate que consiste en dejar a Atat, el amado disputado, Ishtar conforma subir, toma su vestimenta y sus joyas, y vuelve la primavera. El culto a Baal, cananeo, es distinto pero simboliza también las estaciones, y con otro argumento, los Misterios de Eleusis, el rapto de Porserpina, bien conocidos por todos como festividades relacionadas con las estaciones. El orfismo parece tener algún parecido dentro de diferencias con los misterios dinosíacos. Son diferentes mitos relacionados con los festejos de la primavera, dominados por las fuerzas de la naturaleza y especialmente el sexo, con procesiones fálicas y obligación de tener relaciones carnales, pues el no mantenerlas en esos días constituía una ofensa a la divinidad. Orfeo, desesperado por la muerte de Eruídece, desdeña a las ménades y éstas lo despedazan en un estado de furor exaltado por la embriaguez. Las ménades no sólo destrozan en múltiples pedazos el cuerpo de Orfeo, sino que lo devoran crudo, en un delirio que es una expansión de todas las fuerzas de su vitalidad. Y señala la íntima secreta y ancestral alianza del amor con el odio, que en el caso de Orfeo llega hasta loa omofagia. Es bastante grande el número de autores que aluden a la conmemoración de esos actos realizados en recuerdo de la omofagia practicada contra Orfeo. Multitud de mujeres, a la manera de las ménades se lanzaban sobre un toro y lo mordían, y con sus manos y uñas le despedazaban y comían su carne cruda y con ella mojaban árboles en forma de sacrificio y ofrenda a la naturaleza para que despertara la sangre de todas las cosas y todo reviviera. Orfeo, en vez de un toro, podía estar representado por cabritas. Pero los detalles entre místicos, en honor del sexo ultrajado por el desdén, se repitieron durante muchísimo tiempo.

En el fondo de esta barbarie se adivina una filosofía de las fuerzas de la naturaleza y si no parece así es que se piensa que la filosofía tiene que ser meditativa y estática, tal como es ahora mostrado por una sucesión de siglos de un poco más de moderación. El canibalismo femenino de los misterios órficos no debe confundirse con el canibalismo de tribus acuciadas por el hambre. Tiene en general otros motivos, en el caso de algunos pueblos de América prehispánica, aun los más cultos, el canibalismo era de un carácter heroico. Se comía a los grandes guerreros y el alma de éstos asistía a esos homenajes a su valor, porque no se practicaba con cualquiera. Cuando las costumbres cambian en Grecia, aún Aquiles, en el momento de matar a Héctor (canto XXII de "La Ilíada") le dice: "Si pudiera me comería tus carnes crudas". Y se ha interpretado como un acto de furor, y lo era, de odio, pero no podía hacerlo porque en la Atenas de los Pisistrátidas ese rito heroico estaba abolido, ya que el alma debía ser colocada en la pira, de acuerdo a los ritos indoeuropeos, para no sufrir castigos eternos. Una concepción tremenda de las fuerzas en batalla, de la vida, el sexo y la muerte.

Digno contraste con los ritos órficos se encuentra en los textos de Hesíodo, hombre religioso, dulce, paciente ante los exagerados males que sufrió por parte de su hermano. Se dedicó a trabajar el campo y a escribir "La Teogonía". Pero dice que las Musas se le aparecieron para invitarlo a poner sus dones poéticos al servicio de lo que consideraba verdad, no fantasía. Y Hesíodo comprendió que la verdad estaba en enseñar a los demás a cultivar la tierra, que de ella se sirven los hombres de bien, y así compuso su poema didáctico "Los trabajos y los días" en hexámetros dáctilos. Esta obra fue el primer poema de enseñanza de la consustanciación del hombre con la buena naturaleza, y habría que esperar a Virgilio para que realizara el milagro de superar ese amor al campo santificándolo con la labor de todos los días.

Los Vedas

Los Vedas son libros de cantares muy antiguos de los primitivos conquistadores indoeuropeos de la India. Tenían y tienen aún un sentido sagrado, pues fueron desde lejanas épocas textos revelados por Brahma.

Cuando los indoeuropeos penetraron la India, desde el norte, ya traían esos cantos a los que se agregaron otros. En esa época lejana no se cantaban en templos, pues no los tenían todavía, sino a plena naturaleza.

Se hacía una cerca, en medio de la cual se hallaba algún montículo, que servía a modo de altar y se buscaba que cada vértice se dirigiera a uno de los puntos cardinales. Un banco de césped amontonado; en él, se suponía, se sentaban los dioses para escuchar los cánticos y recibir las ofrendas del sacrificio, el cual no era sangriento, como el de otros pueblos, sino una ofrenda de manteca, típica de ese pueblo pastor que no quería matar los animales cuya leche bebía. También se ofrecía leche a los dioses.

Antes de afirmarse el brahmanismo, en vez de sacerdotes oficiaban el ritual, el padre de familia y la madre ayudaba; en cuanto a los hijos, eran los fieles y escuchaban los himnos védicos. Se trataba de un culto ingenuo, primitivo, pero grande y hermoso. Los sentimientos predominantes surgen del culto a las fuerzas de la naturaleza, que están divinizadas.

Se rogaba a los dioses por cosas materiales, como salud, preservación de los ganados, de las cosechas, etc. También se adivina en esos cantos el odio o desprecio al elemento indígena, de pigmentación negroide, contra el que luchaban los arios invasores.

Este culto primitivo del pueblo hindú era similar al de su hermano de raza, el iranio, que por esa misma época invadía el Irán, o Persia. Así los himnos de los Vedas guardan un cierto aire de parentesco con los poemas iranios de los libros "Vendidad" y "Vispered". Incluso la lengua sánscrita en la que están escritos los libros de la India, tiene aire de semejanza con el "zend", lengua irania, aunque poco a poco, con el correr de los siglos, se van diferenciando.

Los Vedas pertenecen a distintos autores y cada uno de ellos revela cierta predilección por un dios del panteón hindú. Así:

Wisvamitra, poeta de sentimientos guerreros, siente a Indra (dios del Cielo)

Wasishtja, su rival más señalado, siente a Agni (dios del Fuego)

Sunajsepa, siente a Varuna (dios del Espacio)

Hiranyastupa, siente a Surya (dios del Sol)

Kanwa y Gotana, siente a los Maruts (Vientos).

Hay un recopilador de los Vedas que la tradición, por no saber su nombre, le llama Vyasa (que precisamente significa "compilador" y del que solamente se conocen leyendas.

Clasificación de los Vedas

Aclaremos, previamente, que "Veda" significa, en sánscrito, una de las lenguas clásicas de la India, "ciencia", "conocimiento" o "sabiduría".

En el sentido amplio de la palabra, los Vedas son tres grandes grupos de escritos, a saber:

1 – MANTRAS (o Palabras sagradas)

2 – BRAHMANAS (o Comentarios del sacrificio ritual)

3 – SUTRAS (o Guías de ritual, derecho o ciencia)

Pero en occidente damos al nombre VEDA un sentido restringido, y lo aplicamos sólo a los Mantras. Vamos a adoptar ese criterio, por lo menos para este ensayo.

Los Mantras, pues, son cuatro colecciones (o Sanhita) de himnos, cantos, fórmulas de sacrificio y preceptos mágicos. Estos cuatro mantras son manuales de cuatro clases diferentes de sacerdotes que debían cooperar en el ritual sagrado. Sustituimos, pues, según el criterio occidental la palabra "Mantra" por "Veda" y tenemos:

1 – el Rig Veda. "Rig" viene de la raíz sánscrita "ritch", que significa "alabar". "Ritch" es el himno de alabanza y "rishi" es el poeta que compuso los "ritch".

Por la recitación del "ritch" (himno) el "hotar" (o invocador) llamaba a los dioses a participar en el sacrificio. Así, pues, el Rig Veda es una colección de himnos a las divinidades del panteón brahmánico.

Estos himnos son aproximadamente del siglo XIV antes de Cristo.

El Rig Veda tiene un total de 1028 himnos, los que en conjunto contienen 10600 estrofas. El Rig Veda está dividido en diez libros o Mandala, escritos todos en un sánscrito arcaico, o sea que no es el sánscrito clásico.

Respecto de la métrica, hay en esa obra quince tipos diferentes, con número fijo de sílabas, pero los dos tercios del Rig Veda adoptan uno de estos tres tipos dominantes: a) el de 3 x 8 sílabas, b) el de 4 x 11 y c) el de 4 x 12 sílabas.

Según otra colección de libros, llamada Puranas, el Veda es eterno, exhalado a cada Génesis del mundo por la boca de Brahma. Su divinidad es un artículo de fe, salvo para las religiones "jaina" y "budista", y desde luego para los lokayatas (o materialistas) que los hubo desde tiempos antiguos.

En uno de los himnos del Rig Veda hay un verso interesante; "cien años nos están destinados sobre la tierra"; podríamos compararlo con un versículo de la Biblia que dice "mas los días del hombre son ciento veinte años".

La religiosidad en el Rig Veda

Se alude y se canta a gran variedad de divinidades, pero hay tres que son más importantes, a saber:

AGNI (el fuego) adorado especialmente por los sacerdotes

INDRA (el cielo) adorado especialmente por los guerreros

SURYA (el sol) muy reverenciado por todos, pues calienta, fecunda, da color a las cosas, las hace visibles, es activo; en cambio, la noche estaba considerada a modo de un caos transitorio.

Pero por encima de estos dioses, que podrían ser manifestaciones de la naturaleza, en los Vedas se alude a un ser abstracto, que se llama de diversos modos: EKA (o UNO) ya que es la unidad de todas las cosas. También se le dice AJA (se pronuncia "aya" y significa "lo increado"). A veces se le dice AKSARA (lo imperecedero) y a ocasiones PARMA PADA (o habitantes de lo alto).

2 – El Atharva Veda, es el que en las colecciones sigue en orden al Rig Veda. Se trata de una recopilación de fórmulas y conjuros mágicos (o sea de "atharvan") que destruían la desgracia debida a errores eventualmente cometidos. Estos conjuros eran dichos por el brahmán o sacerdote.

Este segundo Veda es aproximadamente del siglo X antes de Jesucristo.

3 – El Iatchur Veda. Colección de fórmulas y plegarias dichas por el operador del sacrificio (oYAJUS, que se pronuncia "iayus") en el mismo momento en que se vertía el SOMA (o licor sacrificial).

4 – el Sama Veda. Está formado por cantos (o saman) con los que el Udgatar ( o chantre) acompañaba la preparación y ofrenda del sacrificio.

La literatura Vedanta

De los tres Vedas (ahora tomados en el sentido amplio que les dan en India, es decir, del que contiene los Mantras, Brahmanas y Sutras) derivan otros tres grupos de escritos, de contenido ritual y especulativo, que explicaban, complementaban o ampliaban los antes mencionados y que son:

1 – Brahmanas (Tratados teológicos que aclaran el uso correcto de los poemas y fórmulas. Hay muchos, según las escuelas diversas de base védica. Son el campo de batalla de los teólogos del Veda.

2 – Araniakas (significa, apropiado para la selva). Son textos para meditar en el tercer estadio de la vida: el primero es el de "alumno del Veda"; segundo es el de "padre de familia" y el tercero es el de "ermitaño" del bosque. Los tapas o ejercicios de austeridades suscitan a esta altura, el desarrollo de fuerzas místicas, pero son peligrosos para el no iniciado, pues pueden destruirlo si no está bien preparado para ello.

3 – Upanishad. Son tratados místicos destinado a legar conocimientos sobre la naturaleza del sacrificio, la divinidad, el mundo y el alma. La palabra "upanishad" significa en sánscrito "sentado cerca" (se comprende en el sentido de "el que está más cerca del maestro". Tienen la acepción de "doctrina secreta".

Texto del libro X del RIG VEDA (himno 129).

 

"Nada existía entonces; ni el Ser ni el No Ser.

No existía el espacio aéreo, ni encima de él, el firmamento.

¿Qué es lo que se movía poderosamente? ¿Bajo la guardia de quién?

¿Era en el agua, insondablemente profunda?

 

                            II

No existían, en ese tiempo, ni muerte ni no muerte.

No había signo que distinguiera la noche del día.

El Uno respiraba de su propio impulso, sin exhalar ningún soplo.

Y fuera de éste no existía nadie más.

 

                           III

En el origen, las tinieblas estaban escondidas en las tinieblas.

Este Universo no era sino una onda indistinta.

Entonces, por la potencia del Ardor, el Uno tomó nacimiento,

Vacío y recubierto de vacío.

 

                           IV

El Amor provocó el desarrollo original,

Amor que ha sido la primera semilla de la conciencia.

Inquiriendo en ellos mismos, los Poetas saben descubrir

Por su reflexión, el lazo entre el Ser y el No Ser.

 

                           V

Su cuerda estaba tendida transversalmente.

¿Qué es lo que estaba debajo? ¿Qué es lo que estaba encima?

Estaban los sembradores de semillas, estaban los poderes.

El impulso espontáneo estaba en lo bajo, el darse a sí estaba en lo alto.

 

                          VI

¿Quién sabe, en verdad, quién podría proclamar

de dónde nació, de dónde vino esta creación secundaria?

Los dioses nacieron después, por la creación secundaria de nuestro mundo.

Pero ¿quién sabe de dónde ésta misma ha salido?

 

                         VII

De dónde ha salido esta creación secundaria

Y si ella es o no objeto de una Voluntad

Sólo el Sumo Vidente de este mundo, en el más alto firmamento

Es quien lo sabe... si es que lo sabe.

Este himno, el número 129 del "Mandala" décimo del Rig Veda requiere algún comentario que acerque al lector a la profundidad del pensamiento inicial de los antiguos indoeuropeos que entraban poco a poco en la India.

Como en varias otras cosmogonías, el poeta parte de la existencia de una "nada" inicial. Sin embargo parecería, aunque el concepto no deja de ser vago, que para que exista el "No ser", antes tendría que existir el "Ser" y viceversa. De la nada se forman las cosas y vuelven a la Nada. En el segundo verso se afirma que no existía e Firmamento. En los pueblos antiguos, el Cielo y a veces varios cielos superpuestos, tenían consistencia, eran sólidas bóvedas pobladas de dioses. El tercer verso alude a la existencia de un soplo cósmico de origen desconocido, que en un deseo de explicar esa intuición del poeta con palabras más actuales, quizá se refiera a un movimiento ondulatorio o vibratorio desconocido por el autor, pero presentido.

En el verso cuarto el poeta filósofo se pregunta si ese movimiento estaba en el agua. Pero, ¿en qué agua? ¿En los mares de arriba? ¿En el mar tal como ahora lo conocemos? De cualquier manera, parecería que, como se sabe hoy el origen de la vida estaría en el agua. Pero en realidad, el autor del himno no afirma nada, sino más bien se deshace en profundas preguntas.

2do. Cuarteto

En el primer verso se afirma que no existía la muerte (Yama) porque no había hombres, ni la No – muerte, una forma de llamar a la inmortalidad, porque aun no existían los dioses. Los antiguos a veces se hacían esta pregunta: ¿era la noche o el día quien había precedido en el tiempo? Para el autor del himno filosófico que se comenta dicha cuestión no tiene sentido: simplemente no existían ni la noche ni el día. La razón debe resultar del nacimiento de Surya, el Sol, que separará luz de tinieblas. ¿Habría entonces una semi – oscuridad, una mezcla de ambas? Sólo sugiere preguntas que deja sin respuestas.

El EKA (el Uno) es decir, la Unidad Infinita (concepto que mucho después retoma Pitágoras) toma diversas formas y por ahora ha renacido en la de Brahma o mejor, Brajma, y respiraba sin que nadie lo hiciera respirar a él. Recuerda la teoría de los motores de Aristóteles. Cada cosa pone en movimiento o es motor de las que a ella están sometidas, pero hay un Primer Motor, que mueve todo sin ser movido. Los filósofos, al llegar a ciertas alturas científico – metafísicas, se abrazan y se abrasan en concepciones, no idénticas, pero sí, parecidas. Se hermanan en lo que el poeta filosófico armenio Eliseo Tcharentz llama "la angustia azul", es la enfermedad metafísica que hace sufrir al investigador, al cazador infructuoso de Verdades: "Nadie nos dio la angustia azul; es oscuro y grande el misterio; oscuro el infinito y viviente... ¡cuántas puertas cerradas y lejanas hay en ella!... "Y sin embargo la angustia azul no nos dio nada".

Y el Eka del himno védico no exhala cosa alguna de sí, ningún soplo y por lo tanto, no nace el Universo, porque para los indios de los Vedas, el mundo era una emanación del propio Uno. El Eka respira, pero por ahora, para sí, dentro de sí, sin desdoblarse todavía en cosa alguna.

3er. Cuarteto

La idea según la cual las tinieblas están escondidas en las tinieblas, como replegadas en sí mismas, deja de nuevo la duda de si son realmente tinieblas u otra sustancia cósmica más intuida que expresada científicamente; en realidad debe ser analizado en relación al verso segundo del cuarteto anterior.

Muy importante el verso tercero porque se refiere a la existencia de una onda indistinta, a una vibración cósmica, estado de actividad no perceptible por nadie si alguien hubiera existido entonces. Esa vibración cósmica es la primera manifestación del Eka. El verso tercero alude al despertar del Eka, quien toma nacimiento porque en el Universo, despertar es nacer y adormecerse la sustancia es morir. El Uno sale de la "pralaya". Despierta por la potencia del Ardor, concepto que si se transporta del plano filosófico al astronómico actual sería el de agujero negro y big – bang. Pero la traducción francesa de este texto ha omitido que el original en sánscrito dice, no "Ardor", sino "Tapas". Los Tapas eran ejercicios de austeridades tremendas que daban por resultado una inmensa fuerza mental que dominaba lo físico, por lo tanto hay que rechazar la idea de un parentesco con un "big bang"; en todo caso lo sería en el plano mental de la divinidad creadora, en su emanación universal.

El cuarto verso del tercer cuarteto presenta un problema derivado de la lectura del texto originario. La palabra "vacío" se escribe en sánscrito ABHU. Y la palabra "Potencial" se escribe ABHÚ, o sea de la misma manera, pero con acentuaciones algo diferentes; de ese modo, podría traducirse así:

"potente y recubierto de vacío" lo que es más lógico, porque esa sustancia divina o simplemente física pero divinizada no puede estar físicamente vacía ante el vacío exterior, sino llena de fuerza creadora.

Hay, sin embargo, argumentos aceptables a favor y en contra de ambas hipótesis.

4to. Cuarteto

El Deseo de crear (Amor) que en sánscrito es Kama y también Ananga se produce en la conciencia del Uno o Ekka. De aquél se producirá la semilla del desarrollo originario.

¿Quién sabe explicar esto? Sólo pueden hacerlo, según el autor, los poetas, cuando al inquirir en el fondo de su ser, pueden adivinar, intuir, (y de ahí que se los llamara "vates" ente los antiguos) por su captación de los lazos misteriosos que hay en el fondo de las cosas.

Hay, pues, una concepción intuicionista respecto del conocimiento; sólo la poesía puede llegar hasta lo Absoluto, allí, donde la mera reflexión del hombre racional no alcanza. De ahí que los poetas fuesen considerados divinos en la antigüedad. De ello también se comprende los versículos iniciales de "La Ilíada" y "La Odisea". Y aunque Platón despide y exilia a los poetas de su República, en el diálogo con Ión, reconoce su captación de los mensajes de la Divinidad, pues de lo que cantan nada sabe y su conocimiento no viene por la vía teorética o especulativa, sino por obra de las potencias de endiosamiento.

5to Cuarteto.

El verso inicial continúa el concepto anterior. Los poetas captan, en su pensamiento, la demarcación, por medio de una cuerda de medir (cuerda que aparece en otras cosmogonías) la separación de "lo de arriba" y "lo de abajo", es decir, de cielo y tierra. Vislumbran ahora a los "sembradores de semillas", es decir, de las fuerzas misteriosas que pueden crear la vida. Y el texto sugiere cierta interpretación sexual del mundo. Lo de arriba, que es el darse de sí, es lo masculino. Lo de abajo, o sea el impulso espontáneo, es lo femenino. La tierra concibe de las semillas, por eso es femenina. El Cielo, Sol, Lluvia, etc., engendran en la tierra, por eso son lo masculino.

6to. Cuarteto.

Pero más allá de la creación de la vida en nuestro planeta, por obra de las fuerzas masculinas y femeninas, antes de ello, existió la creación secundaria, el mundo fenomenal, al cual nuestros sentidos captan imperfectamente, es decir, como fenómenos. Esa creación fenomenal del Universo al cual hoy se le concibe cada vez más grande ¿de dónde proviene? Aquí el poeta se detiene, como desalentado, y ya no se anima a afirmar, como en versos anteriores e incluso se contradice en algo. O por lo menos, el pensador no puede saber cómo, de qué sustancia ha sido creado el Universo.

7mo. Cuarteto.

El problema último es saber si el Universo es el resultado de una casualidad. Lucrecio en "De la Naturaleza a las cosas" pensaba "que el mundo es el resultado feliz de la danza de los átomos". La otra hipótesis plantea, por el contrario si esta creación secundaria es algo querido, obra de una voluntad inteligente.

La respuesta a este problema está sólo en lo que diga el Sumo Vidente, en el Ekka. "Sólo él lo sabe... si es que lo sabe". Entonces el sabio se encuentra ante la duda que plantea la existencia, no ya de cómo y para qué está creado el mundo sino si el Creador es inteligente, consciente, o no lo es,. Y en caso afirmativo, ¿habrá querido crear al Universo? ¿O se escapó de su propio ser como una emanación impensada? ¿Cómo una prolongación no prevista por sí mismo, pero de sí? Parece que ante la tremenda grandeza de la problemática que el poeta ha levantado peldaño a peldaño, queda perplejo. Casi ha tocado lo Absoluto, pero no sabe qué es lo Absoluto.

Algunas aclaraciones que pueden tener algún sentido, pues es necesario abreviar:

La métrica el Rig Veda contiene en sus dos tercios una cantidad silábica fija, pero en particular, en buena parte de los himnos aparecen estrofas de tres por ocho sílabas, de cuatro por once y de cuatro por doce, esto da variedad y mayor eufonía.

Hay un verso a resaltar: "Cien años nos están destinados sobre la tierra". En la Biblia se lee: "Mas los días del hombre de hoy es muy diferente de la vida natural de un beduino del desierto o de un pater familiar que entonaba los himnos védicos junto a su familia, adornando la naturaleza y consustanciándose con ella.

Si en el texto sánscrito arcaico se nombra el principio creador con la palabra Ekka o Uno, no es la única designación. En otros versos se lo dice Aja (Aya) lo Increado, o Aksara (lo imperecedero) o Parma Pada (Habitante de lo alto).

Según los Puranas, el Veda es eterno, exhalado en cada Génesis por la boca de la Divinidad, que actualmente se llama Brahma. Se le considera artículo de fe, a excepción de los locayatas o materialistas, y las escuelas budistas y jainas.

El Manava Dharma Sastra o Shastra.

El significado de este título es el siguiente: Shastra es un tipo de libro. Dharma es la ley, el derecho, la justicia y aparece personificado como una deidad en las epopeyas, sea en el Mahabhárata, el Ramayana, etc. Manú es el autor y con la correspondiente declinación sánscrita, que difiere de la castellana y griega en la cantidad de los casos, sería Libro de las Leyes de Manú.

Manú era un antiguo legislador de la India, divinizado, pues la tradición lo hace descender de Brahma. Este dios se escindió en su parte masculina y su parte femenina para crear a Viradj, hijo pues de la dualidad Suprema. Por medio de un Tapas, Viradj engendró y dio también a luz a Manú, quien por eso recibe el epíteto de "salido del ser que existe por sí mismo". Hasta ahora han venido al mundo siete Manús sobre un total de catorce. El primero, padre del linaje humano, escribió este libro. Sobrevino un Diluvio tal vez el que se narra en el Mahabhárata y otro y este libro sagrado fue salvado por un pez divinal. Fue revelado por el propio Brahma y primitivamente constaba de cien mil shlokas, que son versos dobles, como los que se usan en la poesía épica sánscrita. Pero luego, para los humanos, se hizo un compendio de sólo 2685 shlocas, es decir, 5370 versos. El código primitivo quedó para lectura de los propios dioses. Todo este aspecto legendario le daba y da a los indios la idea de libro cuyas disposiciones no pueden ser objeto de discusión, salvo las escuelas que también cuestionaron a los Vedas.

Evidentemente el Manava Dharma Sastra es un libro muy importante y además muy bien escrito. Ciertamente no conformará en su texto ritual y jurídico el fondo de muchos de los preceptos, como tampoco conforma la legislación esclavista en Grecia y Roma en la que el esclavo no era una persona, sino una cosa. No puede juzgarse con un criterio actual una obra que comenzó a redactarse en el siglo II a J. C. Y concluyó de formarse en el siglo II después de Cristo.

Comienza con una exposición cosmogónica, algo así como un Libro del Génesis, luego reglamente el régimen de castas, alimentos y prohibiciones así como deberes de cada una de ellas. El libro séptimo trata de los deberes del rey, que pueden ser comparados con los de otro libro de la India, el "Kautillya – Arthásaska" pues ambos plantean los problemas de los libros 8 y 9, pues tratan de materia penal, civil e incluso procesal con la comprensión que debe tenerse respecto de criterios tan antiguos. La materia jurídica se divide en dieciocho pequeños capítulos, a saber: "deudas, depósitos, prendas, ventas sin derecho posesorio, contratos sociales, anulación de compraventas, litigios entre empleadores y asalariados, litigios por límites de propiedad, ofensas por vía de hecho, ofensas verbales, hurto, violencia, adulterio, deberes entre los cónyuges, sucesiones, juegos y apuestas. El libro 10 trata de las castas mixtas, el 11 de las ofrendas, sacrificios, clasificación de pecados. El 12, de las recompensas que merece el bien y los castigos para quien obra mal en las vidas futuras, pues se admite la transmigración de las almas hasta la liberación final. Aquí hay algunos enfoques filosóficos y también las partes jurídicas podrían ser estudiadas en vista de un pequeño aporte a la filosofía del derecho.

Lo que interesa para este estudio es la visión cosmogónica del redactor, es decir, el LIBRO DEL GÉNESIS.

A una pregunta hecha a Manú por "maha – rishis", o sea hombres de alto grado de santidad, el interpelado empezó a explicar cómo se formó este mundo actual:

"Este mundo estaba sumergido en las tinieblas, imperceptible, desprovisto de todo atributo, de todo distintivo, sin poder ser descubierto por el raciocinio, ni ser revelado; parecía sumido enteramente en el sueño".

"Cuando el término de la disolución hubo concluido, el Señor existente por sí mismo y que no está al alcance de los sentidos externos, haciendo perceptible este mundo con los cinco elementos y los otros principios, resplandecientes del más puro brillo, apareció entonces y disipó las tinieblas; es decir, desarrolló la naturaleza".

Este texto señala el despertar de Brahma, dormido en el período de descanso llamado "pralaya". Entonces, por la fuerza de su mente (en otras cosmogonías es la Palabra) decidió hacer emanar de su esencia las diversas criaturas. Creadas las aguas de este mundo (planeta) envió un germen de vida a las aguas, que se transformó en un huevo donde se alojó el espíritu vital, divino. Tras un año de Brahma, por obra de su mente, el dios separó ese huevo y la parte superior fue el cielo y la inferior, la tierra. En el medio colocó la atmósfera, las ocho regiones celestes y el depósito invariable de las aguas. En eso no difiere demasiado de otras cosmogonías, pero es de señalar que el tiempo de acción es muy superior al de ellas. Un solo día de Brahma equivale a 4320 millones de años humanos. A ese día de Brahma se le llama "kalpa". Treinta kalpas forman un mes de Brahma. Un año de Brahma equivale a 3.110.400.000.000 años humanos.

Otro aspecto interesante es la existencia de una teoría atómica. Hay átomos (llamados aquí "tanmatras" de los cinco elementos, que son éter, agua, fuego, aire y tierra).

El texto continúa de esta manera: "Y habiendo (Brahma) unido moléculas imperceptibles de estos seis principios dotados de una gran energía, a saber, los rudimentos sutiles de los cinco elementos y la conciencia o partículas de estos mismos fundamentos, transformados y tornados en los elementos y los sentidos, formó entonces todos los seres".

Brahma puso nombre a todos los seres y cosas, creó multitud de dioses esencialmente activos, creó los tiempos y sus divisiones, formó las cuatro castas.

Más adelante Manú expresa: "Después de haber creado así a este universo, y a mí, Aquel cuyo poder es incognoscible desapareció de nuevo, absorbido en el Alma Suprema, reemplazando el tiempo de la creación por el de la disolución, o sea, la "pralaya". En resumen, cuando Brahma se despierta crea un mundo; cuando, fatigado se duerme, ese mundo se disuelve. Un día Brahma contiene cuatro momentos, para el hombre, edades dada su longitud de tiempo; dichas edades se llaman "yugas" y sus nombres son Krita, Treta, Dwapara y Kali. El conjunto de esas cuatro edades es de 12000 años divinos o sea 4.320.000 años humanos. Cada mil edades divinas sucede una "pralaya" o noche de Brahma.

