Colabore para que Letras - Uruguay continúe siendo independiente

Netzahualcóyotl, la figura más ilustre del México precolombino
Hyalmar Blixen

Cuando se hace referencia a alguna personalidad muy notable del México anterior a la conquista hispánica, una figura surge inmediatamente, y es la de Netzahualcóyotl. Su nombre deriva de “netzahualiztli” (que era la ceremonia del ayuno) y “cóyotl” castellanizado como “coyote”. “Coyote de la Abstinencia o Ayunador”.

Cuando era jovencito, su reino, Acolhuacán, que tenía por capital a Texcoco, fue conquistado (arteramente, según parece) por Tezozómoc, rey de los tecpanecas, cuya capital era entonces la poderosa “Azcapotzalco (Lugar de los Hormigueros, de “ázcatl”, “hormiga”, “putzalli”, “tierra levantada” y “co” que significa “en”).

El príncipe Netzahualcóyotl vio la destrucción del reino, la muerte de su padre Ixtlixóchitl (Rostro Florecido) y esperó pacientemente el momento de vengar a su progenitor y liberar a su patria. Corrió, perseguido, gran cantidad de aventuras, y estuvo muchas veces a punto de ser capturado. Pero astutamente logró sortear todos los peligros. Tuvo que simular sumisión al tirano usurpador, y fingir que era inofensivo, que sólo le preocupaban la poesía, la música, la danza y las hermosas damas, a las cuales, efectivamente, era muy afecto, pero por detrás de esa cortina de humo, en realidad, en su palacio de Cillán, conspiraba, si bien, muy disimuladamente. A la muerte del tirano Tezozómoc, le sucedió su hijo Maxtla (o Maxtlaton) que fue un rey más violento aún que su padre: ofendió a varios reyes de ciudades que estaban sometidas a su Imperio y especialmente a su principal vasallo, Chimalpopoca (Escudo Humeante) rey de los aztecas de la isla de Tenochtitlán, porque debe aclararse que había otra isla, la de Tlatelolco, que pertenecía a un segundo reino azteca; ambos en el gran lago hoy casi desaparecido. Los dos estados se fusionaron más adelante. Chimalpopoca, al verse capturado por Maxtla, se suicidó en la prisión, con lo que los de Tenochtlitán coronaron a Itzcóatl (Serpiente de Obsidiana) y como posible sucesor quedó Motecuhzoma Ilhuicamina (El Señor Valeroso Flechador Celestial) que luego fue también rey, y antepasado de Motecuhzoma Zocoyotzin, que sufrió la invasión de Hernán Cortés.

Los reyes aztecas eran parientes de Netzahualcóyotl y unidos a otras ciudades, vencieron a Maxtla. Después de esta derrota de los tecpanecas se formó la confederación que hoy denominamos “Triple Alianza” constituida por tres estados –ciudades: Tenochtitlán, Texcoco y Tlacopán, con cantidad de ciudades vasallas, capitales de tres estados: aztecas, acolhuas y tiacopanecas, que constituidos en confederación, dominaron todo el valle de México.

Cuando tras esta guerra Netzahualcóyotl se hizo rey de Acolhuacán, al que gobernó desde la ciudad de Texcoco, resultó tan buen administrador, como antes, en la guerra de independencia, fue hábil reconquistador de ciudades. Dividió la administración de su Estado en entes o ministerios colegiados, integrados por sabios o especialistas en distintas ramas del conocimiento: hacienda, justicia, artes, guerra, etc. , pero para darles más jerarquía hizo que cada consejo fuese presidido por uno de sus hijos, de modo de conciliar la autoridad de los sabios con la autoridad real. El propio Netzahualcóyotl presidió por sí mismo el Consejo de Justicia. Pero como era también poeta, a veces juzgaba de manera muy curiosa. Se conserva una lista de leyes pertenecientes a un posible código más amplio, de Netzahualcóyotl. Cada delito era castigado severamente, pero todos los códigos antiguos aplicaban la pena de muerte sin individualizar la pena, ni tener en cuenta la calidad del delincuente ni el hecho en sí, con sus múltiples aspectos, que fue labor de tiempos muy modernos. Las leyes o artículos  de Netzahualcóyotl describen un “tipo” o figura del delito”, de modo muy sucinto y luego citan la pena. Por ejemplo, rebelión: “Al señor de vasallos si se rebelare contra el rey...” (y sigue la sanción a aplicar). Traición: “Al traidor al soberano, fuese noble o plebeyo...”. Connivencia con el enemigo en tiempo de guerra: “Al que acogiere, amparare o encubriere algún enemigo en tiempo de guerra, fuese noble o plebeyo...”. Cohecho por parte del Juez: “Los jueces de quienes se averiguare de haber cometido cohecho, si éste fuese de entidad, morirán degollados, y si fuese de poca monta, serán despojados del empleo, y trasquilados en el Tianquiztli” (el mercado público). Injuria a los padres: “Al hijo que levantare su mano contra su padre o su madre...”. También se distinguía entre el bien afectado, y caería en usurpación o en hurto, si era inmueble o mueble.

Se consideraba el caso especial de hurto realizado por un esclavo: el dueño lo vendía a efectos del pertinente resarcimiento. Debe aclararse que personas en indigencia, del sexo masculino o del femenino podían venderse como esclavos por lo que, dada la vaguedad de los casos, bien pudiera constituir algo parecido a un arrendamiento de servicios, salvando algunas distancias. También se preveía la sedición, y más grave si ésta podía llevar por resultado disturbios entre un reino y otro.

