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Otros seres de las sagas escandinavas
Hyalmar Blixen

Ante todo expresemos qué son, entre los escandinavos, las "Sagas". Son relatos generalmente épicos de los países nórdicos en general. ¿Quiénes eran sus autores? Se sugieren algunos nombres, pero son muchos y con los nombres citados no se hallaría la autoría de la totalidad de los textos.

Eran hechos sobre la base de leyendas, que a ocasiones tendrían elemento histórico y en otras el carácter religioso, pues son citados diversos dioses y diosas, y asimismo gigantes y enanos.

Eran cantadas por los escaldas, o sea los cantores que en las tierras escandinavas se referían a hazañas y también a muerte de héroes y dioses. Los cantos de los escaldas buscan narrar la gloria y las hazañas de héroes diversos y recordar de ellos, de algún modo la fama. Usan a veces bellas imágenes, pero no siempre claras; por lo que obligan a pensar qué quiere expresarse con ellas.

Harold Beyer señala lo siguiente: "Se buscan formas métricas más dificultosas que las empleadas en las Eddas; con la aliteración se emplean "rimas finales" y "rimas internas", "rimas perfectas" y "medias rimas". La estrofa que merece más consideración es la "drottkvaett".

Entre los bardos, aedas, bilines, widsith, no hay en realidad gran diferencia; cierto, hay algunas variantes que no voy a desarrollar ahora. Son nombres distintos de cantores que no se diferencian demasiado pero actúan en regiones diversas; por ejemplo, los bilines son de la zona rusa, aunque a veces sus temas vienen de regiones asiáticas y solamente con un cambio de los nombres de los héroes sobre los que se narra un hecho relativamente parecido.

Veamos qué temas se cantaban en la zona escandinava, y al pensar en esto nos detendremos un instante, pues es difícil expresar la forma según la cual los cantores del norte se referían al mundo, a los dioses, y a los héroes en las sagas escandinavas.

Hemos visto ya, en algún otro artículo, al dios Odín, que en la literatura germánica y escandinava era la deidad suprema, pero no el creador del mundo. Con Vile y Ve, saga de Ymer (el Cielo y la Tierra), y con la cooperación de Hoener y de Loder forma el primer hombre y la primera mujer.

Y es también el autor de la guerra, pero no sólo de eso; gusta de otras acciones, por ejemplo de la poesía, del arte, de las ciencias, tales como se podían conocer en aquella época. Bajo su mando están las demás divinidades y tiene hijos e hijas con las mortales. Wagner lo señaló con gran sentido del arte cuando él, tras haber realizado acciones que no podían ser hechas por un dios supremo, le causaron su propia destrucción. Bueno, pero dejemos a ese dios y veamos cómo se desempeña, en la poesía antigua escandinava algún otro, como ser su hijo Thor.

En la mitología nórdica es el dios del Trueno y corresponde al dios Donar en la antigua poesía germánica. Y ahora viene el recuerdo de algo que no quiero dejar pasar de lado. Cuando Carlomagno, en la época en que los francos se habían cristianizado, desea que en Germania se imponga también el cristianismo y combate en cantidad de ocasiones con Vitikind, el gran jefe germánico y al final de esas larguísimas luchas los germanos aceptan al dios cristiano y los francos atan a los prisioneros para ponerlos de rodillas y bautizarlos aunque éstos están furiosos por tal hecho, los francos creen que con eso se ha salvado el alma de esos germanos, partidarios de sus dioses, cosa que al fin logran, años después porque la divinidad que se impone se llama Dios. Y sin embargo, Carlomagno hizo juntar todos los antiguos relatos germánicos para que esa poesía se salvara, aunque él trataba de que se modificara en los hombres, pero que en el papel quedara viva. Pero ¿se salvó? No; a uno de sus descendientes próximos le pareció que ese texto era una herejía o algo así y lo mandó a destruir. Así desapareció la mitología germánica y en cierto modo se salvó por la escandinava que era bastante similar.

Tomemos algunos de los descendientes de Odín. Uno de ellos es Thor, como dijimos la deidad del Trueno. Su madre era Iord, la tierra, y los antiguos escandinavos precristianos lo consideraban ser de gran importancia.

Físicamente Thor era, como la mayoría de los escandinavos de ojos claros con cabello y barba casi rojizas. La diferencia era el tener, como hijo de la deidad de la tierra, una musculatura no inferior a la de Hércules.

Y además era poseedor de un martillo llamado "Miolnir" que derribaba cualquier cosa y que tenía la calidad de "tonante". Además de eso era dueño de un cinturón que le agregaba una grandísima fuerza y que se llamaba "Megingjardar". ¿Y nada más que eso? No por cierto: se ponía para luchar unos guantes de hierro. Por esa causa es que podía enfrentar a toda clase de enemigos, especialmente a los grandes y poderosísimos gigantes.