Respecto de los "yugas" expresa Manú:

"En el Krita – Yuga, la Justicia, bajo la forma de toro, se mantiene firme sobre sus cuatro pies. La Verdad reina y ningún hecho efectuado por los mortales procede de la iniquidad. Pero en las demás edades, por la adquisición ilícita de las riquezas y de la ciencia, la Justicia pierde sucesivamente un pie, y sustituidas por el robo, la falsedad y el fraude, las ventajas honestas disminuyen gradualmente una cuarta parte". "Ciertas virtudes son peculiares de la edad Krita, otras de la edad Treta, otras de la edad Dwapara y otras de la edad Kali. Son, por ese orden, la austeridad, la ciencia divina, el cumplimiento del sacrificio y en la última, sólo la generosidad".

Innecesario es decir que el mundo actual, desde hace siglos ha entrado en el período Kali, cuando el toro de la Justicia está sostenido sobre una pata y vacila. Cuando caiga, acontecerá una nueva disolución universal y sólo quedará, invisible, Brahma dormido.

El ciclo de Krishna.

Las fuentes principales para conocer algo a propósito de la vida, en su mayoría legendarias, y de sus doctrinas, responden principalmente a distintas fuentes: el "Vishnu Purana", el "Harivansha" y dos libros intercalados en la epopeya "Mahabhárata" que son "El incendio de la selva" y la "Bhagavad Gita" (o mejor "Guita"), es decir, "La canción del Señor".

Krishna nació en la ciudad de Mathura, hoy objeto de veneración por ese hecho. Vio la luz en un Kali – Yuga, o sea de descomposición del mundo, necesitado entonces de un Iluminador. El rey de ese lugar era Kansa, que pertenecía, o por lo menos era apoyado, por monarcas de las dinastías lunares. Para fortalecer su trono se alió con Kalayeni, rey de los ivanas (los de cara amarilla) sin duda de origen chino. La tradición legendaria hace de Kaleyeni un rey de las serpientes, las que se enroscaban en su cuerpo y cetro. El rey Kansa se casó con la hija de Kalaieni llamada Nysumbi, que dominaba, con sus artes mágicas al monarca de Mathura. Pero como no lograba tener hijos, realizaba sacrificios sangrientos sin resultado alguno.

El rey de Mathura tenía una hermana, muchacha pura, virgen, humilde, que pasaba su vida hilando. Los augures vaticinaron que ella, sin intervención del varón, daría a luz un hijo que sería heredero del reino y dueño de una concepción moral y filosófica que se expandería por el mundo. Aquí los textos nos ofrecen dos tradiciones: el padre sería el propio Vishnu o tal vez, según otra versión, Mahadeva, el Gran Dios.

En el fondo ambas personalidades divinas se confunden en una sola. Es de observar cierta similitud con aspectos de la vida de Jesús. Al conocer la profecía, Kansa mandó a matar a todos los niños de su reino pero el "purohita" o jefe sacrificador vio en sueños la crueldad para con ese niño, dio aviso a Devaki, la que logró huir y refugiarse entre los sacerdotes. Dekavi, entre ellos vivía en un estado de éxtasis, junto al Arbol de la Vida. Se le apareció Mahadeva y por su mera contemplación, concibió, virgen, al niño, al que dio luego a luz, es decir, a Krishna. Este vivió entre los pastores, era juguetón, alegre, gustaba de la danza y del canto, y atraía a las gopis (pastoras) que lo escuchaban embelesadas. Kakayeni le envió al más fuerte de sus reptiles, pero Krishna lo mató. Es un tema muy repetido, el combate del héroe y del dragón: Hércules, niño mata a dos serpientes que Hera le envía a su cuna; con sus manecitas apretó las cabezas de los dos reptiles. Los arios casi no conciben que el guerrero no mate a un dragón: en el Shah Namé, esa hazaña es realizada tanto por Isfandiar como por Rustem, hasta que el Destino los obligue a enfrentarse en un combate de tres días; en Grecia, Febo mata al Pitón, en la Edda de Shorri Sturlesson lo hace Sigund y en "Das Nibelung Not" hay una alusión de Hagen a Gunther en la que se le recuerda que Siegfrid ha matado a un dragón, sin olvidar la atribuida a San Jorge de Capadocia en la "Historia lonobarda" luego rebautizada con el título de "Leyenda Aurea".

Muchas acciones realiza Krishna, incluso entra como auriga de su tío Kansa. Nisumbí se enamoró de él en un episodio que se repite en la Biblia, con la mujer de Putifar, y en un cuento egipcio, el de "Anubis y Bata" (Los dos hermanos). Pero Krishna se detiene porque al mirar los ojos de la seductora, ve el Infierno. Tras el asesinato de Vashista por Kansa, es Krishna quien se convierte en jefe de la congregación de los anacoretas y renuncia a las hazañas bélicas como antes las del "Incendio de la selva" y su acción en calidad de auriga, en la guerra entre pandavas y kuravas por el reino de Hastinapura (Ciudad de los elefantes), en un alto de la cual transcurre el diálogo con Ardyuna conocido como la Bhagavad Guita.

Tiene el presentimiento de la necesidad de su muerte para ejemplificar su doctrina que ya ha sido bien difundida en la India. Dijo: "Es preciso que el hijo de Mahadeva muera atravesado por flechas para que el mundo crea en su palabra". Dio una orden mental a su voluntad de vivir y estaba en esa meditación cuando llegaron los guerreros de Kansa, lo ataron a un árbol y comenzaron a flecharlo. Al primer flechazo exclamó: "¡Vashisth! Los hijos del Sol han vencido". Tras la segunda saeta, dijo, recordando a su madre, ya muerta: "¡Madre mía radiante! Quienes me amen entren conmigo a la luz!". A la tercera: "Mahadeva Brahma".

Krishna y el Amor. Aunque amado por las gopis, a las que corresponde alegremente, a veces con cierta inconstancia, pues, a diferencia de Jesús, no mantiene la castidad, considera que por encima de los goces carnales debe existir, por alguna mujer, un amor purísimo, de tal modo que represente el ejercicio de la más alta espiritualidad; al el caso de Radhi, muchacha que nació ciega hasta que vio una vez a Krishna y se aclaró su vista. Conviene aclarar que los nombres femeninos de la India terminan en "i" y los masculinos en "a". En las traducciones castellanas se invierte, de modo que a menudo se dice Radha, cuando corresponde decir Radhi, como se dice Damayanti, Draupadi, cuyo padre era Draupada, etc. Radhi se convirtió en el símbolo del alma humana en su amor a los Infinito y la teología vaisnava que alcanzó su apogeo en Bangla Desh en el siglo XV, exigía que por sobre los amores carnales, el hombre debía, además, elevar su alma hacia un amor ideal, que no podía ser su esposa, porque tal caso habría lazos de carnalidad. Se pensaba que la práctica de ese amor llevada a la máxima elevación, ayudaba al alma a alcanzar su liberación e incluso su salvación. Señala Glasenap que ese amor "debe ser puro como el oro. Sólo aquel que ha sobrepasado todos sus bajos apetitos, que ha salido de las tinieblas de los instintos incontrolados puede esperar la salvación supraterrestre. aquel que ve en su amada una imagen de la divinidad eterna para quien ella es tan sagrada como las plegarias, etc.". A Krishna, Radhi se le representó en Rami, la Madre Universal.

Esta línea de pensamiento se ensanchó con Chandidasa, el poeta filósofo más notable quizá del siglo XV bengalí, autor del "Shri Krishna – Kirttana". Esas ideas pasaron, vía arábiga, a occidente, influyeron sobre la idealización de los trovadores, en las cortes de amor, en un Godofredo Rudel o un Bertrad de Born, pasaron a Dantesy antes a Petrarca y culminan en el Eterno Femenino, uno de los objetos que provocan la salvación del Fausto de Goethe, que no fue concesión al cristianismo como algunos críticos creyeron ver, sino producto de una corriente que nace en el Vishnu Purana.

Se analizará a continuación, dos textos fundamentales de la filosofía de Krishna, a saber: "El incendio de la selva" y "La Bhagaad Guita".

El incendio de la selva.

Este fragmento, que está ubicado en el canto primero del Mahabhárata, narra largamente al principio del mismo, las solicitudes que un rey Skvétaka ha hecho a los brahmanes, para que lo ayuden a realizar con ellos los sacrificios de manteca clarificada que los hombres piadosos hacían a las deidades. Shvétaka realizaba tantos, que los sacerdotes no lo podían acompañar y al fin, tras turnarse entre sí, se excusaron y se retiraron de su presencia aunque llenando al rey de alabanzas. Sólo le aconsejaron que fuese al monte Kailasa e impetrara la colaboración de Rudra, cuyo epíteto es el de "el Pacificador". Rudra le explica que los dioses no ayudan por sí mismos a los mortales a efectuar las ofrendas. Pero le dice que si Shvétaka puede hacer durante doce años sin auxilio de nadie esas ofrendas obtendrá de él (Rudra) lo que le solicite. Al fin de ese período Rudra, muy impresionado por la actitud piadosa del rey, le da por compañero a Duravasas, brahmán dotado de brillo espiritual. Este accedió a acompañar a Shvétaka y el larguísimo sacrificio, que duró años, fue concluido. Este rey piadoso subió luego al Cielo con la admiración de dioses y hombres. Es un simple exordio que prepara el tema central y que ha sido reducido a la mayor brevedad posible.

Pero Agni, dios del Fuego, es el Portador de las ofrendas a los dioses y al haber bebido durante doce años manteca clarificada se ha enfermado, se siente incapaz de curación, ha perdido su brillo y reconoce que se ha opacado. Recurre entonces a solicitar el auxilio de Brahma. Este le solicita que incendie la espantosa selva de Khandava, habitada por los rivales de las divinidades, que sirve de asilo a seres animados por la maldad y el espíritu de confusión. "Cuando hayas comido la grasa de esas criaturas salvajes en sus instintos, te curarás. Ve, pues, a consumirla con todo lo que vive". Agni, el fuego, intenta siete veces incendiar la selva de Khandava, pero los animales moradores de ella aportan agua e impiden que Agni cumpla su cometido. Indignado, impotente, volvió a Brahma, su ancestro. El Gran Dios le dijo: "Veo un medio para que hoy consumas la selva de Khandava; solicitar la ayuda de Krishna y Ardjuna (Vasudeva). Podrás entonces quemarla, aunque está protegida por treinta y tres dioses. Ellos dos impedirán la fuga de todos sus habitantes". Agni va hasta un lugar donde Krishna y Ardjuna reposan a la luz de Surya (el Sol) ha tomado la forma y vestimenta de un anacoreta y hace la súplica. (Agni, el fuego, es el señor que tiene por estandarte al Humo). Krishna solicitó a Varuna el arco, el carcaj y el carro que tiene en la bandera la imagen de un mono. Es de notable poesía la descripción del arco y luego de los caballos del carro, rápidos como el pensamiento. Ardjuna le hizo la pradakshina, el más ceremonial de los saludos, al arco y al carro. Recibió Krishna por su parte, de Rudra, un disco invencible, que también es objeto de descripción. La descripción de la batalla es tremenda y está a la altura de las del Ramayana, si lo las supera, pero es preciso abreviar. Indra, dios del Cielo, quiere defender la selva de Khandava y hace llover para impedir el fuego de Agni, pero Ardjuna, con su carcaj de flechas inagotables detiene millones de gotas de agua. Los seres incendiados parecían tomar formas de fuego. Al fin algunos animalitos suplicaron a Krishna que los perdonase, ya que los dioses que protegían la selva de Khandava huyeron uno a uno. Fueron perdonados algunos seres suplicantes, entre ellos cuatro pajarillos. Krishna juntó las manos en actitud reverencial, como si hiciera el ajali y absorbió el fuego.

Explicación de este texto en el plano filosófico.

Este combate tiene un doble simbolismo como hace notar Jean Herbert al comentarlo. Puede ser estudiado desde el punto de vista de la cosmogonía y casa uno de los seres, alrededor de veinte o más, omitidos en un afán de sintetizar son fuerzas cosmogónicas en pugna, presentes en la disolución del un kali – yuga, y terminación del mundo apariencial. La segunda interpretación es la de carácter psicológico. La selva representa el reino mental, regido por Indra, dios del Cielo. Pero las ideas de ese mundo mental analizadas, revelan discriminaciones, polarizaciones, oposiciones que traban una acción coherente, rivalidades que desunen, desorden de una dirección mental, todo ello simbolizado por esas fuerzas que combaten en el fondo del ser personificaciones de monstruos íntimos. En nuestra alma tenemos seres del bien, representados por los suras o devas, y del mal, ya sea los danavas o los asuras. Entonces Agni, cuyo simbolismo es, en este pasaje, el Poder consciente dotado de Voluntad, decide destruir esa selva de confusiones que hay en nuestro yo. Al principio no logra su intento porque nuestro albedrío se mueve entre fuerzas y opciones mentales demasiado autónomas. Estamos llenos de dioses internos y contradictorios y no aparece un criterio director y orientador. La selva es destruida y eso hace que nuestros demonios interiores huyan. Es decir, sobre el plan yoga, se pasa de la conciencia de "Maya", la Ilusión en que estamos sumidos, a una Voluntad firme y Divina, rectora de nuestro ser.

La Bhagavad Guita (La Canción del Señor).

Para situar el momento de este diálogo, débase señalar que el ejército de los Kuravas (o descendientes de Kuru) está enfrentado a los cinco Pandavas (hijos de Pandú) pues de la misma manera que el patronímico aqueo está dado por la posposición "ida": Néstor Nelida, Argamenón Atrida, Héctor Priámida, etc., en sánscrito se usaba la posposición "ava".

Los cinco Pandavas, Yudhisthira, Bima, Ardjuna, Nakula y Sahadeva se enfrentan a los primos, los cien Kuravas, por la posesión del reino de Hastinapura.

Pero en una detención de la batalla, que en total dura dieciocho días, Ardjuna siente desfallecimiento ante la muerte de tantos amigos y parientes que combaten en el campo opuesto y piensa que sería mejor abandonar la lucha y retirarse. Krishna ha tomado la figuración de un auriga o sea un guerrero. Es la tremenda batalla de Kurukshetra, donde han muerto héroes, hombres elefantes, caballos. Ardjuna piensa si vale la pena el ambicionar la participación en el gobierno de un reino a un precio tan elevado; quizá, opina, será mejor ser muerto que matar. Ese primer capítulo de los dieciocho que componen la Bhagavad Guita se conoce como "Desaliento de Ardjuna", da una idea de lo que es el ser humano, en esta vida, desde el nacimiento hasta la muerte. En esta batalla, la debilidad del hombre traducida en apegos a personas, cosas o situaciones, su servidumbre a hábitos y costumbres establecidas, lo llevan a inacabables trastornos. Por lo general el hombre es débil y sucumbe a las fuerzas groseras y esclavizadoras de su ser. Y así, las más altas obligaciones casi nunca son realizadas; el idealismo ético se deja de lado y día tras día naufragan los deberes que quedan inconclusos.

La batalla de Kurukshetra representa la lucha en nuestro "yo". Los pandavas, para el autor anónimo de este libro, constituyen la parte más elevada y noble del hombre, los kuravas, lo inferior, lo impuro que hay en él.

En el segundo capítulo, Krishna le explica la naturaleza del alma destructible y la diferencia entre el cuerpo físico y el espiritual que componen juntos, a un ser humano. Krishna trata de hacer reaccionar a Ardjuna por diversos medios, aun duros y le habla con firmeza: "Debes sentirte avergonzado. ¿De dónde viene esa cobardía dentro de ti? Tus enemigos te llamarán cobarde, te señalarán con el dedo. Dirán: "Huyó del campo de batalla. Ponte de pie y pelea" (en realidad no era cobardía sino compasión lo que sentía Ardjuna). Krishna comprende que la mente del héroe está agitada y ni puede razonar. Primero tiene que calmarlo, como puede leerse en este pasaje:

"Tú te lamentas por algo que los hombres sabios no se deben lamentar. Este es un fenómeno inevitable. Los sabios no se lamentan por lo inevitable. Todo lo que se crea debe desaparecer. Si tú crees que lo que muere es el cuerpo físico, pues el espíritu interno nunca muere ¿dónde está la razón de que llores? Como el que usa un saco o una capa, cuando se gastan se desechan. De la misma manera, el que habita un cuerpo, el que está vestido con esa envoltura física, sale de una y toma otra. A este espíritu, que es lo más profundo, lo esencial del Yo (Atman) las penas no pueden atravesarlo, arma alguna puede herirlo, ni fuego abrasarle, ni agua humedecerle, ni viento orearle. Es invulnerable, incombustible, impermeable, inoreable. Es perpetuo, difuso, incorruptible. Si así lo reconoces, no has de afligirte"... "Cada uno debe morir y cada uno vuelve a nacer. ¿Dónde está la causa para preocuparte? Estos seres vienen por un corto tiempo y desaparecen. Y al salir de esta manifestación, vuelven a la fuente originaria de la que procedían.

Al observar Krishna que Ardjuna se ha calmado, comienza su exposición de los principios fundamentales de la vida según el "yoga" y aun conceptos de otras escuelas. Debe tenderse al equilibrio, es decir al "Soga", renunciando a todos los apegos, sereno ante el éxito y el fracaso. La aflicción no depende de las obras sino de la apetencia del fruto que se espera de ellas, por lo tanto, no hay que renunciar a las acciones, no debe estarse inactivo, pero tampoco sufrir si éstas no dan el premio que el hombre creía merecer por ellas.

Algunos conceptos clarificadores:

Se rechaza en general, la doctrina de los Vedas. En el capítulo II versos 42 a 46 se expresa: "la misma utilidad que tiene una cisterna de agua en un lugar inundado de agua por todas partes, tanta utilidad tienen los Vedas para el brahmán que comprende la Verdad".

Luego explica su concepto de "yoga", es decir, de la Disciplina. Etimológicamente proviene de "yuj" (uncir), sujetar un buey a un yugo. Pero subyugación se aplica al dominio de sí mismo. Puede significar, según casos, unción del hombre con los sentidos, con sus aspiraciones a lo Absoluto. Los dos sentidos del "yoga" son: el poder de subyugar, sujetar, encantar; y asimismo, la acción y efecto de subyugarse a sí mismo.

En el Bhagavad Guita se plantea el problema de los modos de llegar al "yoga". Las variantes podrían ser, entre otras: la disciplina de la meditación sobre la divinidad, facilitada por la frecuentación de lugares solitarios, con búsqueda de la eliminación de pasiones: violencia, soberbia, posesión de cosas, ira. Es la opinión de Dhyana – Yoga. Otra vía de adoptar es la disciplina del conocimiento (samakhya) basada en métodos de razonamiento e incluso de acción. Abreviando, cabe la disciplina de la devoción (bhakti –yoga) de la acción (karma yoga), la de la renuncia (samnyasa – yoga), la del contralor sobre sí mismo (atmasan yama – yoga). En la Bhagavad Guita los métodos predilectos son una mezcla del "bhakti – yoga" y el "karma – yoga".

Ante esta invitación de Krishna a adoptar estos métodos responde Ardjuna: "Tu nacimiento, Krishna, es posterior, y el nacimiento del Visvavant es anterior. ¿Cómo, pues, tengo que entender que tú has proclamado esta doctrina?". La respuesta de Krishna es: "Yo he pasado muchos nacimientos y tú también, ¡Oh, Ardjuna! Pero yo los conozco todos y tú no los conoces".

No es lo mismo para este relato, la meditación de un hombre vital que la meditación ante la muerte evidentemente próxima, pues hay un tiempo para morir y no renacer y otro para morir, pero sujeto a un nuevo doloroso nacimiento. Y aquí se desarrolla la doctrina de las "hebras" (o cualidades de la naturaleza material). Así, si el alma va a la disolución cuando predomina la bondad, puede llegar hasta Brahma; si va a la disolución dominado por pasiones, renace entre los apegados a la acción y disuelto en el predominio de la oscuridad, se reencarna en matrices de los sumidos en la confusión.

El libro continúa desarrollando capítulos análogos y a la vez distintos, de gran riqueza espiritual, muy difíciles de ser comprendidos y aun sensibilizados en esta civilización occidental, prodigiosa en sus conquistas en los campos de la ciencia y la técnica, aunque se advierte una casi imperceptible aparición de muchos libros que indican la posibilidad por parte del hombre actual, de unir, en una síntesis difícil, pero no imposible, lo positivo de los mundos oriental y occidental, tarea tal vez del siglo XXI o más lejana aún.

Buddha.

Si se lee con atención la vida de Buddha, por Asvagosha, por ejemplo, se observará que el nacimiento de este ser de ética y filosofía profundas está rodeado, como es el caso de otros maestros, de una serie de elementos fantásticos, espléndidos desde el punto de vista poético o por lo menos literario, pero que serán omitidos en esta síntesis de hombres e ideas.

Hijo de un "radya" (o rajá) vive una vida de lujo y alegría durante su niñez, en un hermoso palacio, pues se le ha vaticinado a su padre, Sudyoddana (Arroz Puro) que el recién nacido Siddharta Gotama, podría ser un rey notable, pero si llegaba a considerar la existencia del dolor universal, renunciaría a todo y sería un maestro de excelsa doctrina. A pesar de los cuidados del padre para apartar al joven de todo pensamiento doloroso, la contemplación de la vejez, la enfermedad y muerte en un paseo que hizo fuera de su palacio, (cuando ya estaba casado con Yasodari y tenía de ella un hijo, Rahula), esa contemplación lo sumió en estupor y tristeza. Se sentó bajo la sombra de un árbol llamado gambú y allí comenzó su meditación sobre la existencia del sufrimiento en el hombre. Pensó que debía hallar una ley noble que explicara esto, renunció una noche a todo, incluso tras la contemplación silenciosa de su esposa e hijo dormidos, y se fue a la selva, a vivir como un ermitaño. Al despedirse de su auriga, le dijo, a modo de explicación: "¿Por qué te apesadumbras tanto a causa de mi separación? Tienes que dominar estos sentimientos de tristeza. Todas las criaturas quisieran persuadirme hoy que no deje a mis parientes y familiares. Mas dime: cuando yo muera ¿cómo me podrán retener? Mi madre querida (Maya) una vez que me hubo concebido, llevóme dentro de sí con trabajo y profundo cariño. Y nacido yo, murió ella y no pudo alimentarme. Muerta ella, vivo yo, habiendo tomado cada cual su camino ¿dónde podré hallarla ahora? Como los pájaros que en la espesura del bosque viven con su compañera, se congregan al atardecer entre las de algún frondoso árbol y al alba se van, cada cual por su lado, así son las separaciones de este mundo".

Realiza, pues, diversas experiencias; se convierte en un "bjiksuhu", un mendigo, es tentado por Mara, el Engaño, señor de los deseos ilusorios y resiste a esas fuerzas que lo acosan; en realidad, si se deja de lado la intrusión mitológica, es claro que ella tiene asidero real, pues representa su previa lucha interior. Cuando empieza sus prédicas, tras varias experiencias, recibe distintos nombres o títulos: Tathagata (el que ha venido, como sus predecesores – porque es el linaje de los Buddhas – que los hubo antes de él y los habrá después hasta veinticuatro, y que descienden voluntariamente del Nirvana para auxiliar a los seres descarriados); Bhagavad, que vale como señor, bendito o bienaventurado; Buddha (iluminado, despertado, esclarecido); Bodhistava (el que alcanzó la ciencia de la iluminación): son aquellos a los que no les falta ninguna vida más para entrar en el Nirvana; Sakya – muni; "sakya era una tribu escita a la que pertenecían los habitantes del estado de ese príncipe y muni vale como sacerdote, pensador o sabio.

Los escritos budistas están en conjunto, agrupados con el nombre de "Pitakas" (cestos de la Ley) escritos primitivamente sobre hojas de palmera convenientemente tratada, y el contenido se escribía con punzón y luego tinta. Su obra escrita es cuatros siglos posterior a los discursos, sermones y diálogos que le son atribuidos, pero éstos se transmitían por tradición oral. Fueron declarados auténticos por el Concilio budista del 241 antes de Cristo. En el año 80 se trocó la antigua lengua sánscrita por la pali, que no tiene demasiadas diferencias con la anterior, pero llegaba mejor al pueblo. Esos textos revisten tres formas fundamentales; diálogos consistentes en preguntas y respuestas hechas al Maestro, sermones, de éste el más famoso es el de Benares, pero notables aquellos que efectuó sobre la injuria, o respecto a los aniquilamientos, etc. También Buddha predicó en forma de parábolas, más extensas casi siempre que las de Jesús.

Buddha nunca creyó ser inspirado por dios alguno, sino un iluminado, que hablaba según su entender. Considera que el ser humano está atado desde que nace por su condición carnal y su ambición por cosas y su amor a seres. Si esto se pierde, sobreviene el dolor. Es decir, por el apego (upadana) el deseo (trisna) y en consecuencia por klesa (la pena). ¿Cómo lograr la liberación de todo eso?

Sostiene cinco reglas morales y otras secundarias, a saber: no matar, no robar, no mentir, no embriagarse, guardar la castidad, pero eso es sólo una base ética de su doctrina.

En cuanto al camino de salvación está separado de la religión: es ya una filosofía y una ética sino ateas, por lo menos independiente de los dioses: ningún rito, ninguna invocación a divinidades, si las hay, puede dar la salvación al hombre. Este se salva o se pierde según practique la virtud. Por una ley casi aritmética que es la del karma, si los actos buenos sobrepasan a los malos avanzará a una reencarnación mejor; de lo contrario, descenderá a una inferior. El hombre – dijo en una ocasión – puede elevarse poco a poco hasta Indra, dios del cielo, o alcanzar el destino de un gusano. No hay dioses que salven ni que castiguen. Esa salvación no depende de creer o no creer en dioses; incluso el ateo, si es virtuoso, se salva. Al cosmos no lo podemos conocer; no sabemos si el Universo es finito o infinito, ni si tuvo comienzo o existió siempre, si tendrá fin o no lo tendrá. Eludía una definición exacta de lo que entendía por Nirvana, pero intérpretes de sus doctrinas han tratado de interpretarlo de alguna manera: ¿Felicidad alcanzable en la tierra? ¿Liberación de las reencarnaciones? ¿Aniquilamiento de la conciencia individual en el alma colectiva? ¿Un cielo después de la muerte? ¿Varios de estos conceptos unidos entre sí? Pero aun así, aunque en la vida prime el dolor sobre el placer, que no siempre tiene que ser así, no tiene ningún sentido el suicidarse, pues se vuelve a reencarnar y sin duda en etapa más dolorosa.

Lo más interesante parece cederle la palabra al mismo Buddha sobre diversas cuestiones seleccionadas.

Hay un pequeño texto que tiene contenido cosmogónico: "Cuando en el círculo de formación del Universo aparecieron las primeras formas tangibles, del sol, la tierra y la luna, la Verdad se movía en el polvo cósmico y llenaba el mundo con una luz brillante. Sin embargo, aun no había un ojo para verla, ningún oído para oírla, ningún espíritu podía percibir su sentido y en los espacios inmensos de la existencia no había lugar alguno donde la verdad pudiese residir en toda su gloria.

"En el curso querido de la evolución, la facultad de sentir apareció, y nació la percepción por los sentidos. Esto fue un nuevo reino de luz espiritual, lleno de aspiraciones, con pasiones enérgicas de una fuerza imposible de abatir. Y el mundo se dividió en dos: y hubo placeres y penas, un yo y un no – yo, amigos y enemigos, odio y amor. La verdad vibró en ese mundo de sensaciones; pero en todas sus virtualidades infinitas no pudo hallar un sitio en donde residir en toda su gloria".

"La razón surgió luego, en el combate por la vida, y comenzó a guiar el instinto del yo"... "luego envolvió más y más a los seres vivos en las mallas de la lujuria, del odio, de la envidia, etc.". "No hay lugar para la verdad en el razonamiento, pues es una espada de dos filos y sirve tanto para el odio como para el amor". Sin embargo "La verdad es el fin y el objeto de toda existencia y los mundos nacen para que la verdad pueda llegar a residir en ellos. Los que no aspiren a la verdad faltan al objeto de la vida".

Buddha, como fue corriente en los orientales, habló frecuentemente en forma de parábolas, y preguntado por ese sistema de exposición, dijo;

"He enseñado la verdad, que es excelente en el comienzo, excelente en el medio y excelente en la conclusión; que es gloriosa en su espíritu y en su letra. Pero sencilla como es, el pueblo no puede comprenderla. Debo hablar su lengua y adaptar mis pensamientos a sus pensamientos. Los hombres se asemejan a los niños y gustan oír cuentos. Por eso les diré historias, a fin de explicarles la gloria del Dharma. Si no pueden comprender la verdad en sus argumentos abstractos, por los que la he conquistado irán al menos asirla si se les explica por medio de parábolas".