Entre las leyes conservadas, obra de Netzahualcóyotl, las hay de derecho civil, por ejemplo, la de divorcio por consentimiento de ambas partes o por causal; “el marido podrá repudiar a la mujer” por floja o descuidada en los ministerios de su casa o por ser inquieta o pleitista. Y en igual circunstancia podía ella separarse del marido. En ese caso, “si la mujer se quejase del marido y quisiese descasarse, siendo éste culpable los bienes habidos serían repartidos igualitariamente por ambas partes”. En la redacción se expresa, pero no con redacción clara, quien tendrá la tenencia de los hijos. En ese sentido recuerdo, que estando una vez en una reunión cultural, el eminente profesor de Procedimiento Civil, Dr. Eduardo J. Couture explicaba a un pequeño grupo que lo escuchábamos, cómo le habían llamado la atención algunas cosas de México, y una de ellas era la clara concepción jurídica que, había advertido, ya existía en el México precortesiano.

El politeísmo en la cultura nahuatl

Los pueblos precolombinos de México, pero especialmente los aztecas, efectuaban sacrificios sangrientos, ya de esclavos, ya de prisioneros de guerra. En general los hombres creían que irían al paraíso del Sol, por lo que era un honor morir en la piedra sacrifical, o mejor aún en le sacrificio gladiatorio, que era reservado para los héroes: morir combatiendo. Pero Netzahualcóyotl aborrecía esto, aunque no tenía autoridad suficiente como para imponerse a los sacerdotes.

Eran muchísimos los dioses adorados, los más importantes, por citar algunos: Tezcatilpoca (Espejo Humeante); Huitzilopochtli (Colibrí Hechicero); Tonatiuh (Sol); Tlaloccantecuhtli (El Señor de Tlaloccan, señor de las lluvias y aguas en general, que tenía su residencia en el pico de Orizaba); Quetzalcóatl (Serpiente emplumada de quetzal, o sea guacamaya); Cjoatliicue (La de las Faldas de Serpiente); Citialiicueye (La de las Faldas de Estrellas)... Y centenares de dioses más...  Un caso curioso es el de es el de Tlazoltóotl: los sacerdotes españoles tradujeron: “diosa de la basura”, pero las ciudades aztecas eran más limpias que... otras. Porque ellos descomponen dicho nombre: “T” es “cosa”; “zolli” es “basura, inmundicia” y “téotl” es dios. Pero pienso que podemos descomponer dicho nombre así: en vez de “zolli” o “basura”, puede leerse “zotli”, que significa “querido o preciado”. Y esto es más lógico, porque es la diosa de los placeres carnales, la Venus náhuatl. No se precisa ser muy zahorí para comprender que en su loable afán de lograr que los indígenas mexicanos no fueran lujuriosos, los buenos sacerdotes evangelizadores dieron esta etimología curiosa, porque ¿cómo concebir que se levantaran templos en honor de la basura? ¿Y le cantaran himnos y le bailaran danzas? Me quedo con mi interpretación, y que quien lo desee, se quede con la de “zolli”.

El deísmo de Netzahualcoyotl

Había una escuela religiosa y metafísica que quizá proviniera aproximadamente de la época del rey Techotlalatzin, abuelo de nuestro rey poeta. Aquel introdujo en Texcoco la cultura tolteca. Es probable que Coyohua, que tenía fama de sabio y fue el maestro de Netzahualcóyotl, participara de altas concepciones religiosas. Sea esto así o no, el caso es que Netzahualcóyotl no creía en la pluralidad de dioses sino en uno, que algunos llamaron “Huehuetótl” (Dios Antiguo), otros “Moyocoatzin” (Aquel que se inventa a sí mismo) pero que Netzahualcóyotl  llamaba “Tloque Nahuque” (algo así como el de la inmediata vecindad) o “Ipalnemoani”, que puede descomponerse en “I” (El), “pal” (por), “nemoani” (derivado de “nemoa”, impersonal de “nemi”, “vive”). Sería entonces “aquel por quien se vive o sea el Creador. Netzahualcóyotl le había levantado un templo, el “Chililico” (de “Chilili”, un instrumento musical, y “co” (en)). Parecía indicar que en vez de sacrificios sangrientos, Netzahualcóyotl le haría a ése, su dios único, ofrendas de música. Muchos de los poemas de Netzahualcóyotl parecen ser del género “Icnocuícalt” (canto de melancolías), y tratan sobre la brevedad de la vida, la suerte del alma y la grandeza de esa divinidad desconocida.

En mi admiración por Netzahualcóyotl y el mundo precortesiano, escribí dos novelas, en un intento de aproximarme a la reconstrucción de la vida posible de un hombre dentro de esa cultura, antes de la conquista. Son “Bajo los 13 cielos” (1972) y su continuación “Aquel año 3 – tochtli” (1974). Me quedó inédita una tercera, algo más breve: “La cortina de plumas de quetzal”. Creo que la historia novelada hace vivir tanto como la historia misma, los mundos desaparecidos y sobre todo en este momento en que estamos en vísperas del “V Centenario”.

Hyalmar Blixen
Diario "Lea" - Montevideo

5 de febrero de 1990

Ir a página inicio

Ir a índice de Ensayo

Ir a índice de Blixen, Hyalmar

Ir a mapa del sitio