Se había unido en matrimonio con Sif, y ella le dio como regalo de boda un arco tan notable, que le permitía un tiro inmediato. Ese arco se llamana "Ull". De manera que con esas armas y con esas fuerzas, contínuamente iba a la región de los gigantes, porque había cantidad creciente de ellos, tanta, que podían destruir a los seres humanos. Y la saga cuenta algunas de sus luchas contra ellos.

Del matrimonio con Sif le nació una hija llamada Therud es decir, "Fuerza". Pero no era su hija mayor, pues antes tuvo con otra mujer llamada Jarnsaxa de la raza de los yotes, dos hijos cuyos nombres eran: Magni (fortaleza) y Modi (valentía).

Vivía en una región notable, extensa y hermosa llamada Thrudheim, (en otros textos figura Thruwang), algo así como campos o lugar de la fuerza; su palacio poseía quinientas salas. Y cuando quería bajar a la tierra subía a su carro que era arrastrado por dos chivos, pero grandes, fuertes, y que sabían combatir. Y no se olvidaba de llevar su maza, que tenía la virtud de volver a sus manos si en vez de golpear con ella, la arrojaba.

Pero justamente, a Thor un día se le extravió el martillo de oro una vez en una ocasión en que iba con él a caballo, lo buscó afanosamente y no supo dónde estaba.

Loke para ayudarlo tomó un vestido de plumas que le permitía volar tanto sobre la tierra como sobre los mares y tras muchas vueltas averiguó que el martillo estaba en manos de Trym, el señor de los ogros, poseedor de una mansión muy fortificada y que lo había enterrado. Le expresa Trym a Loke que el martillo está enterrado a una profundidad tan enorme que nadie lo va a encontrar, pero que lo devolvería a cambio de una mujer bella como Freya. Loke llega y le explica a Thor que Trym, el señor de los ogros lo posee, entonces piensa que Freya puede servir a causa de su hermosura aunque no con la intención de que se quede ella con los ogros, pero al saberlo Freya se pone furiosa y no acepta ir de ningún modo. Entonces convencen a Thor que se disfrace de mujer y vaya de ese modo a la morada de los ogros y lo acompaña Loke disfrazado de sierva de la bella princesa.

Cuando llegaron, hubo una fiesta que se hizo en honor de la novia y el disfrazado Thor, según unos relatos comió quince bueyes, treinta jabalíes, cantidad de pan y además bebió muchísima cerveza.

El señor de los ogros estaba impresionado con la esposa que le habían dado y el disfrazado de sierva expresa que eso es porque hace ocho días que no come. Entonces a esa mujer tan comilona no la quiere por esposa y prefiere devolver el martillo a cambio de que el casamiento no se haga. Hay versiones diferentes. El caso es que el martillo se le devuelve a Thor disfrazado de Freya. Cuando tuvo el martillo en sus manos mató al ogro y a todos los invitados. Y Loke dijo en son de burla:

"-Volvamos a nuestro país pues la esposa ha quedado viuda".

Tomemos otros relatos, por ejemplo, la saga de Orm: en medio de sus aventuras Orm quiso combatir contra un gigante; su padre había sido asesinado en Irlanda por varios enemigos suyos y tenía una espada maravillosamente fuerte, que había sido enterrada con él. Orm necesita esa espada que está en la tumba de su padre y va en busca de ella.

Y empieza a golpear la tumba de su padre hasta romper parte del monte en el que había sido enterrado.

El muerto, en cierto modo dormido, se despierta molesto de su sueño mortal y pregunta:

"-¿Quién es el temerario que viene a turbar mi reposo?

-Padre: soy yo, tu hijo Orm.

-¿Qué necesitas ahora? El año pasado, antes de ser muerto ¿no te di cantidad de monedas de plata y oro?

-Cierto padre. Todo eso me has dado. Pero ahora necesito la tremenda espada que guardas.

-Te daré a Birtinga, mi temible espada, pero irás a Irlanda y me vengarás de quienes me causaron la muerte.

-Bien. De acuerdo estoy que me la des. Si no lo hubieras hecho, habría golpeado la montaña donde vives y la habría deshecho.

Tras obtenerla, Orm se encaminó primeramente a luchar contra su enemigo el gigante y luego partió a Irlanda; se encontró allí con los asesinos de su padre y los mató a todos.

Hyalmar Blixen
Suplemento Huecograbado "El Día"
Noviembre de 1974

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