En otro orden de ideas, Buddha rechazaba el orden de castas impuesto por el "Manaba Dharma Sastra" y presente en las epopeyas; consideraba que todos los hombres eran susceptibles de ser tratados en distintas categorías según sus virtudes y obras; un paria que trabajara y fuese persona de bien era más brahmán que un brahmán perverso, avaro e hipócrita; de ahí el contenido de esta parábola:

"Sharadvaja, un rico brahmán, celebraba su sacrificio de acción de gracias por la cosecha, cuando el Bienaventurado, con su cuenco de limosna en la mano, fue a mendigar su alimento. Algunos del pueblo le manifestaron respeto, pero el brahmán estaba colérico y le dijo:

"¡Oh, sramana! (asceta que vive bajo la regla de un voto). Más te valdría trabajar que mendigar. Yo he labrado y sembrado, y cuando he labrado y sembrado, como. Si tú haces lo mismo, también tendrás qué comer".

Entonces, el Tathagata, dirigiéndose a él, le dijo:

"¡Oh, brahmán! Yo también labro y siembro, y después de labrar y sembrar como".

"Pero, ¿pretendes ser tú un labrador? Entonces ¿dónde están tus bueyes? ¿Dónde tienes la semilla y el arado?"

Y el bienaventurado dijo: "La fe es el grano que yo siembro, las buenas obras son la lluvia que las fertiliza. La sabiduría y la modestia son el arado. Mi espíritu es la rienda que guía. Mi mancera es la Ley. El celo, el aguijón de que me sirvo. El esfuerzo es mi buey de tiro. Y esta labor se hace para destruir las hierbas de la ilusión. La cosecha que se produce es la vida inmortal del Nirvana y así se terminan todos los dolores".

El brahmán trajo un plato de oro y en él virtió el arroz y la leche y lo ofreció al Bienaventurado, diciéndole:

"Que el Maestro de la humanidad se digne aceptar este poco de leche y arroz, porque el venerable Gotama labra un fruto que da la inmortalidad.

Para Buddha, cualquier hombre colérico, perteneciera a la casta que fuese era digno de ser considerado paria, así como todo el que practicara el bien debía ser brahmán. Son las obras, no el nacimiento quien debe categorizar a los hombres. Y lo decía uno que era hijo del rey.

Consideraba también que la vida es trabajo, preocupación por todo lo que nos rodea y en cambio desdeñar la ostentación de riquezas que pueden ser inútiles. Y tenía razón, según el hecho siguiente:

"Un rico brahmán, bastante viejo, sin pensar en lo perecedero de las cosas terrestres, y contando con una vida dilatada, estaba construyéndose una gran casa. El Buddha envió a Ananda (su primo y principal discípulo) a preguntar a aquel rico, por qué construía una casa con tantas habitaciones y a predicarle las cuatro excelentes verdades (la del dolor, la del deseo, causa del dolor, la forma de hacer desaparecer el dolor, y el sendero que conduce a la cesación de la causa del dolor), así como el óctuple sendero de la salvación. El brahmán le enseñó su casa y lo que iba a poner en cada una de sus habitaciones, pero no escuchó la explicación de las enseñanzas del Buddha".

"Ananda reflexionó: Es costumbre de los locos decir: Tengo hijos y soy rico. Quien habla así no está en sus cabales. ¿Cómo puede pretender poseer hijos, riquezas y esclavos? Muchísimas son las preocupaciones de los mundanos, pero no saben nada de las vicisitudes que les reserva lo por venir".

Apenas había salido Ananda, cuando el viejo, herido de un súbito ataque apoplético, murió. Y el Buddha dijo: "Un loco, aunque viva en compañía de sabios, nada comprende de la verdadera doctrina. Es como la cuchara, que no gusta el sabor de la sopa".

Análogo sentido tiene la parábola del ciego de nacimiento; cree que no hay sol ni luna ni estrellas, basado en que nos las ha visto: Jallaluddim rumu, el grande contra la escuela sufi de los persas, recogió esta reflexión del Buddha en su Masnavi".

El Bhagavad no creía como se ha expresado, en la cantidad de oraciones de los brahmanes; las suponía inútiles si no estaban respaldadas por una vida pura. Y además, sin haber visto a Brahma ni saber nada de él, construían una doctrina. A ellos les dedicó estas parábolas: la de la escalera puesta en una entrecruzada de caminos, y la de la orilla del río. En el primer caso, preguntó a dos brahmanes si éstos o alguno de los Maestro de esta doctrina o lo los autores de los Vedas habían visto a Brahma faz a faz, y recibió la respuesta negativa. Entonces dijo: "Esto es como si en medio de la plaza donde se cruzasen cuatro caminos un hombre construyera una escalera para llegar a una casa. El pueblo le preguntaría: ¿Dónde está, buen amigo, para subir a la cual habéis construido esta escalera? ¿Está al su, al este o al oeste? ¿Es baja, es alta o es regular? Y a estas preguntas respondiera: "No lo sé". El pueblo le contestaría: "Entonces habéis hecho una escalera para salir a un sitio que no conocéis, ni habéis visto?"... Así "los brahmanes deberían decir: "Nosotros os mostramos el camino hacia esa unión con eso que no conocemos, porque no lo hemos visto. Y si tal es, en sustancia la tradición brahmánica ¿no es también vana su tarea?

La parábola del río planeta el tema de las oraciones hechas por pecadores. "Suponed ahora – dijo Buddha – que un hombre llega aquí al borde de un río que quiere atravesar. ¿Creéis que suplicará a la otra orilla que se acerque, y que se acercará por sus oraciones?" – "Ciertamente no, Gotama". – "Eso es, sin embargo, lo que hacen los brahmanes. Descuidan practicar las cualidades que son propias de un brahmán, y dicen: Te invocamos. No es posible que por la sola virtud de sus invocaciones, rezos y loores esos brahmanes vayan, después de muertos a unirse a Brahma. Decidme, además: los brahmanes ¿están exentos de vicios?" – "No señor – le contestaron". Y dijo Buddha: "¿Cómo pueden unirse con lo que es tan diferente a su naturaleza".

El Bhagavad despreciaba a los tiranos y una vez tuvo la ocasión de dar una lección al respecto, con la parábola del perro hambriento. "Hubo una vez un rey que oprimía a su pueblo y era odiado de sus súbditos. Pidió a Buddha que le contara una historia que a la vez de entretenida fuese instructiva. Buddha le narró la parábola del perro hambriento.

"Había una vez un tirano de gran crueldad. El dios Indra, bajo la forma de un cazador, descendió a la tierra con el demonio Matali; éste afectaba la figura de un perrazo terrible. En el palacio, el perro se puso a ladrar tan lastimeramente, que el real edificio, a su voz, se conmovía hasta sus cimientos. El tirano preguntó al cazador la causa de los aullidos del animal; la respuesta fue: tiene hambre. Asustado, el rey ordenó que se le diera de comer. Toda la comida preparada para el festín real desapareció en las quijadas del perro, que aullaba siempre de manera terrible. Se buscó más comida hasta que los graneros reales quedaron vacíos. Desesperado, el tirano, entonces preguntó: ¿No hay nada que pueda satisfacer el apetito de esta horrible bestia?. Nada, respondió el cazador, como no sea la carne de todos sus enemigos. ¿Y quiénes son? Preguntó el tirano. "El perro ladrará mientras haya hambrientos en el reino; sus enemigos son esos que ejercen la injusticia y oprimen a los pobres". El opresor del pueblo, acordándose de sus malas acciones, sintió remordimientos y por primera vez comenzó a hacer actos de justicia. El Tathagata afina los oídos espirituales de los poderosos. Si oyes ladrar al perro puedes aprender todavía a calmar al monstruo".

Hay cuatro cánones budistas fundamentales: el pali, el de Tibet, el de Nepal y el de China. Cada uno de ellos contiene muchas obras reputadas sagradas por los fieles. Así, a vía de ejemplo, el canon pali o Tripitaka está compuesto por una serie de textos diversificados en tres grandes grupos: Vinaya (o Disciplina) Sutta (o Doctrina) cuyo contenido está expuesto esencialmente en diálogos, y Abhhidhamma (donde está la metafísica). Uno de los más famosos textos del budismo es el Dhamapada (o Sendero de la Ley) compuesto por sentencias de contenido moral, aunque no todas aceptables para la manera occidental y vigente. Consta de 425 versos y es uno de los 15 Nikayas menores, que constituyen el segundo grupo o sea el de los "suttas".

Buddha aconsejaba un vida sencilla, pero prohibía, a sus discípulos el hacer milagros con uso de la magia. Uno de sus discípulos, Kasyapa, ponía un cuenco de madera sobre un asta elevada, y juntando las manos, lo hacía descender; tal vez fuera alguna forma de ilusionismo. Cuando Buddha lo supo, se dirigió hasta donde estaba la multitud reverente, rompió el cuenco de madera e hizo al alumno una amonestación. En otro momento declaró: "Un discípulo no debe vanagloriarse de ninguna perfección humana. El que con mala intención o por avaricia se gloría de poseer una perfección sobrehumana, ya sean visiones celestes, ya milagros, no es mi discípulo".

Una vez le preguntaron: "¿A quién puede llamársele hombre fuerte?". Y él contestó: "El hombre pacífico es fuerte, porque ha vencido al yo y toda la vivacidad del yo. Está tranquilo, resiste inmaculado". Y cuando le preguntaron a quién podía llamársele sabio, agregó: "Al que ha conseguido la visión interna de su propia naturaleza; al que guarda su espíritu al abrigo de toda mancha del egoísmo y lleva una vida de verdad". Y en el Dhammapada añade: "Así como la abeja recoge el néctar y se aleja sin estropear la flor, ni en su color ni en su perfume, así habita el sabio en su ciudad". Ese mismo egoísmo, base de nuestra vida, lleva, según Buddha, a no ver las faltas propias, pero a tener los ojos abiertos para ver las ajenas. Uno distingue perfectamente la falta de otro, pero no puede ver la suya; el hombre avienta las faltas del otro como menuda paja, pero disimula las suyas, como el tramposo que juega a los dados".

En uno de los Suttas se narra que un malvado quiso probar si efectivamente Buddha devolvía bien por mal, como lo predicaba; así fue a verlo y lo insultó. El Maestro de la "no violencia" quedó silencioso, mientras el malvado se desataba en insensateces, lleno de compasión por su locura". Luego le interrogó: "Si uno rehusa a aceptar el presente que otro le hace ¿a quién corresponde el don? Y el necio respondió: "Al que lo ha ofrecido". "Hijo mío – respondió Buddha – me has injuriado pero he rehusado aceptar tus injurias y te pido que te las guardes para ti. ¿No te resultarán una fuente de mal? Así como el eco pertenece al sonido y la sombra al cuerpo, del mismo modo el mal consumirá al autor del mal". El insultador permanecía callado y Buddha añadió: "Al malvado que menosprecia a un hombre virtuoso aseméjase al que levanta la cabeza y escupe al cielo; su saliva no mancha las alturas, sino que cae y mancha a su propia persona".

Equivocadamente se pensó que la doctrina budista tendía a la no – acción, que dejaría indefenso al bueno. No es así, cuando un general Simha le explicó que como militar debía defender a su reino y matar al agresor: "¿Afirmáis que toda lucha debe prohibirse, incluso la guerra emprendida por una causa justa?". Buddha respondió, según el Mahavagga: "El que merece castigo, debe ser castigado; y cierto es que predico no hacer daño a ningún ser existente". Estos principios no son contradictorios, porque quien es castigado por los crímenes que a cometido, padece el mal, no por consecuencia de la maldad de juez, sino de sus malas acciones. "La lucha debe existir, porque toda la vida es una lucha en algún modo. Pero el combatiente debe guardarse de pelear en interés de su "yo" contra la verdad y la justicia. Quien lucha por un interés egoísta, para ser más grande, más poderoso, más rico o más célebre, no tendrá recompensa, porque el combate por la verdad y la justicia la alcanzará, porque aun su derrota llegará a ser una victoria"... "Quien va a la guerra ¡oh Simha! aun siendo por causa justa, debe esperar ser muerto, porque éste es el destino de los guerreros y si el destino le es fatal, no hay razón para quejarse de él. Pero el que quede victorioso debe recordar la inestabilidad de las cosas terrestres, pues la rueda del destino puede girar y sumergirle en el polvo. Sin embargo, si el victorioso se modera y acercándose a su enemigo vencido le dice: "Ven ahora; hagamos la paz y seamos hermanos" alcanzará una victoria que no será un triunfo pasajero porque sus frutos durarán eternamente".

Cuando, moribundo, sus discípulos se acongojaban, los consoló: "Puede, Ananda, que alguno de vosotros piense que no tendréis más Maestro. Es verdad que no volveré a tomar cuerpo, porque todo dolor ha sido destruido por mí, pero si Siddharta muere, el Buddha queda. Trabajad con ardor por vuestra liberación". Esta fue su última palabra. Cayó en una meditación profunda y habiendo perdido la conciencia, murió suavemente.

Lao Tzse.

Es preciso confesar que libros tan importantes como los de Lao Tzsé y Kung – fu Tzsé (Confucio) no pueden estar al principio de la tradición intelectual de un pueblo, sino que responden a una larga serie de escuelas de pensamiento, que desde tiempos imposibles hoy de precisar, aun entrando en esa selva intrincada, tupida, que son los cinco volúmenes de "Les memoires históriques" de Sse Ma Ts´ien, traducidas y anotadas por Eduard Chavannes, editadas por disposición de la UNESCO en 1967, quien lee esa obra se encuentra más desorientado respecto de este tema que asido a conceptos firmes, dando por sentado que se trata de un monumento de erudición digno de la minuciosa y paciente labor del más grande historiador de la antigua China. Las bases del taoísmo, la doctrina de Lao Tzsé y Meng Tzsé, etc., se hallan en vagas escuelas previas: la de los Brujos, la de los Analistas, que se fusionan en el Yi – Ching. La escuela de los Números, lejanísima línea que llega hasta Pitágoras, se subdivide luego en la de los Adivinos y la de los Astrónomos. Del Yi Ching salen las doctrinas especulativas del Tao Tö. De la escuela de los Brujos se deriva la de las Artes Mágicas, que se subdivide en la Doctrina Médica y en la de la Higiene Sexual. De la escuela de los Astrónomos nace la de los Calendarios, muy interesante si se compara con los calendarios náhuatl y maya, pues parten de criterios comunes. Del Tao Tö deriva la escuela del yin y el yang, de la cual una de sus aplicaciones es el "I Ching", con sus complejas series de exagramas que sirven, no para adivinar, sino para agudizar la mente frente a momentos en que ésta requiere una sutilización de la importancia de actitudes a tomar en momentos de incertidumbre. Y aquí es conveniente no continuar, sino dejar señalado que las fuentes del antiguo pensamiento chino son prácticamente inasequibles para un occidental, salvo que fuera un sinólogo, que dedicara casi entera su vida a entender esa intrincada maraña de escuelas que se entrecruzan.

Otra dificultad estriba en la propia problemática de los caracteres chinos. A través de un cursillo que tuvo el bien dar el profesor Da – tsé Chi, en 1961, respecto del alfabeto fonético de signos, que se transcriben, cedidos a su bastante exiguo alumnado, dada la dificultad del tema, nos hace entrar en el misterio de esa maraña de signos en los que vale no sólo el signo en sí, sino la entonación de la misma, que según sea una u otra cambia el sentido, a veces de manera bastante grande.

El alfabeto del citado profesor, dado a sus alumnos, es el siguiente:

(falta en el original)

Estos son, sin embargo los signos fonéticos, pero hay varios miles de signos, lo que provoca interpretaciones que deben ser cuidadosamente meditadas.

Entrando más en el tema ¿existió en realidad Lao Tzsé? Y en tal caso, ¿cuál era su nombre? El problema de los nombres chinos se complica para un occidental desprevenido, porque al nombre se le agrega a veces el del título, el apodo familiar y el nombre póstumo. Incluso en Japón, algunos pintores: un Harunobu o un Hokusai y muchos de la escuela del Ukiyoye cambiaban su nombre a medida que modificaban su técnica artística; algunos llegaron a tener seis o siete apelativos distintos. Si se trata de creadores célebres es más fácil determinar ese problema, pero si no lo son tanto, corren el riesgo de que el profano suponga que se trata de creadores distintos.

Pero nos quedaremos con el de Lao Tzsé, porque alguien escribió el famoso Tao teh Ching. El nombre de este filósofo era Erl; su título, Poyang; su apodo familiar, Li – ar (orejas de ciruelo) o Li – ta (orejas largas), y su nombre póstumo "tan".

Lin Yutang opina que Lao Tzsé nació en el 604 antes de Cristo. Desde luego hubo un predecesor de Lao Tzsé, que fue Yang Shu, aunque su obra se conoce de modo fragmentario. Era un filósofo que podríamos llamar ultraindividualista, aunque la palabra no es exacta. Según su escuela, que tenía raíces quizá anteriores, ayudar a alguien en una situación extrema en la que lo había puesto el Destino, o mejor, la Naturaleza, resultaba interferir con ésta y por lo tanto ocupar el lugar de la posible víctima. Se cita el caso de alguien que se ahogaba y el salvarlo estaba al alcance de la mano de un posible salvador; bastaba, solamente, con extender el brazo; había que dejar que se ahogara para no interferir en la naturaleza que penaría a quien tuviera ese acto generoso para con la amenazada víctima. Yang Shu consideraba que había que vivir en sí mismo y no en función de la sociedad. En el Tao teh Ching hay alguna muy moderada relación con este concepto que se advierte en la doctrina del "wu – wuei" (el no obrar). Sería incorrecto decir que se trata de un indiferenciamiento moral, porque por más indiferencia que haya respecto del hombre, no la hay ante la naturaleza.

Y más o menos ubicado Lao Tzsé en su medio cultural, exprésase de él, que desde jovencito vagaba por campiñas y selvas, meditativo y huraño, y deseoso que nadie interfiriera en su vida; de ahí que lo que le haya sucedido casi nadie lo puede narrar, por desconocerlo. No aceptó ningún honor ni distinción alguna, pues para él carecían de valor alguno. Tampoco quiso tener discípulos, pues la verdad debe buscarse por medio de experiencias personales y no ajenas.

Cierto que fue un tiempo archivado del estado de Shu, cerca de Lo – yang, capital de un imperio feudal, donde estaban guardados venerables documentos de arcones. Kung fu tzsé lo fue a ver, pues estaba interesado en estudiar el ritual de los Show y rescatar todo el antiguo pensamiento de China. Halló a Lao Tzsé (que tendría unos 88 años cuando Kung fu Tzsé no pasaría de los 36 aproximadamente) sentado negligentemente sobre uno de esos arcones donde se guardaban esos manuscritos, pues no creía que la verdad estuviera en los escritos históricos, lo que, por lo menos, es singular en un bibliotecario. Lao Tzsé no se movió de donde estaba y preguntó a Kung fu Tzsé cuáles eran los principios fundamentales de su doctrina. Expuestos con seguridad por el joven filósofo, recibió de Lao Tzsé una abrupta respuesta. El historiador cuenta que "habiendo ido Kung fu Tzsé para oír la opinión de Lao Tzsé acerca de los ritos, éste respondió: "Los hombres de los que tú hablas han muerto; sus huesos se han convertido en polvo y hoy quedan solamente sus palabras. Cuando el sabio encuentra tiempos favorables se adelanta; en caso contrario anda errabundo por aquí y por allá. Según mi parecer, óptimo mercader es el que, cargado de riquezas, parece pobre; sumo sabio quien por perfecta virtud parece tonto. Deja estar tus vanos espíritus, tus muchos deseos, tus formas exteriores, tus licenciosos propósitos. Son todas, cosas que no te podrán servir. Eso es solamente lo que te puedo decir".

Quizá la entrevista sea más larga y Kung fu Tzsé no se habrá ido como un niño asustado a quien el maestro echa del aula. El texto precedente ha sido, sin duda arreglado por un alumno de la filosofía taoísta, para dejar en ridículo a los conficianos. Pero de tosas maneras, Kung fu Tzsé, cuando volvió a donde estaban sus discípulos estuvo tres días silencioso en actitud de pesar los pensamientos de Lao Tzsé. Luego declaró: "Los pájaros vuelan, los peces nadan, los cuadrúpedos corren. Al que corre, se le caza con la red, al que nada, con la línea, al que vuela, con el arco. En cuanto al dragón, que se eleva hacia el Cielo, llevado por el viento y las nubes, ignoro cómo se lo puede capturar. He visto a Lao Tzsé; se parece a un dragón". ¿Por qué? Tal vez por lo alto; pero difuso de su pensamiento".

Lao Tzsé vivió unos años a cargo de la Biblioteca de los Show, pero un día, sin despedirse de nadie, sintió quizá la nostalgia de la naturaleza, considerando la extrema decadencia de la dinastía de los Show provocada por las ambiciones de los príncipes. Se encaminó, montado en un "yak", animal bastante salvaje... ¿hacia dónde? ¿Tibet, India o a algún camino de China? El caso es que, como lo narra Herrymon Maurer, llegó al paso fronterizo de Han – Ku. El oficial a cuyo mando estaba ese sitio, trató muy bien a Lao Tzsé y se interesó en saber su doctrina. No debe olvidarse que en China, para ser funcionario había que salvar los exámenes imperiales; aprobaba uno de cada diez aspirantes, tras haber pasado antes los de su lugar natal y luego los de su provincia, debía pasar los de la capital, fuese Lo –yang, Nan – kin o luego Pei – ping, de modo que nada asombra que un oficial chino se interesara por la filosofía. A Lao no le gustaba enseñar a nadie pero a ese oficial llamado Yin Hsi, no pudo negarse; se sentó bajo un gran árbol, pues no quiso entrar en casa alguna; allí le eran llevados alimentos y todos los días Lao Tzsé dictaba a Yin Hsí algún pequeño capítulo de lo que constituyó el Tao Teh Ching, libro de unos 5000 caracteres. A causa de ser el más breve de los textos chinos ha sido el más traducido. No es claro ese concepto, pues el Ta – Hio (o Gran Estudio) de Kung – fu – Tzsé es quizá más breve aún.

El Tao Teh Ching.

¿Cómo traducir este título? Ching es "libre" o "Canon sagrado y fundamental". "Teh" puede traducirse por "virtud" o "poder". El gran problema se plantea con "Tao". "Libro de la virtud del Tao". Para Lao Tzsé, "Tao" es un concepto vacío y eso le da valor, pues sólo lo vacío puede ser llenado. Se ha intentado traducir por "camino que lleva a algo indefinido, superior...", por "razón", "sustancia", "logos", "absoluto", "mónada", "ser soberano", "Dios". Mejor dejarlo así, indefinido, porque siendo un concepto que tiende a abarcar lo que es eterno y no conocido, o mejor, no abarcable por la inteligencia humana, cada palabra que pretendiera limitarlo a algo que conocemos, le quitaría su dimensión cósmica. Pero podría ser dividido en dos conceptos: el "Tao sin nombre" (o mejor sin definición concreta) y el "Tao con nombre" o perceptible, o sea todo lo que cae en la órbita de nuestros sentidos. Personalmente, quitándole lo que tiene de más abstruso el primer capítulo, lo escribiría así:

El Tao que puede ser comprendido (por el hombre)

No es el Tao eterno.

El Nombre que puede ser nombrado

No es un nombre eterno.

El Principio del Cielo y de la Tierra

Carece de nombre (conocido por nosotros)

La Madre de todas las cosas

Carece de nombre.

Para conocer las perfecciones del Tao

Hay que carecer de deseos,

Pero el que tiene deseos

Sólo puede conocer los límites del Tao (visibles a nuestros sentidos y razón).

El Principio del Cielo y de la Tierra

Y la Madre de todas las cosas

Han nacido juntos aunque tienen diverso nombre.

Juntos son misterio

El más grande de todos

Y la puerta a toda maravilla".

Entonces podemos deducir que Lao Tzsé intuye la existencia de Algo para lo cual no tiene palabras, infinito, innombrable, misterio maravilloso, anterior a todo, que existe sólo en sí, previo a todo lo creado, existente en la creación y transformación universal y superviviente a su posible disolución futura, no providencial pues dice: "El cielo trata a los hombres como a perros de paja" (alusión a los que se quemaban en ciertas festividades). El Tao invisible y el visible a nuestros sentidos nacieron juntos y lo que de ellos sabemos es que no lo conocemos, es decir, que son un misterio del que cabe intuir solamente sus maravillas.

Algunos enfoques similares que hay entre las místicas de Buddha y Lao Tzsé han hecho creer que el primero habría ido a la China y ambos serían el mismo. En nada son asimilables, porque difieren en la sensibilidad. Lo que más llama la atención a un occidental es al dificultad de comprender a Lao Tzsé, cosa que no ocurre con Kung fue Tzsé, que es claro, por eso, las diversas traducciones del primero presentan inmensas diferencias entre sí. Lao Tzsé era en cierto modo, un romántico, místico e individualista. Los 81 capítulos del Tao Teh Ching tratan temas de moral, pero en general bastante diferente de lo que entendemos por ella y así nos quedamos perplejos, pero ¿no tendrá razón? ¿Decidiremos el pleito milenario de la China filosófica dándole la razón a Kung fue Tzsé por lo menos en lo que tiene de vigente? Este país aunque predominantemente confuciano hasta la persuasión hecha por Mao, no tanto porque negara mucho de la moral de Kung fu Tzsé, sino porque los chinos habían echo del confucianismo una religión cuando el filósofo no pensó jamás eso. Tal la explicación que me fue dada por un profesor de la China continental después de una larga conversación que tuve aquí, sobre los dos filósofos. Por otra parte, una vez, cierto escritor francés le preguntó a un embajador de China en Francia cuál de los dos filósofos era más grande; el diplomático le contestó: "Cuando dos golondrinas vuelan tan alto que se pierden en las regiones sobrehumanas no se puede saber cuál de las dos ha llegado más arriba".

Lao Tzsé ha sido considerado, el fundador del taoísmo, por Kaltenmark – Ghéquier, pero añade que ésta filosofía "tiene orígenes oscuros, no se presenta en sus primeros escritos como una doctrina propiamente religiosa; su base está, sin embargo en usos e ideas religiosas muy antiguas".

Uno de los principios fundamentales es el Wu – Wei (la no acción), el mundo se conquista más por la no acción que por la acción. Pero esta no acción está, en el Tao Teh Ching, pletórica de conducta moral. Eso lleva al filósofo a decir; "No hay cosa que el "no hacer no haga", pues ese no hacer es activo, trabaja libremente la naturaleza. ¿Quién es aquel que puede tornar limpia el agua sucia? Pregunta Lao. Dejadla, sin embargo, sola y quieta, y veréis como ella, gradualmente, se torna transparente".

Según el filósofo debemos gobernar nuestra vida de acuerdo a estos conceptos: si así lo hacemos, no tendremos que temer nada, porque nada nos pasará por culpa nuestra.

Lin Yutang ha expresado que "la doctrina del Tao teh Ching tiene la filosofía del camouflage". En realidad, ésta nos sorprende, porque busca exaltar valores que el mundo considera usualmente negativos; sólo que estos valores negativos encierran en sí su opuesto. Así, el sabio parece un tonto, pero en su corazón tiene una joya rica". Nos enseña que el éxito radica en parecer fracasado; así el hombre evita la envidia y la maldad del mundo. La verdadera fortaleza parece debilidad y es en la humanidad donde se logra la dicha, no en las nubes desatadas por la ambición.

Hay desde luego, máximas que sorprenden y hasta desconciertan: "El gobernante no debe preferir a los más capaces para que éstos no sean envidiados por el pueblo. Conviene no ver nada que se pueda codiciar para que nuestro corazón no se turbe. En otro aspecto, señala que quien conoce el bien conoce también su antítesis, aunque desde el punto de vista del Tao esto sea indiferente. En efecto, la belleza se aprecia porque se compara a la fealdad y el mal, por la comprensión del bien. Luego, el ser y el no ser se generan el uno al otro: lo difícil y lo fácil, lo largo y lo corto, lo alto y lo bajo, el sonido y el tono, el antes y el después. Aconseja la calma: no llenar la copa de modo que se desborde, no usar un cuchillo de tal modo que se desafile, si se es rico y poderoso evitar ser soberbio, porque eso acarreará su ruina. Desarrolla en otro capítulo la teoría del "wu – chih" (no ser) y da estos ejemplos: trabajar la arcilla para hacer un jarrón es útil no tanto por la belleza exterior del jarrón sino porque en su concavidad, en su vacío puede ponerse algo. En una casa vacía está la posibilidad de utilizarla. Tema importante de Lao Tzsé es la necesidad del vacío, porque deja la posibilidad y utilidad de llenarlo.

A partir del capítulo 57, el Tao Teh Ching desarrolla temas más concretos. Lao Tzsé tenía, por ejemplo, confianza en la virtud simple y originaria del pueblo, y aconseja no atiborrarlo de leyes que no puede ni entender ni recordar. Por eso dice: "Cuantas más prohibiciones existen más pobre es el pueblo. Cuantas más armas afiladas existen, más prevalece el caos en el Estado. Cuanto mayor es el número de leyes, mayor es el número de ladrones y bandidos. Por lo tanto, el sabio dice: "no hago nada y el pueblo se reforma por sí mismo. Amo la quietud y el pueblo se hace recto por sí mismo. No negocio y el pueblo se hace rico por sí mismo. Difícil concebir esta filosofía para los occidentales y de estos tiempos, pero no por ello es menos interesante la idea, quizá aplicable a los chinos de aquellos tiempos.

¿Y cómo debe actuar el prudente? En primer lugar necesita distinguri lo fácil de lo difícil. Dice: "Lucha contra la dificultad mientras sea fácil; lucha contra lo grande mientras sea pequeño. Los problemas difíciles del mundo deben encararse cuando todavía son fáciles; los grandes problemas, cuando todavía son pequeños".

Piensa que la sencillez, la humildad, el colocarse en el último lugar lleva a ocupar, en cierto modo el primero, y esto lo expresa así: "¿Cómo los grandes ríos llegan a ser los amos de las hondonadas? Manteniéndose bajos. Por lo tanto, para ser jefe de un pueblo, uno debe hablar como los inferiores. Para distinguirse en el pueblo, uno debe caminar detrás del mismo. Es así cómo el sabio se mantiene arriba y el pueblo no siente su peso".

Otras máximas son también valiosas: esta recuerda a Kung fu tzsé y a Sócrates. "El que sabe que no sabe es el más grande; el que pretende que sabe, pero no sabe, tiene la mente enferma". A veces aparece una nota de carácter social evidente: "Es un camino Celestial el quitar a quienes tienen demasiado y dar a quienes no poseen lo suficiente". O ésta, aún, que tantas veces debe ser recordada: "Cuando un pueblo está hambriento es porque sus gobernantes comen demasiados granos confiscados".

El taoismo es esotérico y por eso difícil, sólo comprendido bien entre sus discípulos adelantados; ostenta una fe no en un mundo sobrenatural, sino paradisíaco al cual podría accederse por prácticas místicas e higiénicas. La unión con el Tao se debe intentar por medio de una contemplación extática que permita la participación en la Potencia cósmica, lograda a través del éxtasis y a falta de él, por efusiones líricas, ejercicios espirituales, higiene respiratoria, dietética y sexual como señala Kaltenmark Ghéquier.

Masson Oursel dice que, en resumen, "el Tao es la base de la existencia y la vida. Puede ser considerado en sí mismo; en ese caso es el principio de la evolución universal, principio secreto, desde luego.

Pero considerado en su eficiencia, como virtud y energía puede ser nombrado pues especifica la diversidad de formas del saber.

El 1, da su contrario, el 2 equivalente sin embargo al 1.Son en realidad puestos en signos numéricos, el yin (femenino) y el yang (masculino). Mediante el soplo vital se produce el 3 (armonización del yin y el yang).

Confucio.

Hace unos 2530 años aproximadamente nació en un lugar del estado de Lu en China, un hombre que iba a desarrollar en ese pueblo una de las doctrinas más sólidas y arraigadas, doctrina que en aquella tierra se han enfrentado generalmente con éxito, a las de Lao Tzsé, Buddha, Mo – ti y Chuang Tzsé, y que obligó, hace años, a realizar una revolución cultural cuyas causas y resultados no son fáciles de apreciar desde aquí; ese hombre fue Kung – fu Tzsé (Confucio).

Hijo de un funcionario de origen noble, que descendía de un medio hermano del último rey de la dinastía Shang, pero carente, sin embargo, de riquezas, Kung – fu Tzsé quedó huérfano de padre desde la más tierna edad, y debido a ello, la educación y la influencia maternas se hicieron sentir profundamente sobre ese futuro filósofo. No fue feliz en su matrimonio, porque se casó con una mujer que, no comprendiendo su altura intelectual y moral, prefirió, conforme a las leyes de la época retornar al hogar de sus padres.

Para ser en China funcionario, era preciso aprobar los exámenes imperiales, los que, probablemente en aquel período, no estaban tan bien estatuidos como en tiempos posteriores. A título de simple curiosidad, señalemos que cuando se organizaron debidamente, se realizaron como lo detalla Kenneth Scott Latourette, en tres series de pruebas. Las más elementales, de carácter local, se hacían en ciudades secundarias de las provincias, bajo la presidencia de un funcionario idóneo, y permitían recibir el grado de "haiu ta´ai", vagamente aproximado al de bachiller. Quienes lograban éxito en dichos exámenes "podían ser invitados a participar en estudio de los problemas de su región y gozaban de otros derechos e inmunidades", pero tal título no alcanzaba para ser magistrado, y además tenía que ser revalidado cada tres años. Si el estudiante deseaba progresar debía rendir nuevos exámenes, más rigurosos, en la capital de la provincia a la que pertenecía, bajo la presidencia de un inspector designado por el emperador directamente. Cada estudiante era encerrado en una celda durante tres días y debía en ese lapso componer trabajos de redacción sobre los diversos temas propuestos. El mero esfuerzo físico que tales pruebas demandaba hacía que algunos alumnos desfallecieran hasta el punto de desmayarse. En caso de lograr la aprobación, alcanzaban el grado de "chu jen", que se ha querido aproximar, quizá no muy propiamente, al de licenciado, grado muy honorífico, desde luego, pero que no permitía tampoco ser magistrado. Para ello había que aprobar los exámenes que cada tres años se rendían en la capital del imperio, al llegar la primavera. De ellos egresaba sólo un diez por ciento de los postulantes, que obtenía, con grado superior de "chin shih" una especie de doctorado. Pero todavía, con frecuencia, el propio emperador examinaba personalmente a los recién recibidos, a fin de saber para qué función del estado era más apto cada uno de ellos.

Desde luego, repetimos, en los tiempos de Kung fu Tzsé los exámenes eran simples. El filósofo hizo la carrera de los cargos públicos y en una primera etapa llegó a ser algo así como "Intendente de Graneros" de la provincia de Lu, función a la que momentáneamente renunció a la muerte de su madre. En China se consideraba que todo hombre debía retirarse durante tres años del desempeño de los cargos públicos al fallecimiento de sus progenitores, para meditar profundamente acerca de ellos, reverenciados, y extraer enseñanzas de los ejemplos que con su conducta hubieran podido dejar. Esto lo hacían aun los funcionarios más encumbrados, y renunciar a tal acto de piedad era considerado un atentado contra la virtud, ante los dioses y los hombres. Kung fu Tzsé volvió, tras ese período, a ocupar el cargo de "Intendente de Graneros", pero aparte de ello estudiaba profundamente en la Biblioteca de Lu. Tenía devoción por los antiguos textos chinos, de los que fue un infatigable recopilador; quizá sin su obra diligente, los clásicos antiguos se hubieran perdido. A propósito de esos estudios se cuenta que viajó al estado de Tahu, a fin de estudiar los ritos. Allí se encontró con Lao Tzsé; los autores taoístas cuentan la entrevista entre ambos filósofos de manera que en el choque de las ideas este último sale vencedor, pero es difícil determinar la verdad, son varias las versiones de esa conversación y una de las más célebres es la del analista Sse – ma Te ´ien. De cualquier modo, lo cierto es que, tras ese combate verbal, Kung fu Tzsé volvió a Lu, donde por un tiempo continuó sus estudios e investigaciones. Luego, a causa de una revolución que se produjo en ese estado, el filósofo acompañó a Ting, el gobernante de Lu, a un destierro que duró quince años. Cuando dicho príncipe recuperó el poder en Lu, Kung fu Tzsé comenzó a escalar distintos cargos hasta llegar a ser algo así como Vice Ministro de Justicia. Se cuenta que bajo la recta administración de Kung fu Tzsé, Lu progresaba considerablemente, hasta que el príncipe de Tché, estado rival del de Lu, decidió corromper de alguna manera a Ting, y no halló mejor modo que regalarle ochenta bailarinas para su harén y ciento veinte caballos de raza fina. El príncipe de Lu fue poco a poco olvidando el ejercicio del gobierno, se refugió en un mundo de placeres, y a pesar de los esfuerzos de Kung fu Tzsé y de las reconvenciones de éste, se abandonó a la disolución, por lo que el filósofo renunció a su cargo y se alejó de Lu. Desde entonces, junto a sus discípulos, o bien solitario, peregrinó infructuosamente por diversos estados de China. Al llegar al de Tchi le ocurrió un hecho curioso: fue asaltado por unos bandoleros, pero los detuvo con un discurso sobre el "li" (palabra que significa algo así como "virtud" o "caballerosidad"); quizá sea la única vez, en el mundo, que unos bandoleros hayan sido frenados de modo tan extraño. En otra ocasión, la favorita del príncipe de Wei quiso conocer al filósofo y dialogar con él, pero, para no faltar a los ritos de aquella época, ordenó ella que durante la conversación se pusiera un biombo entre ambos interlocutores, de manera que ninguno de los dos pudiera ver al otro.

Son notables las sentencias y aforismos del filósofo que aparecen en los cuatro libros clásicos, donde están sus doctrinas, y que son: el "Ta – Hsueh" o "Ta – Hio" (La Gran Enseñanza); el "Lun – Yu" (conocido como "Analectas" o "Conversaciones"); el "Chung – Yung" (título que se podía traducir aproximadamente como "Doctrina del justo medio" o "Armonía Central") y en fin, el "Meng – Tzsé", en el que este continuador del gran filósofo resume ideas de su maestro.

Al entrar en el fondo de su doctrina cabe advertir que Kung – fue Tzsé no era creador de ninguna religión y que, por el contrario, dejaba de lado toda dogmática teológica o metafísica. Así, cuando le preguntaron si creía que Shang – Ti (el Ser Supremo) hubiera escrito una carta a los emperadores, su respuesta fue negativa: "¿Habla acaso Shang.- Ti? Las cuatro estaciones siguen su curso y todas las cosas se producen a su debido tiempo sin que el dios pronuncie una sola palabra. Puesto que no habla, menos podría escribir una carta". También tenía dudas, en general, acerca de la naturaleza de los dioses; así, cuando se le preguntó sobre ellos, respondió: "si no sabemos cómo son los hombres ¿Podemos tener la pretensión de saber lo que son los dioses?". Cuando le inquirieron acerca del más allá, eludió también la cuestión: "Si no sabemos qué es la vida ¿cómo podemos asegurar qué es la muerte?". Y por lo tanto aconsejaba dejar en suspenso toda afirmación respecto de la supervivencia o no supervivencia del alma. "Nada os apura paor ahora para resolver esa cuestión. Cuando muráis, podréis quizá resolverla por vosotros mismos".

Por lo tanto, lejos de las abstracciones metafísicas, Kung fu Tzsé se limitaba a elaborar una filosofía moral y social. Pensaba que el hombre, naturalmente bueno (aunque esa bondad originaria pudiera en él desviarse por causas exteriores o errores de juicio) debía escuchar la palabra de los Maestros y perseverar fundamentalmente en el perfeccionamiento de sí mismo. Recién después de haber logrado esto, podía tratar de perfeccionar su propia familia, y luego de ello, la sociedad. Reconocía el absurdo de querer perfeccionar las instituciones y personas de un estado sin haber logrado, previamente, la virtud personal. Creía, en especial, que el gobernante debía dar el ejemplo de alta ética, porque el pueblo se mira en él, y por él se guía, "como marino por la estrella polar"; tal era su comparación. Por eso, cuando un señor de la China feudal, K´ang Chi, le planteó su preocupación por la cantidad de ladrones que pululaban en sus tierras, Kung fu Tzsé le respondió: "Comenzad vos mismo por no amar el dinero, y el pueblo no robará". El mismo hombre le preguntó entonces si debía mandar matar a todos los hombres malos, a lo que respondió el filósofo: "¿Qué necesidad tenéis de ello? Si lo deseáis es bueno, el pueblo será también bueno. El carácter de un gobernante es como el viento y el carácter de la gente común es como la hierba; la hierba se dobla al soplo del viento". Por eso, una buena parte de su doctrina está dedicada al tema de la virtud del gobernante. Consideraba que éste debía organizar su actividad en una serie de direcciones, tales como el primordial perfeccionamiento de sí mismo, y luego, la necesidad de honrar a los hombres de valor, la de sentir afecto por los gobernantes e identificarse con el pueblo hasta convertirse en padre de éste, sin descuidar tampoco el ser cordial con todos, incluso con los extranjeros.

También desarrolló otra teoría, la del "hombre moralmente superior" o "verdadero hombre" o "sabio". En su modestia, sin embargo, advertía: "No presumo ser un sabio ni un "verdadero hombre"; admitiré, no obstante, que he tratado incesantemente de lograrlo y enseñarlo a otra gente". (Estas y otras frases que a continuación se expresan, están espigadas de los libros del filósofo según la traducción de Lin Yutang). Un día dijo Kung fu Tzsé a Tsekung: "Hay tres cualidades del "hombre verdadero" que no he podido lograr: el hombre verdadero no tiene preocupaciones (mezquinas), jamás se encuentra perplejo y no conoce el temor". Tsekung le respondió: "¡Pero Maestro! ¡Os estáis describiendo!". En otra ocasión manifestó: "Cuando camino en compañía de tres, pienso que siempre puedo encontrar mi maestro entre ellos. Elijo a una persona buena y sigo sus ejemplos, o veo una mala y evito ser como ella".

La lealtad de conducta la llevaba hasta límites extremadamente curiosos; por ejemplo, pescaba con caña y no con red, porque consideraba que esta última constituía una trampa para los peces, una deslealtad, por la misma razón, nunca tiraba sobre los pájaros cuando éstos se hallaban descansando.

Era exigente consigo mismo, pero no gustaba serlo con los demás; así, un día en que Tsekung, que gustaba criticar a las personas, demostraba su ingenio en perjuicio de otros, lo reconvino con estas palabras: "¿Eres inteligente ¿no es cierto? Pero yo no tengo tiempo para esas cosas". Y sobre lo mismo dijo otra vez: "El hombre de bien ve sus propias culpas; el hombre ordinario ve las culpas de los demás".

En otras ocasiones, cuando salía a la calle, decía: "No espero encontrar hoy a un santo. Pero si encuentro a un hombre de bien, me sentiré satisfecho". Un día, Tsejung preguntó a Kung fu Tzsé: "¿Qué opináis de un hombre del que toda una aldea habla bien?". El filósofo respondió: "No es bastante para que piense bien de él". El interlocutor volvió a preguntar: "¿Qué diríais si todo el pueblo de una aldea no gustar de esa persona?". "Tampoco es bastante para que los juzgue mal – respondió Kung fu Tzsé – lo mejor es cuando la gente de bien de la aldea gusta de él y la gente mala de la aldea no gusta de él". ¿Cómo interpretar estas palabras? Es claro que el hombre verdaderamente justo se ve obligado a actuar de modo tal, que los injustos no puedan quedar conformes. Y en ese punto discrepaba también con Lao Tzsé, que había expresado: "Sé bueno con los buenos y con los malos, sé bueno. Porque la virtud es buena". Kung fu Tzsé rectificaba el concepto de la siguiente manera: "Sé bueno con los buenos, y con los malos, sé justo. Porque la virtud es justa". Un día se le preguntó si era o no vergonzoso ser pobre y él hizo la siguiente distinción: "Cuando un país está en orden es una vergüenza ser un hombre pobre y vulgar. Cuando un país está en el caos, es una vergüenza ser rico y mandatario".

En el fondo del pensamiento de Kung fu Tzsé estaba siempre el hombre, por lo que, en cierto modo, lo podemos llamar un humanista; así, decía: "Es el hombre el que hace grande a la verdad y no la verdad la que hace grande al hombre". Ese humanismo a momentos lo acerca a lo que mucho después Pascal desarrolló en sus Pensamientos, aunque en lo demás los dos son totalmente diferentes. Ambos filósofos plantearon, sin embargo, la capacidad de la inteligencia de ese ser diminuto que es el hombre frente a la inmensidad del Universo y se decidieron por el hombre. Kung fu Tzsé dijo: "Grande como el Universo, el hombre no está todavía satisfecho con él. Porque aun cuando no exista algo tan grande, puede, sin embargo, la mente del hombre moral, concebir todavía algo más grande que el mundo no puede contener". Y Pascal decía: "El hombre no es más que un junco, el más débil de la naturaleza, pero un junco que piensa"... "Pero aun cuando el Universo le aplaste, el hombre sería más noble que lo que le mata, porque él sabe que muere. Y la ventaja que el Universo tiene sobre él, el Universo no la conoce".

Acerca del hombre superior (el hombre moral) dejó muchas respuestas concisas. Una de ellas: "El hombre superior es firme, pero no pelea; se mezcla fácilmente con los otros, pero no forma camarillas". Otra: "El hombre superior es liberal con todos los hombres, pero no es parcial; el hombre inferior es parcial, pero no es liberal con todos". Y otra más: "Un hombre de bien se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus hechos". Y – caso curioso – tenía la misma regla de oro de Jesús: "No hagas a los demás lo que no desees que los demás hagan contigo".

Cuando se le preguntó si odiaba algunas cosas, reconoció, según Meng – tzsé que sí. "Odio – dijo – las cosas que se parecen a las cosas reales, pero que no son cosas reales. Odio a los que pretenden caer en gracia porque se mezclan con los hombres de valía. Odio a las personas de palabra voluble, pero que se confunden con la gente honesta".

Desde luego, pensaba Kung fue Tzsé que el hombre tenía la obligación de interrogarse e interrogar a otros en busca de la verdad. Creía que "la verdad absoluta es indestructible", que tiene existencia propia, que es el "Infinito en sí". Pero ¿cómo hallarla? Porque ella "se manifiesta sin ser vista; produce efectos sin usar el movimiento".

Desarrollaba, en fin, Kung fu Tzsé, una teoría de la fraternidad, y la expresó en algunos de sus libros; así: "El sentimiento de humanidad consiste en amar a todos los hombres". Y en el Ta- Hsueh: "Todos los hombres, a lo ancho de los cuatro océanos, son hermanos".

Pero la piedra fundamental de su doctrina fue la piedad filial; "hay tres mil clases de ofensas – decía- pero ninguna es tan grave como la de ser mal hijo".

Peregrinando de un lugar a otro, Kung fu Tzsé buscaba un gobernante que quisiera adoptar sus doctrinas para, desde lo alto, educar en la virtud al pueblo, pero no lo halló; quizá por eso, cuando un día le preguntaron qué opinaba respecto de los gobernantes de su época, contestó, ya lleno de desaliento: "¡Ah! ¿Me habláis de esas bolsas de arroz?". Y cerca, en fin, de su muerte, dijo: "Puesto que no hay ningún príncipe que quiera poner en práctica mis ideas, no me resta otra cosa que morirme". Pero su doctrina, tras la desaparición física del filósofo, creció; se hizo un árbol poderoso y firme. La parte que dedicó al estudio de los rituales arcaicos tiene hoy especialmente un valor de curiosidad histórica, y la hemos dejado de lado, pero lo que Kung fu Tzé tiene de fundamental, de humano, de cosa de todos los tiempos no puede morir, sean cuales sean los avatares que sufra.

La filosofía clásica.

La filosofía clásica parte de algunos conceptos que la diferencian de las semitas y de otros pueblos. Al principio existía el Caos (pero habría que reivindicar que en el "Enuma elish" babilónico, Tiamat representa al Caos, creador de dioses monstruosos, hasta que, vencida por Marduk, este dios, en quien los dioses antiguos delegan su poder, hace de Tiamat, dividida en partes, el Universo, no sólo el planeta Tierra, sino las estrellas y con la sangre de Kingu, amante de Tiamat, sacrificado como "Chivo Emisario" para perdonar a los demás dioses a cambio de la muerte de uno sólo se logra la creación del hombre. Por lo tanto el precedente párrafo según el cual, el Caos es de origen helénico, no tiene asidero. Pero fuera de eso, también existe el Caos en la cosmogonía helénica y sólo ha objetado que sea el originario, ya que la Babilónica es aproximadamente del siglo XVIII precristiano. El Caos pues, no necesitaba creación, sino transformación.

Es a propósito de esta transformación que surge la doctrina hilozoista que concibe un monismo de vida y materia. A propósito de la concepción hilozoista, las escuelas filosóficas se dividen, pues es apoyada por la de Mileto, pero sin negarla totalmente, las escuelas eleática y la pitagórica le ponen algunos reparos. Platón y Aristóteles parecen desdeñar esta posición o por lo menos no tenerla en cuenta, ya que para Aristóteles todo comienza con el impulso del Primer Motor, que mueve todo sin ser movido, motor dotado de inteligencia, según el libro Lambda. Los estoicos aceptan según parece, por lo exiguo de los textos que se conservan de esa escuela, el hilozoismo.

Otro de los problemas que plantea el pensamiento helénico primitivo es el de la pluralidad, constituida en función de la cantidad de cosas cambiantes existentes en el mundo; están fijas y otras en movimiento y sus cualidades sólo pueden ser apreciadas en función de las cualidades contrarias de otros cuerpos. Así, la cualidad "blandura" se conoce por ser contrario a "dureza", lo frío a lo caliente, etc. Hay una polaridad que impide las graduaciones. Si decimos frío no sabemos cuánto frío expresamos al nombrar la cualidad. Hoy un termómetro lo marcaría.

En cuanto a los cuerpos, los griegos les daban un estado: por ejemplo el agua tiene la propiedad de ser líquida, pero hay le podemos reconocer otros dos estados: el de sólida y el de gaseosa.

Pensábase, por parte de los griegos, que de la contemplación del mundo podrían llegar a deducir leyes y de ellas, el orden cósmico en lo que alcanzaban a la vista. En realidad todos los pueblos de alta cultura tuvieron sus hombre contemplativos, que trataron de estudiar las estrellas, la naturaleza en general, no sólo en Asia y América antigua, sino en la propia Europa, especialmente en esa época, en Grecia.

Filosofía clásica griega y romana

1. Filósofos presocráticos.

La filosofía clásica abarca la Hélade pero desde el siglo IV Antes de Cristo se dilata y por el mundo helenístico (en Oriente, en Occidente, por el sur de Italia y en el siglo II por el imperio romano). Así la filosofía clásica tiene antecedentes en la helena, la cual según Marias no tiene antecedente. Así, la expansión de las ideas abarca distintos períodos: Grecia, algo de Asia Menor y Magna Grecia. Luego en diferentes épocas, Siria, Egipto, Macedonia, Italia y tardíamente la Numidia romanizada.

Conceptos fundamentales de los clásicos.

El griego cree que el mundo existe desde siempre, aunque en forma de Caos, que luego fue organizado por los dioses.

Este mundo se interpreta como naturaleza y por ello como principio, o sea que de él brota toda realidad particular. Posee ciertas fuerzas activas: que es fuente de realidad, los griegos se esforzaron por explicar la capacidad productiva del universo.

El problema de la pluralidad. El mundo no es una unidad. En él ya antes y también ahora mismo hay una multitud, formada por muchas cosas cambiantes y definidas por la contrariedad. ¿Por qué?. Porque:

Los componentes del mundo son cosas; es decir realidades independientes unas de otras.

Esas cosas tienen consistencia fija y determinada.

Esas cosas tienen propiedades disponibles como propias.

Esas cosas están en movimiento o sea que cambian (de lugar, de cantidad, de cualidad, y sobre todo en cuanto a su existencia, son y dejan de ser, o sea nacen y mueren). En medio de esta variedad de cosas los galileos se esforzaron por hallar el principio.

Esas propiedades o cualidades de las cosas fueron consideradas por los griegos como resultados de la oposición entre los contrarios.

Los modernos han tendido a suprimir esta polaridad de contrarios especialmente en la física.

La interpretación de estas cosas es uno de los más graves problemas del pensamiento antiguo.

Lo que caracterizó a estas propiedades es su comportamiento fijo. Así la piedra es dura, pero siempre es dura. Esa permanencia de propiedad la hacen apta para algo.

El mundo a los ojos del clásico se puede comprender. Tiene una estructura inteligible. Por lo tanto el antiguo se torna en un contemplador del mundo.

Para el griego de aquella época, lo fundamental era captar esa realidad contemplada.

El mundo es inteligible y por lo tanto debe estar regido por una ley fundada en un principio divino y por eso se le puede gobernar por medio de la razón, que aprehende el orden cósmico. Así se puede, por medio de ella vivir de acuerdo a la Naturaleza humana. La máxima expresión de esta actitud está en "La Política" de Aristóteles.

El hombre griego, hasta el siglo V se sintió como inmerso con el Cosmos, pero a partir de esa época, empezó a separarse de él; las tendencias, en tal sentido, son variadas: orfismo, pitagorismo, distinción entre mundo de la opinión y de la verdad, oposición entre las cosas sensibles e ideas y entre el mundo visible y el inteligible. Esta distinción entre los dos mundos fue fundamental entre los griegos y es ahí donde se entendieron cristianismo y filosofía helénica.

Las escuelas clásicas. La importancia de las distintas escuelas filosóficas griegas no está en relación con los textos que se conservan, ya que los presocráticos escribieron poco, pero hay expositores clásicos: Cicerón, Diógenes Laercio, Lucrecio, y además, eso poco se ha perdido en su mayoría. Aristóteles y Platón nos han dejado mucho y son muy importantes también.

En cuanto al estoicismo romano se conoce a través de Séneca, Epícteto y Marco Aurelio.

Filosofía clásica. Desde el siglo VII al IV antes de Cristo se la llama también griega.

Período cosmológico Este va desde el siglo VII antes de Cristo o de los presocráticos, por cuanto termina prácticamente en Sócrates aunque algunos pueden ser contemporáneos. Se estudia el mundo desde el punto de vista físico. Los temas básicos son: ¿qué es el mundo? ¿Cuáles son sus elementos? ¿En qué consiste el cambio?

El milesio o jónico - proveniente de Asia Menor. El primero de los filósofos es Thales, uno de los célebres siete sabios de Grecia: los otros seis son Solón, Pitaco, Quilón, Bías, Cleódulo y Periandro.

Thales nació en Mileto, bien avanzado el siglo VII antes de Cristo. Viajó por Creta, Egipto y Asia Menor, tal vez y Mesopotamia y de esas culturas llevó a Grecia distintos conocimientos científicos, entre ellos, predijo un eclipse de Sol. Inició una primera forma de estudios de geometría. Fue el primero en fundar una escuela de filosofía.

Para los antiguos, los principios de las cosas tenían carácter material; eran los llamados elementos; la sustancia de la cual provienen las cosas y donde terminan por disolverse. El elemento fundamental, para Thales era el agua y sin ella, nada existía.

Pensaba que Dios es la inteligencia del mundo y que el todo es animado y está la vez lleno de dioses. Una fuerza divina penetra lo húmedo elemental y lo mueve.

En el plano político y moral tuvo algunas respuestas dignas de ser meditadas.

Así se le preguntó: "¿Qué cosa has visto que sea extraordinaria?". Respondió: "Que un tirano llegue a la vejez". "¿Cuál es el consuelo más dulce de un desgraciado?". "Ver a un enemigo más desgraciado que él". "¿Cuál es el mejor medio de llevar una vida pura y virtuosa?". "Evitar lo que se considera feo en los demás".

Como anécdotas sobre Tales, pueden ser citadas las siguientes: Estaba observando los astros y cayó en una fosa. Una anciana le dijo: "¡Oh, Tales! Tu no ves lo que está a tus pies y quieres conocer lo que pasa en el cielo".

Su madre le presionaba para que se casase y él le contestó: "Todavía no es tiempo". Más tarde, cuando era de edad madura, ante la misma insistencia, respondió: "Ya no es tiempo".

Tales de Mileto y sus amigos

Es interesante que Diógenes Laercio haya citado dos cartas enviadas por Tales a dos de sus amigos, no sólo por lo que expresa en ellas, sino porque sus destinatarios fueron importantes figuras del pensamiento griego: Ferécides y Solón.

Tales a Ferécides.

"He sabido que te dispones a dar a los griegos un tratado acerca de las cosas divinas, lo cual todavía no ha hecho ninguno de los jónicos. Puede ser que prefieras reservar para la intimidad aquello que escribes, más bien que confiarlo al primero que se presente, sin ninguna utilidad. Si lo tienes a bien, yo iría a escuchar de ti mismo esas doctrinas.

He hecho con Solón de Atenas un viaje a Creta para estudiar allí la historia del país: hemos estado en Egipto para consultar a los sacerdotes y a los astrónomos ¿estaríamos tan desprovistos de sentido para no trasladarnos igualmente junto a ti? Porque Solón me acompañaría si tú lo autorizas.

Tu prefieres permanecer en tu casa, y poco diligente en ver extranjeros, rara vez sales de Jonia; eso es debido sin duda a que tus escritos te absorben enteramente.

En cuanto a nosotros, que no escribimos, recorremos la Grecia y el Asia".

Estos filósofos se escribían con cierta frecuencia y se comunicaban unos a otros ideas elevadas. Así, por la correspondencia vemos cómo se entendían Tales y Solón. Este último fue un legislador ateniense que escribió leyes grabadas sobre dos tablas de madera, las que sirvieron de fuente de derecho a las famosas "Leyes de las doce tablas", de los romanos. Logró por medio de un ardid que narra Diógenes Laercio que los atenienses recuperarán la isla de Salamina, y también el Quersoneso de Tracia. Adivinó antes que nadie que Pisístrato aspiraba a la tiranía y advirtió de ello a los atenienses, que no le creyeron. Entonces se embarcó para Egipto, a fin de estudiar esas culturas y luego a Creta. Cuando Pisístrato se apoderó del gobierno, Solón remitió carta a los atenienses, que empieza con estas palabras: "Si expiáis duramente vuestras faltas, no acuséis por ello a los dioses". Pisístrato, al enterarse de ella, remitió una carta a Solón explicándole que si bien era tirano, (en el sentido de "rey"), le correspondía por herencia y que además realizaba actos justos, humanitarios, que señala. Y le expresa que no siempre un gobierno monárquico (tiranía equivalía a monarquía en ese momento en Grecia). Y lo invita a volver a Atenas señalándole que sea su partidario o su adversario nada deberá temer de parte de él. Solón se había retirado, no porque creyera mal de Pisístrato, sino porque su principio era la democracia y constató de esta manera a Pisístrato: "Te creo cuando afirmas que nada tengo que temer de tu parte. Era tu amigo antes de tu usurpación, y ahora todavía no soy tu enemigo más que cualquier otro ateniense que aborrezca la tiranía. ¿Es mejor para Atenas el gobierno de uno solo que la democracia? Es una cuestión que cada cual puede resolver a su voluntad. Confieso que eres el mejor de los tiranos, pero no considero oportuno regresar a Atenas. Si yo lo hiciera, después de haber establecido la igualdad, y rehusado, por mi parte, la tiranía que se me ofrecía, podría acusárseme de aprobar tu conducta". Mucho podría decirse de las ideas democráticas de Solón que justifican la admiración, que por el gran legislador tenía Tales, quien le escribió la siguiente misiva: "Si te alejas de Atenas, creo que encontrarás en Mileto una mansión de las más confortables. Esta villa es una colonia ateniense y estarás en ella con la mayor seguridad. Puede ser que la tiranía, a la que está sujeta Mileto, te desagrade, pues tú detestas a los tiranos, cualesquiera que ellos sean. Pero nuestra amistad te ofrecerá una compensación. También Bias te ha escrito para que vayas a Pirene; si tú prefieres la mansión de esta villa, yo mismo iré para estar junto a ti".

Theodor Gomperz explica la riqueza conceptual de Tales al considerarlo producto del cruzamiento de tres naciones: griega, caria y fenicia. Le adjudica un concepto de asombrosa sabiduría: la de hacer un estado federal, cosa que los griegos no habían pensado.

Anaximandro nació en el año 610 y murió en el 547 antes de Cristo. Era hijo de Praxiádes, oriundo de Mileto, como Tales.

Fue el fundador de las ciencias naturales griegas, y por ende, de las occidentales, pues trató, el primero de todos, de entender la naturaleza del cosmos, de la tierra y de sus habitantes.

Su libro, "De la Naturaleza" fue el primero redactado en prosa. Lo hizo publicar a los 63 años, o sea dos antes de su muerte.

Confeccionó un mapa del mundo, no, desde luego porque viajara tanto, sino porque se documentó con lo que le decían los viajeros que trató.

Conoció, según parece, el "gnomon" (indicador) inventado por los babilonios, consistente en una barrita que descansa sobre una base horizontal. Con ella se determina el mediodía real para cualquier lugar, como asimismo los cuatro cardinales. Instaló uno en Esparta.

No pensó que el sol descendiera por debajo del horizonte, sino que quizá circulara alrededor de la tierra. Se basaba en que las constelaciones estelares vecinas al polo jamás desaparecen, sin que ejecutan un movimiento circular. La tierra no sería un disco chato, sino una semi esfera.

Se interesó por la creación orgánica: los primeros seres habrían nacido del lodo marino porque el cuerpo animal está compuesto de sustancias sólidas y líquidas. Además, el mar contiene multiplicidad de vida animal y hay fósiles marinos.

Cree Gomperz, que los descendientes de aquellos animales acuáticos son los descendientes animales que hoy pueblan la tierra, lo que resultó un atisbo de la moderna teoría de la evolución.

Diógenes Laercio cree que fue en Egipto donde Tales aprendió geometría, y agrega los siguientes datos: llevó una vida, tras de sus viajes, solitaria, y retirada, en Mileto dio importantes consejos políticos, como el de no intervenir en la contienda entre Ciro y Creso.

Recogió de Tales las siguientes expresiones:

"La cosa más difícil es conocerse a sí mismo".

"Procurad ser tratado por vuestros hijos como habéis tratado a vuestros padres".

"La verdadera belleza es la del alma".

En geometría también hizo aportes: El triángulo inscripto en un semi círculo es un rectángulo. Descubrió, según parece, el triángulo escaleno. Midió las pirámides de Egipto por la sombra proyectada; para ello se basó en el principio que observó con perspicacia y es éste: si la sombra de un hombre u otra cosa, iguala su altura real a cierta hora del día, lo mismo puede ocurrir con las pirámides, si medimos las sombras de éstas.

En cosmografía hizo asimismo observaciones, como ser: predicción de un eclipse de sol. Le son adjudicadas dos obras, a saber: "Del equinoccio". Pensaba que la oscuridad había precedido a la luz. Fue el primero que en Grecia determinó las estaciones. Afirmó que la tierra flota sobre el mar. Aconsejó a los marinos guiarse por la Osa Menor.

En materia de religión afirmaba que Theos (Dios) "es lo que no tiene principio ni fin" y que necesariamente "es el ser más antiguo, pues es quien existe por sí mismo".

Afirmó la doctrina de la de la protosustancia: primero supuso que el elemento era el agua, pero se le objetó, por otros, que podía ser el aire y el fuego. Entonces llegó a esta conclusión: "únicamente la forma primitiva de la sustancia era la verdadera y real".

Respecto del alma sostuvo su inmortalidad, pero con estas aclaraciones: "todo está animado, lleno de dioses; una fuerza divina penetra lo húmedo elemental y lo mueve"; "Ella está mezclada en el Todo".

Es imposible, sin embargo, saber si influyó en él o no la mitología babilónica de la existencia de los hombres peces.

Afirmó: "todo lo nacido está destinado a perecer".

Sólo la protosustancia, de la que todo ha emanado y qa la que todo está destinado a retornar es sin origen e imperecedera.

Cualquier existencia singular (escapada a la protosustancia) le parecía injusta y es una usurpación por la que los seres se devoran y desalojan mutuamente, deben sufrir penitencia y castigo "conforme a un orden temporal".

Lo que es inmortal y no envejece es divino.

Diógenes Laercio lo expresa de esta manera: Para Anaximandro las partes del Infinito (Apeirón) cambian, pero el Infinito en sí es inmutable; está anunciando el principio de la indestructibilidad de la materia, aunque ésta se modifique. Se adelanta aquí a lo que luego anunciaron los atomistas, Lucrecio y Lavoisier.

El Apeiron (o Infinito) crea eternamente, y de su acción derivan las cosas particulares.

La unidad contiene la multiplicidad de los elementos que forman las cosas.

Las cualidades sensibles de las cosas son consecuencia de la separación de los contrarios; esta se produce en virtud del movimiento (o actividad) eterno.

También se dedicó a la astronomía y de ella logró hacer horóscopos.

Consideraba que la tierra está en el centro del Universo.

Nuestro planeta tiene forma esférica.

La luz de la luna no es propia, sino recibida por el sol.

Construyó el primer mapa de la tierra conocido en Grecia y fabricó un reloj de sol.

Anaxímenes de Mileto.

Nacido en Mileto entre los años 588 a 524. Era hijo de Eurístrato. Parece que fue discípulo de tales y luego de Anaximandro. Quizá también haya aprendido con Parménides, por las distintas citas de los comentaristas ulteriores, incluso, si tomamos el testimonio de Apolodoro, que en este caso es muy discutible.

Sus escritos se conservaron bastante tiempo y parece que estaban originariamente escritos en el dialecto jonio, con un lenguaje bastante sencillo.

Con él podría decirse que se concluye la escuela jónica.

Respecto de la teoría de los elementos, piensa que la sustancia originaria fue el aire, cree que de él nacieron los dioses, las cosas divinas, que a su vez fueron produciendo otras cosas y desde luego los seres. ¿Cómo se produce el pasaje del aire a las diversas sustancias? Según grados de condensación mayor o menor, producida por el frío.

Respecto de la forma de la tierra, opina que es plana y los astros giran alrededor y arriba de ella.

Diógenes Laercio, en dos cartas que transcribió, escritas por Anaxímens expresa aspectos de la sensibilidad de este filósofo. Ambas están dirigidas a Pitágoras, del cual era un buen amigo. La primera expresa:

"Un funesto accidente nos ha arrebatado a Tales en medio de una hermosa vejez. Había salido de noche, según su costumbre, a contemplar las estrellas, en compañía de una sierva. Pero traicionado por su memoria, cayó inadvertidamente en una fosa profunda. Tal fue el fin del astrónomo de Mileto. Nosotros, que lo teníamos por maestro, conservamos el recuerdo de ese gran hombre; lo transmitiremos a nuestros hijos y discípulos, para que su doctrina sea siempre nuestra regla. Saludamos en Tales al que ha inaugurado nuestros trabajos".

Segunda carta de Anaxímenes a Pitágoras.

"Has obrado más sabiamente que nosotros emigrando de Samos a Crotona, donde vives en paz, porque los descendientes de Éaco agobian de males a tus compatriotas.

Mileto no se ha liberado de la tiranía. Añade a esto las amenazas del rey de los medios para hacernos sus tributarios.

Los jonios se preparan para declarar la guerra a los medos y defender la libertad común; pero empezada la guerra, no tenemos esperanza alguna de salvación.

¿Cómo, pues, podrá Anaxímenes dedicarse a la contemplación de las cosas celestiales, amenazado, como está, de la muerte y la esclavitud? En cuanto a ti, los de Crotona te aman; los habitantes de la Gran Gracia (Magna) te estiman; Sicilia te ha provisto de discípulos".

Gomperz señala que Anaxímenes no creía que la noche se produjera porque el sol se hundiera debajo del horizonte, sino que sugería dos hipótesis: una en la que giraría alrededor de la tierra "como una gorra en la cabeza" ese movimiento quedaría oculto por la existencia de grandes montañas que habría al norte. La otra hipótesis es que de noche se alejaría mucho la tierra.

Ambos argumentos procedían de las ideas de considerar plana a la tierra y no conocer el sistema heliocéntrico.

Por eso mismo si bien consideraba que los eclipses se producían por ocultamiento del sol y la luna por cuerpos oscuros similares a la tierra no podía explicarse mejor dentro de la idea del sistema geocéntrico.

Pasaba por un gran matemático y en el plano astronómico descubrió la oblicuidad de la eclíptica.

A causa de la invasión persa por orden de Ciro y la destrucción y saqueo tremendo de Mileto, la escuela jónica se refugió en Atenas.

Anaxágoras.

(500 a 428 antes de Cristo). Nació en Asia Menor, de familia de Eupatridas. De joven viajó a Atenas y fue maestro y amigo de Pericles. Marias lo considera el primero filósofo que aparece en Atenas. Los atenienses fuéronle hostiles; le pusieron el nombre de "Nus" y lo procesaron, acusándolo de impiedad. Pericles consiguió ponerlo en libertad, pero Anaxágoras debió volverse a Jonia después de haber estado en Atenas 30 años.

Su obra estaba escrita en estilo literario de valor, cuidaba los detalles en la exposición.

Sus ideas: fue el fundador del teísmo filosófico. Nada se pierde, nada se destruye, la materia es eterna, sólo existe reunión y separación de elementos homogéneos.

Todas las cosas estaban juntas, infinitas tanto en número como en pequeñez. Estando juntas, ninguna era manifiesta a causa de su pequeñez. A todas las concluía el aire y el éter, ambos infinitos. No existe lo mínimo porque hay siempre algo menor o sea que lo que es, por más que se divida, no deja de ser. También en lo grande hay siempre algo mayor y respecto de sí mismo, cada cosa es a la vez grande y pequeña.

Cree que las cosas no se producen por casualidad, sino por una inteligencia, pero esa inteligencia no es parte de la materia sino indistinta a ella, superior y anterior al mundo.

¿Qué es el Nus? Es una inteligencia suprema, la más fina y pura de todas las cosas, no admite mezcla con nada y es en sí misma inmóvil. El Nus (materia pensante) ejerce un dominio sobre las cosas; es el primer móvil.

Respecto de Anaxágoras sañala Diógenes Laercio: que su desinterés por los asuntos públicos de Atenas era debido a la atención que prestaba a los elementos cosmográficos. Cuando alguien le reprochó esto, le contestó: "Tómate tú ese trabajo; yo estoy todo entero en mi patria".

Escribía en un lenguaje literario y cuidaba los detalle de exposición.

Los fragmentos que de él se conservan son en su mayoría citas de Simplicio, que en el siglo VI (D.C.) todavía tuvo ocasión de leer un texto de Anaxágoras.

Fundador del teísmo filosófico, puesto que el movimiento de creación del Universo lo explicó, no como una simple mecánica, sino obedeciendo a una causa inteligente (motriz al mismo tiempo que ordenadora). "Todas las cosas estaban confusas; después vino el Nous y las separó".

Cuando dijo que el sol no era un dios sino una piedra incandescente, fue acusado de impiedad por Cleón. No se le pudo matar porque Pericles tomó su defensa. Se le desterró y se le cobró una multa de cinco talentos. Estuvo, entre tanto, encarcelado por esa causa.

No pudo soportar esa afrenta. Desterrado a la ciudad de Lampsaco, anunció que se suicidaría. Cuando los magistrados de esa ciudad le preguntaron qué deseaba que fuese hecho en su honor, respondió, según Hermipo: "Que todos los años, el mes de mi muerte sea dedicado a fiesta y descanso para los niños".

Pitágoras.

Nació en Jonia y se piensa que probablemente en la isla de Samos, situada en la costa de la precitada región, ocupada por los jonios procedentes de Epidauro. Tras un breve período de democracia se impuso la tiranía de Polícrates, quien debió sostenerse por medio de alianzas con Amasia y luego con Cabises, hijo de Ciro. Derrotado el tirano, fue invitado por el sátrapa de Sardes, Crestes, quien disgustado con él, lo mandó crucificar.

En el mundo convulso nació, pues Pitágoras, pero es bien sabido que el verdadero filósofo muy frecuentemente se defiende de la agresión de aquello que lo rodea, pues lleva la serenidad en sí mismo. La fecha de su nacimiento no está bien determinada pero puede situarse entre el 592 al 569 y la de su muerte entre el 510 y el 470. Parece que su padre, Mnesarco, que era traficante de diversos productos, lo hizo viajar por diversos lugares del sur de Italia y de Egipto. Aprendió Música con Hermodamas y filosofía con Feréoides, quien habiendo estudiado con los fenicios, probablemente haya transmitido la idea de la inmortalidad del alma, (que no es propiamente fenicia sino de pueblos asiáticos, especialmente de India y Caldea). De Feréncides hace algunos comentarios, un tanto escuetos, Diógenes Laercio. Para Ferécides sólo había dos principios eternos del universo: uno divino, pensante, que llama Zeus, muy distante del de la poesía homérica; el otro es la materia disuelta en un fluido. La tierra ocupa el centro del sistema cósmico. (Pascal en su teoría de los dos infinitas subrayó que todo lo que existe está en el centro de la esfera cuyos radios son infinitos y por lo tanto iguales, así, cualquier punto es el centro, esté donde esté). Ferécides es importante por su teoría del Amor como motor de la creación universal, idea que tiene antecedentes en la más remota antigüedad de la India.

Pero Tales y Anaximandro, según citan algunos, habrían dado enseñanzas a Pitágoras.

Después de sus viajes, Pitágoras se estableció en Cretona, ciudad de la Magna Grecia. Dícese que su fundador, el aqueo Miscello consultó con el oráculo de Delfos dónde era aconsejable establecerse. Este, previamente, le preguntó si prefería un lugar donde abundaran las riquezas o se reservara la salud. Como Miscello eligió la salud, el dios Febo, por medio del oráculo, le señaló Crotona, la actual Brucio.

En Crotona fundó Pitágoras su comunidad religiosa con afinidades a los ritos órficos. Allí acudían tanto hombres como mujeres y era indiferente que se tratara de jóvenes como de ancianos. Este instituto pitagórico fue repetido en otros puntos del Mediterráneo. Había dos clases de discípulos: los simplemente oyentes, cuya obligación era la de mantener el más riguroso silencio. En cambio, otra gente sí podía participar.

Pitágoras recomendaba principios de vigilancia ética ejercidos sobre si mismo por cada discípulo, quien debía preguntarse cada noche: ¿qué he omitido? ¿Qué he hecho? ¿Qué he dejado inconcluso?

Es vergonzoso tener que jurar por los dioses, porque demuestra que no se le considera, a quien esto tiene que hacer, que se le crea por su propia palabra, y al respeto que inspira su virtud. Esta consiste, en buena parte, en un privilegio que sólo posee el hombre: el poder de inclinar, a su albedrío, el alma hacia el bien o el mal. Pero, el consejo de Pitágoras respecto de la conducta para con los demás es: "Vivid entre los hombres de tal modo que no convirtáis los amigos en enemigos; antes bien, convertid los enemigos en amigos". En cuanto a la dicha, consiste simplemente en poseer un alma bella.

Respecto de la muerte del alma, no creía en el Hades. "Una vez separada del cuerpo, el alma no abandona la tierra, sino que continúa errante por el espacio con la forma del cuerpo que la recubría. Las puras van a regiones superiores y las impuras quedan alejadas de las primeras y entregadas a las Furias". El aire está lleno de almas, que inspiran los sueños y presagios.

Muchas de estas ideas chocaban con las de los cultos y conceptos de los habitantes de Crotona. A manos de los cuales parece que murió el filósofo. Nada de esto, si es cierto, tendría que causar asombro, si se tiene en cuenta que la humanidad es frecuentemente asesina o por lo menos perseguidora de sabios.

La obra de Pitágoras tal vez no haya sido escrita por él mismo, peor eso no implica que exista. Sus discípulos han conservado algunas de sus máximas y pensamientos. Tal sería el caso de Filolao, al cual se le adjudica la redacción de los "Versos Aureso", que se consideran más en consonancia con el pensamiento del Maestro; adoración a los dioses, veneración del juramento, elección de aquellos amigos en los que se observe mayor grado de virtud y evitar tomarles odio por haberles hallado una falta pequeña, necesidad de vencer las pasiones, respeto en primer término, de sí mismo, reflexionar sobre esta orden del Destino; que todos los hombres morirán, inseguridad que tiene la posesión de los bienes materiales, necesidad de ser paciente ante la adversa suerte, reconocer que la fatalidad no manda la mayor parte de los males a los buenos, reflexionar antes de hacer y actuar de modo que no tener motivo de arrepentimiento, evitar el lujo, pero no el aseo, ni la decencia, así como otros consejos más.

Pero Tales y Anaximandro, según citan algunos, habrían dado enseñanzas a Pitágoras.

Después de sus viajes, Pitágoras se estableció en Cretona, ciudad de la Magna Grecia. Dícese que su fundador, el aqueo Miscello consultó con el oráculo de Delfos dónde era aconsejable establecerse. Este, previamente, le preguntó si prefería un lugar donde abundaran las riquezas o se reservara la salud. Como Miscello eligió la salud, el dios Febo, por medio del oráculo, le señaló Crotona, la actual Brucio.

En Crotona fundó Pitágoras su comunidad religiosa con afinidades a los ritos órficos. Allí acudían tanto hombres como mujeres y era indiferente que se tratara de jóvenes como de ancianos. Este instituto pitagórico fue repetido en otros puntos del Mediterráneo. Había dos clases de discípulos: los simplemente oyentes, cuya obligación era la de mantener el más riguroso silencio. En cambio, otra gente sí podía participar.

Pitágoras recomendaba principios de vigilancia ética ejercidos sobre si mismo por cada discípulo, quien debía preguntarse cada noche: ¿qué he omitido? ¿Qué he hecho? ¿Qué he dejado inconcluso?

Es vergonzoso tener que jurar por los dioses, porque demuestra que no se le considera, a quien esto tiene que hacer, que se le crea por su propia palabra, y al respeto que inspira su virtud. Esta consiste, en buena parte, en un privilegio que sólo posee el hombre: el poder de inclinar, a su albedrío, el alma hacia el bien o el mal. Pero, el consejo de Pitágoras respecto de la conducta para con los demás es: "Vivid entre los hombres de tal modo que no convirtáis los amigos en enemigos; antes bien, convertid los enemigos en amigos". En cuanto a la dicha, consiste simplemente en poseer un alma bella.

Respecto de la muerte del alma, no creía en el Hades. "Una vez separada del cuerpo, el alma no abandona la tierra, sino que continúa errante por el espacio con la forma del cuerpo que la recubría. Las puras van a regiones superiores y las impuras quedan alejadas de las primeras y entregadas a las Furias". El aire está lleno de almas, que inspiran los sueños y presagios.

Muchas de estas ideas chocaban con las de los cultos y conceptos de los habitantes de Crotona. A manos de los cuales parece que murió el filósofo. Nada de esto, si es cierto, tendría que causar asombro, si se tiene en cuenta que la humanidad es frecuentemente asesina o por lo menos perseguidora de sabios.

La obra de Pitágoras tal vez no haya sido escrita por él mismo, peor eso no implica que exista. Sus discípulos han conservado algunas de sus máximas y pensamientos. Tal sería el caso de Filolao, al cual se le adjudica la redacción de los "Versos Aureso", que se consideran más en consonancia con el pensamiento del Maestro; adoración a los dioses, veneración del juramento, elección de aquellos amigos en los que se observe mayor grado de virtud y evitar tomarles odio por haberles hallado una falta pequeña, necesidad de vencer las pasiones, respeto en primer término, de sí mismo, reflexionar sobre esta orden del Destino; que todos los hombres morirán, inseguridad que tiene la posesión de los bienes materiales, necesidad de ser paciente ante la adversa suerte, reconocer que la fatalidad no manda la mayor parte de los males a los buenos, reflexionar antes de hacer y actuar de modo que no tener motivo de arrepentimiento, evitar el lujo, pero no el aseo, ni la decencia, así como otros consejos más.

Heráclito.

Hay cinco personalidades con el mismo nombre en el mundo griego; y se distinguen por el lugar de su nacimiento y desde luego, por su profesión. El filósofo nació en Efeso en el 540 antes de Cristo y si bien tiene, como otros, alguna vinculación con la escuela jónica, alcanza apreciaciones de carácter muy personal. De su padre se ha dicho que era Bisón, otros lo dan como vástago de Heracionte. Podía haber sido gobernante de Efeso pero desinteresado de esa actividad, dejóla a cuidado de su hermano, pues su interés estaba en el estudio de la filosofía. El fruto conocido de sus meditaciones es un libro escrito en prosa, lo que no era corriente pues buena parte de los filósofos daban a sus obras forma poética. Lo redactó en el dialecto jonio y lo dejó en el templo de Artemisa. Por algunos fragmentos conservados a través de citas de otros autores se sabe que esas reflexiones versaban sobre física, moral y política.

Fue Crates quien difundió en la antigüedad la obra de Heráclito.

En el plano cosmogónico parte de la idea de una protosustancia, que es el Fuego, del cual deriva lo existente; también la destrucción final será causada por el Fuego. En este aspecto coincide con Zarathustra, quien en el Avestá desarrolla una filosofía, a veces considerada religión, que se concentra en el reconocimiento del poder creador y transformador del Fuego. En algunas concepciones prehispánicas de índole materialista también hay coincidencias notables. (Todo, hasta los dioses, son creaciones de Totatli, el Fuego).

Heráclito cree que el Fuego actúa en dos ciclos: uno ascendente y otro descendente según vaya a transformarse en formas altas o bajas. Pero este pensamiento, por lo fragmentario del texto, no quedó claramente desarrollado sino insinuado; lo fundamental es que el fuego ha existido siempre y jamás perecerá. No hay que llamarlo divino, ni decirle Zeus, pues no es una individualidad, una persona, sino una esencia universal, punto de partida y de llegada de cada período cósmico. El Universo es finito.

El ser y el no ser, son, para Heráclito, una misma cosa. El "ser" es un principio, "no ser", pero constantemente llega a ser. Lo determinado subsiste en una oleada fugaz de lo indeterminado. No existen contradicciones en lo eterno, por lo tanto, todo fluye, es transformación, nada es permanente en ningún estado: espíritu, cuerpo, vida, muerte, mundo. Este mundo se destruirá, vendrá otro y otro más, infinitamente. Si algo se muestra a los ojos como persistente, es mera apariencia; está en realidad en un proceso de transformación continua. Si esa transformación no lleva a la destrucción del objeto ello ocurre cuando las partículas se separan de él y son remplazadas incesantemente por otras nuevas. De ahí su célebre expresión: no nos bañamos dos veces en el mismo río.

Teoría de la relatividad de las cualidades.

Heráclito recurre a una paradoja consistente en afirmar que lo malo y lo bueno son la misma cosa. Pero para asegurar que esto es posible sería necesario entrar en aspectos demasiado complejos. Porque no puede referirse al caso de quien queriendo hacer bien, yerra. O la idea de que "quien cosecha el mal es porque obró mal". Aquí hay otra cosa que se asemeja a decir "tanto vale que me vaya bien como mal", y eso, aunque sorprendente, y hasta brillante en la apariencia, no puede serlo sino en circunstancias especialísimas, como, por ejemplo, que un hombre, horas antes de fallecer reciba la noticia de haber ganado a la lotería y no tenga familia a quien dejársela; en casos tan extremos podría ser indiferente el bien.

Como consecuencia de ese relativismo, es necesaria una correcta teoría de la percepción sensorial que nos lleve a pensar que algunas opiniones o intuiciones en una etapa del desarrollo no sean adecuadas para otro momento y en fin, que esta teoría sirve a la idea de progreso que permite el cambio y los contrastes.

Los contrastes permiten que lo discorde se halle en armonía consigo mismo, que puede ser armonía invisible o visible. La enfermedad es la que permite la curación, el hambre, su satisfacción, el cansancio, el reposo, etc.

En otros aspectos considera la necesidad de la competencia, la coexistencia de elementos antagónicos en un Estado, la lucha por la apetencia de vivir. Heráclito es uno de los pensadores más notables del mundo griego y sin embargo nos resulta imposible de continuar analizando o profundizando sus ideas, dada la brevedad de este trabajo.

Señalemos, sin embargo, que a propósito de la inteligencia humana se divide en cinco formas, a saber: aparición, fenomenalidad, lo sustancial, lo recóndito, lo que es.

Respecto de los sentidos, éstos sólo nos dan las apariencias por medio de percepciones. Así, el conocimiento es imperfecto, pero existe un conocimiento superior, relacionado con el plano de lo divino.

Lo más notable de Heráclito es su filosofía del devenir, que a medida que avancen las ideas de los hombres va a adquirir más grandiosidad. Muchos han vuelto a retomar esto, adaptándolo a soluciones diferentes.

Platón.

Nació en Atenas en el 428 aproximadamente y descendía de eupátridas. Era de una bella apostura, que en el gimnasio se destacaba, bien por la anchura de sus hombros o quizá de su frente. Por eso, aunque su nombre era Aristocles, se le dio el apodo de Platón, por el cual fue conocido no sólo en su ciudad natal sino en todo el mundo. Su padre era Ariston y su madre Perictiona, tenía un parentesco, bien que lejano, con Solón, el célebre legislador. Ganó el lauro en dos pruebas atléticas, no se sabe si en las Olimpíadas o en las Istmicas, tan bien cantadas pro Píndaro. Estudió primeramente con Cratylo, discípulo de Heráclito.

Pensó dedicarse a la elocuencia, ambición tan grande de los atenienses que Aristófanes la critica en algunas de sus comedias, pero según se cree, su voz, algo débil, no se adaptaba para destacar en el Agora y en ese aspecto careció de la constancia de Demóstenes. Se dedicó a las artes liberales, que en ese tiempo eran llamadas "gramática" y su maestro fue Dionisio, justamente llamado "el gramático" para distinguirlo de otros del mismo nombre. Tenía facilidad y gusto por distintas actividades, tales como la poesía trágica y por su manera de manejar el diálogo tal vez hubiera sido eminente. También se interesó por la música e incluso por la pintura, donde iba más adelante a destacar Polignoto.

Pero aproximadamente a los veinte años trabó conocimiento con Sócrates y eso lo decidió por la filosofía. Estudió con ese gran maestro durante varios años, hasta que fue condenado a beber la cicuta tras una conspiración contra él, donde motivos personales y políticos, ajenos a sus enseñanzas, pesaron en contra de ese gran filósofo, desde luego idealizado por Platón en sus Diálogos al punto de no saber, a cierta altura de su producción, hasta qué punto el maestro es Sócrates o es el propio Platón. Después de la muerte de Sócrates muchos de sus discípulos se retiraron de Atenas, que mucho tiempo fue hostil a la filosofía, recuérdese el caso de Anaxágoras y el de Aristóteles tras la muerte de Alejandro Magno, es decir, cuando Atenas ya no necesitó de él.

Platón fue a Megara y allí se encontró con Euclides, pero no el famoso matemático, sino otro filósofo del mismo nombre y otro llamado Hermógenes, que no parece ser el jurista, pero el caso es que trabó conocimiento con algunos iniciados en las doctrinas de Parménides y quizá de Jenófanes. Interesante y prolífero fue su viaje a Egipto, donde estuvo tres años y allí debe haberse acercado a doctrinas antiguas de esa cultura milenaria. En Fenicia, dominada por los persas, debe haber recogido, no sólo la ciencia de los caldeos, sino las doctrinas del oriente. Vuelto a Italia se inició con otros filósofos, Arquitos y Timeo, y sin duda debe haber tenido un primer contacto, fortalecido después, con las ideas difundidas por Pitágoras. En Cyrene conoció a Theodoro, al cual convierte más adelante en personaje del Théetes.

Llamado a Siracusa por Dionisio el Viejo, fue al principio bien tratado, pero enemistado con él, estuvo a punto de morir, si no fuese porque Aristómenes y Dión lo defendieron. No obstante, el tirano lo entregó al embajador de Esparta, el cual lo consideró prisionero de guerra, pues estaba en ese momento en medio de las hostilidades bélicas contra Atenas, y uno de sus amigos rescató a Platón por la suma de treinta minas.

Retornó a su ciudad natal tras más de diez años de viajes y allí, en el jardín de Academus, abrió su escuela, que por ese motivo fue llamada Academia. Comprendió que Sócrates había sido bastante olvidado tras tantos acontecimientos que ocurrieron en ese lapso, y lo hizo personaje de sus Diálogos, la fecha de cada uno de los cuales es difícil de precisar.

Curiosamente volvió a Siracusa, invitado a educar a Dionisio el joven, cuñado de Dión, pero desavenencias con éste lo llevaron a situación tan crítica que estuvo a punto de perecer. Volvió a Atenas a enseñar en la Academia y a redactar sus célebres Diálogos, así como la República. Murió en el año 347 antes de Cristo.

No de casó, pero Diógenes Laercio transcribe su testamento, en el que deja sus bienes, salvo algunas manumisiones de esclavos, a su hijo llamado Adimanto.

Sus obras son cuarenta y seis, la gran mayoría diálogos, de los cuales treinta y tres son auténticos y trece dudosos; pueden ser de él o de algunos de sus discípulos. Además escribió trece cartas y un cierto número de definiciones.

Se ha querido reconstruir la cronología de sus diálogos en base a alusiones a acontecimientos contemporáneos, al grado de madurez de los mismos y la remisión a otros diálogos. Incluso el estilo, que en todo escritor tiene sus épocas en que varía, pueden aproximar algún diálogo a otro. No obstante, Platón ya está maduro desde el principio y además, un diálogo de juventud puede haber sido retocado en ocasión posterior. Sólo se sabe, por Diógenes Laercio, que "Las leyes" su última obra, fue concluida por algunos de sus discípulos, sin duda por conocer ideas o plan que Platón podía haberles confiado.

Sus diálogos. Laurand ha hecho una clasificación de sus obras y definido de cada una su tema central.

Critón – Diálogo entre Sócrates, ya condenado a muerte, y su amigo Critón, que le anuncia que se ha logrado que los atenienses permitan su evasión. Sócrates se opone, pues eso sería violar las leyes, que deben ser acatadas aunque nos perjudiquen. Es el último consejo que pude dar a su patria.

Eutifrón. Se encuentran casualmente, y Sócrates le dice que ha sido citado para comparecer ante un tribunal por acusaciones contra él. Como se sabe el resultado de ese proceso, la alusión ocasional está llena de una nota sombría. Pero el diálogo plantea el tema de la piedad, Eutifrón se contradice en varias ocasiones pero el punto queda sin una definición concreta.

Carmides. Se trata de una discusión entre Sócrates, Carmides y Critias sobre una definición acerca del concepto de sabiduría y razón. Son desechadas varias definiciones: no es la calma, ni el pudor, ni el cuidado de los propios negocios, ni el conocimiento de sí mismo. Pero sobre el fondo de la cuestión no hay una definición concreta, lo que ocurre a veces en los diálogos platónicos, pues las conclusiones a veces se dan, pero nunca deben ser obligatoriamente forzadas.

El Pequeño Hippias. Resalta el retrato del sofista y de su suficiencia cómica. Llega a hacerle decir, por medio de sofismas, que quien hace el mal voluntariamente es menos culpable que quien lo efectúa involuntariamente, dando preeminencia cómica a la culpa sobre el dolo. Se cita como ejemplo a Ulises, el héroe homérico.

Laques. Sócrates, ante los estrategas Laques y Nicias, discurre con ellos acerca de una definición de la valentía. Ambos dan sus definiciones, pero esos hombres ejercitados en el manejo de las armas demuestran que aunque valientes, carecen de la conciencia de lo que es el valor.

El Gran Hippias. Sócrates pregunta a Hippia qué es lo bello. Este le da definiciones que Sócrates rebate aunque fingiendo ser el discípulo. Resalta la suficiencia cómica de Hippia. Se ha discutido si este diálogo es realmente de Sócrates.

Ión. Es un poeta que acaba de obtener éxito en un certamen en Epidauro. Pero los poetas, como queda claro, no pueden razonar acerca de poesía. Reciben ese don de los dioses, lo usan ante el auditorio, pero cuanto menos conozcan su esencia, mejor cantarán.

Menexeno. Es una parodia graciosa de los discursos fúnebres tales como se componían en Atenas. Desde luego presenta este diálogo el inconveniente del desconocimiento que el lector tiene en general de los recursos de la oratoria griega, de la cual se mofa Sócrates.

Laurand separa esos diálogos precitados en un grupo que considera menores. Los grandes diálogos aparecen cuando Platón se despega o independiza más de su maestro y busca caminos nuevos y personales, aunque los pone igualmente en boca de Sócrates. De ahí que a veces, al comentar uno de ellos, es necesario deslindar las ideas con un: "Platón hace decir a Sócrates...".

Protágoras. Este diálogo podría ser una transición entre el primero y el segundo grupo. La pregunta de Sócrates a Portágoras es ésta: ¿puede ser enseñada la virtud?. El comienzo tiene el valor de hacer una pintura de los sofistas Protágedas, Pródicos e Hippias. No se llega a una afirmación a propósito de este punto.

Menón. En realidad es algo así como una cuestión que continúa la anterior, sin una definición clara, aunque en ciertas circunstancias, parece que la virtud, por el ejemplo, no puede ser enseñada. Desde luego se trata de definir qué es la virtud. Menón, un rico ciudadano de Tesalia, da algunas definiciones que Sócrates refuta. También está presente en la controversia Anitos, el acusador de Sócrates, y un criado de Menón. En este diálogo, Platón intruduce el tema de la reminiscencia, y plantea, además, un poco de soslayo, qué relación tienen virtud y ciencia.

Gorgias. Sócrates refuta al sofista Gorgias y a sus retórica, arte que permite, mal usado, defender tanto lo justo como lo injusto. Es necesario distinguir entre la habilidad del orador, aunque éste no sea excelso en la retórica. De ahí parte una disputa que si ya se había planteado entre retóricos y filósofos llega hasta Cicerón, que le replantea en "Del orador".

Eutidemo. Diálogo lleno de inspiración y delicadez en el que retrata irónicamente a los sofistas Eutidemo y Apolodoro, que gustaban hacer acrobacias para hacer la prueba de las verdades aparentes de cosas realmente comprobables. Sócrates sigue, con esto, combatiendo a la sofística.

Cratilo. El tema central es el del lenguaje, que no había aparecido en ninguno de los autores griegos anteriores de manera o como tema principal.

Lisis. Trata a propósito de la amistad y tampoco aparece una definición concluyente.

El Banquete. Está constituido por un conjunto de discursos pronunciados por algunos de los personajes que asisten a un convite en la casa del poeta trágico Agatón. Se discute acerca del amor.

Fedón. Se trata del tema de la inmortalidad del alma. Parece afirmar Sócrates en esa idea aunque distinguiendo la inmortalidad del alma de la suerte que esta puede correr.

Fedro. Invitación a Fedro por parte de Sócrates a elevar el alma desde la belleza terrenal hasta la contemplación de la belleza divina. La primera se reduce a un amor imperfecto pero es susceptible de elevarse hacia la perfección más pura.

Arte de los diálogos. Son flexibles y complejos en su vestimenta exterior, pero el fondo es rico, de una severa discusión dialéctica encasillada entre un prólogo y una conclusión final, que no siempre tienen que derivar en una afirmación rotunda.

Los prólogos nos ubican en un lugar de la acción y tienen un valor muy grande pues ambientan y hacen más ágil la temática cerrada central de la controversia. Uno de los de mayor visualidad casi novelística es el "El Banquete", pero también mucha valía posee el de "Fedro".

Antes de entrar de lleno en la discusión de fondo, es frecuente que Platón plantee discusiones preliminares, ocasionales, que van acercando a los lectores a la materia central y son casi una prolongación del prólogo.

Luego se entra, como si ese no hubiera sido la ocasión de enfrentar a los actores, en el problema de fondo. Sócrates plantea un problema y a veces quiere saber qué es lo que opina su adversario, pero en general desea refutarle afirmaciones que ya ha hecho y le parecen malas. El caso es que finge admirarse y alegrarse ante las explicaciones rotundas de sus ocasionales contrincantes, quienes, envalentonados, se hunden más en sus errores. Luego de los discursos preliminares, en que Sócrates ha fingido tomar la parte del discípulo, empieza a preguntar, sin salirse de ese papel, y a hacer entrar al adversario en sus contradicciones, hasta que acorralado llega un momento en que no sabe qué responder. Entonces se invierten los papeles, y Sócrates desarrolla una teoría, o bien el diálogo concluye con una serie de ideas que dejan el tema en suspenso, porque en realidad no advierte el propio Platón una conclusión que hubiera sido también dogmática. En algún caso se corta el diálogo por la intervención de Xantipa, su esposa, la que grita a Sócrates que es hora de terminar de conversar y venir a cenar o a acostarse, por lo que, quizá injustamente, o tal vez con razón, ha quedado algo mal conceptuada, como mujer de carácter agrio e imperativo, esposa no comprensiva de la altura de la conversación filosófica, trascendente, de su marido. De todas maneras es evidente que la mujer ateniense, si nos atenemos a Eurípides y a Aristófanes, tenía su carácter y a veces hacía lo que no debía, por lo menos de acuerdo a criterios de aquella época.

De todos modos, en esos casos la conclusión queda simplemente aplazada, a veces se retoma total o parcialmente en otro diálogo o no se trata más ese tema.

El método de los discursos está enriquecido por la dialéctica socrática. No es cuestión de expresar en un discurso una idea y desarrollarla con mayor o menor fortuna. La madre de Sócrates era partera y Sócrates creía que la verdad está en el fondo de cada ser humano, como el niño en el vientre de su madre. Por medio de una discusión abierta, sin deseo de imponer a una tesis inconmovible, sino ayudándose ambos interlocutores a acercarse a una verdad, ésta puede salir a la luz.

Desde luego Sócrates manifiesta muy a menudo su ironía, pero lo hace solamente ante los autosuficientes fanáticos, a los cuales desarma poco a poco, y en algunas ocasiones los habrá dejado en ridículo ante los espectadores que se agolparían para escuchar estas controversias. De ahí que Sócrates sería a veces una persona molesta de encontrar en calles y plazas de Atenas. Esa inquina la pagó demasiado cara. Este método de preguntas y respuestas que tomado en el buen sentido era una colaboración entre varias personas para hallar la verdad se llamó mayéutica.

Doctrina de Platón.

En metafísica sigue a Sócrates, pero le agrega elementos tomados de Heráclito, Pitágoras, los geómetras en una notable síntesis. De Sócrates queda intacto el método dialéctico y su doctrina religiosa y moral. Cree, como Sócrates, en las causas finales y en la Providencia.

Difiere de Sócrates en la teoría de las ideas; para Sócrates, la Idea General, objeto de la ciencia y la filosofía, es simplemente una creación del espíritu. Platón, por el contrario, si la concepción que está en nuestro espíritu responde o no a una realidad exterior objetiva. Para Platón "la Idea General", concebida por nuestro espíritu tiene una existencia independiente y absoluta; es un ser en sí. Pues si así no fuera, el conocimiento sería puramente subjetivo, y por lo tanto, sin fundamento.

Lo que se llama vulgarmente realidad es sólo la imagen sensible de las Ideas eternas. Estas, además, difieren según su grado y generalidad y la Idea Suprema , que abarca a todas y es fuente de la existencia y la ciencia es la Idea del Bien.

La ciencia busca conocer las ideas que se revelan a la razón pura, es decir, aquella liberada de las ilusiones de los sentidos, pues éstos dan sólo opiniones variables y por lo tanto, inciertas.

Por el camino dialéctico Platón llega hasta la Idea del Bien.

Los mitos en la filosofía de Platón.

Brochard ha dedicado bastante espacio para analizar este aspecto que desde luego ilumina de poesía de filosofía de Platón, pues se une además, al problema consistente en saber si todo lo mítico es, por ello, necesario que sea rechazado. Desde luego, algunos, por brillantes que sean, quizá no respondan a una realidad, y otros sí. Podría, en fin, considerarse que el mito es la expresión dotada de belleza, de una probabilidad.

La apología de Sócrates

Los poetas cómicos lo habían puesto en escena. Aristófanes lo presenta en forma burlesca en "Las Nubes", pescando Ideas en el aire, sentado dentro de una canasta, y también como un charlatán. Es cierto que al verlo discutir constantemente con cantidad de personas, especialmente sofistas, sus adversarios, podía bien confundirse, si no sabían qué era los que discutían, que sería un sofista más. La comedia tenía gran libertad en Atenas para hacer mofa de todos los personajes de la época y nada prueba que Aristófanes tuviera inquina personal contra Sócrates sino contra los sofistas y lo confundió, por error, con un sofista más. Por otra parte, en el Banquete, Platón coloca a Sócrates y a Aritófanes tomando parte en la conversación que sobre el tema del amor se trata allí. Incluso, a ir a disertar Aristófanes, hace como que lke viene hipo, es decir, agrega un aspecto de comicidad respecto del poeta cómico que además inventa un mito de los andróginos divididos en dos por Zeus. En cambio el discurso de Sócrates es elevado, aunque también recurre a un mito. Pero tenía, fuera del autor cómico, que ya había muerto en aquella época, otros que eran verdaderos enemigos. La acusación proviene de Anitos, que según parece estaba resentido con Sócrates pues éste había atraído a la filosofía a un hijo de Anitos, que como comerciante rico y poderoso, deseaba que ese hijo se dedicara también a idéntica actividad de la de su padre. Pero Anitos usa para atacar a Sócrates a un poeta trágico que no descolló, y que sirvió como pantalla en esta pantomima infernal que fue ese proceso. Se llamaba Melitos o Meletos, porque si fracasaba, Anitos podía verse objeto de reproche general y prefirió quedar en un segundo plano.

Esa actitud de Anitos revela cierta artería, precaución; en una palabra, cobardía. Además se sabía la causa personal que tenía contra Sócrates, que sin duda sería del dominio público.

Al no querer aparecer Anitos como atacante demasiado directo de Sócrates y no confiar en lo que pudiera hacer el mediocre Meletos, se buscó a un tercer atacante, que fue Lycón.

La apología de Platón

Se supone que la escribió al volver a Atenas por primera vez (ya que antes no hubiese tenido el tono severo que tiene).

Al volver había hablado con los atenienses y visto que más que dolor había ignorancia respecto a la personalidad de Sócrates. Buscó hacer pues, una obra en la que éste pudiera ser comprendido por el mayor número de lectores.

Prefirió hacer hablar a Sócrates mismo; Platón poseía cualidades dramáticas que ha había experimentado en algunos diálogos; así imitó su lenguaje; su ironía, su método de discusión y lo mantuvo fiel como fue ante el Tribunal.

Así el público ateniense leería cómo el acusado mismo respondió a las calumnias, con su franqueza, su simplicidad, etc.

No obstante, Platón no intentó reconstruir el proceso en sí; sólo una justificación de Sócrates en su propio estilo.

Composición de la Apología

EXORDIO: Sócrates se excusa de no hablar con arte.

PRIMERA PARTE: Responde a las acusaciones de los poetas cómicos (Aristófanes) que habían acusado como dedicado a las ciencias de la naturaleza. Declara ser ajeno a ellas.

Agrega: si no pretendo de ninguno superioridad de conocimiento, si no hay en mí nada de excepcional ¿de dónde viene mi notoriedad y las sospechas malevolentes?

Es que ha interrogado a quienes se creían sabios pero esto fue por orden del dios de Delos que lo designó como el más sabio de los hombres. Caracteres de esta parte:

  • indiferencia por las búsquedas sobre la naturaleza, pero interés por el conocimiento del hombre y la definición de su bien.
  • Cierto artificio en la alusión al oráculo, pero debe basarse en la realidad. Pero como poeta, Platón ha marcado más fuertemente ese carácter divino, transformando en una investidura formal lo que había sido, desde luego, una simple sugestión de la naturaleza, una voz interior.

SEGUNDA PARTE: Es la respuesta a los agravios formulados por Meletos. Parece destinada más a señalar la ligereza de su acusador que ha demostrado la inanidad de la acusación. Sócrates no discute realmente la cuestión de la influencia ejercida por él sobre la juventud. Se divierte en hacer decir a Meletos la tontería de que todo ateniense, quien quiera que sea, es capaz de educar bien a los jóvenes, excepto uno solo que es Sócrates. Después él lo lleva a convenir que todo hombre sensato debe desear en su propio interés vivir con gente honesta que con aquellos que no lo son, de donde arguye que él estaría desnudo de sentido si hubiera voluntariamente pervertido a aquellos con los cuales hacía habitualmente sociedad.

Crítica: Ambos razonamientos antedichos no van a lo que era realmente la cuestión; o sea si Sócrates ejercía o no su magisterio en detrimento de la autoridad de los padres y contrariamente al espíritu de la democracia ateniense.

TERCERA PARTE: La segunda parte fue una especie de intermedio satírico en que el autor juega a expensas de un personaje malo y ridículo. En la tercera, Sócrates expone su misión divina. Platón quiere reforzar esto: si Sócrates ha pasado la vida interrogando, razonando, exhortando, no fue por el maligno placer de desconcertar a sus interlocutores ni por la satisfacción de desplegar su inteligencia, ni por indiscreción, sino porque creía que ayudaba a sus conciudadanos y porque cumplía un deber prescrito por la voluntad divina. Por lo tanto no renunciar a hablar sería cobardía. Al acabar la tercera parte, Sócrates invita a sus jueces a escuchar sobre este punto a los padres de quienes lo han frecuentado más asiduamente.

QUARTA PARTE: Es una especie de epílogo en el que Sócrates da los motivos que le impiden suplicar a sus jueces según uso de acusados; consta de tres discursos, primer discurso: constituye la apología propiamente dicha. Pero el proceso en su conjunto forma un drama del cual éste no es más que el primer acto. Los jueces votan, la mayoría declara que Sócrates es culpable. Segundo discurso: es para discutir la pena propuesta. Tercer discurso: alocución del condenado a sus jueces después de pronunciada la sentencia de muerte. En realidad los jueces ya se habían ido, así lo había dicho a sus amigos y discípulos.

Declara: que no lamenta nada porque ha hecho y dicho lo que le parece justo; a los que votaron en su favor les expresa amistosamente por qué no cree que su suerte sea desgraciada.

Si la muerte es el aniquilamiento, ella es semejante a un sueño profundo en el que todo sentimiento está abolido.

Si es la entrada a otra vida hay que pensar que hallará el placer de encontrarse con los muertos célebres y conversar con ellos como con los vivientes, y someterlos al mismo género de examen que podrá hacer impunemente. Sólo esa esperanza; exhortarlos a no temer la muerte.

FEDON: Platón hace que Sócrates expresa su fe en la inmortalidad del alma, pero en la Apología no podía hacerle decir lo que Sócrates no afirmaba. Platón por boca de Sócrates quiere pintarlo con sus ideas, cosa que no siempre pasa en los diálogos. Platón se fue haciendo más pitagórico, pero siguió usando a Sócrates en sus obras.

Argumento del diálogo "Ion": a) prólogo, b) discusiones preliminares, c) discusión principal (o de fondo), d) conclusión. Pero es una división que hace el crítico; el texto del diálogo está todo corrido, sin marcar esas separaciones. A) Prólogo. En él Platón nos da generalmente a conocer el lugar, personajes, circunstancias, exteriores. Aquí Sócrates tiene un solo interlocutor: el rapsoda (o recitador) llamado Ion. En otros diálogos tiene a veces más interlocutores. Platón elige a los interlocutores según el carácter intelectual o moral sea apto para oponerlo a las ideas socráticas. Sócrates se encuentra en la calle con Ion, que vuelve de la localidad de Epidauro, de celebrar las fiestas de Asklepios (o Esculopio) dios de la medicina. Se celebraban cada cuatro años y duraban hasta tres días. Sócrates le dirige un cumplido; dice que a veces tiene envidia de los rapsodes que van bellamente adornados sobre todo porque están en comunión espiritual con los poetas cuyos versos recitan. (Es una forma de entrar en el tema). Se cita entonces el nombre de varios poetas. Ion hace valer sus dotes de intérprete y dice que tiene también interpretado (y embellecido) a Homero que los Homéridas deberían coronarlo con una corona de oro.

Vemos que Platón da un carácter algo vanidoso a Ion, que va a permitir mejor el empleo de la ironía socrática.

Discusiones preliminares: Generalmente Platón no entra de lleno en el tema, sino que va llegando a él por el esbozo de asuntos vecinos, o fronterizos; eso permite saborear mejor el tema principal que va llegando lentamente. Aquí Sócrates pregunta a Ion si se siente fuerte en todos los poetas e Ion contesta que sólo en Homero.

Sócrates le dice si otros poetas no han tratado los mismos temas en Homero, Ion lo admite. Luego se refiere al hecho de que, quien conoce una ciencia sabe discernir acerca del valor de todos los que son entendidos en esa ciencia. (Así el que entiende de aritmética podrá decir cuál es entendido o no en la ciencia de los números. El que entiende de medicina podrá juzgar quién es un buen médico, etc.) pintor, escultor, cantor. En cambio, Ion no es capaz de hablar sino de Homero, porque la poesía no es cosa que se pueda conocer por la vía teórica; no es materia de investigación o conocimiento; el poeta cuanto mejor lo sea, menos tendrá de teórico y de científico. Ion llega a reconocer que tiene nada que oponer a las palabras de Sócrates y le pregunta al filósofo la explicación de esto.

Discusión general: Platón en algunas de sus obras se refiere a los estados o etapas que el hombre debe realizar o superar para trascender hacia lo absoluto. Así, en "Banquete" establece la de ignorante, filósofo, sabio, demoníaco, divino. (Es decir el hombre pasa de ignorante, a tener amor por al sabiduría (filosofía). Este amor por la sabiduría lo lleva al tercer estado, el de sabio.

De ahí sube a una etapa intermediaria entre el hombre y el dios (demonio) y en fin se lanza a una aventura de comunicación con lo divino.

Es una escala teórica, o sea basada en grados de conocimiento. Pero en el Ion establece otra escala; ésta es por vía poética. En el primero es un sentimiento de amor del hombre, de apetencias de lo divino. La escala del Ion está invertida; es la misma divinidad la que provoca estos estados, los que vienen de ella al hombre. A este fenómeno divino Platón le llama "entusiasmo" pero en una acepción distinta: la de "endiosamiento".

Desarrollo demostrativo de la tesis socrática en el diálogo Ion.

Sócrates al dialogar con Ion desarrolla la tesis de que la poesía no es técnica ni ciencia y más aún el poeta cuento más poeta sea, menos tendrá de técnica y de científico. Argumentos en función de esta tesis: 1) quien domina una técnica o una ciencia sabe discernir y juzgar sobre todos los que han producido obras de esa técnica o de esa ciencia. El poeta no puede juzgar el valor de otros poetas. 2) quien domina una técnica o ciencia sabe discriminar quién es mejor técnico y quién es peor, o sea hacer una escala de valores. Así, Ion, confiesa que lo que siente es a Homero y no a los demás poetas. La conclusión es pues, que los poetas no hacen nada por ciencia o técnica sino por una especie de "lotería divina" o "virtud divina", (inspiración, entusiasmo, endiosamiento, llámese de algunos de estos modos). El poeta, claro, posee una técnica, pero esta le había sido dada por añadidura y en la medida que sea necesario para componer sus obras endiosadas.

El poeta no posee materiales propios, la poesía no existe como técnica. La poesía es arte, en el sentido de que emplea todos los materiales de todas las demás técnicas, mas no las ordena por un plan racional y según un valor de utilidad (comodidad, economía de tiempo, seguridad, etc.) sino según el valor belleza, sin plan racional, más con inspiración. Pero en cambio, la filosofía es capaz de incorporarse y articular "a su manera", todos los materiales. Todos los asuntos divinos y humanos. Hay pues como una cadena de posesiones que se producen desde el dios hasta el espectador (es como una cadena de anillos imantados, dice Sócrates, cada uno imanta al otro anillo y así sucesivamente.

El Dios ejerce su potencia de endiosamiento en la Musa. La Musa ejerce en el ; éste endiosa al rapsoda (o recitador) y el rapsoda al público.

Así el endiosamiento va bajando de nivel, disminuye con la distancia hasta no comunicarse ya o cosa alguna (animales, piedras). La cadena de inspiración no se produce de manera continuada, además esa cadena no se dirige a todos los hombres sino a algunos, y es un don, libre del Dios, es decir, un regalo o una "lotería divina", incalculable e indemostrable debe aproximarse del Dios y de la Musa a un ser inferior, cual es el hombre y muere su lengua y su logos de manera supralógica, supratécnica y supracientífica. El poeta es pues, intérprete de los dioses y colinda con los adivinos oráculos y magos. Si el dios o los dioses no pudieran hablar por la lengua del hombre, la humanidad no tendría ocasión de tomar conciencia de que existen realidades superiores al hombre, superiores al orden mismo del ser. Pero hay que distinguir la poesía del lenguaje poético; éste tiene su forma propia, épicas o líricas y dentro de éstas, ditirambos, encomios, etc. Es la forma propia bajo la que lo divino se manifiesta. C) Conclusión. Sócrates le dice a Ion que a través de todo el diálogo no le ha podido Ion explicar nada de Homero. Si Ion lo conoce científicamente como lo afirma, entonces se le ha escabullido a Sócrates.

Sócrates termina el diálogo así "Pues Ion, esa es la belleza que te ha cabido en suerte; la de ser divino y no la de ser ensalzador, técnico de Homero".

EL BANQUETE.

Preámbulo: importancia de los detalles aparentemente superfluos. Apolodoro refiere a alguien (que no se nombra) los discursos sobre el amor en una comida en lo de Agatón. Concurrentes 1) Fedros 2) Pausanias 3)Eriximacos 4) Aristófanes, 5) Agatón, 6) Sócrates, 7)Alcíbiades. Apolodoros no concurrió, pero a su vez sabe lo que ocurrió por otro contertulio llamado Aristodemos (el propio Sócrates le ratificó a Apolodores lo que había dicho Aristodemos). Se decide hablar del amor.

PHAIDROS (habla como un joven, pero cuyas pasiones han sido purificadas por la filosofía) dignidad y elevación de sus palabras. Trata el tema del amor despojándolo de la sensualidad grosera. Le interesa la moral del amor. El amor es un dios. Y Dios muy antiguo, puesto que no se le conoce ni el padre ni la madre. No tolera la cobardía. Impone la abnegación a los hombres. En su acción moral vemos que incita a los hombres a tener vergüenza de lo malo.

PAUSANIAS. El discurso de Phaidros fue de encendido entusiasmo. Pausanias va a moderar y corregir algunos de estos elogios. Pausanias es ya maduro y ve las cosas con más calma; replantea el tema, encauzándolo. El amor está relacionado con la belleza (ya hay aquí una aproximación al tema). Sostiene que Afrodita no tiene una modalidad única, sino que hay dos Afroditas.

El amor de Afrodita de Urania se dirige a lo intelectual. Pero la persona amada no debe ser demasiado joven porque no se sabe cómo será más adelante el cuerpo y el espíritu. El cuerpo puede deformarse y el espíritu corromperse. Jóvenes con preferencia niños. Regla de honorabilidad "lo honesto vender sus favores a un hombre vicioso con malos fines. Y menos ceder a hombre rico por dinero y honores. El amante debe amar el alma, y el alma, la virtud. Finalidad del amor: cambio recíproco de favores a fin de hacerse mutuamente felices.

ERXÍMACOS (Médico) Acepta la diferencia entre las dos Afroditas de Pausanias. Pero el amor no reside sólo en los hombres sino en todos los seres. Es la unión y armonía de los contrarios. Así existe en los elementos, puesto que la armonía exige el acuerdo de lo seco y de lo húmedo, de lo caliente y lo frío y los demás contrarios. Amor en la música, combinación de sonidos opuestos, de lo grave y de lo agudo, de lo lleno y lo sostenido.

ARISTÓFANES. Tres especies de hombres – hombres dobles, mujeres dobles y andróginos. Esa raza era fuerte y trató de escalar el cielo. Zeus lo dividió. Así los hombres dobles se buscan ahora entre sí; las mujeres dobles igual, los andróginos se buscan entre hombre y mujer.

Aristófanes señala aquí cuáles son as especies del amor humano 8lo curioso es que el más inferior es para Aristófanes entre hombre y mujer. El más noble es el de hombre a hombre. En lo que Aristófanes concuerda con Eriximacos es con el deseo de humanidad.

AGATÓN. Poeta y hábil retórico – discurso elegante. Va a completar más la teoría refiriéndose a la naturaleza del amor. Amor es el más venturoso de los dioses; es de naturaleza divina. Escapa a la vejez. Es el compañero de la juventud. El más tierno y delicado reside en el alma del hombre. Es sutil porque penetra en todos los corazones. Enemigo de la fealdad. Luego se refiere a los beneficios del amor.

SOCRATES (INTÉRPRETE DE PLATÓN). Su discurso tiene dos partes: a)una crítica refutación a los temas anteriores y b) otra dogmática. El amor no es un dios. No es hermoso, porque no posee la belleza, puesto que la apetece, y sólo se desea lo que no se tiene. Por lo tanto, puesto que lo bello es bueno y el amor no es bello, tampoco es bueno. Prueba que no es dios con el discurso de Diótinea. Puesto que a los dioses no les falta nada no les puede faltar bondad y belleza, luego del amor no es un dios... el amor es un intermediario entre lo mortal y lo inmortal, un demonio.

La función del demonio es servir de intérprete entre los dioses y los hombres, o sea que el hombre se eleva a Dios por el amor.

La Escuela Cínica

Es, desde luego, una escuela menor, desde el punto de vista de sus ideas en desarrollo, frente a la grandiosidad socrática y una fusión de pensamiento de ese gran pensador con elementos de autores anteriores. Quizá pueda señalarse a Antístenes como uno de sus precursores; pocos tal vez se acuerden del él, pues los nombres de otros griegos de mayor jerarquía en el plano del pensamiento lo eclipsan; sin embargo Antístenes dio también su luz a Atenas. Cuando le preguntaron qué provecho podía sacar con el estudio de la filosofía respondió: "Poder conversar conmigo mismo". También expresó un día: "Es mejor tratar con los cuervos que con los aduladores, porque aquellos devoran a los muertos, pero éstos devoran a los vivos". Creía además, que una sociedad de hermanos unidos valía más que todas las murallas del mundo. Y afirmaba también: "Es mejor combatir con un pequeño número de personas de bien contra todos los malvados, que con una multitud de malvados contra un corto número de personas de bien".

Como Antístenes enseñaba en un gimnasio algo alejado de Atenas, llamado Cinosargo, algunos creen que el nombre de esa escuela, llamada "cínica" (nombre que nada tiene que ver con la acepción actual de esta palabra) viene del lugar donde aquél enseñaba. Pero cínico significa también "perruno" y era un mote despectivo que los atenienses daban a estos filósofos y por su descuido de todas las formas exteriores de convivencia social y hasta de decoro. Por otra parte, para los cínicos todo era indiferente: tanto valían la riqueza como la pobreza, tanto los honores como el anonimato, tanto la vida como la muerte.

Uno de los discípulos de Antístenes, el más famoso, fue Diógenes de Sínope. Desterrado por sus conciudadanos fue a Atenas y se dedicó a la filosofía. Zahería a los poderosos a los que reprochaba su ambición y a los atenienses en general por sus costumbres que consideraba poco viriles. Y como reacción contra el lujo en el vestir, andaba desnudo, rodeado simplemente de un tonel. Se instalaba en un cipresal y allí respondía a quien quisiera escuchar sus palabras. Se cuenta que aprendió de un ratón a vivir sin preocuparse de hallar habitación donde residir ni de tener lecho sobre el que reclinarse. Un día vio que un niño bebía agua de una fuente con su mano; entonces arrojó la copa y dijo: "Un niño me ha dado una lección de sencillez".

Acostumbraba a su cuerpo a soportar el dolor; así, en el verano se revolvía en la arena quemante y en el invierno en los lugares donde había nieve.

Cuando los griegos fueron vencidos por Filipo de Macedonia en Queronea, Diógenes, como otros prisioneros, fue conducido ante el rey y al preguntarle éste, quién era, Diógenes le respondió: "Un hombre deseoso de contemplar tu insaciable sed de ambición". Filipo admiró la austera y valiente respuesta y mandó que Diógenes fuera puesto en libertad. Volvió a Atenas, donde un día le preguntaron cuál era el animal más dañino, a lo que respondió: "Entre los animales salvajes, el calumniador; entre los animales domésticos, el adulador".

Cuando Alejandro Magno llegó a Atenas quiso tentar a Diógenes. ¿No sería que despreciaba las riquezas sólo porque no las podía obtener? Así es que el monarca se dirigió al filósofo, que estaba desnudo tomando el sol en su bosquecillo y le dijo: "Soy Alejandro, el gran rey". Y Diógenes le respondió, como si los dos títulos valieran lo mismo: "Y yo soy Diógenes, el perro, "Pídeme lo que más desees y te lo daré", le dijo Alejandro. "Que te apartes, porque me quitas el sol". Alejandro se retiró, muy impresionado del desprecio que por las vanidades tenía el filósofo y dijo: "Si no fuera Alejandro, desearía ser Diógenes".

Un día alguien le preguntó a éste cuándo se debía comer y él respondió: "Si eres rico, cuando quieras; si eres pobre, cuando puedas".

Muchas cosas se cuentan también de Diógenes, imposibles de citar en el espacio de un artículo. Los cínicos fueron, en los planos de la ética, los antecesores de los estoicos, llamados así porque el maestro de esta escuela, Zenón de Citio, enseñaba ante la puerta pintada por Polignoto (Stoa Pokilo).

Respecto de la lógica, los estoicos, aprovecharon el silogismo aristotélico. Predicaban el triunfo sobre las pasiones y también la serenidad o imperturbabilidad ante los acontecimientos adversos o afortunados de la vida. Aconsejaba también Zenón de Citio, con estas palabras, la prudencia en el hablar: "Tenemos dos orejas y una boca para escuchar mucho y hablar poco". Decía, asimismo: "Lo grande no es el bien, sino que el bien es el grande".

Cuando estaba a punto de morir le preguntaron: "¿cómo quieres que te entierren?". Y él respondió: "Boca abajo". Sorprendió la respuesta, y se la preguntó la razón de esa idea. Diógenes contestó: "Es que todo lo que hoy está arriba, un día estará abajo y todo lo que está abajo, un día estará arriba".

Este es un ejemplo que demuestra que la filosofía muchas veces no necesita ser escrita en libros para existir, pues las actitudes son a veces filosóficas sin necesidad de redactar un tratado.

El Estoicismo

Lo fundamental de esta escuela está en el aspecto ético, pues se apoya en una concepción de moral rígida, tendiente a la formación de un hombre de integridad total, sin transacciones con aspecto alguno que contradiga la virtud.

Por lo tanto, para el estoico, el ser humano tiene que conformar su voluntad con la ley natural, la razón universal o la ley divina. Admite como virtudes principales, la inteligencia, la fortaleza, la circunspección y la justicia. Sostiene el perfecto cumplimiento de sus deberes, y para ello el sacrificio de las pasiones. Procura la absoluta independencia de todo lo que afecta a los humanos en un estado de impasibilidad rigurosa. La conducta de los hombres, considerada con un criterio ligero, tiene grados, pues es difícil la perfección, faltas más o menos graves o leves hasta alcanzar crímenes y acciones execrables. Pero para el código de valores estoicos no son admisibles esas gradaciones. En ese plano coinciden en general con la escuela cínica.

En el plano de la lógica siguen el silogismo preconizado pro Aristóteles, con algunas variantes. Lo definieron: "razonamiento compuesto de una suposición, de una proposición adicional y de una consecuencia". Desde luego, independientemente de la posición del término medio, los soliloquios pueden presentar distintas formas, según la cantidad y cualidad de las proposiciones que los componen. A estas formas (más o menos diecinueve), se les da en este caso, el nombre común de "modos".

Aceptan el origen sensible del conocimiento hasta llegar a un empirismo radical.

En cuanto a las representaciones, se inclinan a la cataléptica.

Consideran, además, artificiosos los conceptos universales.

En el plano de la física admiten la línea materialista según la cual toda realidad es cuerpo.

Respecto de la teoría de los elementos, los dividen en activos y pasivos. Activos son el fuego y el aire y pasivos el agua y al tierra. El agua y el fuego, al mezclarse producen una materia sutil llamada "Pneuma" que penetra el mundo y le imprime un movimiento eterno; tienen, pues, una concepción dinámica, divina, que contiene en sí las ideas germinales de todo el acontecer cósmico, por lo que en el fondo, su concepción es panteísta. Pero esto es dado en algunos filósofos estoicos: todo lo opuesto precedentemente presenta variantes según los distintos exponedores de esta escuela.

Filósofos Estoicos

Se los puede agrupar en tres grupos:

  • Zenón de Citio, Cleantes de Asos, Crisipo de Sicilia. Otros menos relevantes: Aristón de Quíos, Herilo de Cartago, Perseo de Citio y Apolodoro, nacido en Atenas.
  • Se desarrolló en Roma. Puede citarse al rodio Panecio, a Prsidonio de Siria.
  • El más importante es el de la nueva "Stoa" constituido por Séneca, Epícteto, Marco Aurelio: a él se adhirieron Persio, Lucano, Catán y al fin Cornuto, Musonio, Arriano, Cebes.

Cenón de Citio (358 a 260 a J. C.)

Nació en Citio, lugar de Chipre y fue discípulo del cínico Crates. Adoptó de su maestro el dominio de sus pasiones, la renuncia al bienestar material, la valorización del trabajo intelectual, en lo que se independizó en este aspecto, de los cínicos, que despreciaban dicha actividad.

Cuando escribió su "Política" todavía estaba bajo la influencia de Crates.

En Atenas abrió una escuela en un lugar llamado "stoa poilile" o sea en los pórticos, pintados por Polignoto.

Su obra se ha perdido casi por completo; se conservan fragmentos recogidos por Perseo de Citio y Filomeno.

En la lógica simplificaba la doctrina de Aristóteles con la aceptación de la "prolepsis", o sea, de las anticipaciones empíricas: el hombre conoce los universales no por innatismo, no a posteriori, sino porque el criterio humano se adapta a la realidad por medio de la "fantasía cataléctica". El subjetivismo empírico con que Zenón resolvía el problema de la lógica, como forma gnoseológica sin duda habrá sido desarrollado en otros escritos.

Zenón de temperamento severo, desde la "stoa poikile", pintada por Polignoto, predicó un riguroso ideal de conducta.

De su obra sólo se conservan fragmentos. En materia de concepción política se oponía a la "República" de Platón, por lo menos en varios puntos.

Se sabe que escribió textos "Sobre la naturaleza humana", "De las pasiones", "Del Deber", "De la educación griega".

En realidad, la base de sus ideas está en algo de Platón, aunque refuta muchos de sus conceptos, y acepta otros de Aristóteles y de Heráclito.

Concuerda con algunos problemas del panteísmo en forma de un monismo; en la naturaleza y en el hombre distingue el principio activo constituido por el logos o razón y el pasivo, que es la materia; subordina ésta al principio de moral estoica, que el joven discípulo aceptaba. Así cuando por primera vez Nerón se presentó en el Senado y éste, con adulería, lo aplaudió, Nerón, modestamente declaró: "Esperad a ser digno de aplausos y entonces aplaudidme". Como ése, Nerón realizó al principio actos virtuosos mientras sufrió la influencia de Séneca. Este consideraba que el Senado debía volver a ostentar la antigua libertad y derechos de otros tiempos y eso debe haberle enfriado con Nerón. Este sufrió la creciente influencia de Tigelino, hombre que incitaba las malas pasiones que había en el fondo de Nerón. Este tomó poco a poco inquina a su antiguo maestro quien se sintió cada vez más cercado por la cantidad de aduladores que rodeaban a Nerón. Una de las figuras importantes por sus valores intelectuales y morales era Burro, prefecto, amigo y valioso colaborador de Séneca: se sospecha que Nerón lo hizo envenenar. Sus actos cada vez más brutales provocaron la conspiración del gran senador Calpurnio Pisón, en la que figuraban personajes ilustres. Se incluyó en la lista, con o sin razón, el nombre de Séneca. Nerón le mandó por un centurión, la orden de suicidarse abriéndose las venas. Séneca lo hizo con una impasibilidad de su doctrina estoica.

La obra de Séneca

Sus diálogos, así llamados tiene poco de ese género, pues son más bien disertaciones, pero era costumbre que la materia filosófica fuese tratada en forma de coloquios, lo que venía ya de Platón especialmente.

"De la Providencia" plantea el inquietante problema de por qué la Fortuna suele estar del lado de gente malvada. Séneca piensa que tal vez la Providencia quiere probar a los hombres honestos y buenos. Esta idea tan pesimista del triunfo de los malos está relacionada a lo que entonces el filósofo veía en la corte de Nerón. El hombre, de acuerdo a su concepción estoica – dice Séneca – debe aceptar ese destino con firmeza y esfuerzo persistente, a fin de hacerse digno de vencer.

"De la firmeza del sabio". El sabio no tiene otro asidero que su propia virtud, incluso ésta lo hace invulnerable a cualquier injusticia de la mala ventura. Ni aun una ofensa ensucia la grandeza del hombre recto.

"De la ira". Estudia este tema desde el punto de vista de la sicología y de la moral. Es algo que está en la misma esencia de ciertos hombres y que se manifiesta a veces de un modo impulsivo y otras meditados. Esto obliga a hombres y pueblos a enfrentarse entre sí y sólo la represión de este impulso puede servir a un mundo mejor. Cada hombre tiene dentro de sí la facultad de ayudar a la contención de ese mal que acarrea grandes desgracias colectivas a veces, si el iracundo es un ser poderoso.

"De la consolación a Marcia". Esta mujer de nobles sentimientos había perdido a su hijo. Séneca le recuerda la brevedad de la vida e incluso la necesidad de morir, pues es un gran descanso final tras la agitación en que estamos sumidos.

"De la bienaventuranza". Exhorta a Galión a considerar que la finalidad de la vida no está en la doctrina epicureísta que estaba bien representada en Roma por varias escuelas, sino la virtud.

"De la vida contemplativa". Señala a Sereno que si bien la vida contemplativa tiene sus valores, estamos obligados también a llevar una vida activa en bien de las gentes e incluso del mismo ser humano.

"De la tranquilidad del espíritu". Retoma el tema anterior y exhorta a Sereno a ejercer la actividad que está en todo ser humano y que depende de su voluntad o si no nos es posible, por circunstancias exteriores, actuar, recién entonces podemos abstenernos de la acción, aunque manteniendo la serenidad de espíritu ante la inmoralidad producida por la relajación de las costumbres. Lo mejor, si se puede, es ayudar a corregirla, si es imposible, apartarse del mal, como lo hizo el filósofo.

"De la brevedad de la vida". La vida no es breve. Simplemente nos parece que debemos vivir siempre y no nos satisface conocer el límite de nuestra inexorable finitud.

Los diálogos 9 y 10, escritos durante el destierro a Córcega impuesto por Mesalina, la esposa de Claudio no difieren de las ideas centrales del pensamiento de Séneca. Todo este material precitado está bellamente escrito, con loable diafanidad. Francisco de Quevedo, en su correspondencia con Justo Lipsius demuestra los valores de este filósofo como ayuda o brújula para navegar en este mar tormentoso que es la vida humana.

Aparte de estos mal llamados Diálogos, planteó otros temas: "De la clemencia", dedicado a su entonces discípulo Nerón, plantea la manera de administrar la justicia y el arte de un buen gobierno. Y en "De las cuestiones naturales" plantea problemas relacionados con los fenómenos astronómicos, que a veces conturban a los romanos. No debe olvidarse el terror que Augusto sentía cuando escuchaba los truenos y veía relampaguear, cosa que, señala Suetonio, lo llevaba a llorar de miedo.

Aparte de estos y otros textos filosóficos – morales, Séneca escribió nueve tragedias; "Héraclito furioso", "Las troyanas", "Las fenicias", "Medea", "Fedra", "Edipo", "Agamenón", "Tiestes", "Hércules". Todo ese material no está carente de valor, aunque está demasiado inspirado en lo griego.

Epicteto

Nació en el año 50 en Jerápolis, en Frigia, donde se efectuaban los famosos, por entonces ritos orgiásticos en honor a Cibeles. Luego fue llevado a Roma en calidad de esclavo y le tocó un amo sumamente cruel, como lo fue Epafrodito, liberto y en cierto modo uno de los favoritos de Nerón.

Epicteto era pobre, hombre privado de su libertad y además cojo. Según Suidas por un reuma deformante. Pero la versión de Celso, apoyada por Orígenes y por los hermanos César y Gregorio Nascianceno da otra versión que es la corriente. Un día, Epafrodito, en un ataque de furia, empezó a torcer la pierna de su esclavo. Este le dijo: "Me la vas a romper". Cuando enfurecido Epafrodito, se la quebró, el esclavo, impasible, sólo le dijo "Te lo había prevenido". Quizá por este motivo o tal vez por la conveniencia de tener esclavos cultos por parte de hombres inteligentes que veía e ellos u elemento de ayuda intelectual, al amo lo hizo estudiar con Musoio Rufo y más adelante le dio la maumisió.

Gran interés le causaron las clases de Musoio, que lo indujeron a la práctica de misiones del estoicismo. Musoio fue desterrado por Meró, cuya cruel actitud hacia todos le demostraba lo poco que podía esperar de los espíritus elevados, e especial de los filósofos. Y de los hombres de ciencia se retiró a Micópolis. Allí abrió Epícteto una escuela de filosofía que resultó famosa e la antigüedad.

Su sentido humanitario le hizo adoptar a u huérfano. Era hombre elocuente y sus disertaciones fuero recogidas por uno de sus discípulos, arriano de Micomedia, así como otra ora de Epícteto, que fue el Equiridióm. Son conservados también algunos fragmentos por Marco Aurelio, Aulo Gelio, Aroio y Stoveo. E realidad la ora de Epicteto o difiere e general de las ideas generales de la escuela estoica: conquista de la libertad, exaltación de los valores éticos de la personalidad, especialmente de la virtud.

De su Manual, puede citarse este párrafo: "De todas las cosas que existen, unas dependen de nosotros y otras no. Las que dependen de nosotros son la opinión, el impulso, la inclinación, en una palabra, todo aquello que no entra en el número de nuestros actos. Las cosas que no dependen de nosotros son el cuerpo, los bienes, la reputación, las dignidades, en una palabra, todo aquello que no entra en el número de nuestros actos". Las cosas que dependen de nosotros son libres por naturaleza, nadie puede impedirlas, ni estorbarlas; las otras, nos embarazan y son completamente extrañas a nosotros.

Epícteto murió entre los años 125 y 130 de nuestra era.

Marco Aurelio

Nació en Roma el 26 de abril del año 121, y murió el 17 de marzo del 180. Este filósofo llegó a ser emperador y estuvo obligado a guerrear continuamente a causa de sublevaciones y de ataques de pueblos enemigos de Roma, cuando era un ser deseoso de paz y armonía de ideas.

Durante los veintitrés años de gobierno de su predecesor, Marco Aurelio pudo aprender de manera cabal los problemas del imperio, y el método para gobernar tan vastos territorios, pero le tocó uno de los períodoso más convulsionados; los bárbaros presionaban para entrar en una Roma debilitada también por epidemias y todo tipo de calamidades. A todo esto opuso Marco Aurelio su espíritu de gran fortaleza debido a su notable sentido de responsabilidad.

Llegó un momento en que la situación económica se hizo tan apremiante que el emperador vendió en subasta pública sus tesoros para formar un ejército de esclavos, gladiadores y demás gente por el estilo, para enfrentar, victorioso, a los marcomanos.

Los pocos instantes libres los dedicaba al estudio de la filosofía con el maestro Junio Rústico, admirador de Epícteto. Estudiaba y escribía de noche y a menudo en medio de una campaña. Es notable cómo podía desdoblarse en el hombre de acción bélica y en medio de esos momentos de tremenda tensión ante el peligro que corrían sus legiones y él mismo, disponer de unas horas para dar esa visión de lo que realmente era propio de él, su calma interior.

Cuando aún no había ascendido al trono, en su correspondencia con su amigo y maestro Marco Cornelio Frontón, escribía en latín, pero al convertirse en emperador usó en sus escritos la lengua griega. Tomemos de este estoico, algunos párrafos de sus "Soliloquios": "Debes obrar, hablar y pensar en todo momento lo mismo que si estuvieras a punto de escapar de la vida. Si hay dioses, el desaparecer de entre los hombres no es nada terrible pues los dioses no te harían ningún mal. Pero si en verdad no hay dioses o nada les importa de los negocios de los hombres ¿qué interés tiene el vivir en un mundo privado de dioses o de Providencia? Pero es cierto que existen y se ocupan de las cosas humanas y han puesto en el hombre todo lo necesario para que no se precipite en los males verdaderos". Y en otro pasaje expresa: "La duración de la vida del hombre es un punto; la esencia del hombre es algo fluyente: sus percepciones, confusas, la composición de todo su cuerpo, algo fácilmente corruptible; su alma, un torbellino incierto, su fama, indecisa; en una palabra, cuanto forma parte del cuerpo humano es como un río; lo que integra nuestra alma; un sueño y humo; la vida, una guerra constante y una breve morada en país extranjero; el recuerdo entre la posteridad un puro olvido. ¿Qué es por consiguiente, lo que puede ayudarnos en este viaje? Sólo una cosa: la Filosofía".

El Epicureismo Romano: Tito Lucrecio Caro

El máximo exponente del epicureismo romano y el materialismo basado en la teoría atómica cuyos antecedentes en Grecia fueron Leucipo, Demócrito y Epicuro, resultó en Roma Lucrecio, autor de la obra didáctica en verso "De la naturaleza de las cosas", obra dedicada a Memmio, patricio romano, amigo del lujo y de la malicia., que causó en Roma escándalos y hasta escribió poemas licenciosos de escaso valor. Fue gobernador de Bitynia, luego cuestor, después pretor. Debió tener gran encanto, pues fue amigo de personas tales como Cicerón Catulo, Lucrecio, etc. Pero moralmente valía bien poco.

Lucrecio es una especie de vidente porque a modo de ejemplo, tiene el presentimiento de casi todas las teorías actuales de la ciencia. Principio de la indestructibilidad de la materia. (De la nada no puede, por obra divina, salir cosa alguna, ni cosa alguna volver a la nada). Principio de la fijeza de las leyes naturales. El mundo se desarrolla bajo el imperio de leyes naturales que no se pueden modificar. No admite pues, el milagro o predestinación. Teoría de a evolución del planeta. Primero el caos, luego los átomos forman las moléculas, la vegetación, los animales y después el hombre. Admite Lucrecio, no el creacionismo, no el evolucionismo.

Supervivencia de los más adaptados.

Los débiles desaparecen; los fuertes quedan; algún día el mundo desaparecerá, junto con el sol, las estrellas, etc. Puesto que estos mundos tienen la misma composición química es de suponer que tengan parecido con el nuestro (tal vez haya hombres). Su ciencia está basada en el atomismo de Leucipo y Demócrito y adaptado por Epicuro. Demócrito y Leucipo decían que los átomos son cuerpos invisibles e indivisibles, infinitos en número, eternos, incoloros, inodoros, insípidos, sin peso, sin resultancia, inmutables. Su única cualidad: la forma. Pero puede ocurrir que estando constituidos por átomos de igual forma sean distintos, porque éstos se agrupan de distinto modo, o tengan distinta orientación. Por tanto los cuerpos varían según la forma modo de agrupación y orientación de sus átomos. Todo se explica por átomos, sus aglomeraciones producen los mundos: el alma, las ideas, etc.

Epicuro modificó el atomismo de Demócrito. Atribuye peso a los átomos y por eso caen, con movimiento vertical, de arriba abajo.

Lucrecio, apoyándose en ellos va a llegar a conclusiones geniales (moléculas y combinaciones químicas de los átomos). Pero a veces cae en errores y contradicciones.

Dificultad de método científico de observación, hipótesis y experimentación. No pudo realizar el tercero para verificar las verdades o falsedad de sus notables hipótesis.

Su filosofía: Ideas metafísicas: Lucrecio niega lo sobrenatural, los milagros. Los dioses no pueden intervenir en el destino de las cosas ni de los hombres, son seres lejanos, felices, indiferentes.

Objeción: incurre en un contrasentido: ¿para qué habla de dioses que no hacen nada?

Concepción materialista del origen de las cosas. La materia se puso en movimiento por un choque inicial producido sin que interviniera el acto de ninguna voluntad. Los átomos chocando dieron innumerables combinaciones hasta que una produjo una favorable. Eternidad de la materia: de la nada no puede salir algo.

El ánimo y el alma. (llamaba ánimo a la mente). Ambos estaban formados de átomos; eran pues materiales. Admitía el paralelismo sico – psicológico, lo afecta el alma, el alma afecta al cuerpo y viceversa. El alma no es inmortal se disgrega en átomos como el cuerpo; por lo tanto no hay que temer la muerte, porque ésta solo es el descanso. El que llevó una agradable vida no tiene nada de qué quejarse; el que la llevó angustiosa ve con la muerte el fin de sus males.

Su moral. En su época dominaba la idea de que no había moral sin sanción; no podría separarse de la religión.

Lucrecio los separaba. Nada podemos hacer contra la fatalidad de los hechos: tenemos pues que aceptarlos. Los dioses son los tiranos de arriba y las pasiones son los de abajo. Cada vicio nos quita algo de felicidad. La felicidad radica en vivir serena y modestamente.

Objeción: ese conformismo con la vida puede llevar a la decadencia de un pueblo.

Ideas sobre la vida. Lo interesante de la naturaleza no está en la sustancia en sí, sino en las formas de esa sustancia, producida por el continuo movimiento de los átomos. Epicuro temía a la vida; decía que ella no nos brinda sino escasas posibilidades y que toda la agitación y movimiento del género humano no se hace porque haya mucho que ganar y perder sino por la locura humana.

Explicación científica de las religiones: a) el ensueño de cosas superiores a las que no alcanzamos los humanos; b) los fenómenos naturales tienen una explicación sobrenatural por carencia de fijación científica; c)el miedo a lo desconocido.

Ideas en materia de física. Habla de las combinaciones de cuerpos. "A" más "B" daban un cuerpo nuevo, "C", esa cantidad para cada combinación era constante; la proporción no podía ser alterada. Hoy por experimentación ha servido a comprobarse la teoría Mesesio. Explicación de la luz y el sonido. Partículas luminosas.

EL POETA

Dificultad del verso latino. La palabra latina era dura (no tenía la armonía de la griega). Además era pobre; Lucrecio nunca se quejó de ello.

La lengua de Lucrecio era más balbuceante; aún no estaba fijada; giros y expresiones que después no se emplearon todavía las usaba Lucrecio.

Tiene imprecisión en las formas de la declinación.

Emplea adverbios que se encuentran solamente en él (algunos pueden ser que sean invención suya; pero hay otros que son sin duda de origen muy antiguo.

Sus abreviaciones. Suprime vocales. Se admite eso en la rapidez de la conversación y aun se admitió en la época de Lucrecio, pero en la de Virgilio ya no.

ESTILO

Escribió con claridad, orden de exposición, ausencia de preciosimo, son las virtudes necesarias para un tratado científico.

Abunda el encadenamiento de las ideas realizadas por medio de articulaciones tales como (por lo tanto) (porqué). Es el llamado estilo geométrico. Pero abunda en cuadros de valor poético. Ej.: "Invocación a Venus", etc.

El Escepticismo: Pirrón de Elis

LOS ESCÉPTICOS: Hay algunos antecedentes de escepticismo en ciertos presocráticos, en el sentido de señalar la existencia de la apariencia, pero dicen que es necesario despejar esas apariencias para llegar a al verdad. En cambio, los escépticos no creen en la existencia de una verdad en el fondo de las cosas, y si esta verdad existiera no podría ser alcanzada por el hombre. "La apariencia es la única verdad", es imposible toda afirmación. Hay que admitir de modo sistemático la duda.

Pirrón: (365 – 274 A. C.) (uno de los más importantes escépticos).

Nació en Elis (Peloponeso).

Estudió primero pintura.

Luego se dedicó a la filosofía. Con uno de sus maestros, (Anaxarco) de la escuela de Demórito, tomó parte en la guerra de Alejandro contra Persia; allí conoció a los magos de caldea y tomó contacto con las filosofías orientales.

Escribió obras que se perdieron, pero sus ideas fueron transmitidas por sus discípulos. Volvió a Grecia. Se le nombró ciudadano en Atenas. La base de sus ideas está en Sócrates: "Sólo sé que no sé nada", que Pirrón desarrolló profundamente, hasta llegar a la negación del conocimiento y de la existencia de una verdad. (Nada conocemos, no vemos más que apariencias). La razón se funda en la costumbre. Todas las cosas tienen sus contrarios (sólo existen dudas).

Abstenerse de hacer los juicios: ni afirmar ni negar.

El sabio debe conservar su serenidad, no perturbarse con nada (es la idea de Ataraxia). No se desviaba en su camino aunque vinieran caballo o carros; sus discípulos tenían que intervenir para evitarle peligro.

Acostumbraba a repetir un concepto de Homero: "Las opiniones de los mortales nacen y mueren como las hojas de los árboles". Con él se inició la filosofía crítica.

Las tesis de los sofistas señalaban que "todo es igualmente verdadero", tanto como "nada es verdadero". Ambas son dogmáticas pero de ahí sale la idea de la imposibilidad de afirmar cosa alguna, pues las dos precitadas afirmaciones de los hombres nacen y caen como las hojas de los árboles". Así Pirrón introdujo la duda como base a todo planteo ético.

La verdadera dicha, por lo tanto consiste en la adiáfora, la ataraxia, la apazeia, es decir: indiferencia, inacción, impasibilidad.

Al principio en Grecia se confundía pirronismo con sofística pero evidentemente son escuelas muy distintas aunque partan de algunos postulados comunes. Pirrón dice solamente que es imposible el conocimiento, pero parece admitir el conocimiento de la apariencia, es decir, del fenómeno.

Algunos pensadores ulteriores reconocen que éste es un punto fuerte y digno de ser discutido. Lo que no podemos asegurar de un modo claro es si realmente admitía el fenómeno, y eso por lo exiguo del pensamiento que de Pirrón nos ha llegado.

El Corán

Libro sagrado de los musulmanes, pero en realidad es un libro sapiencial cualquiera sea la religión que se practique. Está estrechamente relacionado con tradiciones que vienen de las escrituras hebraicas y cristianas, como que se trata de pueblos de la misma raza semita, aunque luego el cristianismo se expandió por toda Europa, cierto que a veces dividido en Iglesias; católicos, luteranos, calvinistas, anglicanos y también en Rusia, heredera religiosa de Constantinopla en buena parte, la religión es la cristiana ortodoxa. Cierto que en el Islam hay un conflicto entre sunitas y chiítas, que desde occidente es difícil comprender en toda su magnitud y es de desear que un buen día se logra una justa y pacífica solución a estas diferencias, porque coincidiendo en lo principal, sería para bien de todos, que hubiera tolerancia entre todas las religiones.

Mohammed nació en La Meca en el 570 d. J.C., descendiente de una familia ilustre cuya genealogía se remonta a Ismael, hijo de Abraham, la de los Jachemitas que custodiaban el templo de La Caaba.

Mohammed, desde muy joven dirigía las caravanas en el desierto, que traficaban distintos productos, lo que le permitió conocer personalmente a muchos pueblos diseminados en el desierto de Arabia. Casado con Kadidja, poseedora de cuantiosos bienes, llamada por los musulmanes "madre de los creyentes" se sumió poco a poco en meditaciones religiosas, tras escuchar a predicadores judíos y cristianos que trataban de expandir sus credos; y los comparaba con tradiciones árabes. Ahondó en ellas, se retiró a la montaña de Hirá y a los cuarenta años tuvo una visión: se le presentó el Arcángel Gabriel y le ordenó que predicara en nombre de Alláh (Dios). Empezó sus primeras conversaciones, pero los idólatras de La Meca no querían quitar sus diversos ídolos del templo. Fue perseguido por esa razón. Tuvo que refugiarse en una fortaleza que poseía un tío suyo. A la muerte de su esposa, Kadidja, tomó otra mujer y llegó a tener cuatro, como era por otra parte corriente entre los árabes, que a veces sobrepasaban ese límite. Mohammed lo redujo a cuatro, no más. Al ver que corría peligro su vida, en el año 622 huye a Medina, ciudad rival de La Meca, donde es muy bien recibido. A ese exilio voluntario se le conoce como la Égira. Comienza el período de guerras para imponer el Islam (es decir, el Abandono a Dios) y poco a poco une a toda Arabia bajo una sola religión. Al fin entra en La Meca al frente de 10000 guerreros, tras pactarse un combate de honor o simulacro de lucha, de modo de no causar demasiado daño a sus conciudadanos. Proclamó el fin de la idolatría y los ídolos fueron retirados del Templo de la Caaba. Falleció el 8 de Junio del año 632. Consolidado en Arabia el Islam, a su muerte se expandiría por gran parte del mundo antiguo.

La ética de "El Corán"

Desde luego, los preceptos estrictamente religiosos son dominantes. A modo de ejemplo se citará algunos de ellos:

"Dios no desdeña al más humilde insecto para ofrecerlo en parábola junto a las más elevadas imágenes. Los creyentes saben que su palabra es Verdad, pero los infieles preguntan: ¿Por qué el Señor propone tales palabras?"

"Perdonaré a los que abjurando del error, prediquen la Verdad, porque soy clemente y misericordioso".

"No hagáis violencia a los hombres a causa de su fe. El sendero de la Verdad está bastante diferenciado del camino del error. Aquel que abjura del culto de los ídolos para abrazar la religión santa se habrá asido a una columna inquebrantable. El Señor sabe y oye todo" (vers. 257).

"Dios es el solo Dios, el Dios vivo y eterno; el sueño no se aproxima a él; él posee cuanto encierran los Cielos y la Tierra. ¿Quién puede interceder acerca de él, en su voluntad? Sabe lo que era antes del mundo, y aquello que será después". (Vers. 256).

La limosna es un tema en el cual Mohammed insiste más luego de Dios. "Dad en limosna parte de los bienes que os hemos repartido, antes del día en que nada se pueda adquirir, en que no haya más intercesión, más amistad. Los infieles están ligados a la iniquidad". (Vers. 255).

"No ofrezcáis aquello que no quisiéreis recibir, a menos que no fuese en cumplimiento de un pacto" (Cap. II, vers. 270).

La Plegaria "Felices aquellos que en seno de la indigencia griten: Nosotros somos los hijos de Dios y tornaremos a él" (II, 151).

"Todos los pueblos tienen un lugar hacia donde dirigen sus oraciones. Tratad de hacer el bien donde quiera que os halléis. Dios os reunirá a todos un día" (Cap. II vers. 143).

El Corán (El Bien y el Mal) "Dios es el autor del bien que te llegue. El mal viene de ti. ¡Tu, oh profeta, eres nuestro ministro cerca de tus semejantes! El Cielo es testigo de tu misión. Su testimonio es suficiente"

El homicidio y su castigo (Cap. IV vers. 91). No está permitido a ningún musulmán matar a otro. Si la muerte es involuntaria, el matador está obligado a redimir un esclavo creyente y pagar el precio de la sangre a la familia del muerto, a menos que ella se la condene...".

El Corán (IV – 104) "En verdad te he enviado, Oh Mohammed, el libro con la Verdad, para que seas juez entre los hombres, según lo que Dios te ha manifestado en él, y no entres con disputas contra los maliciosos".

El día terrible (Cap. CI) "¿Quién podrá describir el día terrible? El día en que los hombres se dispersarán como langostas... Aquel cuyas obras pesarán poco en la balanza, tendrá por su madre, por su morada, al Bárathro. Pero , ¿qué te puede hacer entender lo que es el Batathro? Es el fuego ardiente".

Jesús en el Corán

La lectura del Corán demuestra que Jesús fue admirado y querido por Mohammed y si nos detenemos en este punto es para demostrar que hubo cantidad de guerras por un fanatismo y sectarismo execrables. Los pueblos, en su ignorancia notoria, pelean por detalles y nombres distintos que utilizan para expresar elementos religiosos sobre los que no hay diferencia en los sustancial. Hay malvados que desde la cumbre de su poder y para acrecentarlo y también en su fanatismo, han ahondado diferencias de detalle que nunca debieron ser motivo de confrontación bélica.

Si se lee con cierta atención el Corán en lo que respecta a Jesús el desprevenido no puede por menos asombrarse. Y así serán transcriptos versículos en los que Mohammed alude a Jesús.

"Me he dado el libro de la ley a Moisés y le he hecho seguir de otros enviados; he conocido a Jesús, hijo de María, signos manifiestos de su misión y le he fortalecido con el Espíritu de santidad. Siempre que un enviado del Señor os ha traído una revelación que no halagaba vuestras pasiones, os habéis hinchado de orgullo; habéis tratado a los unos de impostores y asesinado a otros" (Cap.II, vers. 81).

"Nosotros alzamos a los profetas unos por encima de otros. Dios hizo oír su voz a éstos. El los ha favorecido con dones especiales y ha acordado a Jesús, hijo de María, el poder de los milagros; le fortificó por el espíritu de santidad" (Cap. II, vers. 254).

"¡Oh María! Seguramente Dios os anuncia el Verbo divino, su nombre será Cristo Jesús, hijo de María, ilustre en este mundo y en el otro, uno de los aproximados a Dios" (Cap. III, vers. 45).

"Los judíos obraron dolosamente contra Jesús y Dios obró dolosamente contra ellos y seguramente Dios es el más listo entre todos los que obran con dolo" (Cap. III, vers 56).

"¡Oh, escriturales! No paséis en vuestra religión la justa medida ni digáis de Dios más que la verdad. En verdad, Cristo, hijo de María, es Apóstol de Dios y su Verbo, que infundió en María y un espíritu de Dios" (Cap. IV, vers. 169).

¿Dónde aparece la diferencia? Mohammed rechaza la idea de que Dios haya tenido un hijo con María, la idea de un hijo carnal y unigénito. Eso le parece una blasfemia. Lo que piensa es que todos son hijos en el sentido de creados por Dios y volverán a su seno. Pero admite que Jesús recibió el Verbo de Dios y su Espíritu. La diferencia no admite ni guerras santas ni cantidad de degüellos. Quizá en el mundo musulmán nadie defendió más y mejor a Jesús, que Mohammed, los cristianos no reconocieron que Mohammed también podrá ser un Profeta. Y por esos malentendidos han muerto millones de seres humanos.

La filosofía Sufi derivada del Islam

El sufismo en la filosofía religiosa del Islam; se la ha definido antiguamente como la aprehensión de las realidades divinas. "Místico" y el "sufi" no son totalmente sinónimos porque el sufi es un filósofo místico del islamismo.

La etimología de la palabra es un tanto incierta, pues es posible que derive de una palabra árabe que indica "pureza". "Sufi" sería "el puro", sin embargo algunos piensan que podría derivar del griego "sofos", en el sentido de "teósofo"; estas dudas las disipó Nöldeke cuando demostró de modo incuestionable que este término proviene de "suf", es decir, "lana" y que en un principio se aplicaba a ciertos ascetas muslímes, que, imitando a los eremitas cristianos se vestían con sayal de lana burda para hacer penitencia y actos de renunciación a las vanidades del mundo, porque los más antiguos sufis fueron más ascetas que místicos. El movimiento ascético fue inspirado en tradiciones coránicas y cristianas, en oposición al espíritu voluptuoso, no del Corán, que no lo tiene, y ahí Nichelsson se equivoca grandemente, sin en el boato de algunos sultanes y emires. Al crecer el sufismo, se dividió, como ocurrió con el cristianismo, en diversas sectas:

Los muryitas opinaban que "la fe está por encima de las obras" y ponían el énfasis en el "amor divino".

Los cadaritas suponían que el hombre es responsable de sus acciones, mientras los yabaritas sostenían lo contrario.

Para los mutacilitas la teología tiene base racional, y partiendo de esto llegaron a la conclusión de que Alá carece de atributos, por cuanto éstos serían incompatibles con su unidad. Negaban la predeterminación por ser contraria a la justicia divina.

Los acharitas desarrollaron una teología escolástica que formularon en forma de metafísica rígida desarrollada en un sistema doctrinal en el que se apoya la creencia de los musulmanes de hoy.

El origen del sufismo ha dado tema a distintas opiniones pues algunos piensan que el desarrollo de las ideas salidas de los Vedas, Brahman Upanishad y mismo de los textos budistas fue el hilo inicial del sufismo. Pero otros creen que fueron fuentes helénicas las que iniciaron la luego frondosa filosofía mística del sufismo. Como el Islam se extendió por muchos países, diferentes corrientes de pensamiento pueden haber hecho su aporte: Egipto, Libia, por ejemplo. Parecería sin embargo, que lo complejo del tema; las influencias preponderantes del sufismo habrían sido las siguientes:

En primer término las más elevadas partes del Corán habrían sido básicas; este libro es de muy alto valor espiritual y el sufismo es primordialmente musulmán de modo que lo que se le agregó luego, fueron corrientes que acrecentaron ese río de ideas primigenias.

Cuando los musulmanes, en su ensanchamiento territorial y antes aún se pusieron en contacto con los anacoretas cristianos, los estilistas pro ejemplo, las fuentes de los propagadores del cristianismo bastante orientalizado ha hecho sus aportes.

A ello se agregó la influencia de Plotino, que era preponderante en su momento y muy difundido, y también el neo platonismo. Ya los sufis estudiaban a Aristóteles, pero de modo indirecto a través de comentarios de los neoplatónicos, pues el minucioso estudio directo de Aristóteles se produce en el momento de la escolástica islámica (Avicena y Averroes). Fue también impontantísimo el aporte místico del neoplatonismo helénico.

Pero el gnosticismo que buscaba un conocimiento intuitivo de la divinidad, una visión inmediata de la verdad, en oposición a la búsqueda de la divinidad por medio del estudio y la razón afinó mucho el sufismo.

En fin con el contacto directo con la India, por la conquista de ésta por los árabes, el budismo volcó en el movimiento sufi su caudal de impresionante riqueza. El budismo, al expandirse pro Irán y mismo Transjordania enseñó a los sufis el uso de rosarios para orar como también el método de autoeducación para el mejoramiento ético en el plano del ascetismo, meditación y abstracción espiritual. El concepto budista de Nirvana influyó en el de "Fana" sufi. Algunos señalaban pequeñas diferencias, tales como que el Fana es una manera de participar en la acción divina y el Nirvana sería un desvanecimiento del alma individual en la colectiva, o cósmica. Pero la verdad es que esto es un problema de la diversificación de las sectas budistas porque Buddha nunca aclaró qué es lo que consideraba Nirvana, sino de modo muy vago. No sólo el budismo indio influye en el movimiento sufi, sin que en algunos autores, caso de Abú – Alí Sind se manifiesta cierta impregnación de textos de los Vedas.

Los sufis señalan el camino a seguir dentro de su ascética, pero la idea de camino estaba ya en Lao Tzsé, en las Upanishad y algunos místicos cristianos; ese camino requiere un viajero, el cual andará a jornadas pues no puede arribar sino en tanto y en fin, hecho por él, el sendero se llega al fin. El primer místico que aparece en Irán, por lo menos de gran envergadura fue Abu Said, que nació a mediados del siglo décimo. La verdad es que su texto podría interpretare como "unión del alma con la divinidad", como una amada terrenal. La primera interpretación parecer la más correcta, pero para un occidental, la más hermosa tal vez sea la segunda:

"Antes que los dioses hubieran construido la bóveda de cristal del firmamento, cuando todavía reposaba yo en la nada, ya los dioses habían escrito nuestros nombres; el uno al lado del otro. Antes de las estrellas, antes del fuego, del agua, de la tierra, de tu cuerpo, de tu voz, de tu pensamiento, el misterio de nuestra unión ya estaba proclamada".

Una de las cumbres del sufismo es alcanzada, en la poesía, por Saasí (Propicio), gran viajero, una especie de segundo Herodoto en ese aspecto solamente; autor de "Bustán" (sin anteposición de artículo que significa "lugar verde donde hay árboles") y se traduce por "jardín" sinmplemente, y "Golestán" (o lugar de flores) pues "gol" es "flor" y "stan" significa lugar donde está la cosa que antecesde. Lo han traducido de manera impropia pero más poética como "Jardín de las rosas", pero "rosa" es "goleros".

Otro de los místicos sufis es Mevlana Jalaluddin, apodado el Rumi (Griego), autor de "masnavi" (Versos espirituales) verdaderos apólogos edificantes. Otro fue Hafiz (título que se da a quien sabe el Corán) pero cuyo nombre era Mohamrd Shamsuddin, que escribió su obra en una forma estrófica llamada "Ghazal", su "Divan" fue reunido más adelante por Mohamed Golandan. El caso de Omar Al Hhayyan (El Toldero) es muy distinto; algunos lo consideran un "sufi" si le dan a la palabra "taberna" y "vino" un sentido místico, pero no parece lo más probable; lo más seguro es que reaccionaba contra las prácticas religiosas; o tal vez cada uno de sus "rubay" (cuarteta iraní en la que riman tres versos y uno queda libre y cuyo plural es "Rubayat" (cuartetas) tenga en unas ocasiones un sentido y en otras, uno diferente. Era un hombre de ciencia y especialmente astrónomo. Cuando siendo director de un observatorio no logró hallar los enigmas del cielo estrellado, descorazonado de la ciencia, volcó su desazón en la filosofía que, como casi siempre ocurría en Irán y antes en la antigua Grecua¸ se escribía en verso.

La Escolástica Musulmana

Mientras se desarrollaba una línea de poesía filosófica en el imperio árabe, que abarcó en su mayor esplendor desde España hasta los límites con la China, bien que fraccionado en califatos, sultanatos, etc., se producía un movimiento que buscaba armonizar el instrumental aritotélico con los preceptos del Corán.

Abú Alí al – Husain ibn Abdallah (tenía por sobrenombre Ibn Sina y en el occidente Avicena) después de distintas experiencias se puso a estudiar a Aristóteles. Se dice que lo leyó cuarenta veces y no lograba comprender sino muy vagamente los pensamientos del estagirita hasta que un libro, adquirido al azar, quizá un compendio más claro, lo acercó definitivamente al filósofo griego. Su vida fue bastante azarosa, tiene bastantes peripecias dependientes del favor o disfavor de emires: uno de ellos lo nombra ministro dos veces, porque Avicena le cura colitis causada por diversos excesos del jerarca. También tiene problemas con los soldados del emir pro causas no del todo claras. Asiste a una guerra, pero su profesión era la de médico, aunque dedicado también a la filosofía y mismo a la poesía. De entre sus textos hay que señalar "La curación del error" y su "Canon de medicina". Asimismo "La filosofía oriental", "Del alma y otros textos".

Otro filósofo de la escolástica musulmana es Ibn Rushd (Averroes), nacido en Córdoba a fines del siglo XII. Estudió filosofía, bellas letras, medicina, astronomía. Fue en algún tiempo muy apreciado por el Califa, pero los sacerdotes musulmanes temían la injerencia de los filósofos y al fin se hizo un auto de fe y sus escritos fueron quemados. Luego de ello recuperó el favor y fueron permitidas y salvadas sus obras, que en el fondo, buscaban una conciliación entre los puntos de vista coránicos y los filosóficos, especialmente aristotélicos. Algunos de sus títulos "Generalidades sobre medicina", "Comentarios a la Urguiuza de Avicena", "Gran comentario de Aristóteles", "La irreflexión de la irreflexión", "De la bienaventuranza del alma", etc.

Paralelamente a la escolástica musulmana se desarrolló la escolástica judía, cuya máxima expresión fue Mosé bar Maimón (Mainónides) autor de "Guía de perplejos o desorientados" y su "Mixneh Torah" una compilación de preceptos. Otro importante judía fue Salomón ben Yehudá o Ibn Gabriel (Avicobrón) autor del poema religioso "Corona Real") y del tratado "Fuente de la Vida".

Biblia

Entre los textos de la Biblia uno de los más polémicos es el del Génesis, no porque en él se pueda hallar más o menos los comunes errores geográficos sino por un deseo de convertirlos en problema capital, lo que es injusto puesto que el desenvolvimiento de la ciencia a través de los tiempos hace que a cada momento tengamos que reconocer que no se sabía tal o cual aspecto del planeta y del universo. Culpa han tenido también quienes se esforzaron en detener los avances científicos e incluso la misma concepción de la divinidad, tan distinta en el momento actual de aquella que nos presenta el llamado Antiguo Testamento. Pero eso debemos dejarlo de lado, pues fue un error inevitable de todos los pueblos antiguos, aun los de más alta cultura.

El Génesis está integrado por varias fuentes, la Yahavista, la Elohista, la del Código Sacerdotal. Y entre unas y otras hay diferencias. Hay dos relatos de la creación, distintas concepciones intervinieron a través del tiempo pues la mayoría de los libros canónicos hebraicos es de autor o autores distintos y a veces ha sufrido interpolaciones, como en casi todos los libros de la antigüedad. En la Sinagoga, como en casi todos los templos antiguos estaba la biblioteca, pues los escribas eran los únicos que podían descifrar los diversos sistemas de signos de cada cultura.

Respecto del Génesis parece que en el reino del norte surgió la llamada tendencia elohista porque, lo que en la traducción castellana leemos "Dios", en realidad dice "Elohim", palabra de acepción plural: sería "dioses". Y cuando se expresa "Nos", se toma por "Yo" aludiendo a un plural de majestad. Probablemente ese aferrarse a un monoteísmo originario es difícil, no imposible, de aceptar ahora. Pudiera también considerarse que es un resto de un antiguo politeísmo superado.

La otra tendencia es la del reino del sur, concebida alrededor del siglo octavo a J. C., y recibió el nombre de "yahavista" porque el dios de Israel lo llama en el texto "Yahveh".

Otra fuente, la del elemento sacerdotal, se halla presente en el libro inicial de la religión hebraica.

A comienzos de siglo VI sobreviene la ruina del reino del sur, después el exilio a Mesopotamia y al fin de ese siglo, el retorno de los exiliados. En la mitad del siglo V se produce la organización del judaísmo y en la primera mitad del siglo IV se da el orden definitivo a los antiguos textos hebreos.

El yahavista y el sacerdotal remontan la tradición a los orígenes del planeta y de los astros del cielo, en especial alusión a las dos luminarias. Los compiladores han elegido ese texto y lo han puesto al comienzo del Génesis. Conviene aclarar, sin embargo, que si se lee un pasaje del Exodo (Cap. XX vers. 8 al 11) cabe observar que el elhoista también tenía ciertas nociones sobre los orígenes.

El más antiguo relato de los orígenes del mundo dentro de los textos israelitas está en el capítulo II vers. 4 al 25: "Cuando Yahveh hubo creado el Cielo y la Tierra y todo árbol del campo antes que fuese en la tierra y toda hierba del campo antes que naciese: que aun no había hecho llover Yahveh sobre la tierra, y hombre no había para labrar... etc.

Notable pasaje que indica la creación de la vegetación está en la mente del Creador (como ocurre en algunas otras cosmogonías) y luego será sembrada.

Yahveh hizo subir un vapor de la tierra que regaba toda su faz. Luego Yahveh modeló al hombre (mejor sería traducir: un ser humano, como se verá) con el polvo de la tierra y le insufló en las narices el aliento de la vida y fue el hombre en alma viviente.

Luego planta el Edén que coincide con los relatos mesopotámicos del "Edana" y allí planta, entre los árboles, dos de trascendencia fundamental: el Arbol de la Vida, que aparece de casi todas las cosmogonías más o menos importantes; quien da sus frutas como vivirá siempre. Y cerca de él, el Arbol de la Ciencia, que puede ser usada para el bien y para el mal. Ese Edén está regado por cuatro ríos: el Tigris, el Eufrates, además el Pishon que rodea el lugar llamado Khavilah, probablemente el Nilo, pues nace en Kush (Etiopía). La prohibición de comer del árbol de la Ciencia es trágica; el ser humano perecerá. Y cabe preguntar ¿Nuestro planeta morirá a causa del abuso de la ciencia y técnica?. Creados luego los animales de las distintas especies, como compañeros del hombre, del ser humano, de éste es formada la mujer. Ella es llamada Isasha, derivado femenino de Ish, varón. Pero es enigmática la creación de la "mujer".

El Libro de Job

Es la culminación del tema de "El justo sufriente" y si se dice culminación no es porque aclare del destino ni la razón por la que el hombre bueno deba sufrir en la tierra cono el malo, sino por la calidad de los poemas centrales del libro, pues Yahveh, más que aclarar a Job el misterio, lo agranda, le muestra la incapacidad del ser humano para entender, aprehender la dimensión del Cosmos.

Una de las primeras dificultades estriba en determinar la época y el lugar donde fue compuesto. Los personajes que aparecen no son judíos y el sitio donde transcurre el episodio no es Palestina. Consta de un prólogo y un epílogo en prosa y luego de una serie, lo más bella, de poemas centrales. No quiere decir, sin embargo, que la obra no sea hebrea; simplemente la temática pertenece a la semítica en general.

Uts, el país de Job, quedaría, según parece, al oriente de Palestina. Además de este personaje se dice: "el más grande de todos los hijos de Oriente".

El autor anónimo de este libro notable se propuso enfrentar las ideas semitas generales, como en la serie de los cantares de "El justo sufriente". Se pensaba que quien tenía fama de bueno, de piadoso, pero sufría un mal era porque ocultaba un pecado que resultaba punible a juicio de la divinidad y si sostenía que era hombre de bien era obligación de sus amigos el advertirle la necesidad de confesar su pecado escondido y arrepentirse. Los sabios temanitas suponían que la divinidad castigaba o premiaba en esta vida los actos nobles o los victoriosos, pues el alma superviviente a la disolución de la carne iba a habitar al shcoll, una región subterránea, donde era indiferente haber sido virtuoso o corrupto. Pero la contemplación de tiranías, de conquistas brutales, de actos inicuos efectuados por personas a las que ningún mal les acontecía hizo modificar esas concepciones relativamente simplistas. Entonces se pensó que las maldades de los padres recaerían en sus hijos hasta la tercera o cuarta generación y a veces eso sucedía y lo que acontecía con esta suposición era que se castigara a la familia entera por razones de la solidaridad de la sangre.

Job era, se observa en el prólogo en prosa, un varón rico, que tenía mujer e hijos. Oraba y sacrificaba a la divinidad no sólo por él, sino por si se daba el caso de que sus hijos omitieran rezar o hicieran actos contrarios a las normas éticas de los hebreos. Dostoievski sostuvo siempre que el campo de batalla de dios y el Diablo es el corazón y la cabeza del hombre y ese problema aparece en este libro. Satanás se presenta ante Dios y le dice que Job es justo porque el Eterno lo ha colmado de bienes. Si éste se los quita, se observará cómo Job se aparta de Dios. Satanás recibe el permiso de tentar a Job, primero en sus riquezas, luego en sus hijos; Job, lleno de paciencia, sólo dice: "Yahveh dio, luego quitó. Bendita sea su voluntad". Satanás le dice al Señor que si es herido en su carne, entonces pecará contra la divinidad. Pero aun cubierto de una especie de lepra, apartado de todos, en el muladar, rascándose con un tejo, y tras escuchar que su propia esposa se aparta y le expresa: "Bendice a Dios y muérete", Job permanece callado hasta que rodeado de tres de sus amigos, tras largo silencio abre la boca y maldice contra el día de su nacimiento.

Esta controversia, que no es reiterativa por cuanto cada discurso tiene, en medio de las afirmaciones y refutaciones, matices diferenciales, obliga al propio Dios a intervenir, pero para señalarle a Job la infinita pequeñez del hombre, incapaz de juzgar la Creación y sus leyes. Por lo que ahonda el Misterio. ¿Qué puede decir el ser finito de la sustancia infinita?

Hyalmar Blixen

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